Andalucía es una de las regiones más turísticas de España. Conocida por su increíble patrimonio monumental, natural y gastronómico, ofrece atractivos culturales, deportivos y, sobre todo, una alegría de vivir dada por el clima y sus habitantes. Esa filosofía la transmiten los andaluces y, el resto de españoles y extranjeros, que han elegido este sur ibérico como lugar de residencia. Esa mezcolanza de orígenes y visiones es la mayor riqueza de cualquier lugar del mundo.

Desde lo alto de la Sierra de los Filabres, contemplando el Desierto de Tabernas y el Mediterráneo. ©Iñigo Pedrueza

Sobradamente conocida, ese conocimiento a veces se limita únicamente a grandes monumentos y ciudades: a la Giralda de Sevilla, la Mézquita de Córdoba, la Alhambra de Granada; a la Costa del Sol y sus playas; al jamón, el aceite de oliva y el fino. Andalucía es, sin embargo, mucho más diversa de lo que parece. Andalucía se extiende y se diversifica, desde la atlántica Huelva y la frontera portuguesa hasta Almería que linda con Murcia, que ya es plenamente levantina y mediterránea. Cádiz, Málaga y Granada, repletas de playas, de vientos y de aromas salinos, pero que rápidamente se requiebran en sierras y montes que llevan al cielo. Sevilla, Córdoba y Jaén, tierras de interior de aceites y vinos, de manjares y dehesas que llevan a monumentos universales.

Menos conocidas, pero igualmente maravillosas, son las serranías de Huelva y sus pueblecitos; el Campo de Gibraltar, la Sierra de Grazalema que une Cadiz y Málaga; la sierra norte de Sevilla; la Sierra de las Nieves, la Sierra Bermeja, la comarca de la Axarquía en Málaga; Guadix y Gorafe en Granada; las Alpujarras, unidas está vez, por la propia Granada y Almería; la Sierra de Filabres, la de Bédar, el observatorio astronómico de Calar Alto, el desierto de Tabernas, en la Almería menos conocida; la ciudad iberoromana de Cástulo, el castillo de Burgalimar y todos los yacimientos arqueológicos de Jaén; el parque natural de Castril y la Sierra de Cazorla, entre Granada y Jaén; y las mil maravillas de la Córdoba ignota.

La lista es interminable y cada viaje la amplía, la duplica. Andalucía es calor y playa, es desierto y vega, es llanura y montaña, Andalucía es un compendio de España que es diversidad y disfrute, a pesar de nosotros mismos. Hablar de tanto en tan poco espacio es misión imposible, por eso, les dejaremos con la miel en los labios, con el aroma del azahar poderoso y cautivante. Se quedarán por ahora, con el rumor de los arroyos y las fuentes que construyeron, disfrutaron y compartieron, prehistóricos, íberos y tartésicos, fenicios, cartagineses, romanos; germanos y godos, árabes y magrebíes, genoveses y vikingos; norteños de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, castellanos, aragoneses, catalanes, judíos, mozárabes, mudéjares; y luego, todos revueltos, españoles junto a portugueses, franceses, alemanes… Hoy más gentes llegan a Andalucía desde Escandinavia y Albión, desde África y Ásia, mientras vuelven americanos que fueron europeos. Así se gestan los crisoles, se construyen los monumentos, se complican y enriquecen, las culturas, la cultura.

Andalucía cambia, y busca en el maremagnun del siglo XX un encaje turístico más sostenible, mas diverso, distribuido territorialmente con equidad. Pero, sobre todo, rentable para los ciudadanos y respetuosos con el medio ambiente, esa naturaleza que siempre es el primer atractivo, y del que depende nuestra economía, nuestra vida.

Les presentamos las decenas de artículos que el equipo de El Girosócopo Viajero ha escrito siempre con cariño y con cuidado. Hablando de quien merece ser contado, siempre con el presente en una mano y el futuro en la otra. Esperamos disfruten primero leyendo y gocen viajando después. Con nuestras vivencias en una de sus manos y la palma de la otra complemente abierta para soñar, coger, agarrar, crear su propio viaje.