Turismo en Düsseldorf, arquitectura moderna a la orilla del Rhin

La nostalgia anticipada distorsiona la percepción del tiempo cuando se está a gusto en un sitio, los días que se acercan al calendario como fin y partida se vuelven efímeros. En una analogía cercana es como la efervescencia burbujeante del mar que se disipa tras el primer golpe de oleaje, hermosa, fuerte, intensa, pero breve, es así como se traduce en sentimiento nuestra maravillosa estancia en la ciudad de Düsseldorf, donde tuvimos la fortuna de días soleados (a pesar de la época invernal en la que la visitamos) que acariciaban las aguas del río Rin regalándonos estampas inolvidables que nos dejaron con inmensas ganas de un poquito más. Dos días parecen no bastar para descubrirla una vez que te quedas prendado de su belleza.

Vistas nocturnas de la hermosa ciudad de Düsseldorf reclectada en el río Rin ©Marcela Pérez Z.
Vistas nocturnas de la hermosa ciudad de Düsseldorf reclectada en el río Rin   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Los paisajes de la ciudad moderna de Dusseldorf son esquinas de gozo para el que gusta de sobreexplotar la lente, pero siempre hay algo que capta nuestra atención y se cuela en el torrente casi sin apenas notarlo. No se logra saber porqué o cómo el hechizo se cierne irremediablemente sobre nosotros y de pronto una musa se instala latente en el pensamiento, pega un salto con apresurada agilidad y nos impele a seguirle la sombra casi en un estado de delirio, momentos oníricos que apenas recordamos entre nebulosas y no es sino hasta llegar a casa y descargar las miles de fotos, que despertamos de la ensoñación y encontramos unos buenos cientos de fotografías del mismo lugar en ángulos varios y luz de todas horas, de día, de noche, despertando entre suspiros que nos llevan a esperar inquietos el amanecer para desearle los buenos días con una instantánea; y puede haberlas más bellas, más interesantes o emblemáticas, pero nada logrará expoliar la atención de tus ojos de ese, tu numen. El mío en Dusseldorf –confieso con un asomo de rubor en mis mejillas-: la torre Rin (“Rheinturm” en alemán). Así que no les sorprenda que haya más de una fotografía de ella ilustrando el artículo.

Así acarician los primeros rayos del sol a Düsseldorf. Vistas desde el hotel Innside Hafen. ©Marcela Pérez Z.
Así acarician los primeros rayos del sol a Düsseldorf. Vistas desde el hotel Innside Hafen. Foto:  ©Marcela Pérez Z.

Con una altura de poco más de 240 metros ésta torre de comunicaciones fue construida a finales de la década de los 70, con antenas transmisoras para radio y TV. Alberga uno de los restaurantes con las vistas más espectaculares de la ciudad, gracias a su plataforma giratoria suspendida a 170 metros que nos da un tour en circunferencia completa de Düsseldorf. También se puede subir hasta su mirador abierto al público para deleitarse con el espectáculo. Además cuenta con el reloj digital más grande del mundo, una escultura de luz diseñada por Horst H. Baumann, conocida como “Lichtzeitpegel” que significa: nivel de tiempo de luz.

La espléndida torre que posa sin complejos desde cualquier ángulo y luce magníficas sin importar la hora del día que sea. ©Marcela Pérez Z.
La espléndida torre que posa desinhibida desde cualquier ángulo y luce magnífica sin importar la hora del día que sea. ©Marcela Pérez Z.

Qué tiene de especial ésta inmensa torre además de lo ya mencionado, no lo sé, quizás esa esbelta figura hipnótica que se alza con la gracilidad de un cisne que entorna el cuello por lo alto y nos deja ver la belleza de su figura en toda extensión. Quizás su cualidad de protagonista que se sabe con presencia suficiente para robar cámara sin complejos. Pero sea cual quiera que sea el misterio que envuelve a éste emblema de la ciudad, la Rhine tower domina el paisaje como muestra inequívoca de su popularidad y se apersona con aplomo desde cualquier punto, haciéndose notar con sobrada insistencia. Y he de decir que obtener la presa entre mares de competencia en torno a su reinado de belleza, no es sencillo, porque si algo caracteriza a la ciudad de Düsseldorf es su moderna arquitectura que se resume en fantástica y al andar cauteloso de nuestros pasos lo reafirma a cada tanto con las maravillas que tropezamos en el camino.

Nadie imaginaría ni por asomo en el siglo XVIII que ésta ciudad -actualmente capital del estado federado de Renania del Norte-Westfalia-, resplandecería tras varios sucesos históricos que harían mella dramática en su florecimiento. Uno de ellos, las guerras napoleónicas que mermaron casi a cenizas su economía para luego salir avante con un boyante progreso durante la Revolución Industrial, para luego hacer estrepitosa caída e vuelta durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, cuando la ciudad se vio afectada a tal grado que sólo podían rescatarse partes de su pasado al remover entre los escombros de lo que quedó.

Con éste arte duerme el sol en la ciudad de Düsseldorf
Con éste arte duerme el sol en la ciudad de Düsseldorf   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Hoy sin embargo, ese sombrío pretérito se disuelve como una mancha deleble que se difumina con el inconmensurable proceso evolutivo económico de Düsseldorf, donde en la actualidad se cuentan unas 3000 empresas internacionales que han elegido como sede ésta ciudad europea y siendo a su vez un punto álgido de comercio marítimo para el transporte mercantil. Esto último motivo por el que encontramos en Dusseldorf un ambiente más bien cosmopolita, donde toda clase de culturas se entremezclan en un amigable aire de hermandad. Para delectación propia y como rasgos a destacar con sobresaliente, la gente es educada, simpática, cálida (sí, a pesar del inclemente clima que tiene por estacionalidad jeje) y se percibe seguridad.

LA ESPLENDOROSA ARQUITECTURA MODERNA DE DÜSSELDORF

Nuestros paseos comenzaban siempre desde el punto de partida de nuestro impresionante alojamiento, el Hotel Innside Düsseldorf Hafen, que nos recibió impotente con su gran altura y colorido diseño vanguardista que invitaba a subir con prisas a su “Sky Lounge” que domina el paisaje en 360º de Düsseldorf al compás que disfrutas de un suculento desayuno para saborear las maravillosas vistas o cóctel en mano para recrearse la pupila cuando el manto de la noche se tiende sobre Düsseldorf y el Rin se llena de colores mágicos.

Nuestra habitación era simplemente inmejorable, costaba despedirse cada día de las mejores vistas del caudal del Rin que atraviesa el centro de la ciudad, postal e inspiración para tantos viajeros que durante siglos han/hemos transitado por éste rincón del mundo. El afluente de éste río es de suma importancia ya que cruza varias ciudades del oeste de Alemania, pero es el Düssel el que le otorgó el nombre a la ciudad al estar situado el antiguo pueblo de pescadores en la desembocadura del río Düssel en el curso del Rin. Y para recorrerla nada mejor que seguir la margen del afluente y dejarnos llevar por su cauce.

Vanguardistas construcciones se extienden por el barrio de MedienHafen ©Marcela Pérez Z.
Vanguardistas construcciones se extienden por el barrio de MedienHafen a la margen del río Rin  Foto: ©Marcela Pérez Z.

Desde nuestro alojamiento, ubicado en MedienHafen, conocido como el barrio de los creativos, se apostan impresionantes construcciones abigarradas con los antiguos muros de muelles, escaleras y las antiguas vías férreas en conjunto declarado patrimonio UNESCO. Los amantes de la arquitectura estarán fascinados de visitar y contemplar la modernidad de sus edificios y el ingenio de los mismos, como el complejo arquitectónico “Neue Zollhof” que conforma unos de los edificios más representativos de las postales de Düsseldorf.

Los hermanos danzantes de Frank Ghery parecen estarse derritiendo al calor del sol ©Marcela Pérez Z.
Los hermanos danzantes de Frank Ghery parecen estarse derritiendo al calor del sol   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Éste proyecto de Frank Ghery nos recuerda a la ría y ciudad de Bilbao, cuando en sus ayeres cuando era más bien industrial y una buena apuesta por su reconversión hizo que hoy sea una de las más bonitas de España. Curiosa y analógicamente comparten no sólo la idea de dar un lavado de cara a ambas ciudades logrando con esto la rehabilitación del frente portuario a través del embellecimiento urbano, sino también se asoma el nombre del prodigioso arquitecto, quien en su día se encargara de la construcción del gran Guggenheim en la ciudad bilbaína, así pues el Nuevo Zollhof de Düsseldorf nos remite a esa fachada que reluce bajo el sol cuando reflecta nuestra imagen la brillante piel de uno de los tres hermanos que componen éste conjunto, casi contemporáneo del gigante de acero de la ciudad vasca.

La reluciente fachada de uno de los hermanos danzantes deslumbra a cualquiera ©Aitor Pedrueza
La reluciente fachada de uno de los hermanos danzantes deslumbra a cualquiera  Foto: ©Aitor Pedrueza

El juego asimétrico en los trazos que dibuja el contorno de los tres complejos de Nuevo Zollhof, nos hace saber sin preguntar que es obra de Ghery. Cada uno posee su propia identidad, se diferencian en color, tamaño y formas, pero se unifican en el uso de los mismos ventanales que nos hacen sentir que son parte de una sola familia. Su escalonada, curvilínea y bien pensaba colocación, permite vistas desde cada ventana hacia el Rin. Lo que permite a los ocupantes de éstas oficinas, en su mayoría profesionales de arte y comunicación, el poder de la inspiración. Nos acercamos curiosos y pareciera que juegan con nuestra percepción creando una ilusión óptica a través de su volumétrica forma que nos da una sensación de que los edificios se mueven al compás que los exploramos desde todas sus aristas. Efecto que nos remite a la mítica Casa Danzante que se tambalea a orillas del Moldava en Praga gracias también a la imaginación creativa de Frank Ghery en colaboración con Vlado Milunic.

Demasiado fotogénicos los "hijos" de Frank Ghery desde todos sus ángulos ©Marcela Pérez Z.
Demasiado fotogénicos los “hijos” de Frank Ghery desde todos sus ángulos   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Düsseldorf es una ciudad perfecta para andarse, las distancias no son excesivamente largas y los paisajes y atractivos en el camino son cuantiosos, así que es casi mejor patearla con calma para no perderse nada o casi nada, que siempre terminan faltándonos días en cada viaje tras la maravilla de las primeras impresiones.

El paseo fluvial nos permite trazar la ruta fácilmente sin perder rumbo, es invierno y hace frío, pero no podemos quejarnos de los días de sol que nos fue regalando Düsseldorf, una agradable caminata nos espera y tras dejar atrás el “Neue Zollhof”, rodeamos a los hermanos danzantes y nos encontramos de frente con la Rhine Tower y algún curioso que parece haberse quedado petrificado al sentirse minúsculo ante sus pies. La colosal edificación se alza impotente con toda su verticalidad que parece rascar el cielo raso. Aprovechamos para contemplarla cuan larga es y nos encaminamos en dirección al Casco Viejo.

Figuras curiosas extendidas por la ciudad, parece que ésta se ha quedado maravilla con la Rhine Tower ©Marcela Pérez Z.
Figuras curiosas extendidas por la ciudad, parece que ésta se ha quedado maravilla con la Rhine Tower ©Marcela Pérez Z.

Atravesamos el “Rheinpark Bilk”, que en días como hoy o de verano, invita a sentarse en sus verdes prados a disfrutar de las vistas del Rhin y de la buena temperatura, su paseo peatonal también es apto para recorrerse en bicicleta, algo que nos apeteció un montón tras ver a los ciclistas desfilar con levedad y perderse en los entramados de los árboles que mantienen firmes sus mustias ramas a pesar del invierno. Un paisaje que se antoja como reproducciones pictóricas de Leonid Afremov y que muta en breve al acercarnos hasta el Parlamento Regional de Renania del Norte (Westfalia), un edificio acristalado que combina con la modernidad que caracteriza hasta ahora a nuestros ojos a Dússeldorf.

La arquitectura moderna se percibe por toda la ciudad ©Marcela Pérez Z.
La arquitectura moderna se percibe por toda la ciudad  Foto:   ©Marcela Pérez Z.

Seguimos en línea recta aproximándonos al “Rheinknniebrücke”, el puente que comunica ambos márgenes del río, por debajo, notamos el peculiar teatro “Roncalli’s Apollo”, donde el espectáculo cobra vida en noches de cabaret. Desde fuera podemos ver bañeras a modo de mesas y elementos que le dan un aire ecléctico y surrealista. ¡Una lástima que no hayamos podido disfrutar el show que ofrecen!, pero es un buen pretexto para volver a Düsseldorf -¡cómo si los necesitáramos!-.

Muy cerca de aquí está estación de tren ligero “Landtag/Kniebrücke”, información que quizás pueda ser útil para desplazarse a ésta zona.

El teatro Apollo con sus espectáculos de cabaret ©Marcela Pérez Z.
El teatro Apollo con sus espectáculos de cabaret   Foto:  ©Marcela Pérez Z.

Si los pies en éste punto reclaman descanso el “ Kunst Im Tunnel” es una excelente opción para repostar energía. Un café que además de increíbles vistas, es un espacio también dedicado al arte, su sorprendente galería subterránea a forma de túnel nos recibe con interesantes exposiciones de arte contemporáneo.

Nosotros no podemos darnos el lujo de visitarlo con el tiempo corriendo con apremio y las horas de sol contadas, así que nos enfilamos hacia el “Schifffhrtsmuseum”, el Museo Marítimo más antiguo de Alemania instalado en la torre del castillo a orillas del Rin, como único vestigio conservado del palacio de la ciudad, que muestra parte de su historia, así como exposiciones de orden naval. Lo pasamos de refilón y nos movemos con soltura entre las callejuelas adoquinadas del Casco Viejo.

La antigua torre del Castillo de Dusseldorf, hoy Museo Naval ©Marcela Pérez Z.
La antigua torre del Castillo de Dusseldorf, hoy Museo Naval   Foto:  ©Marcela Pérez Z.

Cogemos la Burgplatz y una fila de plataneros apostados en la plaza escoltan nuestros andares que se ven brevemente interrumpidos por las piruetas de dos niños en lo alto de la fuente de los “Radschläger (los que hacen rueda). Símbolo que se puede encontrar impreso por toda la ciudad en esculturas, escotillas, souvenirs y figurillas de mazapán. Las versiones de su origen son unas cuantas, se dice que tras salir victoriosos en la batalla de Worringen en 1288, hubo tal algarabía en el pueblo que el regocijo de sus habitantes llevo a los niños a hacer el “baile de la alegría”, alguna otra cuenta que tras la época convulsa del período post-guerra, los niños y adolescentes se vieron obligados a mendigar céntimos en truque por sus acrobacias, tradición que continúa en el Altstadt y en la avenida Königsallee donde pequeños muestran su talento a los visitantes por un penique, hoy sólo como un juego que transcurre al compás palpitante del corazón de Düsseldorf, que no es otro que el afluente del río Düssel que sentimos vibrar a nuestros pies.

 

La torre de San Lamberto y y el Stadterhebungsmonument ©Marcela Pérez Z
La torre de San Lamberto y y el Stadterhebungsmonument   Foto: ©Marcela Pérez Z

Cerca del puente que cruza por encima de éste, encontramos uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, en el que se concentran más de 700 años de historia. El Stadterhebungsmonument muestra la sublevación de Düsseldorf y la conmemoración de la concesión de sus derechos en 1288. Escultura hecha por Bert Gerresheim, en la que podemos intuir la batalla de Worringen, el sello del decreto de la ciudad y la elevación de la Iglesia Parroquial Consagrada de San Lambertus a la orden canónica.

La torre inclinada de la Basílica gótica de San Lambertus nos saluda a lo lejos en perpendicular al “Stadterhebungsmonument”. Su retorcida forma se debe a la utilización de madera húmeda en la reconstrucción tras un incendio en el siglo XIX. Si la observa con detenimiento pareciera subir en una ligera espiral. Un efecto único que le otorga su particularidad por mera causalidad. En su interior se puede visitar la tumba de San Lamberto y las reliquias de San Apolonio.

La Markplatz de Dusseldorf
La Markplatz de Dusseldorf  Foto:  ©Marcela Pérez Z.

Volvemos nuestros pasos hacia la Burgplatz hasta entroncar con la calle Bolkerstrabe, donde encontramos la Plaza del Mercado (Markplatz) y en el centro al Príncipe elector Jan Wellem en lomos de su caballo, monumento emblemático de Düsseldorf y una de las estatuas ecuestres de arte barroco más importantes al norte de los Alpes. Giramos en derredor y divisamos el Ayuntamiento de Düsseldorf (Altes Rathaus) conformado por tres edificios de distintas épocas.

Encaminamos nuestros pasos por la Bolkerstrabe donde ésta ubicada la casa natal de Heinrich Heine (Heine Haus), el célebre hijo de la ciudad, que alcanzó fama mundial con la romanza de la Lorelei y no muy lejos de aquí está la Iglesia de San Andreas, una ejemplo del barroco que se corona como una de las más bonitas de Renania y merece una breve pausa.

Llegados a éste punto, si el hambre aprieta ésta zona es una de las mejores para encontrar lo que al gusto apetezca. Una gran oferta de restaurantes de cocina de todo el mundo se extienden por el medio kilómetro cuadrado en el que podemos encontrar más de 260 establecimientos entre restaurantes, tabernas, cervecerías rústicas y cafés, no por nada se le conoce como “la barra más larga del mundo”.

Rica gastronomía alemana
Rica gastronomía alemana   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Sin duda, uno de los mejores sitios en Düsseldorf para aplacar las necesidades fisiológicas más inmediatas, si es por famélicos, qué mejor que un buen plato de asado, codillo, morcilla o salchichas alemanas y si es por sedientos, ¡también estamos de suerte!, ésta es la cuna de Altbier, una cerveza obscura muy fermentada que se elabora con los antiguos procesos artesanales de Düsseldorf, además de muchas otras opciones a elegir.

*Recomendación que debiera hallarse a pie de página: visitar el Casco Viejo también de noche, la ciudad bulle con el ambiente nocturno y si es usted sibarita cervecero, nada mejor que hacer un “beer safari” visitando las cinco cervecerías que aún se conservan desde tiempos de antaño y entenderá el porqué la cerveza alemana se precia de ser de gran calidad.

Intentando no distraernos de nuestro cometido, aparquemos el pensamiento cerveza y sigamos concentrados en descubrir las maravillas de Düsseldorf.

El precioso edificio modernista de Galerías Kaufhof ©Marcela Pérez Z.
El precioso edificio modernista de Galerías Kaufhof  Foto:  ©Marcela Pérez Z.

Desde ésta ubicación cogemos rumbo hacia Königsallee, un glamoroso bulevar que se precia de tener exclusivas tiendas paraíso para los entusiastas de las compras. Atravesamos la avenida de Heinrich-Heine-Allee y nos extasiamos con un esplendoroso edificio estilo Art Nouveau del arquitecto Josef Maria Olbrich, que a principios del siglo XX fuera uno de los primeros grandes almacenes de Alemania, hoy preside el inicio del paseo originalmente llamado Kastanienallee (avenida de los castaños) posteriormente rebautizado como “Avenida del Rey” tras el desagravio cometido contra el Rey Federico Guillermo IV en 1884, cuando alguien le lanzó una bosta de caballo.

Precioso paseo arbolado en la Königsalle de Düsseldorf
Precioso paseo arbolado en la Königsalle de Düsseldorf   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Continuamos nuestro trajín y en el principio del canal de la Kö nos detenemos a contemplar la arbolada que adusta por el paso del invierno, se refleja en las aguas como si sus raíces se extendieran emergiendo desde las profundidades a la orden del tridente que emana desde la Fuente de los Tritones.

Con ésta postal en la memoria, emprendemos el regreso hacia el Altstadt para otear a lo lejos aún sobre Königsallee el primer rascacielos oficinista de Alemania, la casa Wilhelm Marx, que si las horas del reloj son holgadas, vale la pena hacer una parada para visitar su patio interior y reposar los pies en una de sus cafeterías.

Estatuas en Düsseldorf
Estatuas en Düsseldorf   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Cruzamos de nueva cuenta la Heinrich-Heine-Allee y andamos sobre la calle Flinger, donde veremos la casa Carsch del arquitecto modernista Otto Engler, demolida y reconstruida más tarde. Viramos a la izquierda al encontrar la calle peatonal Mittelstrabe y nos damos un paseo agradable encontrando en el camino un par de amigos muy enfadados, escultura conocida como “Dispuut” que simboliza la disputa o debate que se llevan a cabo en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, en las asociaciones estudiantiles con el fin de probar su elocuencia y capacidad de argumentación, centradas en el campo de estudio incluso para socializar. Nos mezclamos como parte de la reyerta, misma que finalizó sin resabios y con un buen apretón de manos. Reanudamos la caminata y topamos con Carlsplatz Mark, el antiguo mercado de agricultores reconvertido en un precioso espacio gourmet donde de lunes a sábado se venden productos locales y artesanales de calidad. Aquí encontraremos el stand “Das Kartoffelhaus” toda una curiosidad con sus casi 70 tipos de patatas distintas a la venta.

Después de éste festín visual, descendemos hasta la Bastionstrabe para admirar el Stahlhof, un monumental edificio construido hacia 1906 con diseños de Johannes Radke y Theo Westbrock para la acería AG, cuyo nombre se basa en el London Stalhof representando la industria siderúrgica. Su fisonomía comparada con antiguas fotografías luce casi intacta desde hace más de un siglo.

Stalhof de Düsseldorf
Stalhof de Düsseldorf   Foto: ©Marcela Pérez Z.

OFERTA DE ARTE Y CULTURA

Düsseldorf, como ya hemos podido palpar, es una ciudad rebosante de arte, su Academia de Bellas Artes es un ente viviente de renombre a nivel internacional que ha concebido artistas de la talla de Joseph Beuys, Gerhard Richter y Jörg Immendorff y por supuesto lo demuestra también con su increíble propuesta museística que se asoma como puntos de interés dispersos por toda la ciudad.

En el museo K20 de Düsseldorf ©Marcela Pérez Z.
En el museo K20 de Düsseldorf ©Marcela Pérez Z.

Un ejemplo de ello es el Kunstsammulung Norhein-Westfalen K20 se posiciona como una excelente opción para las aficionados del arte moderno y contemporáneo del siglo XX. Su diseño nos invita a recorrer no sólo sus increíbles salas con exposiciones permanentes y temporales, sino su exterior vanguardista que atrapa con sus coloridas y geométricas formas. Ubicado cerca del Casco Viejo nos permite visitarlo en nuestras andanzas por la zona y en el lado opuesto, inmerso en el barrio de Carlstadt encontramos en contraparte el Kunstsammlung Nordhein-Westfalen K21 que se concentra en el arte contemporáneo internacional del siglo XXI.

Por si fuera poco, existen impresionantes recintos como el Deutsche Opera m Rhein, la sala de conciertos Tonhalle y el teatro Schauspielhaus donde se suceden escenificaciones dignas de admirar.

EXCURSIONES CERCANAS

Düsseldorf se ha convertido en hogar para una gran comunidad japonesa que se ha instalado a orillas del Rin, la creciente economía de la ciudad ha concentrado el foco de atención de empresas niponas que se han mudado hasta éste punto neurálgico de comercio en Alemania, lo que ha hecho que la población japonesa haya aumentado considerablemente en las últimas décadas y que ésta haya acondicionado un espacio para sentirse como en casa no sólo conservando sus costumbres y tradiciones sino compartiéndolas a su vez con los occidentales.

Un remanso de paz el jardín japonés en Düsseldorf
Un remanso de paz el jardín japonés en Düsseldorf  Foto: ©Marcela Pérez Z.

Para llegar hasta allí, basta coger el tranvía hasta adentrarnos al norte de Düsseldorf y encontrar éste pequeño Japón. Nada más descender nos tentamos para sentirnos de una pieza porque parece que hubiésemos hecho una súbita teletransportación al país nipón. Se respira un aire claramente oriental, la gente cruza a nuestro lado y en su gran mayoría sus rasgos delatan que hemos arribado al sitio correcto. Una oleada de pequeños salen justo del colegio, ríen, bromean y se comunican en japonés entre ellos aunque probablemente muchos ya han nacido en territorio germano, la educación que les imparten parece ser bilingüe, por lo que dominan perfectamente ambos idiomas. Conforme avanzamos encontramos pequeños comercios, entre restaurantes, tiendas, librerías con venta de productos japoneses.

Siempre nos ha parecido sumamente interesante la cultura nipona, por lo que el Centro de Cultura JaponesaEKO-Haus der Japanischen Kultur creado en 1993, es un perfecto portal para tener un pequeño encuentro de Oriente. A la entrada nos recibe un precioso jardín japonés con pequeños templos que nos hacen sentir una vez más que hemos cruzado un umbral, los recorremos despacio y nos maravillamos con toda su autenticidad. En el interior del centro se encuentra un templo budista y una típica casa japonesa, sin demora accedemos y antes de entrar a estos espacios, nos piden descalzarnos y portar un par de calcetines blancos para ingresar. Lo hacemos diligentes y nos sentimos extasiados al sentir de lleno que estamos en Japón. Nos entran unas inmensas ganas de visitar el país y conocer más de ésta maravillosa cultura al presenciar lo interesante de su “modus vivendi”, que es sólo una minúscula parte representada y que ya sólo con ello estamos embelesados.

Templo budista en el Centro Cultural Japonés de Düsseldorf
Templo budista en el Centro Cultural Japonesa de Düsseldorf   Foto: ©Marcela Pérez Z.

Antes de marchar, charlamos un poco con los responsables del Centro, que nos cuentan que la comunidad asciende ya a más de 10,000 personas. Siendo una de las más grandes probablemente en Europa. Ambas culturas han encontrado un perfecto equilibrio de convivencia y nos encanta.

Aprovechamos la vuelta para explorar Düsseldorf desde la otra orilla del Rin, donde nos recibe la preciosa explanada del “Rheinwiesen” e imprimimos una postal más en la memoria, la majestuosa estampa del skyline del Casco Viejo con un baño de atardecer. Encontramos en el camino a transeúntes que como nosotros disfrutan de la deliciosa tarde que ha quedado y de los últimos bostezos del sol antes de echarse a dormir, nos acercamos hasta el “Rheinkniebrücke” para cruzarlo y echar un último “hasta mañana” al astro luminoso que ya se cobija tras la ciudad.

Admirando los preciosos ejemplares automovilísticos del Classic Remise ©Aitor Pedrueza
Admirando los preciosos ejemplares automovilísticos del Classic Remise ©Aitor Pedrueza

Otra excursión que disfrutamos mucho y en la que ya nos hemos vuelto casi expertos al haber visitado algunos espacios símiles por el mundo como el Museo del Automóvil ubicado en Ciudad de México y el Museo Nazionale dell’Automobile” en Turín, es el “Classic Remise “de Düsseldorf. En sus más de 19,000 metros cuadrados éste antiguo taller de reparación de trenes alberga hoy una increíble colección de coches antiguos, pero no sólo podríamos considerarlo museo automovilístico, porque muchos de estos autos ¡están a la venta!, además actualmente se llevan a cabo servicios de reparación y mantenimiento y también podemos encontrar curiosas tiendas con artículos relacionados con autos y motos y ¡hasta un restaurante en el centro de la nave con ventanales inmensos que permiten tener un peculiar panorama motorizado!

Impresionante muestra de coches clásicos en el "Classic Remisse" de Düsseldorf
Impresionante muestra de coches clásicos en el “Classic Remisse” de Düsseldorf   Foto: ©Marcela Pérez Z.

La arquitectura industrial de ésta gigantesca estructura encaja perfecto con la variedad de autos que la habitan, entre coches clásicos e históricos, uno puede perderse un buen rato estudiando a detalle modelos que nunca imaginamos poder ver físicamente y que están en perfectas condiciones. Sin duda, es un verdadero paraíso para los amantes del mundo automovilístico que no pueden dejar de visitar.

Aún cuando hemos hecho un primer encuentro bastante fructífero, nos quedan en la lista un buen puñado de sitios interesantes que no hemos podido tocar dentro y en las afueras de Düsseldorf, por nombrar uno, el Schloss Dyck, un impresionante castillo rodeado de agua con un pasado que se remonta a 1000 años de historia o la Veste Zons, la ciudad amurallada que data del siglo XIV, entre muchísimos otros.

AGRADECIMIENTOS

Quedamos encantados con las atenciones de la Oficina de Turismo de Düsseldorf, las encantadoras Svenja y Birte, hicieron que nuestra estancia fuera más que placentera y productiva.

Y por supuesto al hotel Innside Düsseldorf Hafen de la cadena Meliá que nos acogió en sus preciosas instalaciones y nos hizo sentir como en casa.

Nuestras encantadoras anfitrionas de la oficina de turismo de Düsseldorf
Nuestras encantadoras anfitrionas de la oficina de turismo de Düsseldorf    Foto: ©Aitor Pedrueza

Por esto y por mucho más no decimos Adiós a la maravillosa ciudad de Düsseldorf, sino un “hasta pronto” que busca un encuentro no muy lejano para volver a admirar su belleza.

Mapa de turismo en Düsseldorf
Mapa de turismo en Düsseldorf
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