Ruta de la Mariposa Monarca de Castellar de la Frontera, Cádiz

En el Sendero de la mariposa Monarca de Castellar de Cadiz. España es el único lugar de Europa donde hay colonias de estos preciosos animales.

La mariposa Monarca es uno de los animales más atrayentes y más fotografiados de América del Norte. Su migración anual desde el norte de Estados Unidos y el sur de Canadá hasta la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca de Michoacán en México atrae a miles y miles de turistas. Nuestro equipo pudo visitar uno de esos lugares en México hace años. Sin embargo, no les vamos a hablar de México sino de España, concretamente de la Ruta de la Mariposa Monarca de Castellar de la Frontera en las Serranía de Cádiz, muy cerca del Estrecho de Gibraltar. 

No estamos locos ni nos hemos equivocado de continente, Europa también tiene zonas donde la mariposa Monarca (Danaus plexippus) se está implantando y que se pueden visitar. Lo hemos descubierto gracias a nuestros viajes por Andalucía y la participación en la campaña de promoción turística Andalucía Despierta’. En momentos donde el turismo se reinventa y los nichos específicos son cada vez más necesarios y oportunos para garantizar una sostenibilidad del sector, descubrir la Mariposa Monarca y las rutas, senderos por donde se puede contemplar, ha sido una suerte. Turismo Andaluz ha trabajado muy bien buscando precisamente desarrollar nuevos nichos turísticos y nuevos destinos turísticos más sostenibles, descubriendo más maravillas de esta región española. 

Aquí va nuestra experiencia por la Ruta de la mariposa Monarca de Castellar de la Frontera y un pequeño estudio que explica cómo y por qué ese animal ya forma parte de la fauna europea.

¿Mariposas monarcas en Europa, cómo es posible?

Orugas de mariposa Monarca en la planta “Gomphocarpus fruticosus”. ©Iñigo Pedrueza

Antes de describir la visita por Castellar de la Frontera, nos parece necesario explicar cómo y porqué es posible ver a la Mariposa Monarca en Europa, concretamente en Cádiz. En este mundo globalizado, muchas veces se minusvalora  y se ignora la fuerza de la naturaleza, esos movimientos migratorios lentos y recurrentes de fauna y flora, que preexistieron a los propios movimientos humanos. Entender cómo funciona el planeta nos debería obligar a cuidarlo y protegerlo aún más, sobre todo, apoyándonos siempre en la ciencia, en la certeza y la duda racional. Decimos todo esto porque la presencia de la mariposa Monarca en Europa no se explica con tramas complotistas ni con explicaciones peregrinas, sino con la ciencia, estudios climáticos y entomológicos serios.

Para todos los datos científicos sobre la mariposa Monarca y su presencia en Europa nos hemos basado en las informaciones de Javier Elorriaga y en el trabajo de J. Fernández Haeger & D. Jordano Barbudo.

Una especie nómada que atraviesa cordilleras y océanos.

Mariposa tigre (Danaus chrysippus), una especie muy cercana a la Monarca, pero originaria de Africa, que cohabita con la Monarca. ©Iñigo Pedrueza

Más allá del inevitable impacto humano, la presencia de animales fuera de sus ecosistemas es algo habitual y común desde que la Tierra posee vida. Los fenómenos atmosféricos, el viento, la lluvia, el deshielo transportan semillas, huevos y larvas de insectos. Las corrientes marinas y los vientos han desplazado animales y plantas de un continente a otro de manera secular. El ser humano ha conquistado el planeta dando muestra de lo que una especie es capaz de hacer, para bien y para mal. Pero, antes que el hombre, muchas otras especies, vegetales y animales, cruzaron los océanos. La clave, como veremos más adelante, no es tanto que una especie pueda llegar a un ecosistema exógeno, algo más fácil de lo que parece, sino que pueda reproducirse y prosperar en él. El ser humano desplaza especies de manera involuntaria o no a parques botánicos, zoos, puertos y ciudades, pero las especies viajan también de manera natural aunque haya miles de kilómetros y océanos de por medio. 

En su zona originaria, el comportamiento de la mariposa Monarca es impresionante, ya que sus migraciones recorren miles de kilómetros de distancia. Las Monarcas que viven al este de las Rocosas emigran hacia el sur, para pasar el invierno en poco más de 12 enclaves montañosos de México. En cambio, la población del oeste de las Rocosas se desplaza hacia California. En la primavera vuelven a sus zonas veraniegas más frescas, haciendo el camino inverso. Lo más espectacular es que no son las mismas mariposas que inician el viaje las que lo culminan. Su esperanza de vida si bien es larga para una mariposa – en torno al mes -, no es suficiente para tales viajes. A medida que avanzan en sus migraciones las Monarca se reproducen antes de morir, siendo sus descendientes los que continuan el viaje.

En el Sendero de la mariposa Monarca de Castellar. Fotógrafos retratándola

Los estudios de los especialistas en la materia han mostrads que la clave de los movimientos migratorios más o menos largos no es el clima, al menos no como lo pensamos. Las largas migraciones de las mariposas Monarcas entre Canada y EEUU y las zonas de California y México, se deben a dos factores. El primero, los cambios de temperatura que hacen que los animales huyan de las zonas con climas rigurosos buscando el calor, pero también zonas arboladas con sombra para evitar sucumbir ante las altas temperaturas. Sin embargo, las aves y otros animales pueden soportar las bajadas de temperatura, lo más grave del invierno y la nieve que limitan parcial o totalmente el acceso a los recursos alimenticios. La causa determinante es la alimentación. Los animales, como los seres humanos emigran en busca de alimento. 

Plantas necesarias para la supervivencia de la mariposa Monarca

El caso de las mariposas Monarca es más acuciante, ya que se alimentan básicamente de dos plantas: la Asclepias curassavica (“Algodoncillo”, cuidado no confundir con la Lantana, a la que se parece) y la Gomphocarpus fruticosus (“Mata de la Seda”). Las migraciones y la implantación en un biotopo se basa en los recursos de estas dos plantas. La mariposa Monarca es un curioso caso de adaptación o simbiosis con estas plantas venenosas de las que extrae un compuesto altamente tóxico que integra en su cuerpo. Los colores tan vivos y vistosos indican que la propia mariposa monarca es venenosa y por lo tanto, los pájaros y depredadores no la cazan. A cambio de esa tranquilidad la Monarca depende totalmente de Asclepias curassavica y Gomphocarpus fruticosus.

Plantas necesarias para la supervivencia de la mariposa Monarca. ©Iñigo Pedrueza

¿Cómo ha podido llegar la mariposa Monarca a Europa?

Pero entonces ¿cómo han podido llegar a Europa? Algunos ejemplares han sido introducidos por el hombre, a veces de manera accidental, otras estúpidas como su suelta durante las bodas sustituyendo al arroz. La estulticia humana sorprende cada vez, más, pero en el caso de las Monarca esto sería suficiente para crear una comunidad de lepidópteros sin la existencia de la alimentación necesaria. Sin embargo, la explicación es que en muchas ocasiones han existido ejemplares que han derivado hacia el océano durante sus migraciones. Estas mariposas se han perdido o caído bajo el influyo de corrientes de aire que las han sacado de sus rutas y condenándolas a una muerte segura en el Océano Atlántico. Ese destino fatal ha sido el sino de la mayoría de esos animales, es algo común en todos los continentes; los animales son seres vivos no máquinas, por lo que el error y la debilidad existen en ellos como existen en los humanos. Muchos mueren ahogados en mitad del océano, excepto aquellos que, por suerte, encuentran una tierra de refugio en Madeira, en Porto Santo o Canarias. Incluso algunas mariposas conseguiría llegar a Europa continental. Lo que ocurre es que esos pequeños grupos de mariposas no podrían prosperar al carecer de los alimentos de los que se nutren en sus ecosistemas de origen. Pero si mariposas Monarcas han llegado desde tiempos antiguos a Europa, el fenómeno no es nuevo, ¿qué ha cambiado entonces?

Mariposas viajeras. Por el mundo desde el siglo XIX

La mariposa Monarca libando Asclepias

La capacidad de vuelo de las mariposas y su resistencia, así como su longevidad, han hecho que su presencia esporádica haya sido constatada en el Caribe, en Hawai, Australia y Nueva Zelanda ya desde el siglo XIX!  Hay registros históricos de la presencia de la mariposa Monarca y de otras especies americanas en Europa desde al menos desde 1876. En Canarias se avista desde 1880, con poblaciones estables como en Madeira y Porto Santo y en las islas Azores. Son territorios situados en mitad de las corrientes de aire que, provenientes de America, llegan a Europa y África. Con vientos favorables, las monarcas pueden cruzar el océano ¡¡en cuatro días!!. Cuando se han avistado, generalmente, se ha observado que llegan acompañadas de otras aves o insectos exógenos. También hay datos sobre presencias puntuales de mariposas Monarca en la costa atlántica portuguesa, Gibraltar y en Andalucía, desde finales del XIX. Desde los años 1970 la presencia en Galicia y Andalucía, después en Valencia y Cataluña es común. 

Sin embargo, el gran cambio es la aparición de una colonia estable durante el siglo XXI, en el sur de España, en Andalucía, sobre todo, y también en Gibraltar. Estas colonias han desaparecido a veces a causa de olas de frío o reducción de sus recursos alimenticios, pero la que se extiende por la zona de Tarifa y partes de la Sierra de Cádiz está ya bastante asentada. El estudio de J. Fernández Haeger y D. Jordano Barbudo ha mostrado que la dependencia es total con respecto a sus plantas nutricias, tanta que las colonias de mariposa Monarca del sur de España no emigran en absoluto. Ambas plantas presentan periodos de floración muy largos de hasta 10 meses al año lo que garantiza alimento para las monarcas. Las áreas donde están presentes ambas plantas son también muy propicias para que las mariposas se reproduzcan, pongan los huevos y las larvas crezcan alimentándose de las hojas. Algo que pudimos observar durante nuestra visita al Parque Natural de los Alcornocales. Más tarde, las crisálidas cuelgan de las Asclepias curassavica y la Gomphocarpus fruticosus, aunque es complicado verlas, pues son casi transparentes y de pequeño tamaño; nosotros no encontramos ninguna.

Beneficios y problemas. Un debate necesario que necesita un cierto equilibrio.

¿La Mariposa Monarca es una especie invasora?

Fantástica foto de la oruga de la mariposa Monarca. ©Iñigo Pedrueza

El ser humano ha modificado los ecosistemas y esos cambios afectan a las especies animales. Esta es la explicación de la existencia de nuevas colonias de mariposas Monarcas. En este caso, los cambios humanos han tenido efectos positivos para su implantación en Europa. Las plantas que sirven de dieta a la mariposa Monarca son especies invasoras en Andalucia y en el resto de España. El Parque Natural de los Alcornocales, el de Grazalema y Tarifa, son entornos naturales de gran valor, que contienen especies autóctonas que hay que proteger.

Las mariposas Monarca en sí no han provocado cambios en la cantidad de mariposas de otras especies ni han sido dañinas para el medio ambiente. En cambio, sus plantas nutricias lo han sido algo más. El debate que se abre ahora debe decidir si la presencia de las plantas que aseguran la supervivencia de la mariposa Monarca es compatible con la preservación de las especies autóctonas, sin ponerlas en peligro. Curiosamente, se ha mostrado que la voracidad y la necesidad de estas mismas plantas por parte de la mariposas actúa como elemento de control de su propagación. La mariposa Monarca es un limitador de la Asclepias curassavica y de la Gomphocarpus fruticosus. Ahí puede estar la solución al problema.

Reclamo turístico / Protección de la mariposa Monarca

Ahora la Monarca se ha convertido en un reclamo turístico para los amantes de la naturaleza y de las mariposas. Puede ser un elemento de atracción que ayude a desarrollar el interés por la zona. Desarrollar un turismo diferente puede ser muy positivo para la economía de la zona, para la aparición de alojamientos rurales, de empresas especializadas en la naturaleza, la fauna y la flora, creando riqueza y evitando el éxodo rural. 

Al mismo tiempo, es vital evitar que el turismo de masa convierta una ventaja en un problema. El desafío está en proteger a la propia mariposa Monarca, que el turismo masivo o la falta de respeto por su hábitat no termine con ella. Por lo que es importante que los excursionistas funcionen como auténticos amantes de la naturaleza, respetando a estos lepidópteros, caminando tranquilamente, acercándose a ellos en silencio, sin molestarlos.

¿Tantas mariposas Monarca como en México o EEUU?

No tantas mariposas Monarca como en América. Pero vale la pena esperarlas…

No es necesario pues viajar a Mexico o los EEUU para disfrutar de estas maravillosas mariposas. Aunque hay que tener en cuenta que el número de mariposas Monarca que se observan es limitado. No esperemos ver una cantidad grande de mariposas monarca volando o cubriendo los árboles como en México o EEUU. Aquí es diferente, aparecen de vez en cuando, hay momentos en que no vemos ninguna. Junto a las  plantas que las alimentan terminan apareciendo. Es cuestión de paciencia.

Por ejemplo, durante nuestra ruta por el Sendero de las Monarcas de Castellar de la Frontera en la Serranía de Cadiz, vimos únicamente una cincuentena de ejemplares a lo sumo y un numero algo inferior de orugas. No era la época más propensa, ya que muchas de las plantas nutricias habían sido totalmente comidas y las mariposas se habían dispersado. De hecho, de camino a Castellar pudimos observar varias decenas más de mariposas Monarca en algunos puntos de la carretera y también zonas de Asclepias curassavica y Gomphocarpus fruticosus, comidas por orugas y carentes de flores. Es decir, que la Ruta no es únicamente la de Castellar sino que toda la zona es propensa al avivamiento de Mariposas Monarca. 

Cuestión de paciencia

Paciente fotógrafo esperando en silencio por las mariposas Monarca

El avistamiento de fauna siempre implica paciencia, si las esperamos junto a las plantas que les sirven de alimento, terminan apareciendo. Aunque existe la posibilidad de no ver ninguna. Pero aún así, tenemos que tomárnoslo como una oportunidad de disfrutar de los bellos parajes naturales, de otros animales, de sensaciones y experiencias. Hay mucho que ver siempre que salimos al campo y nos sumergimos en parajes como los de la Serranía de Cádiz. Muchísimo incluso si no vemos nada de aquello que buscábamos. Lo que hay que tener en cuenta es que ver ya una sola mariposa Monarca es algo maravilloso, pero no esperemos contemplar miles o decenas de miles como ocurre en México, EEUU y Canadá. Se trata de un fenómeno naciente y muy variable, que depende de la presencia de las plantas de las que se alimentan y de otros factores. Por todo ello, recomendamos que se piense la Ruta del Sendero de la mariposa Monarca como una oportunidad de verlas, pero sin grandes expectativas, así valoraremos más lo que allí encontremos. Pensemos, sobre todo, este sendero para disfrutar de la belleza del entorno.

Siguiendo el Sendero de la Mariposa Monarca. Nuestra experiencia

La belleza del Sendero de la Mariposa Monarca

Estamos ya en otoño, a mediados de octubre, por lo que ya no podremos ver tantas mariposas Monarca como en los meses precedentes de verano, cuando el calor las traía a la sombra del sendero y cuando las Asclepias y las Gomphocarpus estaban en su esplendor. De hecho, a lo largo de la ruta de la Mariposa Monarca veremos muchas plantas ya comidas por las larvas, aunque nos llevaremos alguna sorpresa grata.

La primera mariposa Monarca que vimos fue ayer, en la zona junto al Collado de la Laja de las Zargas, avistando buitres leonados, en plena celebración del Andalucía Global Bird Weekend. Junto a unas Asclepias volaba feliz la Monarca, con sus colores anaranjados vivos y su gran envergadura, si comparamos con otras mariposas. 

Todavía con la emoción de haberla visto llegamos esta mañana al inicio del Parque Natural de los Alcornocales, y todavía en marcha en el coche, vemos pasar más mariposas Monarca. Nos detenemos y vemos junto a la carretera las Gomphocarpus que miramos con detenimiento en busca de las larvas que acabamos encontrando.

Llegamos por fin a Castellar, iniciamos el Sendero de la mariposa Monarca siguiendo la ribera del río Guadarranque (del árabe Wadi-Ramke, río de las yeguas) magnífico por su valor natural: lleno de fresnos, quejigos, álamos blancos, alisos, palmeras…bellos árboles que valen por si mismos una ruta para contemplarlos. El bosque está ya otoñal, con cantidad de hojas caídas en el suelo.

No esperamos ver una cantidad de mariposas Monarca, no será la maravilla que se puede contemplar en Amércia. Pero en el bosque que se está desnudando ya vemos revolotear alguna, discreta, posándose en alguna rama seca, mostrándose presumida con sus colores vivos. En esta época otoñal hay que estar ojo avizor, ya que en medio de un grupo de Asclepias o Gomphocarpus secas puede haber alguna todavía verde y ahí encontraremos la mariposa libando la flor.

Las aclepsias ya están casi secas, pero queda alguna flor…¡y ahí está la Monarca!

El silencio del bosque parece que las anima a salir. No sé cómo será en verano, cuando hay muchos turistas que vienen atraídos por la belleza de las mariposas Monarca. Sólo espero que sean respetuosos, y guarden silencio. 

De repente vemos varias y las seguimos con cuidado, emocionados, se posan en alguna flor y nos agachamos y acostamos en posturas imposibles para sacar la mejor fotografía. En este primer tramo del Sendero de las mariposas Monarca estamos encontrando bastantes, nos separamos puesto que unas van para un lado, otras para otro. Me meto en un macizo de Asclepias que llaman mi atención por su bonito colorido naranja y rojo (lo mismo que les ocurre a las Monarca) y me quedo quieta esperando, dejando pasar los minutos. Cuando aparece la primera intento no moverme. Se posa sobre la flor para libar su jugo, apenas me muevo para enfocar y poner la velocidad adecuada. A lo largo de breves momentos se oyen disparos continuados de cámara que rompen el silencio en este rincón del bosque. Somos nosotros, emocionados, por las Monarca que abren y cierran sus alas ante nuestros ojos y objetivos.

Las alas de la mariposa Monarca son bellísimas: naranjas por un lado y amarillas el otro.©Iñigo Pedrueza

Estas son bellísimas: naranjas por fuera y amarillas por dentro, combinan perfectamente con el colorido de las a Asclepias. Las abre y cierra mientras liba mostrándonos ambos colores, y se mueve para posarse en la siguiente flor. Después echa a volar y se va a otro lugar del bosque dejándonos con ganas de seguir contemplando su belleza.

No sabemos todavía que en lo que queda de sendero, apenas veremos algunas mariposas Monarca más. No es la mejor época, ya no buscan tanto la sombra, y vuelan allí donde están aún en flor sus Asclepias y Gomphocarpus, pero casi no hay. Al menos las hemos visto, y ahora seguiremos el curso del río disfrutando del paseo otoñal. Vemos quejigos gigantes, y palmitos, la palmera autóctona de Andalucía, de porte humilde y hojas en abanico. Todavía algunas Asclepias más y la esperanza de ver mariposas. 

Cuando se termina la ruta, nos sentimos afortunados por haberlas visto y fotografiado, deseosos de contar su historia, de sorprender a la gente diciéndoles que en Andalucía hay mariposas Monarca, sí, esos bellos lepidópteros que creíamos que solo estaban en Canadá y en México. Ya que han hecho un viaje tan largo y que ahora tenemos la fortuna de que se reproduzcan en España, cuidémoslas y respetémoslas. Vayamos con cuidado para contemplarlas en el bonito Sendero de las mariposas Monarca de Castellar.

Datos Sendero de la Mariposa Monarca. Parque Natural Los Alcornocales

En el Sendero de la mariposa Monarca hay que seguir siempre la ribera del Río Guadarranque

Localización: Castellar de la Frontera

Distancia: 5,8 km

Duración (ida): 3 horas

Grado de dificultad: media

Movilidad reducida: no apto.

La población de mariposa Monarca más importante de Europa se encuentra en un tramo preciso de la ribera del río Guadarranque en Castellar. Justo en su zona de transición, entre las sierras de arenisca y la vega fluvial. Estamos hablando de un río de 43 kilómetros que nace en Buenas Noches, en pleno corazón del Parque Natural de Los Alcornocales, y después de salvar un gran embalse, llega a Castellar. Hay que seguir siempre la ribera del río, además se seguir las señales. A lo largo del itinerario, en diferentes puntos, hay muchas oportunidades de observar las mariposas Monarca.

El sendero termina en el puente de la Jarandilla bajo el que hay que pasar para terminar la ruta. También se puede hacer una ruta circular para volver a Castellar por el sendero del Canal, o subir al castillo por el sendero de la Calzada Romana.

Sendero de la Mariposa Monarca en Castellar de la Frontera

¿En qué época se pueden ver más mariposas Monarca?

Los mejores meses para ver mariposas Monarca son los del verano, en julio, agosto y septiembre, cuando los días son calurosos y ellas buscan lugares más protegidos del calor. Meses en los que las Asclepias y Gomphocarpus son más abundantes, a pesar de que florecen durante 10 meses al año.

¿Se pueden ver mariposas Monarca en otros lugares?

Aunque este tramo de la ribera del Guarranque es donde más mariposas Monarca se pueden ver, nosotros también las vimos en otras zonas del Parque de los Alcornocales, junto a la carretera y de la zona próxima al Collado de la Laja de las Zargas (a 31 km en coche de Tarifa por la N-340 y la CA-8202).

Allí donde hay Asclepias y Gomphocarpus, las plantas que sirven de alimento para las mariposas Monarca, se pueden encontrar. Es importante estar atento, localizar estas plantas y detenerse a esperar. ¡Seguro que aparecerán!.

Gomphocarpus fruticosus

Cómo llegar a Castellar de la Frontera

Para llegar a Castellar desde Algeciras, tan sólo hay que recorrer los 21,7 km que las separan, en 20 minutos por la Autovía del Mediterráneo (A-7 y A-405) estarán allí.

Bibliografía

J. Fernández Haeger & D. Jordano Barbudo, La mariposa monarca Danaus plexippus (L., 1758) en el Estrecho de Gibraltar (Lepidóptera: Danaidae), publicado en SHILAP Revista de Lepidopterología por la Sociedad Hispano-Luso-Americana de Lepidopterología España. Se puede consultar en https://www.researchgate.net/publication/49588149_La_mariposa_monarca_Danaus_plexippus_L_1758_en_el_Estrecho_de_Gibraltar_Lepidoptera_Danaidae

Las certezas y los datos fehacientes provienen de las fuentes citadas, los errores son de pluma propia, esperamos los disculpen y prometemos corregirlos en caso de existir.

Artículo escrito por María Calvo Santos e Iñigo Pedrueza Carranza.

En el Sendero de la mariposa Monarca de Castellar hay quejigos ancianos, otra razón más para ir

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Para más información sobre Andalucía, pueden leer nuestros artículos visitando la sección de Andalucía de nuestro Blog.

Agradecimientos

Durante un viaje precedente por la Serranía de Ronda y la Sierra Bermeja en Málaga, Rafael Flores de la empresa RafaNatura nos habló de la presencia de la Mariposa Monarca en Cádiz. Nos sorprendió mucho y nos convenció de que descubrir esa ruta y hablar de ella podría ser una muy buena idea. Poco después Turismo Andaluz nos ponía en contacto con el biólogo Javier Elorriaga de Birding the Strait que organizó nuestra visita. Muchas gracias a todos ellos por haber hecho posible este descubrimiento. Especialmente a Javier por acompañarnos en la visita al Parque Natural de los Alcornocales y por el Sendero de la mariposa Monarca de Castellar de la Frontera, Cádiz.

Gracias a Turismo Andaluz que nos dieron la oportunidad de descubrir nuevas rutas que pretedemos promocionar para contribuir a un turismo sostenible, respetuoso con el medioambiente. Gracias especialmente a Philipp Heuri.

 

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2 comentarios de “Ruta de la Mariposa Monarca de Castellar de la Frontera, Cádiz

    1. El Giróscopo Viajero

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      Reply

      ¡Muchas gracias, José Luis! Hemos tratado el tema con cuidado y delicadeza, por respeto a la Mariposa Monarca, ya que el turismo excesivo puede ser dañino para estos animales.

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