Málaga, pistas para un paseo por una ciudad sorprendente

La Farola de Málaga y el puerto, dos de los emblemas de la ciudad.©Iñigo Pedrueza.

El centro de Málaga es bastante manejable, se puede, y se debe, recorrer a píe para disfrutarlo. Nuestra visita de Málaga incluyó varios museos, restaurantes y monumentos, pero sobre, todo el centro, la Catedral, la Calle Larios, la zona de la Alcazaba… y la zona del puerto, donde disfrutamos del clima y el ambiente de la ciudad.

Un breve, pero intenso paseo por Málaga.

Lo primero que sorprende es el gran patrimonio monumental de la ciudad. La Alcazaba de Málaga, una fortaleza palaciega del periodo de las Taifas (siglo XI) y el Castillo de Gibralfaro (siglo X), erigido por Abderramán III durante el califato de Cordoba, son dos monumentos únicos, comparables si cabe al gran complejo de la Alhambra. No son tan conocidos ni tan famosos y quizá un poco menos espectaculares, pero parece increíble que no se valore a Málaga y a su alcazaba, tal como se alaba a la Alhambra de la ciudad nazarí.

La Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro vistos desde el restaurante Terraza de la Aduana. No es la Alhambra pero se parece mucho. ©Iñigo Pedrueza.

Al pie de la Alcazaba se encuentra la platea del Teatro romano de la antigua Malaca (siglo I), lo que completa un conjunto monumental increíble. Y desde allí comienza el casco viejo con calles peatonales, plazas, bares, restaurantes y tiendas. La Calle Larios es el centro neurálgico de toda esta zona, hoy un excelente marco para múltiples eventos durante todo el año. En la Plaza de la Constitución hay uno de los cafés más típicos de la ciudad, el Café Central que inventó 10 maneras, 10 tipos de cafés solos o con leche donde encontrará por fin su café perfecto, su tipo ideal. La zona está rodeada edificios de finales del XIX y principios del XX, restaurados y preciosos que dan carácter a toda la zona.

En ese centro histórico se encuentra la Catedral de Málaga, un edifico imponente y grandioso. Esta catedral renacentista se empezó en el siglo XVI y aún está inacabada ya que le falta una torre y la cubierta del tejado. Es un monumento muy importante del estilo renacentista, con partes góticas tardías y barrocas, que fue erigido sobre la antigua mezquita de la que quedan unos pocos vestigios. Visitamos su interior, la única torre y la zona de los tejados, mientras en Málaga aún se debate si terminarla, algo realmente necesario, ya que sin el tejado hay un defecto estructural básico que hará peligrar el edificio en el futuro. La polémica y la discusión anima las conversaciones sobre cómo terminarla y, sobre todo, quién pagará el costo.

Espectaculares bóvedas de la Catedral ©Iñigo Pedrueza.

Y de la arquitectura religiosa pasamos como un vendaval, pero con continuidad, hasta el arte más moderno, el de un genio como Picasso y su Museo. Picasso que, como él mismo reconocía, se basaba en todo lo anterior, en una revisión vanguardista del pasado clásico: “Los grandes artistas copian, los genios roban”. Nosotros, con prudencia y modestia, nos disponemos a comprender su arte y su vida. Sólo aprendiendo como fue posible esa efervescencia cultural y artística, que necesita de una contextualización del contexto social y político de finales del XIX y de ambas Guerras Mundiales. El arte moderno es críptico, de difícil comprensión y, más complicado, aún de descifrar. Apelando a una estética incomprensible, sin conocer el ámbito y los códigos, es imposible apreciar el verdadero valor de la vanguardia en arte y del papel del pintor malagueño tan querido en Francia. Gracias a nuestro guía avanzamos en esa senda y hoy sabemos mucho más que antes.

El encanto del Hammam Al Andalus

En el centro también nos encontramos con el cauce seco del Guadalhorce donde hay mucho espacio para una nueva reconversión urbanística, como se hizo en Valencia con el Túria. Una vez más los aspectos económicos son los más importantes, pero Málaga debería retomar el desafío para seguir marcando pautas urbanas y recuperando espacio público para sus ciudadanos.

Cansados de tantas emociones y visitas, tuvimos el enorme placer de conocer y probar los Baños Hammam Al Andalus, que recuperan las tradiciones de los baños árabes y el Hammam, una suave sauna húmeda. Nosotros, conversos muy dedicados al placer de los baños tras nuestras estancias Finlandesas en las saunas, apreciamos muchísimo esta nueva tendencia y la apoyamos con todo nuestro corazón. Ademas del disfrute y la calma que proporcionan los baños, el edificio ha reconstituido unos antiguos baños de manera muy fidedigna, con preciosos estucos, patios, baños y columnas. Hay que visitarlo sin duda.

El Centro Pompidou, uno de los catalizadores del cambio en Málaga.©Iñigo Pedrueza.

Por último, en esta visita del centro Malagueño, que ya se nos antoja brevísima, nos encaminamos hacia el Paseo del Parque. Allí comienza la fachada marítima de Málaga que se abre al Paseo del Muelle Uno. Esta zona ha sido recuperada y ha pasado de zona industrial a zona urbana plenamente recuperada. En el Paseo del Muelle Uno vamos a encontrar otro de las referencias de la ciudad malacitana, el Centre Pompidou Malaga, justo cuando empieza la península de la Malagueta. Ya hablaremos en otro artículo de los museos de Málaga, pero vaya por adelantado que la visita del Centre Pompidou ilustra la apuesta por el arte moderno y contemporáneo de la ciudad, una apuesta de multidisciplinariedad mirando hacia el futuro, desde el arte, desde la ciencia y las starts ups. Apertura cultural y apertura tecnológica, ya que Málaga es también la ciudad de Andalucía con más empresas tecnológicas y relacionadas con la economía digital.

Muy cerca, La Farola, el faro de Málaga, uno de los pocos que tienen nombre femenino de todo el mundo. El barrio de la Malagueta no es especialmente bonito, poblado de torres de los años 60, pero tras ellas, la playa homónima nos hace olvidar esos desastres arquitectónicos y, en cambio, valoramos más la calidad de vida de una ciudad que está sabiendo reformarse y revolucionarse.

Edifico del banco de España, en el centro del ABC malagueño.©Iñigo Pedrueza.

Volvemos al centro, y por el Paseo del Parque descubrimos su famoso ABC, compuesto por el Ayuntamiento de la ciudad, el edifico del Banco de España y el antiguo edifico de Correos que hoy es sede administrativa de la Universidad de Málaga. Tres edificios de estilos totalmente diferentes que viajan desde el neobarroco de la Casona grande, el Ayuntamiento (1911-19) de los malagueños Manuel Rivera Vera y Fernando Guerrero Strachan, siguiendo por la grandilocuencia, con mucha influencia la arquitectura fascista italiana, del edificio del Banco de España, realizado por el navarro José Yarnoz Larrosa entre 1933 y 1936. Y que termina en el historicismo regionalista, de influencia cantábrica, del antiguo edificio de Correos (1916-23) del vasco Teodoro Anasagasti. Sin olvidar el precioso edificio del Museo de Málaga antiguo Palacio de aduana de Málaga, de estilo neoclásico, y ya mucha solera, pues fue iniciado el mismo año que la Revolución Francesa, por orden del rey Carlos III (1789-1829)

Un poco más alejado del centro, es necesario andar un rato o coger el transporte público, se encuentra el Museo del Automóvil y de la Moda de Málaga, creado por el empresario portugués João de Magalhães, que cuenta con una increíble colección de coches de época y de vestidos y accesorios de moda. Situado en el edificio de la antigua Tabacalera de Málaga, que es también precioso, la visita del museo permite descubrir la parte oeste del litoral malagueño y sus bellas y largas playas.

¿Dónde alojarse?

Vistas de Málaga dede la terraza del Hotel Sallés. ©Iñigo Pedrueza.

Málaga cuenta con un gran elenco de buenos hoteles (más clásicos o de estilo hotel boutique) y Bed and Breakfast de calidad y encanto. En este viaje nosotros nos alejamos en el Hotel Salles centro Málaga, situado muy cerca del centro, al que se accede cómodamente a píe. Un hotel muy agradable con amplias habitaciones, mucha amabilidad y buen servicio que destaca sobre todo por su increíble bar restaurante en la azotea, con piscina y visitas increíbles de toda la ciudad. Por la noche, cuando la catedral, la alcazaba y el castillo de Gibralfaro se iluminan, subir a la terraza y tomar algo mientras contemplamos la ciudad es algo especial.

¿Dónde comer?

Fideuá en El Palmeral, una muy buena pista gastronómica en Málaga ©Iñigo Pedrueza.

Para comer, Málaga como el resto de Andalucía y de España, es un lugar perfecto por la diversidad y la riqueza de su gastronomía y la abundancia de bares y restaurantes. En Málaga nos quedamos encantados por la gran calidad de los restaurantes, el extremo cuidado y esa nueva y gran tendencia gastronómica. La de mezclar productos locales, recetas tradicionales e influencias venidas de todo el mundo y así crear nuevas recetas, nuevas combinaciones de sabores y aromas, todo con un gran cuidado estético y un excelente servicio. Sería imposible describir todos las posibilidades de Málaga, así que nos ceñiremos esta vez a varios lugares que merecen apuntarse en nuestra agenda que disfrutamos de primera mano.

Nuestro periplo gastronómico malagueño comenzó en el gran restaurante Patios de Beatas, una vinoteca que ha ampliado su oferta convirtiéndose en un restaurante referencia de Málaga. Situado en la calle Beatas 43, a medio camino entre la Plaza de la Merced y la Catedral, sus platos conjugan sabores locales, productos de cercanías y de gran calidad y siempre referencias al vino. No en vano, su primer proyecto se centraba en la venta de vinos de gran calidad, muchos de ellos de la propia provincia de Málaga, que se está convirtiendo en un nuevo destino enológico, con sus grandes blancos y tintos que acompañan a sus vinos licorosos tan prestigiosos.

Delicias en el Patio de Beatas. Otra dirección llena de exquisiteces. ©Iñigo Pedrueza.

Pero lo mejor, es que a dos pasos empieza la zona de bares y tapas de Málaga, con otras direcciones que no hay que olvidar. El Pimpi y La Solé del Pimpi, son dos restaurantes y bares típicos donde los haya para conocer el carácter malagueño. No necesitan demasiada presentación. Un lugar con carácter malagueño que es visitado por miles de turistas y locales y que no ha perdido su esencia, y eso es bueno, mezclar lo propio y lo foráneo. Una delicia.

Muy cerca la Terraza de la Aduana, en el Museo de Málaga es otro lugar muy especial. Las vistas del atardecer y la noche desde el Restaurante Terraza de la Aduana, que hoy se ha convertido en Museo de Málaga son increíbles y una buena pista para cenar con amigos o de manera más romántica.

Por último, siguiendo en la zona del Paseo del Parque, hay que recomendar el restaurante El Palmeral, situado en esa magnifica zona recuperada al puerto y que se ha convertido en una puerta al Mediterráneo en pleno centro de Málaga. Frescura y calidad, servicio impecable, todo con ese sol brillante que hace de Malaga y de la Costa del Sol un lugar perfecto para disfrutar de vacaciones y para pensar que se trata de una ciudad muy interesante para vivir y trabajar.

Agradecimientos.

Desde los tejados de la Catedral de Málaga con Jaime Cruz y Elena Pavlova ©María Calvo.

Este viaje no hubiera sido posible sin un montón de personas que trabajaron mucho para que pudiéramos descubrir Málaga. Fernando Hernández y Paulina Cano de Turismo Andaluz; Margarita Galán Rodríguez, Carmen Gualda y Elena Pavlova del departamento de Turismo del Ayuntamiento de Málaga; los gerentes y el personal de los restaurantes Patio de Abades, el Pimpi, El Palmeral y la Terraza de la Aduana; para Mabel Palacios del Hamman Baños Arabes Al-Andalus. Un abrazo bien debido a nuestros guías en Málaga Jaime Cruz y María Palomares; para Sara Navarrete del Museo del Automóvil y la Moda, y, sobre todo, para Eleva y Carmen, cicerones perfectos. A todos ellos les que debemos el cariño que le cogimos a la ciudad.

Detalle del Museo del Automóvil y la Moda de Málaga ©María Calvo.
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1 comentario de “Málaga, pistas para un paseo por una ciudad sorprendente

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