Turismo en la ciudad de Sevilla

Dicen de Sevilla que basta un día para recibir tal baño de sensaciones que embriaga. Pero, ni un fin de semana, ni tres días bastan para que su inabarcable propuesta cultural y monumental apague las ganas de seguir conociéndola. Cinco días son la medida acertada para tocar todas las teclas de este instrumento musical que no para de entonar melodías afinadas para el viajero. Y al menos una vida más necesitamos para desde la ciudad acometer la ruta por su provincia, armados de una sed de conocimiento por un territorio donde la historia se acumula como las hojas de un libro infinito.

El turismo transforma las ciudades, impulsa la economía y permite cambiar la fisonomía del conjunto urbano. Pero al mismo tiempo la excesiva presión turística, puede congestionar una ciudad. Sevilla se está acostumbrando a que los viajeros repartan su estancia durante todo el año. La Primavera y el otoño son las mejores épocas para acudir, pero el invierno es plácido y más tranquilo, mientras que el verano aporta otros colores y ambientes que, salvando los calores, son igualmente atractivos para visitarla.

Sevilla monumental

En estos tiempos hay dos factores que sirven de aceleradores turísticos, uno es el sello de Patrimonio de la Humanidad, valor seguro de que Unesco nos advierte de algo excepcional. Por eso el conjunto de la Catedral, la Giralda, el Alcázar y el Archivo de Indias son la punta de lanza del turismo de Sevilla. El segundo factor que cataliza la atención de otros viajeros -algo poríferos y más fáciles de seducir a través de una foto de Instagram o de las huellas de una serie de moda- es la fotogenia de una Sevilla que no vende lo que no tiene. En pocos lugares las postales son tan reales como la vida misma. Sevilla no traiciona, no defrauda, solo conquista. Sevilla es España, es Europa, pero ha bebido tanto de su pasado musulmán y de su contacto con América que es en definitiva universal y acogedora para gente llegada de todo el mundo. Si a ello unimos el calor de las gentes sevillanas, su gastronomía, su tapeo, y manejabilidad para recorrerla andando, hay pocas excusas para no venir a Sevilla.

Catedral de Sevilla

La catedral de Santa María de la Sede funciona como un faro, con la elegante torre del alminar de la Giralda. Resulta curioso que su veleta, el conocido Giraldillo en lo alto del minarete, represente el “triunfo” del cristianismo sobre el mundo musulmán. Sin duda es uno más de los oximorones de España, que a veces olvida que es una amalgama de mezclas cocinada a fuego lento durante siglos. No es la única traza musulmana en la preciosa Sevilla, la misma catedral conserva el patio de las abluciones – o patio de los Naranjos- o la Puerta del Perdón que era la de la mezquita precedente. Y si tenemos que mencionar cada azulejo o cada reminiscencia del pasado andalusí, nos daríamos cuenta de que estamos contando la historia de toda Sevilla.

La catedral gótica más grande y el tercer templo más amplio de la Cristiandad es un compendio de arquitectura y obras de arte que engalanan el interior de su recinto. Entre otros monarcas, aquí está enterrado Alfonso X el Sabio, que con su flota de barcos y marineros norteños arrebató la ciudad a los musulmanes en 1248. La tumba de Cristóbal Colón es sin embargo la que genera más atención para los curiosos que entran dentro de la catedral sevillana.

Real Alcázar de Sevilla

Tan majestuoso como refrendan los unánimes testimonios de los viajeros que a lo largo de mil años han posado sus ojos, el Alcázar exige tiempo para contemplarlo. Los detalles arquitectónicos, ornamentales y funcionales, hacen que la visita guiada sea la mejor opción para conocer los entresijos de mil años de historia. El fenómeno Juego de Tronos ha acabado por disparar la atención mediática del Alcázar, hasta el punto de que conviene madrugar para no fosilizarse bajo el sol de las colas que se forman en su entrada. Pocos lugares en toda España tienen la belleza incuestionable de esta residencia real, palacio que ya desde el siglo X ha visto desfilar a lo más granado por sus dependencias. El acierto de Pedro I de Castilla, adoptando las formas mudéjares, es seguramente el mejor legado que dejó a la ciudad de Sevilla.

Detalles del Alcázar de Sevilla
Detalles del Alcázar de Sevilla

La mejor forma de visitar su interior es con paciencia y sin mapa, obviando el frenético tránsito de los que solo quieren una foto o leer una guía sin entender y disfrutar. Sentarse en sus jardines renacentistas a oler, ver, oír y sentir es un placer difícil de transmitir con palabras. Aunque fuese por un momento – no queramos cargarnos con el peso y responsabilidades de la historia- uno quiere sentirse al-Mutamid, Fernando III, Pedro I, Isabel de Castilla o el emperador Carlos, para disfrutar en soledad el recinto del Alcázar.

Palacios sevillanos

Hay palacios que son auténticos museos, fruto del coleccionismo y pasión de sus dueños por el arte y la historia. El Palacio de la Condesa de Lebrija, la Casa de Pilatos, el Palacio de Dueñas -donde nació Machado-, la Casa Salinas, o la Casa Fabiola son exponentes de la arquitectura suntuosa de una Sevilla a caballo entre la tradición y la modernidad.

Palacio de la Condesa de Lebrija

El Palacio de la Condesa de Lebrija es uno de los más representativos de Sevilla. Nacido como un gabinete de las curiosidades de la mano de Doña Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija. Tras adquirir el palacio del siglo XVI en 1901, acomete una remodelación para albergar la colección de tesoros que reúne a principios del siglo XX, con compras a coleccionistas, y arqueólogos. Su carácter humanista y siempre dispuesto a que los investigadores estudiasen su patrimonio arqueológico, le valió para convertirse en la primera mujer en entrar en la académica de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. A la belleza del palacio de estilo renacentista-mudéjar se añade la extensa colección de patrimonio que va desde mosaicos del yacimiento romano de Italica a muebles Luis XVI, artesonado y azulejos árabes, cerámica etrusca, y una suma de objetos llegados de todo el mundo.

Mosaicos del yacimiento romano de Italica en el Palacio de la Condesa de Lebrija
Mosaicos del yacimiento romano de Italica en el Palacio de la Condesa de Lebrija

Casa de Pilatos

La Casa de Pilatos entrelaza en un edificio lo mejor del renacentismo italiano con el mudéjar español, como si de una probeta pudiésemos mezclar sin diluir dos de las corrientes más esplendorosas de la historia del arte.

Patio de la Casa de Pilatos en Sevilla
Patio de la Casa de Pilatos en Sevilla

El palacio andaluz de la Casa Pilatos es una oda a la arquitectura, construido en 1483 para ser la residencia de Pedro Enríquez de Quiñones (IV Adelantado Mayor de Andalucía) y su segunda esposa Catalina de Ribera. Ya en el patio las obras escultóricas clásicas llegadas de Italia, representando a emperadores romanos y personajes célebres de época clásica. Pinturas, muebles, zócalos cerámicos de gran calidad artística, tapices y unos frescos del pintor Francisco Pacheco del siglo XVII entre otras joyas, componen la Casa Pilatos.

Casa Fabiola-Donación Bellver

La visita a las obras de Casa Fabiola, donación de Mariano Bellver constituyen un complemento magnífico del Museo de Bellas Artes para empaparse de la obra pictórica sevillana del siglo XIX. En pleno corazón del barrio de Santa Cruz, el colorido retrato de los gestos y expresiones de los cuadros, hipnotiza al visitante con ese afán de los autores del “novecento” por tratar el costumbrismo andaluz. Resulta cuando menos curioso comprobar como a partir de la influencia de artistas foráneos, que construyeron un relato exótico de la Andalucía que encontraron, los mismos artistas locales y a continuación burgueses y nobles locales acabaron asimilando esa moda que acabó conformando un imaginario colectivo de toda España en el exterior que aún perdura.

Pinturas de la Casa Fabiola
Pinturas de la Casa Fabiola

MUSEOS

Museo de Bellas Artes de Sevilla

En la plaza del museo nos espera a la sombra de los árboles, la estatua de Bartolomé Esteban Murillo, maestro del barroco y figura destacada de la Escuela Sevillana de este estilo. La desamortización de Mendizabal con la consecuente expropiación a la iglesia de parte de su patrimonio permitió que el Convento de la Merced Calzada pasase a ser “Museo de las Pinturas”. Renombrado como Museo de Bellas Artes alberga la colección más representativa de pintura sevillana, recorriendo las diferentes etapas como el renacimiento, el manierismo, el naturalismo, y el apogeo con las obras de Murillo y la Escuela Sevillana del Barroco, además de la pintura andaluza del XIX.

Pintura del museo de Bellas Artes de Sevilla
Pintura del museo de Bellas Artes de Sevilla

El Museo de Bellas Artes de Sevilla es una de las pinacotecas más importantes de España, imprescindible para entender el contexto de bonanza económica que llevó a que la ciudad del Guadalquivir fuese una capital sin título del reino. Pinturas del Renacimiento de Lucas Cranach el Viejo,​ El Greco,  Marten de Vos, o de Pietro Torrigiano sirven de inicio de recorrido para el desembarco a las salas de la colección de pintura sevillana del siglo XVII, donde los cuadros de pintores como Murillo, Velázquez, Zurbarán, Juan de Valdés Leal o Lucas Valdés definen el apogeo del barroco de la escuela de Sevilla.

Sevilla a través de sus barrios

Los monumentos de Sevilla serían la vista si hablamos de sentidos. Pero sus barrios son el olfato, el oído, el tacto y el sabor. Pasear por sus barrios es saborear su gastronomía, oler las flores de sus parques, y entrar en contacto con sus gentes. Perderse sin rumbo por el Barrio de Santa Cruz, la antigua judería nos lleva a descubrir lugares menos conocidos, estampas auténticas de una Sevilla que tiene gracia por los cinco costados. Adentrase en Triana nos lleva a bajar el ritmo frenético de turista, a sentarnos con una cerveza en la mano a mirar a la gente pasar. Y cómo no, disfrutar del movimiento comercial de la calle Sierpes, son una actividad más para el viajero observador, que siempre acaba recorriéndola una o dos veces en su paseo por Sevilla.

Plaza de Toros de la Real Maestranza

El color del coso taurino de la plaza de Toros de la Maestranza nos recuerda ineludiblemente a los tonos coloniales de México, en especial al pueblo amarillo de Izamal en el Estado de Yucatán. Y es que en ese intercambio colonial entre América y España, el flujo fue bidireccional, y las tonalidades de la Talavera de Puebla beben de la cerámica andalusí.

Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla
Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla

Otro relax diferente lo aportan los parques, sin duda siendo el de María Luisa el pulmón de la ciudad. Allí nos podemos sentar a “charlar” con Gustavo Adolfo Becker, y recitarle sus poesías como homenaje a uno de los hijos pródigos de Sevilla. La Exposición Iberoamericana de 1929 transformó el sur de Sevilla. Su legado arquitectónico, plagado de homenajes a los lazos que nos unen con América es una de las más mejores sorpresas para los que quieren salir del centro. Dentro del parque de María Luisa las plazas de América y España y los pabellones de México, Uruguay, Brasil, Perú, Chile, o Uruguay forman un microcosmos que a veces pasa desapercibido o se visita con poco tiempo.

La recuperación de los pabellones de los países ha permitido recobrar la vida de los bellos edificios que mezclan estilos eclécticos y neomudéjares como el Costurero de la Reina. El Museo Arqueológico está en la sede del pabellón de Bellas Artes, el Museo de la Ciencia en el interior de Pabellón de Perú y el de Artes y Costumbres Populares (pabellón Mudéjar). La innovadora puesta en escena de la Casa de la Ciencia ofrece una aproximación divertida, didáctica y casi palpable de la naturaleza, la geología, el medio ambiente y el cosmos, con una propuesta de talleres, exposiciones y actividades que lo sitúan entre los mejores museos de Sevilla.

Entusiasmados salimos de nuevo hacia el Guadalquivir donde el acuario nos sumerge no solo bajo las aguas de océanos de todo el mundo, si no que de forma didáctica acerca a niños y adultos sobre los viajes circunnavegando el globo de Magallanes y Elcano.

Medusa en el acuario de Sevilla
Medusa en el acuario de Sevilla

Otras alternativas son caminar por la  Alameda de Hércules, entre los barrios de San Lorenzo y Alameda, sacando tiempo para visitar los lugares donde la cerveza artesana intenta hacerse un hueco en los paladares sevillanos, más acostumbrados a las clásicas Lager. Aquí BierKraft, Hops and Dreams, Maquila o Mano de Santo convierten esta zona en un paraíso de los amantes del movimiento craftbeer. Entre cerveza y cerveza podemos parar en la Basílica de la Macarena, y de paso ver los vestigios de la antigua muralla almorávide de los siglos XI-XII.

Torre del Oro

Salvaguarda de Sevilla, la Torre del Oro ha vigilado el tránsito marítimo del Guadalquivir allende los siglos. La antigua torre defensiva hoy se posa en cualquier foto que pretenda definir la Sevilla fluvial. Reconvertida en museo naval -no olvidemos que el río permitía la navegación, especialmente en los siglos de comercio con América- bajo su sombra encontramos el puerto de atraque de los cruceros que surcan el río.

Cruceros por el Guadalquivir junto a la Torre del Oro
Cruceros por el Guadalquivir junto a la Torre del Oro

Crucero turístico por el río Guadalquivir

En uno de esos barcos nos enrolamos, aunque sea para un tour río abajo y arriba, intentando que las olas no hagan naufragar a los amantes del remo que ya no son una realidad deportiva en Sevilla. Desde el crucero disfrutamos de otra perspectiva de la ciudad, alternando nuestras miradas de izquierda a derecha sin perder detalle de lo bella que es Sevilla.

Plaza de España

Arduo tuvo que ser el trabajo del arquitecto Aníbal González para terminar todos los edificios de la Exposición Iberoamericana de 1929. Exponente de la arquitectura regionalista sevillana, Aníbal tardó quince años en culminar el proyecto de la Plaza España (aunque dimitió en 1926 y dejó la finalización en manos de Vicente Traver.). El resultado es una obra maestra que deja impresionado al viajero. La forma semi-elíptica de los edificios es simbólica, imitando el abrazo de España con sus antiguos territorios americanos.  Imitando un foso se diseñaron unos ríos o canales cruzados por cuatro pequeños puentes al estilo veneciano – que simbolizan los antiguos cuatro reinos de España-  y en los lados se extienden bancos con azulejos de cada provincia de España. Construida con ladrillo visto, un uso generoso de cerámica decorativa, mármol para las columnas,  medallones con caras de españoles ilustres, y hierro forjado en algunas farolas, la planta sigue trazos de las concepciones espaciales de Andrea Palladio, al que Aníbal González admiraba. A los lados de la plaza dos torres de estilo barroco rematan el edificio, pese a que en su época muchos mostraron contrariedad por la “competencia” que hacía a la Giralda.

Plaza de España, fruto de la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla
Plaza de España, fruto de la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla

Iglesia Colegial del Divino Salvador

Si hablamos de tesoros, el abrumador interior de la Iglesia del Divino Salvador es una explosión barroca para los ojos.  En la misma ubicación del foro romano, y sustituyendo a la mezquita de Ibn Adabbas, en el siglo XVII se construyó la iglesia cuyo “exceso” ornamental solo es superado por la Catedral de Sevilla. Las capillas del interior con sus ostentosos retablos la convierten en una joya barroca con poco parangón en Europa.

Hospital de la Santa Caridad

Hasta el Hospital de la Santa Caridad guiamos nuestros pasos buscando la sombra, escasa al mediodía, cuando el sol más castiga. Aquí el resultado barroco no es menospreciable, y la colección de cuadros de Murillo y Valdés Leal, -donados como cofrades a la iglesia que auspiciaba a los pobres-, nos resulta sumamente interesante. El recinto aún nos descubre una sorpresa más, ya que aquí estaban los astilleros o Reales Atarazanas que promovió Alfonso X tras conquistar la ciudad.

Hospital de la Caridad en Sevilla
Hospital de la Caridad en Sevilla

Mirador de Las Setas-Metropol

Sevilla es una ciudad a priori conservadora desde el punto de vista arquitectónico. Por eso propuestas como la de las Setas Metropol Parasol, o simplemente “las Setas” generaron cuando menos una controversia y debate entre su población. La obra del arquitecto alemán Jürgen Mayer busca reproducir las formas de la naturaleza, siguiendo la corriente de la arquitectura orgánica que con tanto acierto consiguen maestros como el mexicano Javier Senosiain.

Las Setas se alzan sobre la estructura de madera más grande del mundo, ocupando el espacio de la Plaza de la Encarnación de la ciudad de Sevilla. Aquí se ubicaba el mercado más antiguo de Sevilla, que en 1842 ocupó el espacio de un convento hasta que en 1973 fue demolido por su precario estado. Durante generaciones, los puestos del mercado se heredaban, creando una familiaridad en el día a día de la venta del mercado.

Sevilla desde el mirador de las Setas Metropol
Sevilla desde el mirador de las Setas Metropol

En 2004 el ayuntamiento abrió un concurso para reabrir el mercado y la propuesta arquitectónica de Jürgen Mayer venció, generando asombro entre los vecinos. Al igual que toda revolución arquitectónica, como puede ser el caso del Guggenhaim en Bilbao o de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el mejor calmante fue el tiempo, que demostró que el edificio recobró la vida del barrio de la Encarnación.

El mirador panorámico de lo alto de las Setas ofrece una visión 360 grados de Sevilla, con un recorrido circular cuyas curvas y cambios de rasante nos hacen disfrutar de ángulos sensacionales para captar la integración de la arquitectura vanguardista de Mayer con el clasicismo de una Sevilla monumental.

Antiquarium

Descendemos desde lo alto de las Setas hasta el subsuelo, donde se encuentra el yacimiento arqueológico romano más importante de Sevilla, el Antiquarium. La integración del Metropol Parasol con las ruinas halladas en los años 90 funciona como cubierta protectora de parte de la ciudad de Hispalis. Repartidos en el espacio de casi 5 mil metros cuadrados encontramos mosaicos de la Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco; los mosaicos de la Casa de la Columna, -con figura de la medusa-, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma, la Casa de la Noria, el Hospitium de los Delfines,  o el de mayor tamaño, el del Patio del Océano. En un nivel superior se descubrieron estructuras de los siglos XII-XIII, de la época andalusí.

Caixaforum

Los días pasan y aún queda mucho por ver. El camino que cruza el puente de Triana (o Puente de Isabel II aunque nadie en Sevilla lo llame así) nos invita a pararnos y disfrutar de las vistas del río y de la capilla del Carmen, junto a los restos del antiguo castillo de San Jorge y el mercado de Triana. Atravesamos el barrio marinero camino de la Cartuja .

Edificio Triana Montalván en el corazón del barrio popular de Sevilla
Edificio Triana Montalván en el corazón del barrio popular de Sevilla

El Caixaforum se Sevilla ha conseguido -y no es fácil- en el selecto club de los puntos más interesantes de Sevilla. La reestructuración de la Isla de la Cartuja tras la expo de Sevilla en 1992 ha permitido contar con un espacio innovador que completa el espectro cultural de la ciudad. Con el rigor que les caracteriza, los ciclos, talleres y exposiciones invitan a que dejemos momentáneamente el centro para seguir la estela de la Torre Sevilla, obra del arquitecto César Pelli, que se ha sumado al skyline que bordea el Guadalquivir. La ribera junto a la torre y el Caixaforum se ha recuperado para el ocio de los sevillanos, y a su lado el Pabellón de la Navegación sirve para descubrir los lazos con Latinoamérica, 500 años después de que los españoles llegasen a América.

Torre Sevilla, obra del arquitecto César Pelli
Torre Sevilla, obra del arquitecto César Pelli

Museo del Baile Flamenco

Más allá de los tópicos, estereotipos y uso extenuante del folclore como etiqueta, está el reconocimiento al arte. Y el arte se expresa de muchas maneras, algunas transversales que desbordan formalismos, y que más allá de lo estético son un polo magnético que hasta el más crítico saber reconocer. El flamenco ha vivido a menudo el dualismo de quienes lo viven con una pasión desmesurada y los que lo denigran y vilipendian. Ante esa polaridad todo viajero debe sacar su rol imparcial y objetivo para opinar con criterio. Y en este caso, el mejor lugar para acercarse al flamenco es el museo que desde una óptica muy acertada, trata la historia de este baile. Para empezar el recorrido por el museo interactivo nos sitúa en su nebuloso origen, del que se ha disertado tanto, y donde parece que la fusión de tradiciones de etnias gitanas y moriscas pudo llevar a esta expresión de baile, que a lo largo del tiempo fue creando ramificaciones, cada una con un estado de ánimo detrás. Pero igual que Sevilla, el flamenco es un mestizo con influencias indianas de las antiguas colonias españolas en América, las danzas orientales, el amor por la música de griegos y fenicios, o los bailes franceses del XIX. En definitiva una expresión artística que asimila como pocas las influencias de fuera. De las tabernas andaluzas el flamenco dará el salto a las casas de aristócratas, y de allí al imaginario colectivo.

El contexto de la creación y consolidamiento del flamenco que relata el museo, sirve de aproximación para el espectáculo que se lleva a cabo en el patio o el sótano del museo. Los movimientos, el cante, la algarabía, la mezcla anárquica de espasmos coordinados, y ese porte ora desafiante, ora seductor embriagan al espectador, que sentado como nosotros en primera fila nos puede pestañear.

Nuestro viaje a Sevilla se acaba, cuatro días intensos que dan para mucho, pero en los que siempre falta tiempo para un museo, un bar de tapas, una charla con los locales o un rincón que sin buscarlo se descubre paseando. Venir a Sevilla obliga sentimentalmente a querer volver, a revisitar la ciudad, a añorarla desde la distancia como un lugar donde siempre le esperan, pase el tiempo que sea.

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CÓMO LLEGAR A SEVILLA

Dependiendo de nuestro origen podemos optar por diferentes formas de viajar a Sevilla, en función de comodidad y presupuesto. El aeropuerto de Sevilla está conectado con vuelos con la mayoría de ciudades de España y los principales aeropuertos de Europa. Por otro lado el AVE que conecta con Madrid, y sigue hasta Barcelona facilita que llegar a Sevilla sea sencillo.

MAPA DE LOS PUNTOS DE INTERÉS PARA VER EN SEVILLA

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