
Salies de Bearn, el ‘pueblo de la sal’ y villa termal está a medio camino entre los Pirineos y el País Vasco, en el suroeste de Francia. Comparte territorio con otros dos pueblos de rico patrimonio: Navarenx y Sauveterre de Bearn, imprescindibles en un viaje al Bearn des Gaves, situado en los Pirineos Atlánticos. Se trata de una parte del Bearn-Pirineos Atlánticos, cuya capital es la ciudad de Pau, y el apelativo “gaves” tiene mucho sentido, ya que se refiere a los torrentes de montaña que se convierten en ríos en las llanuras. Su omnipresencia es evidente en los paisajes de Bearn des Gaves.

Así lo apreciamos en nuestro recorrido en coche por estos pueblos, que pueden visitarse en un par de días, incluyendo en la visita es sorprendente Castillo de Laas o Castillo de los Enigmas. Un viaje que combina a la perfección naturaleza, patrimonio monumental y gastronomía. Y que nos recuerda a otros viajes por el suroeste de Francia que conocimos en diferentes épocas del año: el Gers, el Tarn-et-Garonne, la Dordoña,…
Esta visita a Bearn des Gaves forma, en realidad, parte de un mismo viaje por todo el departamento del Bearn y por el interior del departamento de las Landas.
El Bearn y las Landas en un mismo viaje

En tan sólo cinco días o una semana se puede ver una buena parte de estos dos departamentos del suroeste de Francia, cercanos al País Vasco. Del Bearn, además de pasar por Pau, su capital, nos adentraremos en el Valle d’Ossau, para descubrir el paisaje sublime y el patrimonio de los Pirineos. Y en las Landas, no pasaremos por la más conocida costa, sino que nos quedaremos en el interior, para visitar la villa termal de Dax, capital de las Landas. Además de subir a la zona del Armañac, situada entre bastidas medievales y un paisaje que recuerda a la Toscana. Sin olvidar degustar ese vino destilado no menos apreciado que el coñac.

Destinos cercanos a España, menos conocidos que el País Vasco o la costa de las Landas, que sorprenderán al viajero en busca de lugares nuevos que ver en Francia.
Salies de Bearn, pueblo de la sal

Salies de Bearn es un pueblo apacible, conocido por ser el pueblo de la sal. Construido sobre una zona pantanosa rica en sal, fue en la Edad Media cuando se descubrió en pleno centro de Salies un manantial de agua diez veces más salada que la del mar.
Incluso hay una leyenda medieval que habla de un jabalí que se refugió en un pantano escapando de unos cazadores, se encontró muerto cubierto de cristales de sal. Lo que llevó a la gente del pueblo a darse cuenta de que en el subsuelo de Salies había un manantial de agua salada. De hecho, en la plaza del Bayaà hay un monumento a este jabalí.

Este manantial lleva explotándose desde hace miles de años para producir sal: unas 2000 toneladas por año. Se tiene conocimiento que desde los siglos XI, incluso XVI a.C. ya se utilizaba esta sal como medio de conservación de los alimentos. Los estudios mostraron que la calidad microbiológica de esta sal se debe a la espesa capa arcillosa que protege el agua subterránea de la contaminación.
La sal de Salies de Bearn, el «oro blanco»

Salies de Bearn se beneficia pues desde hace mucho tiempo de ese “oro blanco”. Aunque hay que decir que sobre todo aquellos habitantes con títulos de propiedad de la sal, que se transmitieron de generación en generación – los Part-prenants – con derecho a explotar el manantial y fabricar sal en su casa.
La sal de Salies de Bearn se obtiene siguiendo un método tradicional: con la evaporación de las aguas en una salina. Se obtiene sal gorda para la salazón – se usa para salar el conocido jamón de Bayona -, flor de sal para sazonar los platos. Ha que decir que esta sal tiene bacterias halófilas, únicas en el mundo, que le dan un sabor concreto y la dotan de ese color blanco.
Pero, además las aguas del manantial se comenzaron a utilizar para curas termales por ser ricas en magnesio y oligoelementos. Lo que convirtió a Salies de Bearn en una reputada estación termal.
Salies de Béarn, estación termal

Es fácil imaginar cómo era Salies de Bearn a mediados del siglo XIX paseando por el barrio termal con su parque de secuoyas y su quiosco de la música. Pasamos al lado de suntuosos palacios modernistas y Art Déco, como el Hôtel du Parc, el Châlet, o el Casino y el bonito edificio de las termas de inspiración morisca.
Fue en 1857 cuando abrió el primer establecimiento termal en Salies, al principio, sobre todo, para mujeres y niños, y después por gente que buscaba curas termales, incluso venían aristócratas españoles. Y también grandes personalidades de la élite parisina, escritores, arquitectos, artistas,…Se construyó hasta una estación de tren para que viniesen a Salies de Bearn para sus curas termales.

Aquellos que quieran saber más sobre la historia de la sal de Salies, tienen informaión en el Museo de la Sal situado en el centro histórico. Hasta hay una Fiesta de la sal el segundo fin de semana de septiembre en honor a este rico patrimonio natural.
La bóveda modernista del Casino de Salies

En este paseo por Salies de Bearn se impone una visita al Casino, un palacio de 1893 con el título de Monumento Histórico para contemplar la magnífica bóveda modernista del hall. Aunque hoy el edificio no tiene gran interés, ya que alberga el casino de la ciudad, sí vale la pena tomar un café en su bar para admirar el gran hall con su bóveda.
En las aguas termales en Saliès de Béarn
Cerca del Casino está el Hôtel du Parc, y tras una vuelta para ver los edificios de la Belle Époque nos metemos en las antiguas termas de estilo árabe. Fueron recientemente renovadas conservando la estructura y los elementos principales del edificio antiguo, cuando aristócratas y artistas europeos disfrutaban de sus aguas termales.
Unas aguas más saladas aún que las del Mar Muerto: en un litro de agua, hay 290 gramos de sal, y enriquecidas con 26 oligoelementos. Por otra parte, tienen la llamada bacteria halófila, que previene el envejecimiento de la piel. Sus virtudes terapéuticas son evidentes, por eso sigue siendo uno de los destinos favoritos de muchos franceses que vienen a hacerse curas en reumatología, ginecología y trastornos del desarrollo infantil. Además, en Francia, estas curas las paga la Seguridad Social.
Spa termal Selya Resort Thermal de Salies de Bearn

Actualmente, las termas de Salies de Bear son un fantástico spa también con piscinas relajantes con hidroterapia, un hamam, una sauna. Pasamos por todos ellos, para después adentrarnos en cuatro espacios con una escala sensorial en los que la sal está omnipresente.
Comenzamos por la cueva de sal que mejora la piel y la respiración; una sala de aromaterapia y aceites esenciales, excelentes para la relajación; una sala de cromoterapia con el poder de relajar cuerpo y mente.
Pero la estrella de las termas de Salies es sin duda la llamada Laguna del Mar Muerto, una pequeña piscina de agua salada a 34ºC con juegos de luz. La sensación que experimentamos flotando en esas aguas es única.

Para terminar esta cura termal, recibimos un delicioso masaje de aceites esenciales que nos hizo recordar los maravillosos masajes tailandeses.
El casco antiguo de Salies de Bearn

Retomamos ahora el paseo por Salies de Bearn, relajados, disfrutando de estas callejuelas medievales que se enredan en una estructura urbana con forma de concha de caracol. Llaman la atención las casas con entramado de madera, balcones con encaje también de madera y tejados con tejas de picón – que nos recuerdan a los tejados de la Dordoña que nos fascinaron en otro viaje a Francia -. También las flores que adornan muchas casas que compiten a ver cuál tiene la fachada más bella.
Antes de comer aún seguimos a orillas del Río Saleys, donde se alza una de las estampas más fotografiadas de Salies: un conjunto de casas antiguas construidas sobre pilares en el río que se puede ver desde el llamado Puente de la Luna. Alguna gente habla de Salies de Bearn como una pequeña Venecia bearnesa.

Dónde comer en Salies de Bearn
Nos detenemos en este laberinto de callejuelas, donde se encuentra un restaurante gourmet en lo que fue un granero del siglo XVII. El célebre Restaurant des Voisins, toda una institución en el pueblo, y que ahora se llama Maison Eztia.

No ha cambiado de equipo, Audrey y Nelson siguen apostando por los productos locales y proponen en su carta una cocina gourmet muy refinada. Degustamos platos deliciosos en la acogedora terraza con vistas a las casas del casco antiguo, en un día magnífico de primavera. La guinda a un estupendo inicio de viaje por el Bearn.

Qué ver en Bearn des Gaves

Sauveterre de Bearn, fortaleza medieval
Nos vamos a pocos kilómetros de Salies de Bearn, a otro de los pueblos del Bearn des Gaves: el magnífico Sauveterre de Bearn, fortaleza medieval situada a orillas del Río Oloron. Con un emplazamiento estratégico entre Aquitania y Navarra, fue mandada construir por los condes de Bearn. Nos acercamos a un mirador para comprobar que Sauveterre domina un verde paisaje y contempla los Pirineos desde lo alto.

Este conjunto defensivo también incluye la iglesia románico-gótica de Saint-André y su torre homenaje con 30 metros de altura. La Torre de Montreal alberga un museo sobre el patrimonio y la historia de Sauveterre y del Bearn. En el interior nos encontramos con una sorpresa una impresionante maqueta de la ciudad medieval de Sauveterre de Bearn.

La visita continúa en el puente de la Leyenda sobre el río Oloron la antigua puerta de entrada a Sauveterre, de la que solo queda un arco que sostiene la puerta fortificada del siglo XII. En verano, los habitantes de Sauveterre disfrutan de un buen baño en el río Oloron y de los chiringuitos de playa que hay en sus orillas.
Castillo de Laàs, el sorprendente Castillo de los Enigmas
No tenemos oportunidad en esta ocasión para visitar el pueblo de Navarenx, uno de los más bonitos de Francia, una magníficamente bien conservada ciudad fortificada medieval. Pero terminamos el viaje por el Bearn des Gaves en otro sitio muy especial: el Castillo de los Enigmas.

Un lugar para visitar en familia o con amigos, que ofrece un juego en el que nos adentramos en un universo de fantasía, convirtiéndonos en magos con el fin de resolver varios enigmas. Los cinco sentidos tienen que estar bien despiertos, ya que hay que desafiar a un dragón, subirse a un escoba voladora, intentar no perderse en un bosque de bambú, liberar a la reina de las hadas,…El Castillo de los Enigmas de Laas propone un recorrido de 3 horas en busca del tesoro dentro de un magnífico parque de 10 hectáreas.

Se trata de un bosque con árboles centenarios que fue galardonado con el título de “Conjunto arbóreo extraordinario». También tiene una tirolina, un juego de escape y un laberinto de bambús.
Museo del Castillo de Laas

Terminamos la visita en el Castillo de Laas, una reconstrucción de una casa noble del siglo XVIII que muestra fantásticas colecciones de Artes decorativas francesas: tapices, pinturas, porcelanas, etc que pertenecieron a los coleccionistas Louis y Madeleine Serbat.
Dormir en cabañas en los árboles
El Castillo de Laas no deja de sorprendernos, ya que también es posible pasar la noche en una cabaña en un árbol, algo realmente extraordinario, disfrutando de las estrellas y de la naturaleza.
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Un interesante final para este viaje por la parte occidental del Béarn. Los invitamos a seguirnos ahora a uno de los valles más bellos de los Pirineos: el Valle de Ossau, cercano a Pau. Otro de los territorios del Bearn que nos conquistó por la belleza de su patrimonio natural.
Cómo llegar a Salies de Bearn y al Bearn des Gaves
Para llegar en coche a Salies de Bearn y Sauveterre por la autopista A64 (Toulouse-Bayona), hay que coger la salida 7. O la 8 hacia Navarrenx. Por otra parte, la autopista A63 (Burdeos-Bayona), también nos conduce al Bearn des Gaves: hay que tomar la salida 9 en Saint-Geours-de-Maremne.
