Viaje al Oeste de Alemania, Renania del Norte – Westfalia

Tierra fronteriza, balanceada de una nación a otra durante siglos, la región de Renania del Norte – Westfalia es además de una de las más prosperas económicamente, un destino perfecto para un viaje de una semana por Alemania.

Atractivos turísticos de la región de Westfalia, Renania del Norte
Atractivos turísticos de la región de Westfalia, Renania del Norte

Aachen, Bonn y Colonia tienen en su subsuelo las trazas de las ciudades romanas, que con sus asentamientos establecieron un cinturón junto al río Rhin para extender el Imperio frente a las tribus germánicas. Esos castrum romanos subyacen, con yacimientos como el Praetorium de Colonia (y el museo Roman-Germanic Museum), o los restos de las termas romanas de Aachen.

En primera línea de fuego al ser el primer territorio alemán (y el más occidental) durante el avance de los aliados hacia Berlín, las ciudades a lo largo del Rhin sufrieron intensamente los bombardeos. Ciudades como Colonia o Düsseldorf fueron arrasadas y tuvieron que reconvertirse. Fruto de ello, hoy son una referencia de la arquitectura y de un urbanismo que va de la mano de un turismo de calidad, sostenible y creativo.

Hoy en día, la región de Westfalia es un ejemplo de la apuesta por la defensa de Europa, con una población abierta de mente, a lo que contribuyen sus universidades con alumnos de todo el mundo, y una frontera (hoy ya invisible) con sus países vecinos de Bélgica y Holanda.

Nuestro viaje se centró en recorrer Bonn, Aachen , Colonia y Düsseldorf, pero son muchos los lugares que se pueden incluir en una ruta de una semana, como por ejemplo Münster, Wuppertal, el  pueblo medieval de Zons o  los palacios de Augustusburg y Falkenlust en Brühl, Patrimonio Unesco de la Humanidad. Incluso Maastricht en Holanda queda tan cerca que bien merece la pena una escapada para conocerla.

El divertido Carnaval de Colonia
El divertido Carnaval de Colonia

El Carnaval de Colonia nos llamaba como foco principal del viaje, pero después de cerrar el recorrido descubrimos muchos atractivos turísticos para un turismo que a veces solo focaliza Alemania bajo los focos de Berlín, Munich, Selva Negra o Hamburgo.

Qué ver y hacer

Todo tiempo dedicado sabe a poco cuando tenemos ante nosotros ciudades con algunos de los mejores museos de Alemania, con colecciones que reúnen lo mejor del expresionismo alemán, de las corrientes del siglo XX con Salvador Dalí, Miró, Picasso, Klimt, Delaunay,  Andy Warhol, o de las más transgresoras de este incipiente siglo XXI.

Cuadro de August Macke en el Kunstmuseum de Bonn
Cuadro de August Macke en el Kunstmuseum de Bonn

Pero el arte no está solo dentro de los museos, la arquitectura es otra de las razones que invita a degustar ciudades como Bonn, Colonia o Düsseldorf, con arte urbano que decora fachadas y muros, y esculturas convertidas en símbolos como en Aachen.

Alaaf de Colonia – El mejor carnaval del mundo?

Colonia presume de celebrar el mejor carnaval de Alemania, y no se le puede discutir porque el Rose Monday” es uno de los mejores desfiles de carrozas alegóricas, burlonas y provocativas. Sin embargo Düsseldorf, Bonn o incluso Aachen celebran también el carnaval muy intensamente, por lo que nada mejor que participar en todos para opinar.

Desfile del carnaval de Colonia
Desfile del carnaval de Colonia

Lo que realmente define a sus carnavales es la participación ciudadana, donde lo raro es no llevar disfraz, y donde desde los más pequeños hasta los más mayores, se embriagan de la alegría, el jolgorio y las ganas de celebrar.

Colonia

Si el británico Ken Follett hubiese nacido en Alemania lo más probable es que la catedral de Colonia se hubiese convertido en su “musa pétrea” para escribir Los Pilares de la Tierra. Y es que la verticalidad, grandiosidad y armonía de su catedral hacen por sí sola necesaria la visita a Colonia.

Catedral de Colonia
Catedral de Colonia

Sin embargo Colonia es mucho más. En sus museos conoceremos sus raíces romanas, el horror de la guerra en El De Haus -donde la Gestapo llevó a cabo torturas durante la Segunda Guerra Mundial- o el Museo de Chocolate Schokoladenmuseum, paraíso donde los niños disfrutarán con la historia del cacao y el proceso de transformación en los dulces que devoran con avidez.

Colonia late más tranquila cuando la observamos desde el Köln Triangle, el mirador en lo alto de un moderno rascacielos al otro lado del Rhin, desde donde la catedral se eleva vaporosa sobre el mar de nubes del centro histórico.

Volviendo a cruzar el puente Hohenzollern las casas de colores del antiguo mercado de pescado Fischmarkt son el contrapunto fotográfico a la iglesia Groß St. Martin.

Iglesia de St Martin con la catedral de Colonia al fondo
Iglesia de St Martin con la catedral de Colonia al fondo

Düsseldorf

Düsseldorf recuerda inevitablemente a Bilbao, y más allá de las piel de titanio del Museo Guggenheim que Frank Ghery también usó en una de las tres casas del Frank Gehrys Häuser, hay algo en la metamorfosis de la ciudad que guarda similitudes con la villa bilbaína. Quizá sea ese carácter pertinaz, emprendedor y fabril que impregnó a ambas ciudades, y que tras el pasado industrial, ha dado lugar a una reconversión urbanística en el que conviven el corazón viejo y el cuerpo nuevo. Se nota especialmente en esa capacidad de ofidio para cambiar de piel, para crecer y hacer mejor la vida a sus ciudadanos. Düsseldorf se ha vestido con edificios nuevos, pero sobre todo ha aportado calidad de vida con su oferta cultural, con su accesibilidad (peatonal, vial y sostenible), o sus parques y zonas verdes; y al mismo tiempo con opciones de negocio a empresas, atraídas aquí como un nuevo polo tecnológico.

Foto de Düsseldorf de noche
Foto de Düsseldorf de noche

Ciudad cosmopolita por antonomasia, la confluencia de culturas tiene su máxima expresión con la comunidad japonesa, una de las más importantes de Europa, y que brinda la posibilidad de viajar a Japón a través de la visita a la EKO-Haus der Japanischen Kultur, un centro cultural con jardines y templo japoneses.

El barrio de Haffen conserva la piel industrial con las viejas grúas de carga hoy convertidas en esculturas de metal que contrastan con los modernos edificios de arquitectos famosos como Frank Ghery  o los modernos y vistosos hoteles del dique Medienhafen. La torre Rheinturm vigila desde lo alto la ciudad, con vistas al centro de Düsseldorf (Altstadt), y al barrio residencial al lado occidental del Rhin, donde la mayor comunidad de japoneses de Alemania forma otra de las piezas de esta urbe cosmopolita y vanguardista.

Arquitectura de Düsseldorf
Arquitectura de Düsseldorf

Bonn

La antigua capital de la Alemania Occidental o República Federal de Alemania (RFA) entre 1949 y 1990 no ha perdido tiempo en nostalgias y melancolía, consiguiendo situarse como un referente académico con su universidad y en una ciudad próspera de negocios.

Estatua de Beethoven en el centro de Bonn
Estatua de Beethoven en el centro de Bonn

Ciudad natal del maestro Ludwig van Beethoven, Bonn presume de uno de los compositores más célebres de la historia de la música. Su presencia es constante en la ciudad, con esculturas, menciones, ciclos musicales y una ruta que incluye la casa natal de Beethoven.

Otro hijo pródigo, – aunque no naciera en Bonn – fue August Macke, baluarte del grupo expresionista alemán Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), y cuyas obras se disfrutan en el Kunstmuseum (Museo de Arte de Bonn). Casi adosado al Kunstmuseum, el espacio de arte contemporáneo del Kunst- und Ausstellungshalle der Bundesrepublik Deutschland se engalana con exposiciones rompedoras. Sus inmensos conos azules …

A las afueras de Bonn, siguiendo el cauce del Rhin se alcanza Königswinter, tranquilo pueblo con elegantes residencias con vistas al río, y desde donde se asciende (a pie o con el pequeño funicular) hasta el Schloss Drachenburg, uno de los castillos más hermosos de Alemania. Cabe precisar que más que un castillo estamos frente a un palacio que aúna todas las influencias arquitectónicas neogóticas de la corriente del Romanticismo alemán de finales del siglo XIX.

Castillo de Drachenburg
Castillo de Drachenburg

Aachen

Si la huella romana es presente, la marca carolingia es la que define Aachen, más conocida en España como Aquisgrán. Carlo Magno la aupó como eje de su intención de construir un nuevo Imperio, siguiendo la estela romana, integrando territorios con un pensamiento que parece anticipar el humanismo que floreció en Europa siglos después.

Interior de la catedral de Aachen
Interior de la catedral de Aachen

La catedral da la estatura de la floreciente ciudad comercial en época carolingia y durante la Edad Media, y los que pretenden verla en un par de horas se equivocan, puesto que Aachen esconde un gran tesoro patrimonial, humano y gastronómico, lo que se evidencia con las numerosas chocolaterías que hacen de sus escaparates auténticos museos llenos de obras de arte. De hecho la influencia belga de los maestros chocolateros y el gusto refinado por la comida, herencia de su pasado francés, caracterizan el circuito gastronómico por su centro histórico.

Las aguas termales de Aachen no son una casualidad. Mirando dos mil años atrás, la ciudad de Aquae granni, -que  adopta el nombre del dios prerromano local Grannus al que se le veneraba por su procuración de agua-, que luego derivó en Aquisgrán ya disponía de numerosas termas como atestiguan los restos arqueológicos. En la actualidad los mismos ritos termales se repiten, con un turismo local y extranjero que se siente atraído por termas como las de Carolus Spa.

Como llegar

El aeropuerto de Bonn / Koln (Colonia) y el de Düsseldorf son dos de las opciones más directas para llegar, con vuelos que las conectan desde España.

Billetes de avión, vuelos.

Transportes – Como moverse

La red de transporte público ferroviario de Alemania Bahn funciona realmente bien, siendo la mejor manera para moverse (salvo que dispongamos de coche de alquiler). La frecuencia de trenes que desde Bonn van hacia Colonia (para luego seguir hacia Düsseldorf), y las conexiones de intercambio en Colonia para llegar a Aachen permiten llegar en una hora y media como mucho a cualquiera de las ciudades. Existen trenes veloces y los regionales, algo más lentos (no mucho) y más baratos.

Los billetes de tren se tienen que validar antes de subir, si no queremos correr riesgos y ser sancionados con una multa realmente alta, es mejor no olvidarse.

Alojamiento 

Para el público español encontraremos muy hospitalarios a los hoteles Melia Innside de Aachen e Innside de Düsseldorf, muy recomendables por su perfecta ubicación y por el trato amable con el viajero. En Colonia una propuesta muy cómoda, económica y confortable es el Hostel Koln, perfecto para grupos que vengan al Carnaval.



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Gastronomía y Universo de las Cervezas

La tradición cervecera de Westfalia es indiscutible, y frente a la Weissbier de Bavaria o a la Schwarzbier de Turingia y Sajonia, los maestros cerveceros de Colonia o Düsseldorf gozan de un prestigio internacional.

En esta región de Alemania dos cervezas se disputan el liderazgo de la calidad, la Kölsch y la Altbier. Kölsch es de sabor lupulado, y resulta menos amarga que la Pilsner típica alemana. Su fermentación se lleva a cabo a temperaturas más altas, y aunque no llegue a los valores de temperatura de las Ales, se puede considerar una de ellas. Otra curiosidad es que la Kölsch solo se puede producir en Colonia, estando protegida por una denominación de origen.

Cerveza alemana kölsch
Cerveza alemana kölsch

Altbier (que significa tal cual Cerveza Vieja) representa geográficamente a la vecina Düsseldorf, y además de fermentar a temperaturas más altas que la Kölsch, usa una parte de malta más oscura. La degustamos copiosamente con una ruta de las cervezas en el centro histórico de Düsseldorf, conocida como la “Barra de Bar” más grande del momento, no solo por el alto número de pubs, bares y restaurantes, si no porque antiguamente estaban conectados entre si por puertas interiores para protegerse de la intemperie.

En ambas ciudades hay cervecerías célebres donde además de probar las cervezas locales podemos acompañarlas de los platos tradicionales. Si tenemos sed o nos gusta la cerveza estamos en un auténtico paraíso. Sin embargo conviene saber que si queremos indicar que no queremos más, es oportuno poner el posavasos sobre el vaso, ya que corremos el “riesgo” de que nos la sustituyan sin preguntar.

Artículos del viaje

Bonn, la ciudad de los museos

El palacio de Drachenburg

Carlo Magno y Aachen

Colonia, el carnaval y una apuesta inmensa por la cultura y museos

Düsseldorf, modelo de arquitectura del siglo XXI

Consejos de viaje al oeste de Alemania

Se dice que la gente de Renania del Norte Westfalia es más cálida con respecto a otras zonas de Alemania. Y lo cierto es que quizá el calor del Carnaval los hace muy atentos, educados, simpáticos y abiertos de mente. Aunque no sepamos o dominemos alemán, siempre están dispuestos a darnos consejos o ayudarnos, y por supuesto compartir una charla en un bar.

Es importante llevar dinero en efectivo porque en algunos lugares no se puede pagar con tarjeta. Así mismo, y aunque el nivel de inglés es bastante alto entre la mayor parte de la población, siempre agradecen que dominemos algunas palabras del alemán.

Finalmente indicar que en ocasiones algunos museos solo disponen de la información de las exposiciones en alemán, mientras que en otros también está disponible en inglés. Ocasionalmente hay información y folletos en español, pero no es habitual.

Agradecimientos

Gracias a las oficinas e Turismo de Colonia, Düsseldorf, Aachen y Bonn por su predisposición, amabilidad y profesionalidad a la hora de preparar este viaje.

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