El desierto de Gorafe en bici. Los Coloraos, badlands y farwest en Granada

En el Gran Cañón del Colorado español y en los badlands del desierto de Gorafe

Más allá de la Alhambra de Granada y de Sierra Nevada hay un mundo que descubrir, paisajes impresionantes que conquistaron a directores de cine en busca de farwest para sus spaghetti westerns. Los encontraron en el Gran Cañón del Colorado español y en los badlands del desierto de Gorafe. Nos convertimos en cowboys por un día, cambiando los caballos por bicicletas eléctricas que nos impulsarán por las pistas de tierra que atraviesan la profundidad de barrancos y ramblas, de las “malas tierras” que caracterizan el paisaje de Gorafe. Pero no se dejen confundir por ese nombre, ya que el único defecto de esas tierra de película es que son impropias a la agricultura. El resto de adjetivos son solo epítetos de la belleza que loan sus cárcavas, sus barrancos y senderos tallados por los elementos. Siglos y geologías han construido este dédalo de colinas aparentemente clónicas, pero que en realidad son cada una de ellas un ejercicio artístico realizado por las fuerzas de la Naturaleza. El espectáculo parece traído de otros continentes lejanos, de sueños orientales o inmensidades de Australia o del Nuevo Mundo. Y sin embargo, están ahí, a unas horas de las costa Mediterránea, de Sevilla, Malaga, Valencia o Madrid. Esperándonos. 

A tan solo 1 hora y pico de Granada capital, auténticas maravillas naturales como el Desierto de Gorafe

Sería una locura aventurarse por estas tierras áridas y laberínticas sin un guía diestro. Por ello, para realizar esta ruta por el desierto granadino, nuestros amigos de Guadix nos pusieron bajo el cuidado de Antonio Aguilera, ex-ciclista, guía deportivo y profesional del sector turístico. Amplio conocedor del patrimonio natural de Granada de sus veredas y caminos sin asfaltar, pero sobre todo gran persona, en tamaño y humanidad. De su mano, de sus historias y anecdotas, siguiendo su estela, la de su bicicleta, descubrimos una comarca maravillosa y desconocida.

Descubrir el mundo en bicicleta es una buena opción de viaje. Una forma de viajar que ofrece una perspectiva diferente de los lugares, una posibilidad de llegar a rincones difícilmente explorables de otro modo. Montados en nuestras bicicletas sentimos una especie de ligereza, de sensación de libertad, de estar en movimiento continuo. Nuevas y más amplias perspectivas de paisajes que desfilan ante nuestros ojos como fotógramas de una película. No era la primera vez, y no será la ultima. Ya recorrimos en bici pedazos de la geografía de Finlandia: las islas Åland; el Archipiélago de Turku; la ruta costera entre Salo, Hanko y Ekenäs; o el lago Tuusula. Ya miramos algunas islas mediterráneas y atlánticas en España, Italia o Francia desde nuestros velocípedos. El Parque Rural de Anaga en Tenerife; la isla de Favignana en Sicilia; la isla de Gozo en Malta; Formentera en Ibiza; los bosques de Laurisilva y las cimas de la isla de El Hierro. Nuestras miradas discurrieron y siguen discurriendo con los recuerdos, por los magníficos paisajes del Canal del Garona en Francia o el Delta del Llobregat en Cataluña. Porque a lomos de sus propias fuerzas uno se siente libre y vivo, de esa manera también nos aventuramos en bicicleta por capitales europeas como Berlín, para reunir pasado y presente, para pensar en el futuro, y por la mítica Roma.

Descubrir el mundo en bicicleta es una buena opción de viaje

En esta ocasión nuestras bicis nos llevan al espectacular del Desierto de Gorafe, lejos del mundanal ruido. Aventureros solitarios en un paisaje sobrecogedor donde reina el silencio, con el espíritu del viajero expectante, con la mirada fresca del explorador abierto, a la sorpresa y al encanto.

Primera etapa: Parque Megalítico de Gorafe, Mirador de Gorafe, casa de cristal

El encantador pueblo de Gorafe, pueblo troglodita, rodeado de un paisaje de cárcavas

En esta mañana de septiembre será más agradable descubrir el Desierto de Gorafe. Cuando todavía se siente el calor de un verano que, en Andalucía se alarga sin prisa, pero lejos de los bochornos de agosto, o del frío que asola las “malas tierras” en invierno. El punto de partida de la ruta en bicicleta se encuentra junto a uno de los emplazamientos del Parque Megalítico de Gorafe. Creado en 1998 para proteger la impresionante concentración de túmulos prehistóricos, la mayor de España y una de las mayores del mundo. Un total de 240 dólmenes neolíticos diseminados en 11 necrópolis situadas sobre las crestas y los llanos mesentarios que miran a los cauces secos de carcazas y barrancas. Alineados siguen el cauce del rio Gor durante 20 kilómetros. Aunque hoy no visitaremos ningún dolmen, Toni nos cuenta que es uno de los mejores ejemplos del megalitismo del país, y nos habla de la importancia cultural de esta zona. Las necrópolis se encuentran en los márgenes del valle del rio Gor. El río ha excavado una depresión natural en la que se asentaron poblaciones desde el Neolítico Medio hasta la Edad del Bronce. Durante unos 6.000 años en los bordes de la meseta que se abría al Gor aún se podía cultivar el cereal.

Atravesamos la profundidad de barrancos y ramblas, de las “malas tierras” que caracterizan el paisaje de Gorafe

Con nuevas ideas de visita para la próxima vez, ya desde el comienzo de la ruta, empezamos el recorrido en bici. Primero un terreno llano y fácil, de unos pocos kilómetros hasta la primera parada: el mirador de Gorafe. Desde las alturas de la meseta, allá en el fondo del valle la primera sorpresa de la ruta, Gorafe. Se trata de uno de los pueblos trogloditas del interior de Granada, con un 90% de casas cueva. A las puertas del desierto que le da nombre y lo contempla en mitad de un pequeño oasis. Arboles frutales y cultivos compiten con verdores nítidos. Más alla, el desierto amarillo, pálido y moteado de arbustos, como en Estados Unidos. Con una de las chimeneas típicas en primer plano recordamos nuestra reciente visita a las cuevas habitadas de Guadix, mientras contemplamos desde lo alto el encantador pueblo de Gorafe rodeado de un paisaje de cárcavas. Nuestro asombro fue mayúsculo cuando descubrimos en nuestro primer día del viaje una Granada desconocida, un paisaje de casas cueva de paredes y chimeneas encaladas. Siempre habíamos oido hablar del trogloditismo, de las cuevas de Capadocia y de China, pero nos sorprendió este trogloditismo del siglo XXI, esta concentración de cuevas habitadas. Muchas veces asociadas a la pobreza y la necesidad, las casas cuevas son en el siglo XXI un ejemplo de ingeniería popular. Y un nuevo paradigma de arquitectura, de integración en el paisaje y en el habitat natural, auténticas viviendas bioclimáticas, inteligentes, sostenibles y agradables.

Arquitectura ultracontemporánea

Alojamiento ultramoderno en medio del Desierto de Gorafe

Continuamos la ruta por un paisaje árido y despoblado hasta que de pronto vemos a lo lejos una extraordinaria Casa de Cristal, conocida como Casa del Desierto, que llama nuestra atención. Se encuentra sola en medio de la nada, frente a un abismo donde un mar de colinas erosionadas se pierde en el horizonte. Nos acercamos para verla más de cerca: se trata de un alojamiento ultracontemporáneo con vistas panorámicas al Desierto de Gorafe. Un punto de observación único para admirar los atardeceres y los amaneceres sobre este paisaje de barrancos que se transforma con la luz, que muta con cada ángulo lumínico y con cada reverberación de bruma, aire seco o reflejo mineral. Los fotógrafos disfrutarán por la calidad de la luz, la maestría del paisaje y también, sintiendo, la soledad casi absoluta de una noche estrellada en uno de los desiertos más bellos de España. Charlamos con sus inquilinos , que nos dejan echar un vistazo a esta casa que se autogestiona de forma eficiente. Es una especie de Case Study House, que sigue la línea del programa que John Entenza, el redactor de la revista Arts & Architecture, promovió en Los Angeles entre 1945 y 1966. Casas funcionales y simples pensadas para los soldados que volvían en masa de la IIGM pero que finalmente se convirtieron en iconos del diseño y fueron reservadas a la élite. Aquí en Granada, la Casa de Cristal se puede alquilar para pasar unos días y pensar en todo ello sólo y frente al Desierto de Gorafe. Richard Neutra y Eero Saarinen estarías contentos o sorprendidos, quien sabe. En todo caso se quedarían extasiados mirando a través de los cristales el cielo de Gorafe que recibió en 2017 un certificado de Parque Estelar Starlight. Gorafe, un desierto lleno de historia, arqueologia, y arquitectura. Mucho que ver, mucho que hacer en Gorafe.

Dejamos atrás la casa de cristal avanzando unos metros hacia el vacío para contemplar la maravilla del Desierto de Gorafe desde un mirador natural, en la misma punta en la que termina la meseta. Fascinados por su belleza, miramos en silencio la espectacular profundidad de cárcavas, barrancos y cañones que conforman este paisaje imponente de “badlands”.

Contemplamos la maravilla del Desierto de Gorafe desde un mirador natural

El espectacular paisaje de Los Coloraos

Segunda Etapa: Descenso a la Loma de Enmedio y la Rambla de los Anchurones

Continuamos la ruta, unos seis kilómetros más, comenzando el descenso por pistas de tierra entre estas tierras de “badlands” que se formaron por la erosión demoledora de intensas lluvias y vientos. Algo que, añadido a la ausencia de vegetación, dejó al descubierto capas de sedimentos antiguos, algunos incluso repletos de fósiles. En la Loma de Enmedio contemplamos esas bandas de colores que van del negro carbón, algo azulado, pasando por el ocre y el blanco hasta el rojo de la arcilla. Incluso se pueden ver cristales de yeso que nos lanzan destellos con la luz intensa del día. Cada color se refiere a un mineral que predomina en cada capa del cantil, lo que confiere a cada ladera matices únicos que dependen de la luz, de la humedad y del punto desde el que los miremos.

Bandas de colores que van del negro carbón, algo azulado, pasando por el ocre y el blanco hasta el rojo de la arcilla

La panorámica de las cárcavas es espectacular: el trabajo de la lluvia a lo largo del tiempo creó estos socavones que dotan al paisaje del Desierto de Gorafe de personalidad propia. La Luz juega un papel importante en la visión del paisaje: se mete entre los pliegues de las cárcavas creando sombras y perspectivas, lo que hace todavía más hermoso el panorama. Las formas de la tierra y la roca erosionada son, siempre han sido asociadas a la realidad, a los miedos, los deseos y las esperanzas. De todo esa mezcolanza han nacido los mitos, aquí y en cualquier parte del mundo, esos mitos que ayudan o constriñen, que cargan de florituras y epítetos una realidad más seca y cruda.

A partir de ahora será todo descenso hasta la Rambla de los Anchurones: de 860 metros de altitud, bajaremos a 610 metros, por lo que hay que rodar atento e intentar concentrarse en el camino dominando las bicicletas. Cualquier descuido podría hacernos caer, pero somos prudentes aunque bravos. Es un recorrido de reconocimiento, ha llovido mucho y el terreno está pesado y escurridizo. Ojalá pudiéramos recorrer estas pistas todos los días y lanzarnos a tumba abierta por estos caminos, que serían nuestros. Con la bravura de quien pelea contra sí mismo, y con la prudencia de quien quiere seguir haciéndolo mucho tiempo. Así que agarramos bien los manillares y nos lanzamos a toda velocidad por este espectacular paisaje de barrancos y cañones. Bajo la atenta mirada de Toni, que sonríe y nos hace reír con historias y ocurrencias. La tentación de mirar para los lados es grande, ya que el colorido de las cárcavas nos atrae poderosamente. 

Toni se queda más arriba para inmortalizar nuestro descenso por Los Coloraos. ©Antonio Aguilera
Nos sentimos pequeños bajo estos altísimos barrancos. ©Antonio Aguilera

Toni se queda más arriba para inmortalizar nuestro descenso por Los Coloraos, y se reúne poco después con nosotros en la Rambla de los Anchurones. Todavía está algo inundada en ciertas zonas por lluvias de días pasados. Descansamos un momento para admirar las formas fantásticas que adquieren Los Coloraos desde nuestro punto de vista. Nos sentimos pequeños bajo estos altísimos barrancos. Posamos con nuestras bicis delante de una cueva vertical que se abre entre las pareces abarrancadas. Un ejemplo de grandilocuencia fútil. El año que viene probablemente falten trozos de la pared y bloques de tierra yazcan vencidos en el cauce. Un ejemplo que debería hacernos pensar en nuestra propia finitud, en nuestro valor y en la herencia que queramos dejar. El color rojizo de la arcilla es más intenso ahora, más de cerca en estos espectaculares cañones de Los Coloraos. 

Posamos con nuestras bicis delante de una cueva vertical que se abre entre las pareces abarrancadas de Los Coloraos. ©Antonio Aguilera

Se cierra el círculo. Tercera Etapa: Camino los Campos Mones y Punto Geodésico Cocón

Agradecemos tener una bicicleta eléctrica para hacer los 18 kilómetros que todavía nos faltan hasta terminar esta ruta en bici por el Desierto de Gorafe. Así que utilizamos el motor de nuestras e-bikes para comenzar el ascenso desde la Rambla de los Anchurones. Subimos disfrutando del silencio de este paisaje solitario, escuchando nada más nuestro relativo esfuerzo por la subida del Camino los Campos Mones. Lo cierto es que, a pesar de que el motor de las bicis ayuda, sólo lo hace si nuestro cuerpo colabora. Nada es gratuito, nada se consigue sin esfuerzo, trabajo y colaboración, otra reflexión que se hace afilada en los tiempos que corren. El sudor significa un esfuerzo, un trabajo necesario que debe sumar y no obstruir, impedir, molestar.

Cuando terminemos habremos hecho bastante deporte, ya que estamos hablando de casi 38 kilómetros con bastante desnivel. “La boucle est bouclée”, por fin, llegamos al mirador desde el que volvemos a disfrutar de unas vistas panorámicas fantásticas del Desierto de Gorafe. Un descanso para hacer unas fotos y seguimos nuestro camino hasta el Punto Geodésico Cocón, a una altitud de 955 metros. Mil metros que no lo parecen ya que el horizonte es plano y sólo se intuye Sierra Nevada al sur, lejos, muy lejos. Regresamos al punto de partida donde habíamos dejado el coche para terminar esta fascinante ruta en bicicleta por Los Coloraos y los badlands del Desierto de Gorafe.

Felices por este gran descubrimiento del Desierto de Gorafe en bicicleta. ©Antonio Aguilera

Los Miradores del Fin del Mundo de Purullena y Marchal

Quizás recuerden aquel anuncio de un Renault 5 que iba a toda velocidad por tierras de Granada hasta frenar justo al borde de un precipicio. Y el slogan decía “Renault, contigo al Fin del Mundo”. Ese espectacular paisaje de badlands era en los Miradores del Fin del Mundo, situados en Beas de Guadix, Purullena y Marchal.

Para despedirnos, Antonio todavía nos tiene reservada la sorpresa de la visita a los Miradores de los badlands de Purullena y Marchal, que están pegados. Nos asomamos a los increíbles balcones desde donde contemplamos estas formaciones arcillosas fruto de la erosión. El origen de este lugar está en el movimiento de las placas tectónicas hace millones de años. Los choques entre placas provocaron el hundimiento de la zona, el cambio del cauce de aguas y que la hoya, la depresión, con el tiempo, se fuese rellenando de arcillas y limos. Este paisaje abarrancado de cárcavas se fue formando a lo largo de miles de años por la erosión de las lluvias torrenciales que arrastraron millones de toneladas de materiales. La fragilidad del terreno facilita el desmonte. La erosión “en túnel” (“piping”), es tremenda ya que cuando el agua penetra por las grietas, se crea una red de túneles que acaban en grandes desplomes. 

Asombrados ante el Mirador de los badlands de Purullena

Así es como se va formando el paisaje que ahora contemplamos desde el Mirador de los badlands de Marchal, y después desde el Mirador de Purullena. En estos momentos estas formaciones siguen modelándose, podemos imaginar los túneles en su interior. Estamos ante un paisaje efímero y cuando lo miren dentro de muchos años otros ojos, ya no verán la imagen que contemplamos nosotros ahora. 

Seguramente estas tonalidades ocres, marrones y rojizas de los badlands de Marchal serán espectaculares con el atardecer. Pero aun es pronto y el sol está bastante alto, pero sobre todo cubierto por las nubes, aún así las panorámicas no dejan de ser magníficas. Desde el mirador, además de las cárcavas vemos el pueblo de Marchal, otro oasis en este extraño desierto, y al fondo a 1400 metros de altitud el Cerro Postrero.

El pueblo de Marchal al fondo

Cocina casera en la Posada los Guilos de Gorafe

La mañana termina con la guinda del pastel: cocina casera en la Posada los Guilos de Gorafe, regentada por la simpática señora Rosalía. Desde luego, fue una buena idea hacer esta ruta acompañados por un conocedor de paisajes y lugares donde comer bien. Solemos seguir los consejos de los locales para buscar buenos restaurantes en los lugares que visitamos. Nos encantan los lugares donde sirven comida casera, y en la Posada Los Guilos de Gorafe comimos de maravilla.

Es del todo pintoresco, ya que la señora Rosalía ofrece un plato único con productos locales, sorpresa, preguntándonos si nos parece bien. Asentimos rápidamente, ya que sentimos como si estuviéramos en casa y sabemos que nuestra madre o nuestra abuela nos van a preparar una de esas comidas caseras…Algunos turistas y locales se sientan a disfrutar del frescor de la terraza tras una mañana de visitas por la zona de Gorafe. Brindamos con unas cervezas Alhambra bien heladas por la ruta por el desierto, mientras picamos una buena ensalada que nos acaba de poner la señora Rosalía. Toni nos cuenta anécdotas e historias de su vida y su trabajo y pasamos momentos realmente divertidos. La comida se hace esperar, pero en seguida nos damos cuenta de que ha valido la pena: llega la señora Rosalía con unas abundantes fuentes de carne con patatas y pimientos. Creo que recuperaremos en seguida las energías perdidas durante la ruta en bici. Los vecinos nos miran con envidia, pero a ellos también les va a llegar el turno. Al final acabamos todos saciados y con un postre muy rico para rematar. Ya sabemos adonde regresar cuando volvamos por Gorafe.

La señora Rosalía utiliza productos de la huerta para sus deliciosas comidas caseras

Despedida

Cuando regresamos se entremezclan las imágenes del Desierto de Gorafe, de Los Coloraos y de los badlands del Fin del Mundo de Marchal y de Purullena, lugares extraordinarios que hemos descubierto durante un magnifico día y que nos confirman que la provincia de Granada tiene mucho que ofrecer. A tan solo 1 hora de la capital hay maravillas naturales que sorprenden al viajero. Todavía nos espera otra sorpresa más en nuestra última jornada de viaje por Granada: la Sierra de Castril, que linda con la de Cazorla, de una riqueza natural increíble. El río Castril cuyas aguas azules llegan hasta el embalse del Portillo, la Peña de Castril, declarada Monumento Natural, o el sendero del Cerro del Buitre,…otros lugares que invitan a los amantes de la naturaleza, la cultura y la gastronomía a un viaje por una Granada menos conocida pero absolutamente fascinante.

Pero ahora que el sol se va, ahora que la noche refresca es momento de pensar, de reflexionar, de sacar algo concreto de este día, de este viaje, de esta vida. Algo de provecho, algo positivo, algo que nos ayude, algo que recordar, algo que sepa a sudor, a polvo y a sol. Nosotros pensamos en nuestro amigo Toni, que surca los montes de Granada en una Concorde y que seguro que piensa muchas cosas contemplando la mole de Sierra Nevada, los pajarillos que cantan, el viento que abanea las más humildes ramitas de los arbustos más valerosos, los que hacen vibrar a todo un desierto. El viaje ha valido, sin duda, para algo.

Etapas de la Ruta en bici por el Desierto de Gorafe: Badlands y Los Coloraos

Parque Megalítico de Gorafe – 1037 metros

Mirador de Gorafe – 974 metros

Casa de Cristal – 951 metros

Loma de Enmedio – 860 metros

Rambla de los Anchurones – 610 metros

Camino los Campos Mones – 698 metros

Punto Geodésico Cocón – 955 metros

Fotógrafo fotografiado

Cómo llegar al Desierto de Gorafe

Para llegar al Desierto de Gorafe desde Granada, hay que tomar la autopista A92 Norte dirección Granada-Murcia. Salida 16, de Gorafe, antes de llegar a Baza. Se tarda 1 hora 20 minutos recorrer los casi 87 kilómetros que separan Granada de Gorafe. Se puede acceder por Villanueva de las Torres.

Rutas guiadas en bicicleta

Si desean hacer una ruta en bici por el Desierto de Gorafe u otros lugares de la provincia de Granada, podemos ponerles en contacto con un gran guía profesional, conocedor de todos los caminos y gran ciclista. Escríbannos: info@elgiroscopo.es

Iñigo y Toni con el fantástico paisaje de cárcavas al fondo

Agradecimientos

Mil gracias a Antonio Aguilera de Pedales de Granada por esta ruta en bici por el increíble paisaje del Desierto de Gorafe, por conseguir que nos convirtiéramos en auténticos cowboys en sus turbo e-bikes por las difíciles “malas tierras” o badlands, por mostrarnos la maravilla de Los Coloraos y de los badlands de Purullena.

Gracias también al Patronato Provincial de Turismo de Granada, a Mámen López Ruíz y a Lidia Martos por llevarnos a este viaje apasionante por esta otra Granada. Y, por supuesto, a Antonia Requena y a Turismo Guadix. 

Gracias igualmente a Fernando Hernández Rivas, de Turismo Andaluz, por su apoyo en nuestro viaje por Andalucía, y a Paulina Sanz, por eficaz coordinación de este viaje.

 

Os presentamos al figura: Antonio Aguilera. ¡Gracias por todo, Toni!

Datos de la ruta Desierto de Gorafe en bici

Datos de la ruta en bici por el Desieto de Gorafe. ©Antonio Aguilera

Distancia:37,88 km

Ascenso: 18,06 km

Descenso:19,49

Tiempo: 4 horas y 13 minutos

Altitud máxima: 1046,60 metros

Altitud mínima; 592,20 metros

Desnivel acumulado: 584,40 metros

Ruta en bicicleta por Los Coloraos y los badlands de Gorafe. ©Antonio Aguilera
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4 comentarios de “El desierto de Gorafe en bici. Los Coloraos, badlands y farwest en Granada

  1. Estas rutas las he recorrido mil veces, pero nunca en bici. Tenía planeado ir con mis compañeros en el puente de mayo, pero se tuvo que aplazar por el estado de alarma. En cuanto nos coincida el calendario, iremos desde Barcelona.

    1. El Giróscopo Viajero

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      Vale la pena hacerla en bici. Si queréis el contacto de un guía estupendo y muy simpático, escribidnos. Lo sabe todo sobre la zona y es un profesional de la bici.

  2. ¡Estupenda ruta para hacer!. Proximamente, cuando vaya a mi pueblo, Huelma, en Jaén, me llego por ahí. Antes contactaré con vosotros para hacerla.

    1. El Giróscopo Viajero

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      Reply

      Hola Fernando, ¡sí que es estupenda! El paisaje del desierto de Gorafe y de Los Coloraos, ¡espectacular!. Escríbenos cuando quieras y te damos un estupendo contacto. Saludos.

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