Los Camellos de Almería nos cuentan su historia. Ursula y su pasión por los dromedarios

Soy Frasco, Frasquito para los amigos

Érase una vez en un pueblo de Almería, Pechina, una familia de camellos que llegaron de las tierras volcánicas de las Islas Canarias hace 12 años traídos por Úrsula, una veterinaria alemana afincada desde sus 15 años en el pueblo. Tras trabajar con ellos unos años, supo que quería montar una granja-escuela en uno de los rincones más soleados de España y enseñar a los niños a relacionarse con estos camélidos. Así formó una familia muy particular. Frasco, Eva, Indalo, Petete, Jacinto, Armani,…están encantados de recibirnos en Pechina, su tierra de adopción, y contarnos cómo es su día a día, su vida con Úrsula, el camellero Miloud y la gente que llega de toda España y del mundo para conocerlos. Pero demos la palabra a nuestros nuevos amigos, los dromedarios de Ursula.

Nuestra historia, un nuevo comienzo

Llegó ella y ahora formamos parte de su familia

¡Hola amigos!, me llamo Frasquito y les voy a contar nuestra historia. La vida de nuestros antepasados era muy dura, en Canarias hacíamos mucha falta para el trabajo en el campo y allí estuvimos durante más de 600 años. Después llegó el turismo, sobre los años 70, por lo que empezamos a trabajar ofreciendo paseos turísticos, que ya era un trabajo bastante más liviano. Aunque antaño, en Africa, vivíamos en grandes manadas y en espacios más grandes, por lo que teníamos menos trato con la gente.

Conocimos a Úrsula en las islas Canarias, allá por el año 1997. Llegó a un zoo de Fuerteventura que también tenía una caravana de camellos y quiso trabajar allí ya que le parecía un sitio increíble. Su futura jefa, la propietaria de un grupo grande de camellos, le propuso quedarse a trabajar en una plaza vacante de veterinaria durante un año. Así podría aprender lo suficiente para desarrollar bien su trabajo. Al final se quedó más…Con esta señora aprendió mucho trabajo práctico y los camelleros, antiguos luchadores del frente polisario, le introdujeron en el trabajo básico con camellos: manejo, alimentación, los cuidados en el parto y en la cría de los pequeños, etc. También le dejaron ordeñar camellas, que era lo que más le gustaba.

Úrsula siempre nos cuenta que cuando pasaba un día sin vernos solo veía jorobas al cerrar los ojos. Ella quería ayudar a mejorar la ganadería camellar en Canarias. Así que, escribió una guía para los guías turísticos; organizó conferencias; preguntó y asesoró a los camelleros; creó una asociación de criadores… Hasta colaboró en la creación de la raza de camello autóctono, trabajo apoyado por la Universidad Complutense de Madrid y el Cabildo de Lanzarote: “el Camello Canario”, reconocida por el Ministerio de Agricultura. Todo este trabajo se concretó en un libro sobre nosotros que fue premiado por la Consejería de Agricultura.

Paseos turísticos

Nuestro destino cambió después de todo eso. Fue cuando iniciamos un viaje hacia una nueva vida …un periplo de 3 días y 3 noches en enormes camiones llenos de rica paja, dentro de un barco que navegaba de Canarias a Cádiz. La primera partida salió de Gran Canaria y la segunda de Lanzarote. Y de Cádiz a Pechina, en Almería.  A los pocos meses de la llegada nos acostumbramos a Almería, que ahora, por cierto, nos gusta bastante. Allí conocimos a Indalo y a Vera, que venían de un zoológico de Murcia. Más tarde, algunos camellos nacieron aquí en Pechina, como el pequeño Turrón, hijo de Sierra, y estos días el hijo de Guajira. Nuestro pasado es ajeno a ellos y ya queda muy lejos…

¿Camellos o dromedarios?

Aunque aquí todos piensan que somos camellos, en realidad somos dromedarios (Camelus dromedarius). Es fácil diferenciarnos ya que tenemos sólo una joroba. Procedemos de desiertos cálidos y resistimos mucho tiempo los rayos del sol, el calor y la sed. Como nuestro cuerpo es tan grande, se calienta lentamente, con lo que para nosotros es más fácil mantener la temperatura. A pesar de ello, somos más ligeros que nuestros hermanos camellos, los de dos jorobas (Camelus bactrianus). Ellos viven en desiertos fríos, como el de Gobi, donde su robustez y su lana abundante les ayuda a soportar temperaturas de -40ºC. Existe una tercera especie con joroba, es el camello salvaje (Camelus bactrianus ferus), que está en peligro de extinción. Sólo sobreviven en el norte de China, en una reserva natural, y en Mongolia. Todos los jorobados vivimos en el Viejo Mundo, en Europa y Asia, en África y Oceanía. Sin embargo, hay más camélidos, los del Nuevo Mundo, que no tienen joroba. Seguros que habéis oido hablar de ellos, son las llamas, vicuñas, alpacas y guanacos.

Somos dromedarios, tenemos solo una joroba…por cierto, el de allá atrás es el perro Ruini

Somos seres tranquilos…nos encanta vivir en manada

Somos seres tranquilos, nos encanta la tranquilidad, preferimos estar reposando a estar corriendo por ahí. Igual la gente piensa que nos gusta andar libres en el campo o el desierto, pero en realidad lo que nos interesa de las salidas es ver si hay comida. Es que no somos tan nómadas como nuestros antepasados, preferimos estar descansando cómodamente en casa, estar tranquilos y seguros. Y nos encantan los horarios. Queremos saber lo que va a pasar, tener información nos da seguridad. De hecho, cuando Úrsula nos saca una o dos horas antes, o nos levanta a deshora, nos disgustamos. 

En realidad, no somos tan diferentes a los humanos. También os gusta sentirnos seguros, vivir cómodamente,… En una ocasión, Úrsula nos llevó a Mojácar de vacaciones, allí había plantas, arbustos, hierba,…pensó que estaríamos como en libertad. El plan era estar de lunes a viernes en la naturaleza y los fines de semana llevar a la gente a dar paseos hasta la playa. Pero acabamos echando de menos la seguridad y la facilidad de la granja.

Lo que más nos importa es la rutina, la seguridad, la comodidad, y…¡la comida!. También nos gusta jugar, sobre todo a los más jóvenes. Úrsula inventa juegos para nosotros, pero nuestro juego preferido es pelearnos, sobre todo a los jóvenes; es una forma de prepararse para el futuro, de buscar una buena jerarquía dentro de la manada. 

Para nosotros es importante vivir en manada, siempre buscamos estar cerca los unos de los otros. Siempre estamos deseando que lleguen los demás de trabajar para estar todos juntos. En la granja hay dos manadas, Indalo dirige la más grande, Armani, su competidor, la pequeña.

Somos seres tranquilos y nos gusta descansar. El pequeño Turrón apoyado en su madre Sierra

Nuestras cosillas…

A veces nos ponemos celosos, no entendemos que Úrsula a veces pueda tratar a alguno como el “niño bonico” porque está enfermo y pensamos que lo quiere más. Pero en seguida viene a acariciarnos a todos y a darnos de comer y lo olvidamos. La verdad es que somos un poco quejicas, ¡pobre Úrsula!. En ocasiones tenemos un pequeño golpe o moratón por la pelea del día anterior y, cuando nos ensillan o nos tocan, ¡gritamos! Ella piensa que estamos fatal porque nos quejamos como si nos muriésemos. Así que nos deja 5 días de baja…aunque acaba dándose cuenta de que no tenemos . El camellero lo percibe antes, no sirven nuestras tretas, sabe que éste o aquel es muy gritón. Otras veces es lógico que nos quejemos, porque el día anterior nos pusieron la inyección contra las garrapatas y nos da miedo que nos vuelvan a pinchar. Bueno, solo a Jacinto le gusta que le pinchen, es que sabe que cuando le sacan sangre le darán un cacho de pan. La mayoría salimos corriendo…somos un poco cagaíllos

¡Encantados de conocerles!

Nos presentamos…

Somos mucha gente: 20 jorobados (como nos llama cariñosamente Úrsula) con diferentes personalidades. Al Antonio le gusta trabajar y comer, también pelearse. En cambio el Pepe siempre fue peleón con los demás, pero con Úrsula es siempre amable, adora a la gente y le encanta que le rasquen. El Jacinto es buen trabajador, un profesional que siempre pasea a la gente y es amable, aunque no es cariñoso ni mimoso y no disfruta especialmente cuando lo rascan. Creo que es porque es muy asustadizo. Pero sí le gusta que le den comida, es muy comilón, siempre está pensando en comer, ve a los humanos como “dispensadores de comida”, ¡es el más forofo del pan!.

A María parece que le gustamos…vamos a quererla un poco a ver si nos da pan

Armani es el más fuerte, muy amable y muy sensible, y eso que es “macho entero” (es decir, que no está castrado), pero confía mucho en los humanos. Solo está ausente en época de celo, pero después, siempre está disponible para pasar tiempo con Úrsula y con los visitantes. El Frasquito o Frasco soy yo. Siempre fui un tranquilón y soy el único que no trabaja porque tengo un bultito. Siempre ando suelto aún cuando hay niños corriendo por la granja, Úrsula dice que soy amable, aunque no especialmente cariñoso. Pulguita adora que le rasquen, y comer, siempre está esperando que le den algo. Eva es la mayor, nació en el Sahara y debe andar por los 30 años. En su juventud fue una buena currante por su fuerza y resistencia, pero aquí en Almería no llevaba mucho peso porque era ya mayor; sin embargo, daba largas caminatas sin cansarse gracias a sus largas patas. Y era cuidadosa con los niños discapacitados y las personas mayores. Ya no es aquella camella asustada y tímida que llegó a Pechina. Ahora hasta se queda sola con la gente y se hace selfies, no tiene ningún miedo. Desde luego es muy lista, cuando Úrsula la saca para que coma, se tumba al sol, y a la hora de marchar es cuando se pone a comer y quiere que la esperen. Úrsula se enfada, pero ella sabe cómo hacer para que se termine riendo.

¡Nos encanta comer!

¡Nos encanta comer! vemos a la gente como dispensarios de comida, je je je. Armani, Iñigo y Miloud

Somos herbívoros, nos pasamos el día rumiando los vegetales que comemos, como las vacas. Estamos acostumbrados a los lugares áridos y nuestro cuerpo está adaptado a comer mucha cantidad y sacarle todo el provecho posible. Úrsula nos trae todo tipo de vegetales deliciosos, también pienso de camellos que hacen en Murcia, aunque de esto comemos poco. Y ¡lo que más nos gusta es el pan que nos regala Juan Carlos en una tienda del pueblo!

Para comer nos dividimos en dos manadas, la manada grande sube al bancal y come allí, la manada pequeña en su casa, tiene caseta con parterre. Cada día, después de trabajar, la gente a la que llevamos de paseo, nos da de comer, les encanta hacerlo. Esa es una de las razones por las que nos gusta la gente. Una de las mayores fiestas del día es cuando, después del segundo paseo de la tarde, la gente se queda un rato más y luego nos da pan. O cuando Úrsula nos premia con este manjar por alguna razón. ¡Está tan delicioso!

¡Qué gusto que nos peinen!

¡Qué gustito que nos peinen y nos rasquen! mmmmm. ©Foto. Camellos de Almería

También nos gusta que nos acaricien y que nos cepillen ¡para eso hacemos cola! En época de muda todos queremos pasar por la peluquería, ¡es un placer tan grande!.

Al principio nadie se peinaba, la primera que se dejó fue una camella muy presumida que se llamaba Camela la Reina, a la que le encantaba que la arreglasen. Los niños se pasaban horas arreglándola, incluso un día le pintaron la cara de rosa. A nosotros nos daba miedo, pero en seguida se animó el novio de Camela. Y después empezamos a probar todos, y ahora hasta nos tumbamos en la arena para que nos peinen, ¡es un placer!. Hasta a Eva, que es muy tímida, y observaba a lo lejos como nos peinaban, un día se le acercó un niño y la peinó, y ahora ya le encanta. Toñi ni siquiera llega a la arena, ya se tumba para que la peinen cuando todavía está en la calzada.

Nuestro día a día 

Eva, la mayor

Nos gustan los horarios, preferimos que todo sea siempre igual, así es más fácil la vida. Úrsula y Miloud llegan a las 8 de la mañana y empezamos a levantarnos poco a poco con la ilusión de desayunar, no vaya a ser que no nos dé tiempo antes de trabajar. Nos llenamos la barriga con rica paja. Úrsula últimamente daba paseos con Guajira, que estaba preñada y tenía que caminar, (el pequeño ya nació), y luego deja comer a unas camellas, malvas del jardín y nos suelta para comer. 

Después es hora de trabajar: nos preparan, nos ensillan y nos peinan, luego nos ponen en fila y salimos a trabajar. Cuando hay colegio, de 14:00 a 16:00 vamos de excursión con los niños, los paseamos y luego en la granja nos peinan y nos dan de comer. En verano damos dos paseos por las tardes.

Los días que no trabajamos, la manada pequeña sale al bancal por la mañana, a mediodía vuelve y por la tarde sale la otra parte. Armani, cuando sus vecinos salen al bancal, sale al corral de los vecinos. Petete, el camello viejo gruñón, cuando salen estos, se queda suelto en el jardín, como es tranquilo…y también a Eva, la mayor. Indalo, por la tarde, cuando salen los del corral grande, él se va al otro lado.

Una de las mejores horas del día es la hora de la cena. Esperamos ansiosos a que Úrsula nos llame para cenar y, llegado el momento, vamos como locos corriendo. Sabemos que en el pienso va siempre un pedazo de pan y Úrsula sabe que el pan nos ilumina el día. Después, cuando oscurece, comemos un poco de paja y nos acostamos, aunque a las 12 de la noche nos levantamos otro rato a comer paja de nuevo, hasta que nos acostamos. 

Nuestro trabajo

Día de paseo

No es que nos guste mucho hacer ejercicio, preferiríamos quedarnos en casa tomando el sol, viendo pasar el tiempo, ¡es tan gustosito!. Además, no somos como los caballos que están siempre de pie. Nuestro cuerpo es super flexible, nos podemos doblar como una silla de playa y aprovechamos eso para llevar esta vida tan cómoda que llevamos. Aunque Úrsula dice que es bueno que nos movamos, que hay que trabajar…Realizamos tres actividades diferentes: paseos turísticos en verano y los fines de semana; cumpleaños los fines de semana y excursiones escolares con los niños,…ah, y en Navidades participamos en las Cabalgatas. La verdad es que nuestro trabajo no es muy duro, tenemos buenas condiciones laborales, ¡con muchos días libres y vacaciones!.

Los paseos

Antes de empezar a dar paseos a la gente tuvimos que entrenarnos durante muchos meses con saquitos de arena para poder llevar peso de manera metódica y rítmica. Cada uno de nosotros no da más de 2 o 3 paseos al día y siempre hacemos la misma ruta, que dura unos 35 minutos. 

Llevar gente de paseo no está tan mal. De hecho, preferimos llevar gente que ir solos: tenemos menos miedo, cuantos más somos, menos miedo tenemos. Es nuestro instinto de manada. Aunque después somos muy diferentes entre nosotros. A algunos les gusta ir delante, por ejemplo, Indalo solo va delante, si no, no va. Otros camellos quieren ir detrás. Aunque a la mayoría le gusta ir en medio, se sienten más seguros. Y después, los hay más o menos trabajadores. 

Los paseos son lentos, rítmicos, balanceamos a la personas y creo que se sienten cómodos, que les encanta subirse encima y ver la realidad desde otro punto de vista. Aunque realmente somos un poco torpes, sobre todo para avanzar, ya que andamos en ambladura, no en diagonal como los caballos. Nosotros desplazamos el miembro anterior y el posterior de un lado al mismo tiempo. Eso nos hace menos ágiles, aunque gastamos menos energía en el avance – un 30% menos que la que gasta un caballo recorriendo la misma distancia a la misma velocidad -. Además, como procedemos de desiertos cálidos, allí lo importante no es ser ágil, ya que los enemigos se ven de lejos, lo que interesa es ahorrar energía.

Preferimos llevar gente en los paseos que ir solos: tenemos menos miedo

Después de trabajar sabemos que vamos a tener un premio: comida y disfrutar de nuestro tiempo libre. Así estamos más felices que si no hacemos nada en todo el día.

¡Nos encanta ir de excursión con los niños! El sueño de Úrsula: las granjas-escuela

La granja-escuela es como un mundo de ensueño, todos se lo pasan bien, los niños, los profesores, nosotros los camellos, Úrsula, el camellero. Es un proyecto educativo que permite que los niños nos conozcan y nosotros los conozcamos a ellos. Es un lujo que nos tengan en una granja-escuela, es un trabajo muy bonito. Los niños nos valoran mucho porque Úrsula les habla de nosotros en clase antes de la excursión: de biología, de cómo somos, de cómo vivimos, qué nos gusta, cómo tienen que tratarnos,…así que cuando nos conocen en la granja saben ya algunas cosas sobre nosotros y están muy ilusionados. Y después es todo tan fácil…

¡Nos encanta estar con los niños! ¡nos dan siempre muuucha comida! ©Foto: Camellos de Almería

Es la hora de la excursión y todo es jugar, divertirse, pasar el día en el campo todos juntos. Primero nos conocen desde el suelo, se confían y luego cuando se suben y alucinan. Los días son eternos cuando vienen los niños, fantásticos. Tras el paseo, vamos a la granja y allí, los niños nos dan de comer, les encanta tocarnos, acariciarnos y peinarnos.

Úrsula tiene más proyectos en mente, le gustaría pasar más tiempo con los niños; poner en marcha una ludoteca de campo; tener juntos un huerto; enseñarles a los niños de las ciudades cómo somos; permitirles vivir la experiencia que tienen los de Pechina y alrededores. Sería bonito,…conocernos más a fondo.

¿Cómo vemos a los humanos?

Ella es Úrsula, nuestra Úrsula 

Los humanos son los que nos dan de comer, los que nos rascan, los que nos llevan de paseo, los que nos dan cariño. La vida con los humanos está bien, ¡nadie nos rasca y nos peina mejor que un humano!

Úrsula…

Úrsula es nuestra compañera de trabajo, nuestra cuidadora, pero sobre todo nuestra familia. No nos ve como si fuéramos suyos, creo que somos demasiado especiales para ella como para que sienta que somos de su propiedad. Lo que quiere es que estemos bien, que vivamos confortablemente. Se pasa el día de aquí para allá trabajando, buscándonos comida, limpiándonos, inventando actividades, hablando con nosotros. Se la ve feliz cuando nosotros estamos contentos.

Úrsula nos dedica tiempo, nos da cariño. Ella no nos ve como camellos, más bien como si fuéramos personas, creo que no ve diferencias entre los animales y las personas. Me parece que, en realidad, es una de nosotros.

Miloud, el camellero

Miloud posando con nosotros. ©Foto: Camellos de Almería

Miloud vive con su bonita familia muy cerca de Pechina. Nos cuida muy bien, es muy trabajador y metódico, nunca pierde el tiempo hablando en vez de trabajar. Je, je, y le obedecemos más que a Úrsula, porque le tenemos respeto, él no perdona como ella nuestras perezas y retrasos. Lo que no significa que no le queramos, ¡le queremos mucho!.

Los niños

Disfrutamos en compañía de los niños, cuando aprenden a conocernos es todo fantástico. Además, sabemos que cuando vienen va a haber fiesta…comida y peluquería.

Los otros animales

Las cabras Ramón y Justo

Además de nosotros, en la finca viven otros animales. Está el perro Ruini – tiene el nombre de un filósofo sufí de tiempos del Al-Andalus que vivía muy libre, al igual que el perro. Siempre está contento y saluda a todo el mundo: nos da lametones a nosotros, a la gata y a las cabras. 

Aunque hay una gran colonia de gatos, unos 20, la gata de la granja es Tridi. Ella vive con nosotros en la casita roja y duerme entre la paja a nuestro lado. La verdad es que nos prefiere a los otros gatos. Y es una valiente, defiende su territorio con fiereza, a pesar de ser menuda. Nos cae bien, a veces se queda dormida debajo de Indalo, claro, le damos calor,..

También viven en la finca las tres bonitas yeguas de Ingrid, la hermana de Úrsula; vinen de Rusia y son de raza Akhal-Teke, de origen turcomano.

Y, por último, están las cabras Ramón y Justo. Úrsula dice que son “dos inútiles destructoras”, pero en realidad las adora, pasea todos los días con ellas. A veces nos roban el pienso, pero si nos ven se van corriendo.

Por las noches, cuando están fuera Eva y Sierra, hay bastante jaleo entre todos, aunque es bastante entretenido. Las cabras tienen hambre, quieren quitarle la comida, Eva a veces le muerde el cuerno a las cabras, la gata se mete para buscar comida o araña a la cabra, ésta intenta defenderse, Eva se harta,…uf, al final Úrsula nos echa, pero es divertido.

Nuestro bienestar…¡si vivimos como reyes!

¡No vivimos nada mal!

Seguro que mucha gente piensa que es duro nuestro trabajo, pero no es así. Aquí se preocupan por nosotros y todos trabajamos, Úrsula la primera, que trabaja 16 horas al día y no descansa nunca. Vive para nosotros y casi gasta más de lo que gana. 

Ella planifica todo mucho, lo cual es importante para nuestro bienestar. La improvisación, según ella, solo da sustos y sobresaltos. Pide que se reserven los paseos previamente, así puede calcular los pesos de la gente que viene, explicándoles si pueden o no subirse juntos, mostrando que nosotros no somos animales de carga. La gente no se enfada, entiende y acepta las normas de bienestar animal que aquí nunca se infringen. No hacemos sobreesfuerzos y no damos más de tres paseos al día, con descanso intermedio si llevamos adultos. Además, se preocupan de que no llevemos más peso del necesario. Seguro que si nos cargase más, ganaría más dinero, pero no quiere. Ella sabe bien quién de nosotros puede llevar más o menos,  por ser más pequeño o por ser camella; o si alguno no puede por haber tenido alguna lesión. Por ejemplo, Armani pesa unos 800 kg y está super entrenado, por lo que puede llevar a una persona que pese 100 kg sin problema. Lo máximo que puede llevar a dos personas que pesen unos 130 kg, es el límite. Desde luego nuestro trabajo no es duro…

Iñigo y Armani, el más fuerte de la manada. Nuestro cuerpo es super flexible, nos podemos doblar como una silla de playa. No hacemos sobreesfuerzos

Y aquí con Úrsula vivimos realmente bien. Además, el trabajo que hacemos conjuntamente los camellos, Úrsula y el camellero es la única forma de ingreso de la granja, lo hacemos para mantenernos, para ir viviendo entre todos, nadie se aprovecha de nadie. Además, detrás de todo esto hay un proyecto educativo con los niños. Y lo mejor es que al final todos acaban viéndonos, no como animales, sino como seres vivos.

Una prueba de lo mucho que nos quieren es la historia de dos camellos que se fueron de aquí, los únicos que se vendieron. Eran dos machos jóvenes que estaban algo agresivos por el celo, pero como no se pueden castrar muy pronto, Úrsula no quería tenerlos tanto tiempo solos, lejos de la manada. Así que encontró una buena opción: unos amantes de los animales que querían comprar uno y al final se llevaron a los dos. Viven de maravilla y hasta nos envían fotos, y si les pasara algo a sus dueños, volverían con Úrsula. 

Llevando de paseo a María e Iñigo de El Giróscopo Viajero

Llevando de paseo a María e Iñigo. ¡¡Parecen contentos!!

Llegaron a la granja preguntando por nosotros, también querían saber cómo vivíamos, si no nos molestaba que nos montasen. Cuando se convencieron de lo bien que vivíamos aquí, llegó el momento del paseo, para ellos era la primera vez y estaban realmente contentos. A todo humano le gusta subirse a cosas que están altas, es emocionante. En todo momento sonreían, nos acariciaban y hablaban con nosotros. Ya nos estábamos frotando las patas pensando en el pan que seguro nos iban a dar. Creo que se imaginaron que caminábamos por el desierto tal y como habían visto en las películas, después regresamos y nos dieron de comer a todos, volaban los pedazos de pan. Yo, Frasquito posé con Iñigo para las fotos y se hizo muy amigo mío, Y después nos peleamos por salir todos en la foto con ellos y con Úrsula. ¡Fue realmente un día fantástico!. Supongo que vinieron aquí para conocer nuestra vida y después contarla y animar a la gente a venir a conocer los Camellos de Almería.

¡Ya es hora de irnos!, espero que hayan disfrutado escuchando nuestra historia, que se hayan divertido con las historietas del día a día de nuestra granja. Ahora que ya nos conocen un poquito, les invitamos a visitarnos en la granja, a conocernos de cerca y, si lo desean, dar un paseo con nosotros y charlar con Úrsula sobre nuestra vida. También pueden darnos el pan que quieran, ¡seguro que será una fiesta!

¡Bienvenidos a la granja de los Camellos de Almería! ¡en Pechina, no lo olviden!

Nos peleamos por salir todos en la foto con ellos y con Úrsula

Cómo llegar a Pechina, a Camellos de Almería

La granja de Camellos de Almería está en Pechina, a 20 minutos de Almería capital, a 1 hora de Mojácar. Concretamente se encuentra entre Pechina y Viator. Para llegar en coche tiene que ir por la autovía A7/E15, salida 452. Tiene que tomar la carretera comarcal AL-3117 que va de Viator a Rioja y entrar por el Camino Ramblín. Siga las flechas que indican la Granja de los Camellos.

Puede aparcar en un descampado a unos 70 metros antes de llegar a la granja.

Turrón, el pequeño…aunque acaba de nacer un dromedario nuevo

Agradecimientos

Este artículo es el resultado de una entrevista que le hicimos a Úrsula y de la visita a Camellos de Almería que hicimos en septiembre de 2019.

Agradecemos pues a Úrsula Schulz, a los Camellos de Almería y a Miloud su amabilidad y acogida, pasamos un día delicioso con vosotros y con los dromedarios en vuestra granja de Pechina. Fue un placer haberos conocido, profundizar en el maravilloso trabajo que haces con estos animales, dar el paseo con ellos, darles de comer y peinarlos. Ojalá hubiéramos pasado unos días con vosotros ayudándoos y conociendo más a fondo vuestro trabajo. ¡Os deseamos mucha suerte!

Gracias a Frasquito, Petete, Eva, Turrón, Toñi, Vera, Guajira, Pepe, Indalo, Armani, Jacinto, Pulguita,…la gata Tridi, el perro Ruini, las cabras Ramón y Justo.

Gracias, por supuesto, a Turismo Costa de Almería el apoyo en este estupendo viaje de descubrimiento de este pedazo de Almería que nos ha conquistado. Gracias a Enrique Parra por su profesionalidad y por su grata compañía en este periplo por tierras de Almería. Y por prepararnos esta fantástica visita a conocer los Camellos de Almería.

Kike, María e Iñigo se despiden de Úrsula y de nosotros ¡hasta la próxima!
Posando con María

Artículo escrito por María Calvo Santos.

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