Escapada a Kosovo, el país más joven de Europa

En el centro del rompecabezas de los Balcanes, la pieza de Kosovo terminó de resquebrajarse con la guerra de 1999, cuando una vez superado el conflicto entre croatas, serbios y bosnios, Kosovo declaró su independencia y se desató otra tormenta con trasfondo étnico. De nuevo miles de personas en el ojo del huracán, muertos, desplazados, odio y rencor disfrazados de sentimientos nacionales o étnicos.

Puente medieval en Kosovo
Puente medieval en Kosovo

Ese “ayer” no está lejos, y Kosovo avanza hacia el futuro, ansiando integrarse en la Europa del siglo XXI, especialmente con jóvenes que quieren construir un país nuevo, donde el turismo tiene mucho que decir. Nosotros hemos aprovechado el viaje a Macedonia para una escapada a territorio kosovar.

Historia de Kosovo

Serbios y albaneses consideran Kosovo un territorio históricamente importante, si bien detrás de ello se esconden reivindicaciones nacionalistas que han servido para construir esos sentimientos tribales que son las identidades nacionales. En 1389 se produjo la batalla de Kosovo en la que el Principado serbio de Lazar Hrebeljanović intentó detener el avance del ejército del Imperio otomano comandado por el sultán Murad I. Los serbios fueron derrotados y a partir de entonces tuvieron que rendir tributo y vasallaje a los otomanos durante siglos. El nacionalismo serbio del XIX y XX usó esta derrota como motivo de reivindicación sobre Kosovo, mientras que los albano kosovares cuya población había crecido de forma exponencial después de la segunda guerra mundial reivindicaban mayor autonomía ante Serbia.

En 1999 milicias albano kosovares se enfrentaron al ejército serbio dando lugar a un conflicto que hoy en día no está resuelto. Pese a que muchos gobiernos internacionales reconocen a Kosovo como país, hay otros tantos entre los que destaca la presencia de España que se niegan a dar un respaldo legal a su existencia. Esto provoca en algunos casos un limbo diplomático que sigue generando ríos de tinta de forma recurrente.

Reconstrucción del minarete de una mezquita en Pech
Reconstrucción del minarete de una mezquita en Pech

En 2008 Kosovo autoproclamó su independencia de forma unilateral y de forma intermitente ha habido situaciones tensas con Serbia. Pese a la imagen que queda en el recuerdo, Kosovo es un país seguro para el viajero y aún habiendo algunas trabas y problemas que debemos tener en cuenta, podemos visitarlo sin temor. Nosotros dedicamos dos días a visitar algunos de los principales lugares de interés, como Pristina, Prizen o los monasterios ortodoxos.

Turismo en Kosovo

Kosovo quiere subirse al turismo para dinamizar su economía, y eso se percibe en el cambio de mentalidad, sobre todo de la gente joven que intenta emprender y salvar la burocracia y las reticencias de los más radicales en ambos lados.

En Kosovo prima más el sentimiento étnico que el patriótico, y el sentimiento albanés está por encima de la pertenencia a Kosovo o en su día  a Serbia y Yugoslavia. Las banderas de Albania y Estados Unidos se encuentran por doquier y asemejan un souvenir turístico. El choque entre los que pretenden una Gran Serbia y una gran Albania es palpable entre dos poblaciones condenadas a entenderse si quieren compartir el territorio.

Banderas de Albania, Kosovo y Estados Unidos
Banderas de Albania, Kosovo y Estados Unidos

El apoyo de Estados Unidos a Kosovo durante la guerra y posteriormente promoviendo inversiones en la reconstrucción del país y en el desarrollo de infraestructuras se entiende gracias a la geopolítica que pone al servicio del gobierno estadounidense la existencia de bases militares que actúan de portaaviones en un territorio perfecto para divisar Rusia u Oriente Próximo.

Pristina – Capital de Kosovo

La capital de Kosovo Pristina quizá no sea una ciudad monumental, pero un breve paso por ella permite profundizar en la situación política, económica y étnica de Kosovo, e incluso del rompecabezas balcánico. La reurbanización de la ciudad, de la que la inversión extranjera -mayoritariamente estadounidense- y de albanokosovares residentes en países ricos es obra en gran parte, ha permitido que en unos años la fisonomía haya sustituido no solo la fachada, si no las entretelas de Pristina. El centro histórico se ha embellecido con museos, calles peatonales y esculturas, y se respira un aire joven y amigable. Además su marcha nocturna es muy reputada.

A la entrada de la ciudad vemos una réplica de la estatua de la Libertad, aun tamaño más parecido al de París que al de Nueva York, todo hay que decirlo, pero que no es el único homenaje a la ayuda obtenida por el Tío Sam. El papel decisivo del gobierno de Estados Unidos durante el conflicto y la posterior independencia ha hecho que la bandera de barras y estrellas sea un complemento en muchos balcones particulares. Además la estatua de Bill Clinton o la tienda Hillary, donde se vende ropa que era habitual en el profundo armario de la mujer del Ex presidente y candidata a la Casa Blanca, son junto a calles conmemorativas a artífices americanos de la independencia, otros pequeños guiños a su aliado.

Nosotros hacemos parada en lugares “algo” más interesantes como la estatua Escultura “heroína”, un homenaje a las mujeres de etnia albanesa, que con su peculiar forma en tres dimensiones de agrupa barras metálicas que representan a todas las mujeres.

Escultura "Heroínas" en Pristina
Escultura “Heroínas” en Pristina

Sin alejarnos mucho nos topamos con otro de los emblemas visuales de la ciudad, el letrero”Newborn”, convertido en un icono de Pristina, y que con su mensaje de “Recién Nacido” defiende su título de país más joven de Europa. LA “B” de Born, había sido sustituida por un “10” para conmemorar los diez años desde que proclamase la independencia de Serbia.

Letrero Newborn en Pristina
Letrero Newborn en Pristina

Continuamos andando hacia el centro y encontramos una placa que recuerda la contribución de las tropas de la KFOR que han dado su vida para pacificar la región. Y no lejos está uno de los principales monumentos de Pristina, la estatua de Teresa de Calcuta.

Estatua de Teresa de Calcuta en Pristina
Estatua de Teresa de Calcuta en Pristina

Figura controvertida, Gonxhe Bojaxshiu, más conocida como Teresa de Calcuta -y nacida en Skopje cuando aún era parte del Imperio Otomano- recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor en los derechos humanos de las clases más favorecidas en la India. Sin embargo su praxis y algunas declaraciones sacadas del ala más conservador de la iglesia -por no mencionar la crítica a la gestión en los orfanatos de la orden a la que pertenecía – han suscitado dudas acerca de si era merecedora de tal reconocimiento, y de si fue una acertada campaña de marketing de la iglesia católica en unos años en el que necesitaba recobrar parte del escenario internacional. Sea como fuere lo que es innegable es la admiración que despierta entre la mayoría de los albaneses y los kosovares. Es más, el monumento de Teresa de Calcuta en Pristina es cuidado todos los días por un anciano musulmán que se encarga de limpiar los aledaños, y contar a quién quiera oirle – como fue nuestro caso con la ayuda indispensable de Suad para traducirnos- porque razón lo hace, pese a profesar una religión diferente.

Tras pasar delante de la estatua ecuestre de Gjergj Kastrioti -más conocido como Skanderbeg, noble que se alzó contra los otomanos y contemporáneo a Vlad Dracul, y convertido en héroe nacional- llegamos hasta la mezquita Carshia (Xhamia e Carshise), una de las principales de Pristina. Conocida como la Mezquita imperial fue construido en 1461 por el sultán Mehmet II Fatih.

Mezquita imperial de Pristina
Mezquita imperial de Pristina

A su lado está el museo de Kosovo es otro de los lugares donde hacer una parada, aunque sea breve, ya que se exhiben objetos encontrados en yacimientos arqueológicos, donde destacan la sección etnográfica y los objetos de las poblaciones ilirias, dardanias y posteriormente romanas. El bello edificio del museo es de 1889 pensado en sus inicios como sede del alto mando militar, con un estilo de arquitectura austro-húngaro y tonos ocres.  Una de las piezas más interesantes es la estatua de 6000 años de antigüedad encontrada en Tjerrtorja en 1956 y que regreso a Pristina en 2002.

Museo de Kosovo
Museo de Kosovo

En la plaza adyacente se alza un inmenso monolito, “Monumento al Hermandad y la Unidad”, que recuerda a los caídos en la segunda guerra mundial, y cuya fusión de tres columnas representaba la “unión y fraternidad” del pueblo kosovar -y la convivencia de serbios, albaneses y montenegrinos durante la época yugoslava -. La obra de Miodrag Živković, fue pintada en 2008 con los colores de los países que ayudaron  que apoyaron desde el inicio la entidad nacional tras la independencia, y nadie a eliminado estos graffitis.

Monumento a los países que reconocen Kosovo como país
Monumento graffiteado para homenajear a los países que reconocen Kosovo tras la independencia.

Cambiamos de rumbo y regresamos nuestros pasos hacia el campus universitario donde está uno de los edificios más curiosos de Pristina, la biblioteca Nacional de Kosvo. Diseñada por el arquitecto croata Andrija Mutnjaković e inaugurada en 1982, su aspecto no deja indiferente y permite divagar a que recuerda. Las 99 cúpulas transparentes en el techo permiten la entrada de luz al interior, y un entramado de red de metal cubre todo el edificio.

Biblioteca Nacional de Kosovo
Biblioteca Nacional de Kosovo

Monasterio de Gračanica

Abandonamos Pristina pero apenas nos alejamos unos kilómetros hacia sus afueras, donde está el monasterio de Gračanica, indicado por los carteles en cirílico. Es uno de los lugares reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en Kosovo, y en esta población de la periferia de la capital vive una importante parte de la población serbia que aún reside en kosovo tras su independencia. Nada más traspasar la entrada del recinto nos sorprende el jolgorio de música y baile frente a la iglesia de la comitiva de una boda ortodoxa. La casualidad nos brinda la oportunidad de ver la celebración del evento como si mirásemos a través de un telescopio.

Monasterio de Gracanica en Kosovo
Monasterio de Gracanica en Kosovo

Preguntamos a nuestro ya amigo Suad sobre si hay enlaces mixtos o convivencia entre las dos comunidades y nos confirma con cierta pena que no es habitual. La religión y el entorno marcan ya desde pequeños como fronteras invisibles los caminos. Suad es una preciosa excepción ya que los monjes ortodoxos saludan allá por donde pasamos, aunque él es musulmán. Para él el respeto es la máxima vital y hace falta mucha gente así para que la convivencia sea la solución a un problema de difícil solución.

El conjunto religioso es una de las obras maestras de la Edad Media en los Balcanes. Construido en el siglo XIV por el rey serbio Stefan Uros II Milutin. El hostigamiento de los otomanos desde 1379 , continuado hasta casi el inicio del siglo XVIII provocó que en varias ocasiones sufriera daños. Los ojos de muchas de las representaciones están rallados, y por lo que hemos podido comprobar en diferentes iglesias de Kosovo y Macedonia era común que los otomanos lo hicieran para que las deidades ortodoxas no les observaran.

Monasterio de Gracanica
Monasterio de Gračanica

Las monjas son las encargadas de cuidar del monasterio tras la segunda guerra mundial, e incluso fabrican su propia cerveza artesana monacal. Al igual que el patriarcado de Pecj y otros centros monásticos de Kosovo es habitual que los serbios acudan de excursión a visitarlo, dejando cuantiosas ofrendas de dinero para su preservación.

Piedra y ladrillo sirven de revestimiento exterior, con una robustez y sobriedad que tiene su contrapunto en el interior donde un mar de frescos cubre todo el espacio visible, desde columnas a cúpulas y paredes. Son muchos especialistas en Historia del Arte que el Monasterio de Gračanica es la obra culmen del arte sacro serbio.

El hecho de que no estén permitidas las fotos hace que nuestros ojos disfruten con más atención de la obra maestra de los pintores bizantinos.

Iglesia sobre iglesia se fueron construyendo templos desde la primera iglesia paleocristiana del siglo VI. Resulta curioso que las pinturas se hallen en dos espacios superpuestos ya que una vez terminada la primera iglesia, se añadió un nartex una torre posteriormente que protegen los frescos externos del primer edificio. En varios momentos de la Edad Media el nartex sufrió saqueos  e incendios pero fue pintado nuevamente con frescos, y de nuevo  en el siglo XVII el conflicto entre cristianos y otomanos salpicó al monasterio. En el interior podemos ver los frescos de los fundadores, el rey Milutin y su madre, la reina Helene de Anjou.

Prizren

Prizren se ha ganado a pulso el reconocimiento de “la ciudad más bonita de Kosovo”. Su particular encanto reside en la armonía de un centro histórico de pequeñas dimensiones que recuerda otros puntos de los Balcanes como Mostar, con la gran diferencia de que Prizren aún siendo un punto visitado, aún se ha librado de ese turismo masivo obsesionado por la fotografía fácil y que al anochecer huye sin dedicar más tiempo a empaparse del día a día balcánico.

Prizren, la joya de Kosovo
Prizren, la joya de Kosovo

Asomados al río permanecemos mirando la corriente de gente que pasea arriba y abajo buscando restaurantes para cenar o simplemente para observar el brillo en la noche de la Mezquita Sinan Pashá desde el puente que cruza el río Bistrica. El puente es una reconstrucción -piedra a piedra- del originario del siglo XVI que en 1979 fue arrastrado por una riada.

La Mezquita fue construida en 1615, reaprovechando las piedras del monasterio de los sagrados arcángeles. Su interior es uno de los más ornamentados de Kosovo, con alusiones florales tanto en el atrio columnado como en las juntas de los arcos que sostienen la cúpula.

Mezquita Sinan Pashá en Prizren
Mezquita Sinan Pashá en Prizren

La Mezquita precede a la plaza Shadervan., cruce de caminos de todos los paseos vespertinos, con algunos ejemplos de casas art deco de principios de siglo XX y una de las numerosas fuentes de las que brota un agua fresca y particularmente rica. Los lugareños repiten que si se bebe de ella volveremos a visitar Prizren, así que no está de más llenar la botella y pegar unos buenos tragos.

La calle Sheshi Shatërvanit parte desde la plaza Shadervan dejando a los lados cafeterías y hasta un taproom con cerveza artesana, dirigiendo nuestro paso a la Iglesia de San Jorge y un poco más arriba a la catedral católica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, obra de 1870 a cargo del arzobispo Dario Bucareli.

En lo alto de Prizren el castillo, Kaljaja vigila la perla kosovar, ofreciendo unas vistas sensacionales desde su interior, con los minaretes de las mezquitas estirándose.

Alejándonos del centro, pero a apenas unos pasos llegamos a la Iglesia de Nuestra Señora de Ljeviš, cuya valla con espinos la protege ante posibles ataques. Prizren no se libró de los enfrentamientos de al guerra y las revanchas entre albanokosovares y serbios hicieron que mezquitas primero e iglesias ortodoxas después sufrieran agresiones sin sentido.  Iglesia de Nuestra Señora de Ljeviš no se libró de la barbarie y en 2004 fue quemada, y ni siquiera la designación de Unesco como Patrimonio de la Humanidad dos años después la ha librado de la ira religiosa. Alzada entre 1306 y 1309 por el rey serbio Stefan Milutin, poseía un conjunto de frescos extraordinario, perdidos por la ignominia de la guerra.

Iglesia de Nuestra Señora de Ljeviš en Prizren
Iglesia de Nuestra Señora de Ljeviš en Prizren

Los frescos de Ljeviša representaban el nacimiento del estilo conocido como paleólogo-bizantino, una fusión que bebía del arte ortodoxo oriental y las tradiciones pictóricas del arte románico occidental. Este nuevo estilo imperará en los Balcanes durante muchos tiempo en iglesias y monasterios.

Volvemos callejeando agradecidos de que muchos rincones se han convertido en zonas peatonales y aprovechamos a acercarnos a otros monumentos de la ciudad como algunas casas típicas del urbanismo otomano,  el minarete de la mezquita Arasta que es la única huella que ha pervivido de uno de los templos turcos, la casa de la Liga de Prizren, el antiguo edificio del Hammam de Gazi Mehmet Pasha -uno de los más grandes de los Balcanes-  o la mezquita Muderis Ali Efendi.

Vistas de Prizren desde el hotel Theranda
Vistas de Prizren desde el hotel Theranda

Hacemos noche en el Hotel Theranda con vistas hacia la Mezquita Sinan Pashá que iluminada por la noche hace merecedora alojarse en la preciosa Prizren. Para completar la velada seguimos el consejo de nuestro amigo Suad y vamos a comer al restaurante Alhambra que con su variedad de platos kosovares nos sacia por completo el apetito mientras la acompañamos por supuesto con una cerveza local Peja.

Cerveza kosovar Peja
Cerveza kosovar Peja

Patriarcado de Pech

A las afueras de la población de Peć -o Pech-está el Monasterio patriarcal (conocido muchas veces como patriarcado de Peć.  El conjunto lo forman varias iglesias que funcionaban como la sede arzobispal serbia. Fueron construidas entre los siglos XIII y XIV y se convirtió en el sepulcro de los patriarcas de la iglesia serbia. Los frescos que decoran el interior de las iglesias también fueron incluidos en el conjunto Patrimonio Unesco de los monasterios medievales de Kosovo. Al igual que los de Gračanica no se pueden fotografiar, pero los podemos disfrutar con la audioguía en español para no perder el detalle de su historia.

Patriarcado de Pec
Patriarcado de Pec

De regreso del  monasterio hacemos una breve parada en el centro de Peć para conocer el bazar antiguo que recuerda mucho al de Skopje, y reponer fuerzas comiendo. Pero lo que nos sorprende es la bebida que preparan desde hace generaciones en una pastelería de la ciudad. La llaman “boza” y se prepara a base de trigo fermentado, con apenas alcohol  y además de favorecer la digestión del baklava  y otros dulces que comemos, parece que está cargada de múltiples propiedades.

Monasterio Visoki Decani

Tomamos rumbo al monasterio Visoki Decani del s.XIV, otro de los espacios Patrimonio UNESCO como “Monumentos Medievales de Kosovo” desde 2004, situado en un frondoso paraje de castaños cerca de la ciudad de Dechani en la región de Metohija. Fundado por el rey serbio Stefan Uroš III Dečanski en 1327, y continuado por su hijo Stefan Dušan su construcción estuvo bajo la dirección arquitectónica de un monje franciscano de la ciudad costera montenegrina de Kotor. Sepulcro real de monarcas serbios, pervivió la ocupación otomana y pese a los saqueos no sufrió serios daños estructurales.

Exterior del monasterio Visoki Decani
Exterior del monasterio Visoki Decani

Durante la guerra de Kosovo el monasterio funcionó como resguardo de población de diferentes etnias. Primero los monjes ortodoxos serbios de Decani, protegieron a los albaneses de Pec de los paramilitares serbios y posteriormente fueron algunos musulmanes los que intentaron dañar el monasterio, lo que derivó en la protección de la comunidad religiosa por parte de las tropas italianas de la KFOR.

Es el monasterio medieval más grande y mejor conservado de Serbia y al igual que otros en Rumanía y Bulgaria tiene la estructura de una fortificación, con gruesos edificios que protegían la iglesia de posibles ataques de las incursiones otomanas. Las paredes del templo están formadas por una sucesión de hileras de mármol blanco y rosa, con una profusa decoración de estilo románico.

Frescos del interior del Monasterio Visoki Decani
Frescos del interior del Monasterio Visoki Decani

El estallido pictórico del interior del monasterio es tal que es considerada la mayor galería de arte medieval serbio, con un conjunto que supera las mil composiciones representando escenas del nuevo testamento.  La catedral contiene el original iconostasio de madera del siglo XIV, el trono de Hegumen y el sarcófago tallado del rey Stefan.

Suad nos presenta al prior del monasterio, quién nos saluda con educación y todavía muestra más amabilidad cuando supo que hablábamos italiano, ya que estaba aprendiendo gracias a la ayuda de los soldados de las fuerzas KFOR de la OTAN que protegen el monasterio Deçan. Además uno e los monjes era de Siracusa, Sicilia, por lo que enseguida mostró su interés en explicarnos la historia del lugar. A pesar de no estar permitida la toma de fotografías nos dieron licencia para testimoniar la belleza del interior de la iglesia, y al finalizar la visita nos invitaron junto a un grupo de devotos serbios a un edificio del monasterio para tomar el licor acompañado de un burek de queso. El fervor religioso es tal que parte de la comitiva se emociona casi hasta el desfallecimiento cuando se abre el sarcófago con las reliquias del Rey Stefan de Decani, cuyo cuerpo ha sido preservado momificado.

Tras dos días regresamos a Skopje para continuar nuestro viaje por Macedonia. Kosovo ha sido uno de los grandes descubrimientos y estamos seguros que volveremos de viaje para conocer algunos lugares que nos quedaron pendientes, entre ellos llevar a cabo una ruta de trekking por las montañas hasta el pico Đeravica, el más alto de Kosovo (2.656 metros), descender por las pistas de esquí de la Estación de Brezovica, conocer las Cascadas de Mirusha, el auténtico pueblo kosovar de Gjakova, o recorrer el cañón Rugova.

Consejos y recomendaciones del viaje a Kosovo

Información Práctica: Capital: Pristina, el idioma que se habla es el albanés y serbio, la moneda oficial es el Euro y la población es de 1,8 millones, en leve recuperación tras el estallido de la guerra en 1999 cuando había sobrepasado ligeramente los dos millones de habitantes.

Cómo llegar: Kosovo hace frontera con Serbia (al norte), Montenegro (al oeste), Albania (al suroeste) y Macedonia ( al sureste). La inexistencia de vuelos directos a Kosovo hace que sea imprescindible volar a los países vecinos, siendo la mejor opción Macedonia o Albania. Desde ellos podemos cruzar la frontera con pasaporte y sin necesidad de visado.

Entrada al país: Serbia mantiene el conflicto con Kosovo poniendo trabas -directamente impidiendo el acceso- cuando se intenta los viajeros han entrado en Kosovo vía Albania o Macedonia y luego intentan cruzar la frontera a Serbia. Por ello si la intención es continuar viajando hacia Serbia es mejor volver a Macedonia y cruzar por el paso fronterizo directo con Serbia.

Visita recintos religiosos: En algunos de los monasterios o iglesias ortodoxas y en algunas mezquitas es obligatorio taparse las piernas, tanto mujeres como hombres, de modo que si vamos en pantalón corto o falda nos proporcionarán – o venderán- faldones para cubrirlas.

Seguridad: Kosovo no es para nada peligroso. De hecho es uno de los países más seguros que hemos visitado y tanto por parte de la población serbia como por parte de los kosovares solo sentimos atención y ganas de comunicarse.

Pese a que España no reconozca la legitimidad internacional de Kosovo, los turistas españoles no son mal vistos, y saben abstraerse de esta situación, mostrando amabilidad con el turismo creciente que llega de España y otros países latinoamericanos.

Precios: Kosovo es barato, los precios del alojamiento y de los restaurantes son económicos y asequibles añadiendo una razón más para elegirlo como destino de nuestro viaje. Comparado con Croacia o Eslovenia notaremos la diferencia. No todos los comercios y restaurantes admiten el pago con tarjeta de crédito y por otro lado es frecuente, aunque no s obligatorio dejar propina en los restaurantes donde comemos.

Visita a espacios protegidos por la KFOR: Como hemos contado hay espacios bajo la custodia de las tropas de la KFOR y para entrar con ellos debemos actuar prácticamente como si entrásemos en un país diferente, mostrando el pasaporte y registrándonos.

Fotografía: En ocasiones, como en el patriarcado de Pec o en Gračanica nos encontraremos con la prohibición de hacer fotos en el interior de los monasterios. Nosotros íbamos con un guía colaborador y en algunos casos obtuvimos el beneplácito para sacar fotos pero seamos responsables si nos indican que no es posible. Siempre es conveniente preguntar.

Cuándo viajar a Kosovo

El frío aprieta en invierno en Kosovo debido a su altitud y el clima no se calienta hasta bien entrada la primavera, de modo que a partir de mayo y hasta octubre es la mejor época para venir.

Alquiler de coche

Una de las mejores opciones es alquilar un coche en Macedonia (en Skopje) y pasar a Kosovo para hacer una ruta de unos días visitando algunos puntos que conocimos como la capital Pristina, el monasterio de Gračanica , Prizren, o el patriarcado de Pejc.

Excursiones y tours

Hay numerosos tours con salida desde Skopje hacia Kosovo, visitando principalmente Pristina, los monasterios de Gračanica y Dechani, el patriarcado de Pejc o la ciudad de Prizren, pero pueden ser personalizables. Podéis escribirnos para poneros en contacto con nuestros colaboradores que ofrecen excursiones y transfers en Kosovo y Macedonia.

Mapa de algunos puntos de interés en Kosovo durante nuestro viaje

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1 comentario de “Escapada a Kosovo, el país más joven de Europa

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