Alojarse en una cabaña en Finlandia. En la belleza de los bosques de Koli, Carelia

Una cabaña en Finlandia, un sueño

Buscamos el silencio del otoño de Finlandia en la región del norte de Carelia, una zona limítrofe con Rusia, tierras de bosques boreales, lagos y zonas pantanosas, donde la población es poco numerosa. Llegamos a la estación de tren de Joensuu desde Helsinki y, viendo los paisajes a través de los ventanales del vagón, como hicimos a lo largo de nuestros viajes en tren por Finlandia, volvemos a tener la impresión de adentrarnos en esa Finlandia de naturaleza omnipresente que conquista ciudades y pueblos. Nos gusta esa sensación de estar rodeados por árboles y lagos, de animales que se mueven sigilosos muy cerca de nosotros. Nuestro largo viaje a Finlandia es, en parte, un viaje a la naturaleza, a la belleza de los Parques Nacionales. Pronto estaremos cerca del Parque Nacional de Koli, en medio de la espesura del bosque finlandés alojados en una cabaña, ¡todo un sueño hecho realidad!

Pertrechándonos de alimentos antes de salir

Antes de salir nos pertrechamos con víveres en Joensuu, la capital y una de las ciudades más importantes de la Carelia septentrional, en uno de los supermercados más grandes que vimos nunca. No es que no haya donde aprovisionarse en Koli, pero hay más bien tiendas pequeñas. Alucinamos con este supermercado, hasta creo que hay rusos que vienen aquí a comprar, ya que oímos hablar en ruso. No me extraña, ¡es enorme!. Es extraordinario recorrer las estanterías y ver esa variedad de panes diferentes que hay en Finlandia, ¡cómo nos gustan!, cada día probamos uno diferente, de semillas de diferentes cereales, ¡pura delicia!. También hay salmón ahumado, fresco,…y mostazas deliciosas. La cerveza finlandesa es variadísima, intentamos probar muchas diferentes, y en cada sitio nos encontramos con alguna sorpresa. Y eso sin contar las cervezas artesanales que fabrican en cada región o ciudad. El café finlandés es quizás la única cosa que no nos gustó del país, el sabor no es muy bueno y además lo sirven muy suave. En Finlandia son auténticos fans del café, toman varios al día, y siempre hay excusas para hacer una pausa café y charlar. Eso sí nos gusta.

Cerveza finlandesa

Nos vamos pues con las bolsas llenas de alimentos y cerveza para los días que vamos a pasar en uno de los alojamientos que más deseábamos conocer: una cabaña en Finlandia.

Rumbo a Koli

Nos sentimos solos en las carreteras que nos llevan a Koli, nuestro destino, un pequeño pueblo de casas de madera. Vamos con cuidado de que no se cruce algún alce, ese imponente animal que vive en los bosques finlandeses, y que según los autóctonos, suele asomarse cuando el sol se pone, momento en que es más fácil tener algún accidente. Ya que de otro modo es poco probable, ya que los finlandeses conducen muy despacio y con mucha precaución. Un rasgo de ese carácter tranquilo, respetuoso de las reglas y del bien común.

Recorremos los 60 kilómetros que separan Joensuu de Koli y se nos hace de noche en el camino, ya que los días comienzan a decrecer a principios de este otoño del norte de Europa, en el que las temperaturas ya han bajado mucho. A diferencia de los primeros días de nuestro viaje, a finales de septiembre donde paramos en las islas Aland, y el verano todavía daba sus últimos coletazos, ahora, a finales de octubre ya se siente el frío. Para nosotros, europeos del sur, parece ya invierno, con estas heladas tremendas que caen por la noche, tanto que los lagos ya empiezan a helarse por la región del norte de Carelia. Pronto llegarán las nevadas anunciando un invierno temprano…

Llegada a la cabaña de Koli

Entrada al cottage, el coche también tiene su propia cabaña

Llegamos a Koli, un pequeñísimo pueblo cuyo centro se concentra en un grupo de casas de madera que esperamos visitar al día siguiente. Ahora vamos hacia nuestra cabaña, adentrándonos en bosques espesos a través de carreteras secundarias. Llegamos en seguida y vemos un grupo de tres cabañas silenciosas, aunque apenas hay luz y no podremos ver cómo son por fuera ni el paisaje hasta el día siguiente.

Un aparcamiento con tejado a dos aguas espera a nuestro coche que también tendrá la suerte de dormir al abrigo de las heladas. Allí hay apilada muchísima leña para la chimenea, y también se guardan canoas, por lo que nos damos cuenta de que el lago está cerca y que los que deciden alquilar una cabaña en Koli durante el verano, pueden disfrutar de esta estupenda actividad acuática.

Hace muchísimo frío fuera, por lo que corremos hacia nuestra cabaña, que es enorme. Siempre soñamos con alojarnos en una cabaña en Escandinavia, quizás es una imagen demasiado típica, pero cuando pensábamos en los países escandinavos, en Finlandia concretamente, se nos venía a la cabeza ese paisaje de bosques y de cientos de lagos e islotes, y una cabaña perdida en medio de la inmensidad de la naturaleza. Y aquí estamos, en medio de este silencio que impresiona de tan callado, y tenemos una cabaña para nosotros solos. Estoy segura de que el tiempo se parará, o al menos irá más despacio. Este silencio tiene el poder de parar el tiempo.

Felices en nuestra cabaña finlandesa

Nos recibe un gran porche de madera con una mesa generosa, con vistas a la otra cabaña que se encuentra a una distancia prudencial. En la entrada volvemos a confirmar el espíritu práctico que tienen los países escandinavos: vemos todo lo necesario para que la estancia en la cabaña sea lo más práctica posible. Un lugar para colocar los zapatos al entrar para no ensuciar la casa, sobre todo cuando nieva mucho fuera. También hay un lavadero, lavadora, estantes en los que hay cosas prácticas que se pueden necesitar en cualquier momento.

Entramos y nos recibe una inmensa sala con cocina americana. Encendemos las luces regulables, otra cosa que me gusta mucho de los países escandinavos: la luz suele ser indirecta, les gusta mucho, lo que crea ambientes más íntimos. De hecho, cuando volví a España, noté que las luces eran muy potentes y directas, y me molestaron al principio a la vista. Increíble que uno se acostumbre tan rápidamente a un lugar.

La salita-comedor-cocina es un espacio impresionante, de techos altísimos con unas escaleras que llevan a la parte de arriba donde hay otra salita abierta a este gran espacio y más habitaciones. Estos espacios amplios dan una sensación de relax, de apertura.

Escandinavia. Grandes ventanales. Espacios calientes

Pero lo mejor de todo son los inmensos ventanales: casi todas las paredes son ventanales. Algo que vimos en otros países escandinavos como Suecia, Estonia o Islandia, aunque también por otros países del norte de Europa como Bélgica.

Siempre me pregunté porqué en el sur de Europa, más cálida, más luminosa, los ventanales de las casas y de los edificios eran más pequeños que los de Europa del norte, donde las temperaturas son muy frías, bajo cero en invierno, y la luz tan escasa en los largos inviernos boreales en Finlandia.

Amplios ventanales, cabañas luminosas en Finlandia

Supongo que en Escandinavia se busca la luz desesperadamente, por eso una de las máximas del diseño escandinavo es abrir enormes ventanales en los espacios para que penetre el máximo de luz posible. Y el frío no es un problema puesto que se construyen casas muy bien aisladas que tienen, doble o triple ventana en muchos casos. Y el sistema de calefacción es muy eficaz, y en muchas viviendas también hay suelo radiante. Eso fue una de las cosas que más me gustaron de los hoteles en Finlandia, ese suelo radiante en los cuartos de baño, los pies siempre calentitos.

De hecho, algo que me encanta es poder ir descalzo por una casa y en Finlandia puedes hacerlo, ya que son muy calientes. Siempre sientes ese calor al entrar en una casa finlandesa o en algún establecimiento. Entras del frío exterior a un espacio y en seguida te envuelve ese calor. De hecho, en los países escandinavos apenas utilizan ropa de abrigo dentro de las casas.

Interior de la cabaña

Nuestra cabaña de alquiler además tiene una enorme chimenea recubierta con azulejos, y la leña está ahí preparada para que la encendamos, ¡es todo un sueño!. Luz indirecta, el fuego de la chimenea alumbrando la cabaña, y nosotros disfrutando de una deliciosa cena perdidos en la inmensidad de la naturaleza de Finlandia.

Dejamos las maletas y echamos un vistazo a las habitaciones, dos grandes, con calefacción regulable, ya empezamos a sentir el calor. La decoración es sencilla, práctica. Curioseamos armarios y alacenas en la cocina y hay todo lo necesario para pasar una buena temporada.

Subimos por las escaleras a inspeccionar las dos habitaciones y la sala de arriba. Son impresionantes, este alojamiento es ideal para un grupo de amigos, o para dos familias, hay espacio para todos y mucha comodidad.

Nosotros nos instalaremos en la parte de abajo, pero comenzamos a imaginar unas vacaciones en Finlandia con amigos o en familia, esta cabaña es el alojamiento perfecto.

¡Qué sorpresa: la sauna finlandesa!

Nos queda un cuarto por inspeccionar y ahí está: la sauna. Un gran espacio con duchas, un cuarto de baño, y la sauna de madera, grande, donde caben todos los que se alojen en esta cabaña.

A estas alturas de nuestro viaje por Finlandia, la sauna ya forma parte de nuestros días, creo que ya no podemos vivir sin ella y que algún día nos construiremos una. Nuestros conocimientos sobre la sauna eran bastante limitados, fuimos algunas veces cuando visitamos algún spa. Pero la sauna finlandesa fue un gran descubrimiento. Para los finlandeses es parte de sus vidas y de su tradición, la utilizan todos los días, todos tienen una en su casa o en su edificio, y la comparten con familiares, amigos, o la disfrutan solos. Es un momento de relajación, en la sauna los finlandeses olvidan los problemas diarios. Se van con el Löyly, con el humo que sale de las piedras al echarles agua.

Enamorados de la sauna finlandesa

A lo largo de nuestro viaje por Finlandia conocimos varios tipos de sauna: las saunas solitarias de los hoteles, saunas eléctricas familiares en los sótanos de las casas, como una en Rovaniemi, saunas públicas, como la de Tampere, o la smoke sauna de Lahti. Todas ellas nos gustaron, aunque las saunas públicas tienen algo de especial, compartes espacio con el resto de la gente, hay algo que nos une, será quizás el espíritu del Lölyly. Esa sensación de salir y bañarse en un lago de agua helada y volver a la sauna es maravillosa. Aquí no lo haremos, aunque el lago está ahí cerca, estoy segura. Eso sí, darse varias duchas entre sauna y sauna es necesario.

Antes de cenar no podemos evitar lanzarnos emocionados a la sauna, ¡la cabaña tiene sauna! ¡es maravilloso!. Aunque no sé de qué nos extrañamos, porque encontramos saunas hasta en los lugares más insospechados, como en las casas flotantes de Jyväskyla. Imaginad recorrer los lagos finlandeses en una casa flotante con sauna, ¡un sueño!.

Integración de la arquitectura en la naturaleza de Finlandia

Preparamos la sauna, ya que necesita un tiempo para calentarse. Ya conocemos el ritual: asearse, preparar una jarra de agua, ya que se pierden muchos líquidos, para beber a menudo, y desnudarse. ¡Qué placer entrar en una sauna desnudo, notar cómo suda todo el cuerpo y cada vez te sientes mejor!. Aunque en las saunas públicas la gente va con bañador, y en las de los hoteles se puede ir desnudo si se quiere, ya que están separadas por sexos. Pero aquí estamos como en una sauna familiar, por lo que escogemos la opción que más nos gusta.

Allí están las servilletas para ponerse debajo al sentarse, una medida higiénica necesaria. Todo el mundo entra a la sauna con su servilleta y luego la tira al salir.

Cuando entras en una sauna pierdes la noción del tiempo, cierras los ojos y disfrutas del vapor. Nosotros, ahora que resistimos mejor en las saunas, queremos mucho vapor, que llega más a las partes altas. Nos sentamos pues en los bancos de arriba y el Löyly nos ciega hirviente. Mmmmmmm, ¡qué gozada!.

Tras la sauna estamos tan relajados que nos entra el sueño, aunque disfrutamos antes de una sencilla cena. Poco a poco, vamos cayendo rendidos y nos acostamos. Qué pena que los cielos estén tan cubiertos estos días, porque ya es época de ver auroras boreales. Imagino abrir las cortinas y ver las luces del norte a través de estos inmensos ventanales. Todavía nos quedan algunos días aquí y creo que va a despejar, quizás aún veamos auroras boreales.

Amanece en nuestra cabaña en Finlandia

Amanecer desde los grandes ventanales de nuestra cabaña finlandesa

Amanece y corro a la sala, la luz se cuela a través de las rendijas de los estores. Me precipito a abrirlos, no aguanto más sin poder ver el paisaje que rodea a la cabaña. La visión es espléndida, es los grandes ventanales se proyecta de repente una postal: la luz roja del amanecer en el cielo, y sus reflejos en el lago, con las siluetas negras de los pinos decorando el conjunto. Nos quedamos sin palabras.

Desde que comenzó este viaje a Escandinavia comprobamos que la integración de las viviendas en el paisaje es muy importante. La naturaleza es fundamental para los finlandeses, necesitan verla, sentirse cerca, contemplarla. Por eso construyen casas integradas en el paisaje, de ahí esos ventanales gigantes.

Los grandes diseñadores finlandeses como Alvar Aalto influyeron mucho en esta concepción de la arquitectura. Siempre admiramos este diseño, tan sencillo, tan abierto y luminoso.

La luz se instala poco a poco en la sala. Desayunamos, todavía silenciosos mirando el paisaje. No nos creemos lo que estamos viendo. Creo que podríamos vivir en esta cabaña para siempre. Levantarse y ver todos los días esta belleza.

La naturaleza finlandesa de bosques y lagos. El entorno de la cabaña

Hambrientos, nos ponemos las botas con el generoso desayuno finlandés: salmón ahumado, queso azul, arenques, pan finlandés, yogur con cereales o muesli y bayas del bosque, que dicen son excelentes para la salud.

Estamos listos para explorar el paisaje que nos rodea. Nos abrigamos, aunque hoy es el primer día en mucho tiempo que está el cielo despejado y salimos afuera. En la parte de atrás de la cabaña hay otro inmenso porche con mesas, sillas y bancos. Y un camino lleva al lago, otro es el camino para arrastrar las canoas.

La cabaña es preciosa a la luz del día, de lejos también. De madera, con sus grandes ventanales, la cabaña ideal. Y el lago, tan cerca, nos acercamos y el silencio está tan presente, la quietud también.

La luz en invierno en Finlandia

Campo y lago de Carelia a punto de congelarse

Imaginamos este mismo paisaje en invierno, cuando es de noche y la nieve cubre todo el paisaje con su belleza, los árboles acicalados con esa nieve que no termina de caerse. Les preguntamos a los finlandeses si no les deprime el hecho de que haya tan pocas hora de luz en invierno, verse sumido en esa oscuridad durante tanto tiempo. Pero nos responden que no, que la nieve es su luz durante ese período. Casi toda Finlandia se cubre de nieve en la estación llamada Kaamos, y es tan blanca que de ahí procede su luz. Recorrer los paisajes nevados adentrarse en ese silencio invernal es algo mágico.

Imaginamos mil posibilidades de disfrutar de esta cabaña en invierno, todo cubierto de nieve, olvidando que apenas hay luz, disfrutando de la sauna, de la tranquilidad y de salidas a la naturaleza, al Parque Nacional de Koli, que está muy cerca, o a la sauna que se encuentra en el antiguo hotel del Parque Natural.

Parque Nacional de Koli

El Parque Nacional de Koli está a tan solo 4 km de la cabaña, en Lieksa. Se pueden contratar los servicios de un guía especializado que conduzca al caminante por los 80 km de senderos señalizados del parque de bosques frondosos, claros floridos, rocas que nos hablan de épocas lejanas y bosques de abetos, tanto en verano como en invierno.

En verano es posible practicar piragüismo y paseos en bote por las aguas del lago Pielinen. Y en invierno se pueden hacer rutas con raquetas de nieve, esquís o motos de nieve.

Pero uno de los circuitos más bellos es el sendero de 1,4 km que lleva a las cimas panorámicas de Koli, desde el centro de Visitantes Ukko. Las vistas más espectaculares tan apreciadas por los pintores del siglo XIX pueden contemplarse desde la colina de Ukko-Koli, Paha-Koli y Akka-Kolo, donde se ve ese paisaje de lagos y de islas que nos dejó sin palabras en nuestra visita guiada al Parque Nacional de Koli.

En el Parque Nacional de Koli

Relax en el spa de Koli

Tras la ruta de senderismo por el Parque Nacional de Koli, disfrutamos enormemente en el spa de Koli, en el Hotel Sokos. Una antigua instalación que se encuentra en pleno parque nacional. Perdimos la noción del tiempo en este spa de piscinas y saunas finlandesas. Un final perfecto para una jornada inmersos en la naturaleza.

El pueblo de Koli

Tras la visita al Parque Nacional de Koli, relajados, paramos en el bar-restaurante del pueblo de Koli que nos habían recomendado. Allí probamos algunas cervezas artesanales de Carelia. El pequeño y encantador pueblo de Koli se reduce a sun conjunto de casas de madera pintadas de color rojo donde se encuentra la tienda, la gasolinera, Correos, la Oficina de Turismo de Koli y el bar-restaurante.

Un marco ideal para quedarse unos días de vacaciones en Finlandia. Nosotros todavía disfrutaremos algunos días más de este fantástico alojamiento instalado en los bosques de Carelia, nuestra cabaña, a la que volvemos tras nuestra visita a Valtimo y a Nurmes, otras localidades de Carelia del norte, donde vamos a disfrutar de actividades muy especiales que muy pronto les narraremos.

De momento, volvemos al silencio de nuestra cabaña, al calor de la sauna para disfrutar una vez más del Löyly, y de los amaneceres de color que se contemplan a través de los grandes ventanales por las mañanas.

Agradecimientos

Mil gracias a VisitKarelia por abrirnos las puertas de esta cabaña de ensueño, recomendable para cualquier viajero. Gracias a  Anna Jetsu y Anna Harkonen por este viajer maravilloso por el Norte de Carelia. ¡Esperamos volver!.

El pueblo de Koli

Contacto y reserva de alojamiento en una cabaña en Carelia

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