Sabores de Sevilla. Ruta gastronómica por la bella de Andalucía

A la mesa en el magnífico Cortijo Torre de la Reina, un palacete de ensueño con una larga historia, a las afueras de Sevilla

Las calles de Sevilla están impregnadas de los aromas de productos de la tierra, y nos avisan: ¡este viaje será también gastrónomico!. Aromas de la Sierra Norte, de las dehesas y cortijos, del mar no muy lejano, en Doñana y en la desembocadura del Guadalquivir, que nos camelan al igual que sus monumentos y esta luz intensa que nos acompaña desde el principio del viaje. Caemos en la tentación sin resistencia alguna, y nos embarcamos en una ruta de experiencias gastronómicas que excitarán nuestras papilas gustativas sin cesar y conquistarán nuestros estómagos definitivamente. Platos acompañados siempre de vinos andaluces, de vinos sevillanos, que para nuestra sorpresa tuvieron una gran importancia en el pasado y están haciéndose un espacio en el cada vez más  interesante paisaje vitivinícola español. Participando en este despertar de Andalucía, tras caer en el embrujo sevillano de Sevilla, confirmamos una vez más la riqueza y calidad de la gastronomía andaluza. 

¡Les invitamos a acompañarnos en esta ruta gastronómica por la bella de Andalucía!. Déjense llevar por este periplo sensorial por los barrios de Sevilla y algunos rincones de su provincia. Un viaje que para nosotros fue una sucesión de festines gastronómicos en distintos escenarios que también nos conquistaron por su singularidad y su belleza.

Ruta gastronómica por el centro histórico de Sevilla 

Comienza la fiesta gastronómicas en el Restaurante Seis del Hotel Inglaterra de Sevilla

En el corazón de Sevilla, en el Restaurante Seis del prestigioso Hotel Inglaterra comienza esta fiesta gastronómica que durará varios días. “Steak Tartar con yema de huevo” y “Ali oli de Kimchi”, “ceviche de corvina”, “tosta mexicana con salpicón de pulpo”, “taco de gambón con salsa chili crab, para comenzar. Entrantes magníficamente presentados, un in crescendo de sabores en el que nos deleitamos cuando llegamos a los platos principales: rabo de toro y “fideuá negro de choco y bacalao”, regados adecuadamente con vinos andaluces. El clímax de esta primera noche gastronómica lo alcanzamos con la estrella que conquistará todos los paladares: la “torrija estilo Tarta de Galleta con helado de Vainilla”. Poco después, sobre los tejados de Sevilla, mirando desde su terraza la bella Catedral y la Giralda iluminada en esta noche mágica, permanece todavía el recuerdo de estos manjares.

Y de una terraza sevillana a otra terraza, que nos acerca aún más si cabe a la Giralda, tanto que casi la podemos tocar. Un recuerdo de otra noche mágica en la capital hispalense en la terraza del Hotel Doña María. Este ocupa un bello palacio con espléndidas obras de arte, en cuya terraza-bar se sirven magníficos cócteles premiados en varios certámenes. En esa otra noche calurosa de Sevilla, disfrutamos contemplando el azul de la piscina y la luz de la Giralda  entre risas, historias y anécdotas sobre la ciudad hispalenseEn Sevilla se puede hacer una ruta de las terrazas de hoteles y restaurantes que ofrecen vistas privilegiadas de la ciudad: es una visita ineludible.

De la noche al día, recorriendo Sevilla a la sombra de sus naranjos, por los patios y los jardines de los Reales Alcázares y las sinuosas callejuelas del Barrio de Santa Cruz, situado a un paso de la Catedral. Nos perdemos por ellas, por las juderías, el Antiguo Rincón del Beso, las plazoletas desiertas y tabernas cerradas en tiempos de pandemia, otrora ruidosas y llenas de vida. Disfrutamos ahora del silencio de nuestros pasos sobre el empedrado, de camino hacia el reputado Restaurante Casa Robles, donde los sabores de la cocina tradicional andaluza se convierten en alta gastronomía desde 1954. 

Delicias de Casa Robles, fundada en 1954

Para abrir el apetito: “entrantes de chacina de la Sierra de Huelva, jamón, caña de lomo y queso”, crema del siempre apetecible salmorejo, “croquetas cremosas de buey” y las gaditanas tortillitas de camarones – que quedaron grabadas en nuestro paladar desde el primer viaje a Cádiz -. El vino blanco seco La Tecla, de uva Zalema, Listán, Pedro Ximénez y Moscatel de Alejandría, casa perfectamente con estas delicias y con la merluza en salsa de marisco. Otro vino andaluz que se une a los muchos otros que descubriremos a lo largo de esta ruta gastronómica por Sevilla. De nuevo la apoteosis de este ágape llega con la “locura de dulces de la repostería artesana” de Casa Robles. 

Abrazado por la riqueza del patrimonio monumental del casco antiguo de Sevilla, camuflado por la noche hispalense, se esconde el Tablao flamenco La Cantaora, que nos acoge en su ambiente íntimo de luces tenues. Un café cantante como los primeros que hubo en el siglo XIX, sin artificios. Allí el “salmorejo cordobés con ventresca de atún rojo” y el “revuelto de bacalao dorado” compiten en desventaja a pesar de su sabor. Porque lo que nos alimenta en este viaje a las raíces del flamenco es la música en vivo, el arte de los guitarristas, cantaores y bailaores. Boquiabiertos, a pie del escenario, nos estremecemos con el cante gitano desgarrado, el desenfrenado rasgueo de la guitarra, el intenso taconeo en el tablao y los movimientos vigorosos de unos bailaores y festeros que vibran con sus cuerpos y sus voces haciéndose ellos mismos flamenco. La emoción es más profunda cuando el tablao se queda a oscuras tras esta intensa experiencia musical, que eleva y embellece nuestro viaje a los sabores de Andalucía.

Actuación en el Restaurante y Tablao Flamenco, La Cantaora ©Iñigo Pedrueza.

Tras la rescaca de música y ágapes reanudamos al día siguiente nuestra ruta gastronómica por Sevilla con una propuesta de lo más original en la Taberna Gourmet Lalola, concebida por el chef Javier Abascal. Para ello nos trasladamos a otro rincón del centro histórico de Sevilla, a un paso del célebre Palacio de Las Dueñas y de la magnífica iglesia de San Luís de los Franceses. Lalola Taberna nació unos años antes en el barrio de los Remedios apostando desde el principio por una gastronomía innovadora ligada, al mismo tiempo, a una cocina tradicional. El protagonista de esta experiencia culinaria: el Cerdo Ibérico. Un menú sin fin de intensos olores y sabores que los amantes de estas carnes sabrán apreciar. Una explosión de sabores en los aperitivos: “chacina ibérica de Arturo Sánchez”, “caña de lomo ibérica de bellota”, “chorizo y salchichón ibérico de bellota”. Y la bacanal continúa con “asadura”, “Habitas, sangre y tomate en escabeche”, “Mar y montaña de sesos a la mantequilla y mejillones en escabeche”, “Royal de ratitos, cebolla y Tío Pepe”, “Oreja a la dorada”, “Pluma ibérica madurada 45 días con estofado de setas de temporada”, “Presa ibérica madurada 30 días, patata machacada sobre grasa de jamón y matalauva”. Un festín de platos que deja un intenso recuerdo aún cuando a última hora del día cenamos junto a la Torre del Oro.

Tras una original visita teatralizada de la Vuelta al Mundo escenificada por Engranajes Culturales en la Nao Victoria, en El Cotidiano, un establecimiento moderno entre bar de tapas y restaurante en el que se agradecen las delicias más ligeras tras el banquete de mediodía: “Rocas de manchego curado con aceite de trufa”, “croquetas de cecina y de chipirón”, “Lagrimitas de pollo con ali oli de soja”, “Canelones de ternera con foie y salsa de Pedro Ximénez” y “Mousse de limón con almendras garrapiñadas y toffe”. Un atractivo menú que cierra la jornada gastronómica por Sevilla.

Los sabores de Triana

El Mercado de Triana huele a mar y a tierra

Atravesamos el puente homónimo sobre el Guadalquivir en esta mañana cálida de agosto para llegar a uno de los barrios más interesantes de Sevilla: Triana. Un barrio marinero de tradición flamenca y alfarera, que además de varias joyas arquitectónicas, ofrece al viajero excelentes tabernas, bares y restaurantes donde degustar la gastronomía andaluza. Primera parada, el Mercado de Triana, un histórico mercado bajo el que se encuentran los restos del Castillo de San Jorge – donde tenía su sede el antiguo Tribunal inquisitorial – y un antiguo cementerio almohade. Un imprescindible para fundirse con los habitantes y su día a día en un mercado de abastos de toda la vida. Productos de la tierra, hortalizas, verduras y frutas de las huertas sevillanas; arroces de las marismas del Guadalquivir; pescados, chacinas, carnes,…una experiencia visual y aromática en un recorrido por puestos con bellos paneles cerámicos.

Y desde el Mercado de Triana, un paseo por las calles en las que la cerámica es la protagonista, una fiesta de colores de un arte avalado por una tradición de siglos que iluminan este barrio mítico de Sevilla. Así llegamos al Hotel Triana Montalván, ubicado en una antigua fábrica de cerámica. Una magnífica sorpresa por su originalidad, ya que conjuga tradición y diseño contemporáneo, en el que tiene una presencia destacable – como no podría ser de otro modo – la cerámica de Triana. Ya en la taberna forrada de paneles cerámicos nos recibe el famoso Rebujito, esa mezcla de vino manzanilla o fino con un refresco de gaseosa con sabor a lima-limón, aderezado con hierba buena. Famoso en las ferias y romerías de Andalucía, ideal para refrescarse, aunque ¡ojo!: baja con facilidad y al final puede perderse la cuenta…

En el corazón de Triana, el restaurante del Hotel Montalván: platos innovadores elaborados con gracia y profesionalidad

Un aperitivo perfecto antes de sentarnos a la mesa de su agradable restaurante en el que degustaremos uno de los más deliciosos menús compartidos de platos innovadores elaborados con gracia y profesionalidad, con productos locales bien combinados, maridados con vino de Andalucía. Se nos hace la boca agua al recordarlos: surtido de ibéricos, “Cremoso de foie, frutos secos y confitura de fresas”, “Ensalada de bacalao, granada y naranja”, “croquetas de pollo de corral al Oloroso”, “Langostinos crujientes con pecorino pesto y salsa de soja”, “Raviolis con atún y mariscos con emulsión de mostaza y miel”, “Alitas de pollo deshuesadas a baja temperatura con salsa Kimchee”. Y como si de un banquete de bodas se tratase, un sorbete de limón y manzana verde entre entrantes y plato principal. Una delicia refrescante que repetiremos y será uno de los recuerdos de este viaje gastronómico por Sevilla. Y habrá todavía espacio para degustar la “Corvina con ajo blanco de mango” o la “Presa ibérica asada”. Ya casi no podemos más cuando llegamos a los sugerentes postres, a los que tampoco ofrecemos resistencia. 

Pero esto no termina, pues por la noche de nuevo se agradece el tapeo por las calles de Sevilla en el Sal Gorda. Cierto es que pudimos gastar un poco de energía en una ruta deliciosa en bici por el atardecer de Sevilla con Justo y sus Seebybike, descubriendo lugares secretos de Hispalis. “Mollete al vapor con tartar de salchichón ibérico y crema de semilla de mostaza!, “ceviche de pescado” y fideuá de atún o “arroz caldoso con salsa hoisin y magret de pato”,  fueron las delicias de esa noche templada y risueña. Tapas apetitosas para cerrar la ruta en la capital.

Experiencias gastronómicas en la provincia de Sevilla

La sorpresa de los vinos de Sevilla en Bodegas Salado, Umbrete

Salimos ahora de la ciudad de Sevilla para visitar el magnífico conjunto arqueológico de Itálica, ciudad romana ubicada en el Bajo Guadalquivir, y continuar nuestra ruta gastronómica en Umbrete. Primero descubriendo vinos de Sevilla en Bodegas Salado, una bodega que lleva haciendo vinos a lo largo de varias generaciones. Y la confirmación de saber que en Andalucía no sólo hay vinos en Jerez, Huelva y Málaga, sino que los de Sevilla tienen una larga historia. Y Bodegas Salado supo afianzarse en el mundo del vino y adaptarse a nuevos tiempos con experiencias enológicas de lo más interesantes.

Son estos vinos los que riegan el delicioso “Arroz Don Fernando”, un arroz marinero caldoso que degustamos en Casa Rufino, en Umbrete. Un restaurante de lo más singular: una taberna tradicional con decoración dedicada a la Semana Santa andaluza. De ella salimos con la sensación de haber comido cocina casera y haber sido atendidos como en casa, con cercanía y profesionalidad, un cóctel perfecto.

Casa Rufino, una casa de comidas de toda la vida en Umbrete

Termina este viaje gastronómico en la provincia de Sevilla con un broche de oro a 15 minutos de la capital. El magnífico Cortijo Torre de la Reina, un palacete de ensueño con una larga historia, con sus magníficos jardines y fantásticas colecciones de arte. A la luz de la luna nos sentamos a la mesa en el patio de arcadas, disfrutando de esta noche de agosto y de las delicias que van pasando ante nuestros ojos: el clásico salmorejo, rape alangostado y leche frita flambeada. La noche se alarga entre risas satisfechas y estómagos complacidos.

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Cuando se termina el viaje y miramos por la ventanilla del tren mientras pasan otros senderos y otras paradas futuras ante nuestras miradas cansadas, recordamos los pasos dados, los días intensos y cálidos de visitas a la riqueza del patrimonio sevillano. Lugares magníficos que nos dejan sin palabras. Pero también queda el recuerdo de los aromas en los mercados, de los sabores de tantos platos que desfilaron por mesas preparadas con cuidado, cocinados con productos de la tierra y con profesionalidad. Son esos sabores de Sevilla los que despertarán cuando recordemos, cuando regresemos.

En el Cortijo Torre de la Reina, disfrutamos de una cena de ensueño

Agradecimientos

Gracias a Turismo Andaluz, PRODETUR, la Oficina de Turismo de Sevilla y la Diputación provincial que han hecho posible que este viaje por Sevilla y su provincia haya sido posible. En especial a Ana Díaz, Paulina Cano, Saida Segura, Julia Fernández y Trini, grandes profesionales que diseñaron y nos acompañaron en nuestro periplo.

Y esta sabrosa ruta gastronómica se hizo con la inestimable colaboración de Restaurante Seis, del Hotel Inglaterra y Rocío Limón; Hotel Doña María y Manuel Domínguez; Casa Robles y Carmen Pérez; Tablao La Cantaora y Adela Torrejón; Lalola Taberna Gourmet y Javi Abascal; Restaurante Cotidiano y Lucas Bernal; Restaurante del Hotel Triana Montalván y Paco y Mercedes Arcas; Restaurante Sal Gorda y Elías; Bodegas Salado en Umbrete y Fran León; Casa Rufino y Rufino Madrigal; y Cortijo Torre de la Reina con José Mª Medina, Rafael García de la Borbolla y Javier Roca de Togores.

Satisfechos tras la ruta gastronómica por Sevilla y su provincia en el Despertar de Andalucía

Artículo escrito por María Calvo Santos.

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