De Suecia a Finlandia en Ferry, plan para una semana

Casa y faro en un islote entre Suecia y Finlandia.© María Calvo.

Nuestro viaje a Escandinavia ha sido increíble por muchos motivos. Descubrimos sociedades que funcionan con buenos criterios y buenos hábitos, sociedades con naturalezas cuidadas e increíbles, actividades diversas e innovadoras. Encontramos profesionales y empresas muy activas y muy modernas. Y, sobre todo, el contacto con la gente fue fácil, cercano y ameno. Gracias a nuestros nuevos amigos descubrimos Suecia y Finlandia, dos países que nos han encantado.

Como contamos en otros artículos (ver al final), usamos casi todos los medios de locomoción. Y uno de los que más nos sorprendió fue el Ferry, así que le vamos a dedicar un artículo, con una muy buena sugerencia de viaje, de dos, tres o siete días.

Un viaje inesperado.

Habíamos llegado a Suecia de la mano de Visit Sweden España. Tras pasar unos días en la costa Occidental, Göteborg y otros en Estocolmo (próximo artículo), teníamos que cruzar el golfo de Botnia y comenzar nuestro periplo finlandés. Barajamos la posibilidad de coger un avión, pero viendo que los ferries tenían unos precios muy buenos, con camarote incluido, cambiamos totalmente el plan e incluimos las Islas Åland en nuestro viaje. El plan era perfecto ya que cogíamos el ferry en Estocolmo a las seis de la tarde y llegábamos a las Islas Åland, la primera región de Finlandia que íbamos a visitar, a las 7 y pico del día siguiente. Había ferries más rápidos (6h y media) que hacen la travesía de día, pero haciendo noche en el barco no necesitábamos hotel en Estocolmo y, sobre todo, llegábamos bien pronto a Mariehamn para aprovechar bien nuestro primer día en Finlandia y las Åland.

La idea era pasar tres días en el archipiélago, lo que se nos hizo corto ya que se pueden hacer tantas cosas en esta región de Finlandia que incluso una semana nos parece poco tiempo. Tres días después, cogeríamos otro ferry, está vez diurno, hasta Turku a donde llegaríamos al final de la tarde. Existe también la posibilidad de salir de noche desde Mariehamn, la capital de las Åland y llegar a las 10 de la mañana a Helsinki. Otro plan, para ahorrarse el hotel y disfrutar de una increíble velada en estos ferries tan agradables.

Estocolmo, una gran ciudad tranquila.

Estocolmo nos abandonó lloviendo. ©Iñigo Pedrueza.

Tras dos días en Estocolmo disfrutando de los museos, las tiendas de diseño, los bares y restaurantes de Gamla Stan y el resto de barrios e islas del centro y contemplar ejemplos de urbanismo como el del eco barrio modélico de Hamarby nos encaminamos al muelle de los ferries. El muelle de Viking, la empresa con la que realizamos todas las travesías de este viaje se encuentra junto al muy recomendable Museo de fotografía de Estocolmo, el Fotografiska.

El checking se puede hacer en las maquinas que hay en la entrada del edificio del muelle. Es muy fácil y sencillo. Nos sorprendió ver tanta gente cogiendo el ferry. Sabíamos que estos recorridos eran muy populares, pero nos pareció curioso que tanta gente fuese a visitar las Islas Åland, y nos dijimos que la tranquilidad y la naturaleza que esperábamos descubrir iba a estar muy concurrida. El único inconveniente fue que en el control de seguridad nos quitaron una lata de cerveza y algo de comida (queso y un poco de pan) que nos había sobrado. Al tratarse de una frontera internacional está prohibido meter alcohol y comida al ferry. Hay que tener en cuenta los diferentes impuestos y el estricto control que existe sobre el alcohol en Suecia y Finlandia (las Åland tienen un régimen fiscal diferente del resto de Finlandia). Este problema sólo existe entre Suecia y Finlandia, después no tuvimos problemas de Mariehamn a Turku. Curiosamente, no hay problema en llevar alcohol o comida entre Estonia y Finlandia, de hecho se pueden llevar bastante litros! Hecho este inciso, decir que el acceso, la información, la sala de espera, la entrada en el ferry todo fue impecable.

Mucha animación en el muelle de Estocolmo, animación que continuaba dentro. La gente se dirigía hacia sus camarotes. El precio es muy interesante, una cabina de 4 para dos personas es perfecta para un viaje romántico o simplemente para descansar. De todas maneras, incluso aunque fuésemos cuatro, el viaje hubiera sido muy agradable. Las vistas desde la escotilla permitían ver la capital sueca y, después, el reguero de islas que se esparcen entre Suecia y Finlandia casi ininterrumpidamente. Pero no nos quedamos en el camarote. Una vez instalados, dejamos las maletas, comprobamos que el wifi era accesible (siempre gratis y abierto en las partes comunes del ferry y, dependiendo de la situación de nuestra cabina, también se cogía en el mismo camarote), nos abrigamos un poco y salimos a la cubierta superior. Como viajábamos a finales de septiembre y el tiempo en Estocolmo no había sido clemente, nos protegimos, porque el mar siempre es más fresco. Una vez arriba, en la cubierta exterior pudimos contemplar y decir hasta pronto a Estocolmo. Nos imaginamos el barco en verano con las piscinas y los bares repletos, la travesía debe ser aún más agradable. En ese momento nos acomodamos al atardecer y al cielo gris que nos decía adiós. Las islas pobladas de bosques se iban haciendo mas escasas y menos arboladas. Las últimas dejaban ver el granito pulido por los glaciares durante eras y sus faros y pequeños puertos, alguna estación meteorológica, todo paisajes nuevos para nosotros. La noche llegaba progresivamente y nos introdujimos de nuevo en el gran barco.

Noche de fiesta en el Ferry.

En el ferry no te aburres, hay de todo, supermercados, aunque los precios no nos parecieron mucho más baratos que los de Estocolmo o  los de las Åland o Turku, pero la gente compraba como si fuera casi regalado. En las tiendas, alcohol, ropa, chocolate y poco más, y como digo a precios similares a los de tierra. Hay varios bares y restaurantes, zonas de maquinas tragaperras. Una vez pasado el arrebato consumista, la gente desaparecía en los camarotes o se dirigía hacia los restaurantes y bares. Pensábamos que se irían a dormir, pero no, al de poco, volvieron engalanados con vestidos y chaquetas. El ferry era como un gran restaurante y discoteca, donde la gente estaba dispuesta a disfrutar del fin de semana en pleno mar Báltico.

Dejamos la zona de compras y de las cubiertas intermedias para buscar algún sitio donde comer. Nos decidimos por un buffet y, después, por el pub donde había música en directo. El ambiente era muy curioso, una mezcla de veteranos de los años 70 y jóvenes del tercer milenio. Y todo aderezado con los grandes clásicos del rock y del pop. Los suecos y los finlandeses hablaban muy alto y muchos se habían puesto las mejores galas. La fiesta empezaba.

Se dice de los escandinavos que son reservados y discretos, individualistas y parcos en palabras. Nosotros sólo podemos desmentir bastantes de esos adjetivos. Es cierto que la gente en general es discreta y educada y que no se meten donde no les llaman. Pero es igualmente cierto que siempre están deseando charlar y hablar con la gente, si nosotros ponemos algo de interés y somos capaces de manejarnos en la lengua de Shakespeare. Todo el mundo habla inglés, con un acento muy comprensible y, como decía, con mucho interés por conversar. Así, una pareja sueca de jubilados se puso a charlar con nosotros interesados en nuestro viaje, en los motivos del mismo. La gente, durante todo el viaje se sorprendía, sobre todo, cuando estábamos en Finlandia. Nosotros intentamos convencerles de que sus países son MUY interesantes.

Tras charlar, vaciar unas cervezas y escuchar al cantante y la curiosa gente que bailaba, coqueteaba y seguía bebiendo, nos retiramos a descansar.

Escala en las Islas Åland.

Escala magnífica en las Islas Åland. ©Iñigo Pedrueza.

Nos despertamos ya con el barco casi en el muelle de Mariehamn. Nos sorprendió el silencio del navío. No se escuchaba el ajetreo previo al desembarco. Así que nos lo tomamos con calma. Casi con demasiada calma. Porque en realidad la mayoría del pasaje estaba durmiendo tranquilamente. Ellos volverían a Estocolmo en ese crucero corto pero intenso donde muchos suecos y finlandeses suelen pasar fines de semana. La gente que bajaba en las Åland ya lo había hecho y nosotros lo hicimos más tarde y completamente solos. Fue muy curioso abandonar un barco tan grande provocando eco en las pasarelas. Un rato después el barco zarparía de vuelta a Estocolmo. De nuestras aventuras en el primer territorio finlandés, en las Åland ya les contaremos en artículos especiales, porque hay mucho para contar.

Un breve adelanto, las Islas Åland son un lugar para quedarse al menos una semana si lo que nos gusta es la naturaleza, los deportes acuáticos, la bicicleta y los museos. Por increíble que parezca con sus 1500 km2 y poco más de 28.000 habitantes, las islas cuentan con modernas instalaciones turísticas, museos de historia, navales, de coches americanos y fotografía, yacimientos históricos como la fortaleza sueca de Kastelholm y la rusa de Bomarsund. El archipiélago es una provincia de Finlandia, pero tiene una autonomía especial. Bonitas costas, recovecos por sus decenas de islas, carriles para bicis, casas típicas de madera y barrios modernos que muestran un urbanismo atractivo y humano. Nos gustaron mucho, pronto nuevos artículos.

De Mariehamn a Turku, de archipiélago a archipiélago.

Islas y más islas, desde las Åland hasta Turku. ©María Calvo.

La segunda parte del viaje en ferry tuvo lugar tres días después. En este caso cogimos el ferry a las 14:00 para llegar sobre las 20:00 a Turku. El embarque fue más rápido porque no subió tanta gente. El ferry estaba casi completo con la gente que venía desde Suecia y se dirigía, como nosotros, hacia Turku. El ambiente era más tranquilo y la luz diferente. Al viajar por la tarde pudimos disfrutar de todo el Archipiélago de las Aland primero, de Turku después. Ambos archipiélagos están unidos y no se nota mucha diferencia. Islas que como perlas engarzadas se suceden con sus bosques de coníferas y arbustos. Las hojas apenas comenzaban a amarillear, con lo que el verde dominaba plenamente. Pero el sol, inclinándose hacia Suecia, hacía América, concedía el tono dorado que las fotos adoran.

Así discurrió el viaje, con visitas al puente superior para que el sol nos dorase o eso imaginásemos y visitas al bar para comprar una cerveza y beberla tranquilamente en las mesas de la cafetería. Mientras las islas discurrían y escribíamos algunas líneas necesarias de nuestro viaje. Y poco a poco, el día se iba terminando y las islas se hacían más profusas, de nuevo. Al final ya parecían trozos de continente, de hecho la de Ruissalo, una de las principales y de las más cercanas a Turku, nos pareció ser el mismo Turku y no una isla como descubriríamos después.

La ciudad de Turku, (Åbo en sueco), fue la primera fundada por los suecos en lo que hoy es Finlandia. Fundada a principios del siglo XIII, Turku (mercado, en eslavo oriental) es la segunda ciudad de Finlandia por importancia y población. Su puerto encastrado entre islas y estrechos es una de las principales entradas de mercancías y pasajeros de Finlandia, junto al de Helsinki. Y más de 3 millones de pasajeros lo usan camino de Mariehamn, Estocolmo, Helsinki y Tallinn. Entre esos tres millones de personas estuvimos nosotros. Turku, aparecía ya casi de noche tras el atardecer precioso con el que entrábamos en la Finlandia continental. El viaje continuaba.

Ventajas.

Ya llegando a Turku, el sol nos regalaba un precioso atardecer. ©María Calvo.

Los precios de los ferries son bastante bajos, mucho, si los comparamos con el nivel de vida escandinavo. Por muy poco dinero podemos coger por la tarde el ferry en Estocolmo, Mariehamn, Turku o Helsinki, pasar una bonita tarde viendo los archipiélagos de Suecia y Finlandia. Después, disfrutar de la fiesta y el ambiente en el ferry y llegar al día siguiente descansado a nuestro destino. Habremos ahorrado la noche de hotel, además.

Se trata de ferris de muy buena calidad y con muy buenos servicios. Hay restaurantes, supermercados y tiendas de ropa.

El ambiente y la fiesta no faltan, pero se puede descansar tranquilamente en el camarote.

Wifi gratuito en las zonas comunes y a veces en los camarotes.

Inconvenientes.

Sólo se nos ocurre la duración, se tarda mucho más que en un vuelo, pero a cambio se disfruta del paisaje, el ambiente y nos ahorramos el hotel.

Entre Suecia a Finlandia no se puede llevar ni comida ni bebida.

Un viaje perfecto.

Nuestra propuesta es un viaje combinado con dos días en Estocolmo, dos en Turku y tres en las Åland. Una semana perfecta entre Suecia y Finlandia, y en cualquier época del año.

Más información sobre Finlandia.

Agradecimientos.

El viaje en ferry fue increíble gracias a la compañía Viking Line que colaboró en está experiencia única. Gracias especialmente a Kristi Parts por su amabilidad y ayuda.

La visita a Estocolmo fue posible gracias a Visit Sweden España, Visit Stockholm y sobre todo a Israel Úbeda. Un abrazo para él y para el amabilísimo personal del Hotel Downtown de Estocolmo.

La estancia en las Åland no podría haber sido tan buena sin el apoyo de Visit Aland, la oficina de turismo de la región y sobre todo Anicca Gronholm. Un agradecimiento especial para Olof Salmi, campeón de atletismo finlandés y director del complejo turístico de Sandosund. Otro recuerdo y agradecimiento especial para Zaida Blomsterlund del Hotel Alandia y Camilla del Hotel Cikada.

Disfrutamos y descubrimos Turku gracias a Visit Turku, a Lotta Back, Olga Henriksson y Pirita Lentiö.

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