Las Cuevas de Vlichada en Diros. Peloponeso

Ya contábamos en la introducción de nuestro artículo del Viaje por el Peloponeso, que uno de los lugares más asombrosos que conocimos fueron las cuevas de Vlichada en Diros, donde a bordo de una barca dirigida por “Carontes” griegos, nos encomendábamos a la benevolencia de Zeus, nacido también en una cueva.

Cueva de Diros en la península de Mani
Cueva de Diros en la península de Mani

Adentrarnos en las entrañas de la tierra es algo que nos atrae mucho. En Eslovenia nos hemos aventurado a recorrer la cueva de Skocjan o la Postojna, en Begues (a las afueras de Barcelona) hemos conocido el yacimiento de la Cueva neolítica de Can Sadurní; nos hemos refugiado del sol en las cuevas marinas de Cala Luna en la costa del Golfo de Orosei en Cerdeña, adentrado en familia en la Cueva de La Cullalvera en Ramales (Cantabria); o fascinado con las cuevas habitadas de Guadix. También hemos podido conocer la Cueva de los Verdes en Lanzarote o los Cenotes y Río subterráneo en eL Eco-Park Kantun-Chi, o ser privilegiados “huéspedes” de las cuevas efímeras de hielo en el glaciar Vatnajökull de Islandia. Por eso Diros nos llamaba con especial curiosidad.

Las Cuevas de Diros son sin temor a resultar pretenciosos, uno de los lugares naturales más espectaculares de Grecia. Bien es cierto que la belleza de la Caldera de Santorini, o de las formaciones rocosas de Meteora deslumbran pero en ese tridente de Poseidón debería destacar también Diros.

HISTORIA DE LAS CUEVAS DE DIROS

Los restos paleolíticos y neolíticos encontrados en Vlichada -muchos de los cuales se exhiben en el museo- determinan que las cuevas fueron uno de los primeros lugares habitados en Grecia. La parte conocida de las cuevas cubre un área de alrededor de 33.000 metros cuadrados de los cuales solo se han explorado 5.000 metros cuadrados.

Cueva de Vlichada en Diros
Cueva de Vlichada en Diros

Ningún dios griego hubiese tenido la paciencia para tallar el laberinto de galerías del interior de Diros. Por momentos parece que hemos pasado varias veces por el mismo lugar, y al cruzarse con otras embarcaciones dudamos si existen atajos o vórtices espacio temporales. La mitología griega, atribuye a Diros el lugar donde Heracles tuvo que culminar uno de sus doce trabajos encomendados por el rey Euristeo, encadenando a Cerbero, el perro de tres cabezas y guardián del inframundo. Y es que las cuevas son un auténtico laberinto subterráneo del que incluso Ariadna tendría complicado dejar un hilo para Teseo.

Ubicadas entre las poblaciones de Pirgos Dirou y Areopolis, en la en la Península de Mani, la entrada está a pocos metros sobre el mar, filtrándose sus aguas saladas.

Sobre su historia basta saber que fueron habitadas desde el Neolítico y que en el 4 a. C. fueron abandonadas tras un terremoto. El interior de las cuevas no fue redescubierto hasta alrededor de 1895. Más tarde, en 1949, el equipo local de espeleología de Ioannis and Ioanna Petrocheilou comenzó a explorar sistemáticamente las cuevas. Se hallaron numerosos fósiles como el de un hipopótamo de la época del Pleistoceno tardío,de  hace unos 32,000 años, así como evidencia de panteras, leones, hienas , hurones y focas. Se ha mapeado un total de 14 kilómetros de galerías, pero la exploración submarina continúa actualmente. Incluso se piensa que podrían estar conectadas con otras cuevas del Peloponeso como la de Glyfada, y la de Alepótripa.

VISITA VLICHADA

El barquero se sirve del temo para impulsarse cual gondolero en las paredes de la cueva, intentando respetar el “ecosistema” de estalactitas y estalagmitas. El casco no está incluido en el itinerario, de modo que si no queremos salir con un chichón (sería lo más leve), conviene estar atentos al recorrido para hacer todo tipo de movimientos – hasta ahora desconocidos – de nuestra musculatura cervical.

Pese a que indiquen que los guías hablan griego, la realidad es que es algo aleatorio, y con suerte alguno nos podrá dar indicaciones de la historia de las cuevas. De todas formas es preferible el silencio que envuelve la ruta, con el rumor del agua que se mezcla con el impacto del remo en las paredes.

Es cierto que para iluminar las cuevas se ha tenido poco respeto estético, y los tubos que llevan los cables se ven a lo largo del recorrido. Pero si nos abstraemos y miramos al techo de la caverna, nos quedaremos deslumbrados.

El sorprendente interior de la cueva de Vlichada en Diros. Peloponeso
El sorprendente interior de la cueva de Vlichada en Diros. Peloponeso

INFORMACIÓN DE VISITA

El recorrido de la cueva de Diros es lineal, de forma que se parte del embarcadero con un paseo de 20-25 minutos, y se finaliza en otro punto que atraviesa galerías durante 10-15 minutos, hasta finalizar en una salida junto al mar. Desde allí simplemente hay que andar unos trescientos metros hasta llegar de nuevo a la entrada donde hay una cafetería y bancos a la sombra.

Junto a las cuevas hay una pequeña playa de cantos rodados, ideal para un baño cuando el sol imprime su sello demoledor. Algo más allá, continuando la bahía de Diros hay una playa más extensa.

Playa de Diros
Playa de Diros

Un buen consejo es llegar temprano, especialmente en verano. En temporada baja, también es recomendable madrugar porque cierra antes. Los horarios de las cuevas son de 8:30 a 15:00 en temporada baja y de 10h. a 18h en verano.

Está permitido introducir cámaras y sacar fotografías durante el recorrido pero las mochilas se deben dejar ya que no está permitido subir a los botes con ellas. En el interior de las cuevas la temperatura es constancia y no demasiado fría pero es mejor llevar algo de ropa para no sentir frío.

Teléfono: +30 27330 52222 (Cueva), +30 27330 52223 (Museo neolítico)

CÓMO LLEGAR A LAS CUEVAS DE DIROS

Las cuevas están situadas en la costa oeste de la península de Mani, a 10 km de Gytheio y a 5 km del Pyrgos Dirou. Se llega fácilmente en coche (o en excursiones organizadas en taxi y autobús) y dependiendo de la época del año y de la cantidad de turismo se deja el coche en el aparcamiento de autobuses que encontramos junto a la entrada. Allí está la taquilla para comprar las entradas. Posteriormente se desciende la cuesta hasta el acceso de la cueva donde una vez presentados los tickets nos proporcionan el chaleco de seguridad y nos conducen al interior de Diros. Allí esperamos hasta que nos asignan lugar. Si somos un grupo grande es probable que nos repartan en varios barcos.

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