Ruta en bici por la Vía Verde del Hierro. Un viaje al pasado minero de Serón, Almería

Comienza la Vía Verde del Hierro con vistas al pueblo de Serón

Es indudable el encanto de las vías verdes, senderos que corren paralelos a antiguas vías de ferrocarril, abiertos a ciclistas, jinetes y caminantes con un billete a la historia y la naturaleza del lugar. Recorrer el mismo itinerario que hicieron trenes trayendo y llevando gente, atravesando túneles, puentes, con paradas en estaciones solitarias de paso o en pueblos animados se convierte en un auténtico viaje. Un viaje para descubrir la geografía, la naturaleza y el patrimonio de zonas rurales. Con la diferencia de que la gente ya no va sentada en vagones con ventanillas por las que desfilan paisajes y pueblos. El recorrido se hace en bici, a pie o a caballo, a un ritmo lento, en contacto directo con el exterior. Vías y estaciones abandonadas cobran vida para abrirse a pasajeros del siglo XXI que buscan aventurarse en periplos más o menos largos en contacto directo con la naturaleza. Así que se montan en sus bicis o sus caballos, o cogen su mochila con lo básico para lanzarse a pie a una aventura en solitario o acompañado sin otro objetivo que el descubrimiento y el disfrute. 

Las vías verdes se abren para ofrecer una aventura al alcance de todos. En la geografía española se han acondicionado 2900 kilómetros de infraestructuras ferroviarias en desuso para convertirse en sendas accesibles y seguras. En Andalucía existen alrededor de unas 20 vías verdes entre las que se encuentra la Vía Verde del Hierro, en Serón, provincia de Almería. El antiguo trazado de ferrocarril entre Guadix y Almendricos de 1894 nos llevará a un periplo por los paisajes de Serón, pero también por su historia minera, sus antiguos cargaderos de hierro abandonados. De ahí el nombre de esta vía verde: Tramo del Hierro. 

La Sierra de los Filabres

El recorrido en bici por la Vía Verde del Hierro se convertirá para nosotros en una auténtica aventura estival que recordaremos dentro de este viaje enmarcado en la campaña “Andalucía Despierta”. 

El Ferrocarril de Serón ligado a la historia minera

Nos remontamos a finales del siglo XIX, época en la que comenzaron a explotarse los cotos mineros de hierro de la Sierra de los Filabres. Fue en el año 1894 cuando se inauguró la línea de ferrocarril que atravesaba el municipio de Serón en dos tramos: de Purchena a Serón y de Serón a Baza. El ferrocarril de Serón no tardaría en convertirse en una línea industrial, centrada en el transporte de mineral de hierro. Lo que llevó a la construcción de tres cargaderos: Los Canos, La Estación y el Tesorero, así como la ampliación de la Estación de Serón.  A principios de siglo XX, en trono al año 1905, las minas de Serón y Bacares vivían su momento álgido, y el transporte de minerales era fundamental. Por lo que la línea de ferrocarril de Serón vivía una actividad continua. 

Cargadero de mineral en la Estación de Serón

Con el cese paulatino de la actividad minera en la segunda mitad del siglo XX, el ferrocarril de Serón fue disminuyendo su actividad, y los cargaderos terminaron de funcionar en los años 60. Hasta que en 1984 el tren de la línea Guadix-Almendricos recorrió por última vez el Valle del Almanzora. 

La apertura de la Vía Verde del Hierro le devuelve la vida a este antiguo trazado en desuso del ferrocarril, un itinerario que seguiremos hoy en busca de las huellas del pasado. Se complementa con la ruta a pie por uno de los poblados que vivían del hierro: Las Menas. Así tendremos otra de las piezas del patrimonio minero del Valle del Almanzora que nos permitirá comprender mejor su historia.

La Vía Verde de Serón

La Vía Verde de Serón. Estación

Iniciamos el recorrido por la Vía Verde de Serón a las afueras del propio pueblo. Los primeros metros se puede contemplar el pueblo en lo alto del monte, allí volveremos al final de la mañana tras esta aventura, para disfrutar de la gastronomía de la zona. Todavía no aprieta el calor en esta mañana atípicamente suave para ser la provincia de Almería. Así que aprovechamos para pedalear disfrutando de las temperaturas y el sol agradable. 

Cargadero de Los Canos

Intuimos que la ruta en bici por la Vía Verde del Hierro no será dura. Además de poco desnivel, haremos paradas a lo largo del recorrido. La primera en seguida, en el Cargadero de Los Canos, que fue el último de los cargaderos de mineral que estuvo en funcionamiento. Dejamos aparcadas las bicis para caminar y acercarnos al cargadero, que está en excelentes condiciones. Nos metemos en uno de los túneles que permitían la descarga por gravedad sobre los vagones. Está bajo una estructura de unos 100 metros con dos grandes depósitos superiores que tenían capacidad para 30 mil toneladas. Regresamos atravesando un camino con huertos y frutales. Es ya tiempo de higos, por lo que no resistimos la tentación de probar alguno.

Puente Rambla de Higueral y Barriada Los Zoilos

El Puente Rambla de Higueral

Montados de nuevo en nuestros velocípedos, atravesamos todos juntos el puente metálico de 30 metros sobre el río Almanzora; es el Puente Rambla de Higueral. El río corre paralelo a la vía verde. Desde el puente todavía podemos ver el pueblo de Serón a lo lejos. Disfrutamos ahora del bonito paisaje de la vega que continúa hasta que llegamos a la barriada de Los Zoilos, que nos ofrece un punto de descanso. Aunque de momento no hacemos uso de él porque la ruta en bici está resultando ser muy fácil. Hay un paso a nivel y un puente metálico sobre la rambla de La Jauca.

La Estación de Serón y su cargadero

La Estación de Serón

A lo lejos contemplamos la Estación y un enorme cargadero, el segundo del recorrido. Es quizás uno de los puntos más bonitos de esta Vía Verde del Hierro. Está la estación con su tejadillo verde, el edificio de viajeros, el muelle almacén y enfrente el cocherón de locomotoras con sus puertas con arcos. La estación tiene el aire de esas estaciones de paso, el encanto de lo solitario, de los lugares por los que pasamos y nos detenemos por un tiempo y luego se quedan atrás, un poco olvidados, un poco encogidos. 

Y eso que la Estación de Serón no es una estación de viajeros propiamente dicha, sino de mineral que vio pasar cientos de trenes cargados de hierro. Enfrente se halla el cargadero con su imponente estructura de mampostería en el que confluían dos cables aéreos: Manzano y Cortijuelo. 

La Estación de los Cuentos y La Casa Nº 7

La Estación de los Cuentos

Como por arte de magia, a la salida de la Estación de Serón, nos topamos con un edificio con el nombres de Lorca, Alberti y Machado escritos sobre fucsia en los escalones de acceso. Paramos nuestras bicis curiosos por saber qué hacen allí y vemos un gran cartel que reza: “Estación de los Cuentos”. Al parecer, es un museo dedicado al libro y al cuento, una exposición permanente gestionada por el grupo de animación a la lectura: “Colorín Colorado”. Un rincón poético en una estación llena de poesía que, además de trasladarnos al pasado, nos traslada a mundos imaginarios. ¡Qué gran idea darle vida de este modo a esta estación de paso en la Vía Verde del Hierro!. 

La cultura tiene cabida en la Vía Verde continúa en La Casa nº7, un lugar donde se expone arte, artesanía, abierta a encuentros y talleres culturales. 

¡Equipazo!

Restaurante La Estación. Comida casera de los Filabres

Y por si fuera poco, la Vía Verde del Hierro nos sorprende con el bar-restaurante La Estación de platos locales, donde aquellos viajeros o paseantes puedan degustar la gastronomía del Valle del Almanzora. Y se encuentra en la antigua estación de tren.

El Mirador de la Vía Verde y Cargadero del Tesorero

Pasamos por el Mirador de la Vía Verde antes de dar la vuelta y regresar por el camino andado, ya de forma más rápida. Nos regala unas bonitas fotos de la ruta, pues hay una bonita panorámica del río Serón, de los huertos y la Sierra de los Filabres.

Sólo un poco más adelante el último de los cargaderos de la ruta: el Cargadero del Tesorero, que no está en tan buen estado como los otros dos cargaderos de la Vía Verde del Hierro. Era una zona de descarga de mineral con un cable aéreo que precedía de las minas explotadas por el municipo de Baza.

Apoteosis de la ruta: baño en el aljibe

Las refrescantes y cristalinas aguas del aljibe, la apoteosis de la ruta en bici

El calor está siendo fuerte en estos últimos kilómetros de la Vía Verde del Hierro. Así que la idea de llegar al aljibe nos refresca sin quererlo. Tras cruzarnos con una señora mayor montada en una bici Orbea de toda la vida, con más energía que nosotros, aparcamos nuestras bicis. Y nos dirigimos entre la maleza hacia el aljibe de Serón. Nos paramos en seco cuando contemplamos ese oasis de aguas cristalinas, con un manantial al fondo que las mueve casi imperceptiblemente. 

Tímidamente nos acercamos maravillados, sin saber qué hacer, aunque deseando al menos mojar los pies y refrescarlos. Así que, con movimientos apresurados, empiezo a descalzarme. Y tras calcular hasta dónde me llegaría el agua, sin pensarlo, me tiro sin pensar, con ropa y todo, al aljibe de Serón. ¡Qué sensación de libertad, de frescor entre risas estruendosas y alegres!. Nado hasta el final, haciendo el muerto boca arriba, mientras mis compañeros entusiasmados comienzan a desnudarse y a tirarse uno tras otro. 

Olvidado el calor, ya solo disfrutamos de este momento apoteósico en las aguas transparentes del aljibe de Serón, que ya no olvidaremos y será el que más recordemos tras este viaje a la Almería de los Filabres. 

La Sierra de los Filabres desde el Mirador de Fuencaliente

La Sierra de los Filabres desde el Mirador de Fuencaliente

Exprimiendo nuestras ropas como podemos, volvemos a montarnos en las bicis con las sonrisas ya puestas hasta el final del recorrido. Y nos acercamos a dos de los últimos puntos de la Vía Verde del Hierro. No importa que todavía estemos mojados, sabemos que el calor de Almería nos secará en un rato.

Subimos más fácil de lo que pensábamos la cuesta más grande de la ruta, que está en lo alto de la barriada de Fuencaliente, hasta la iglesia blanca. Además, sabemos que desde los puntos más altos las vistas son magníficas. Y es cierto, desde el Mirador de Fuencaliente podemos contemplar el paisaje de la Sierra de Filabres con sus magníficas cárcavas. Nos paramos todavía un buen rato, antes de continuar nuestro camino.

De regreso: la Estación de Serón desde las alturas

La Estación de Serón desde las alturas

Regresamos frescos y alegres desandando el camino los kilómetros hasta el pueblo de Serón. Pasamos de nuevo por la Estación y el antiguo cargadero, haciendo la última parada. Allí donde permanecen las huellas del tiempo, del pasado minero de este rincón de la provincia de Almería.

Desde lo alto, nos contemplarán nuestros compañeros, cámara en mano en el camino de regreso, el paisaje de la Sierra de Filabres abrazando la antigua Estación de Serón, las cocheras en el edificio rojo. Y nosotros en fila, rodando con nuestras bicicletas en paralelos a la vía del tren que en otros tiempos transportaba mineral por el Valle del Almanzora.

Aquí parte del equipo, ¡hasta pronto! ¡pero qué gran día!

Ficha técnica: “Vía Verde del Hierro”

Mapa de la Vía Verde del Hierro

Localización: Serón, Almería. Sierra de los Filabres y Valle del Almanzora.

Longitud: 11,8 km.

Duración: 

Accesibilidad: Apto para personas con movilidad reducida. Recorrido con poco desnivel.

Accesos: Barriadas de Los Zoilos, La Estación y Fuencaliente.

Dónde comer en Serón

Aunque hay muchos restaurantes en Serón, finalmente terminamos en el Restaurante Hermanos Cuadrado donde degustamos una cocina casera abundante y deliciosa, que tras la ruta por la Vía Verde nos sentó de maravilla.

Comida casera en el Restaurante Hermanos Cuadrado

Artículo escrito por María Calvo Santos.

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Para más información sobre Andalucía, pueden leer nuestros artículos visitando la sección de Andalucía de nuestro Blog.

Agradecimientos

Agradecemos a Ana López de DXT Serius Ocio&Aventura, empresa de turismo activo, alquiler de bicicletas y actividades multiaventura, que nos acompañó en esta aventura por la Vía Verde del Hierro.

Por supuesto, nuestro agradecimiento a Turismo Andaluz por este viaje por el despertar de Andalucía, especialmente a Fátima, a Philipp y a Paulina. Y a Costa Almería Turismo, especialmente a Enrique Parra por acompañarnos una vez más por otros rincones de una Almería que tiene mucho que ofrecer. 

También les damos las gracias a Turismo Serón por su amable acogida. Tanto a nivel de naturaleza, patrimonio y gastronomía, Serón tiene muchísimo que ofrecer.

Y por supueto, a nuestros compañeros de viaje: Trini, Marion y Víctor.

¡Aquí todo el equipo! ¡ole!
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