Un viaje por el Gers, la tierra de D’Artagnan. Turismo slow en el sur de Francia

La magnífica catedral de Auch

El Gers nos invita al viaje. Un viaje al corazón de Gascuña o Gascoña, una la región del suroeste de Francia, una provincia (département en francés) de las más pequeñas y menos conocida, pero que posee un patrimonio natural, monumental y cultural riquísimo. En el Gers hemos encontrado maravillas parecidas a las del Tarn-et Garonne, la Dordoña-Périgord o el Tarn, departamentos que hemos ido descubriendo y que nos conquistaron precisamente por eso, por concentrar en un pequeño territorio un patrimonio tan rico.

Este viaje por el Gers es una invitación para descubrir la historia de uno de los personajes más emblemáticos de Francia, el más famoso de los gascones, Charles de Batz-Castelmore, conde de Artagnan y, sobre todo, capitán de los mosqueteros de Luis XIV, el Rey Sol. El Gers ofrece mucho más que las historias noveladas de Alexandre Dumas, por ejemplo sus campos, repletos de viñedos donde crece la uva que producirá el célebre Armagnac y los vinos gascones, así como el preciado foie gras. Además, esta invitación al viaje nos abre las puertas de paisajes y senderos infinitas. Paisajes de colinas que recuerdan a la Toscana, de viñedos, de campos verdes de cereales y amarillos de colza. Y siempre, desde el sur la omnipresencia de la cadena nevada de los Pirineos que se esconde a veces para jugar a los misterios, para que adivinemos donde se encuentra. 

Paisajes del Gers

Ante la infinidad de rutas por el Gers, nuestro giróscopo se verá aturdido por esa duda inicial ante tanto donde elegir. Hasta que finalmente vuelva a funcionar, rumboso, para guiarnos desde el momento en que hayamos decidido nuestro itinerario. A saber, una mezcla perfecta de rutas por los paisajes variados del Gers, combinadas con descubrimientos monumentales e históricos y suculentas paradas gastronómicas y enológicas. Un viaje perfecto para descubrir el Gers como un todo.

A lo largo de estas rutas, descubriremos bastidas y ciudadelas magníficas. Sus torres, vestigios de murallas, iglesias, plazas con arcadas y callejuelas con casas de entramados de madera constituyen un patrimonio arquitectónico e histórico sensacional. En en pleno corazón del Gers, Auch, la capital del departamento es una antigua ciudad medieval episcopal que domina desde las alturas un paisaje de colinas, con el río Gers bordeándola. Una ciudad de arte y de historia que se enorgullece de su magnífica catedral, uno de los lugares de paso de los ramales franceses del Camino de Santiago, por lo que se integra en el Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

La majestuosa Colegiata de La Romieu

Y entre paseo y visita, nos pararemos a descubrir los vinos gascones. Las denominaciones de origen (D.O, A.O.C en francés) de Saint-Mont, Madirac, Pacherenc y Côtes de Gascogne; también el aperitivo Floc de Gascogne, un coupage de Armañac y vino blanco. Y ¡cómo no!: uno de las celebridades de Gascuña, el aguardiente más antiguo de Francia, el referido Armagnac. Los descubriremos desde sus viñedos, desde sus uvas que están comenzando a aparecer en esta primavera espléndida. Manchándonos las manos, tocando sus tierras arenosas descubriremos como sobrevivieron decenas de variedades de viñas prefiloxéricas, declaradas Monumento Histórico, ¡toda una sorpresa en nuestro viaje! 

Nuestro periplo por el Gers será también una eterna ruta gastronómica por la región del foie gras, para descubrir una impresionante diversidad de sabores y especialidades. Una cocina sencilla y auténtica elaborada a partir de ingredientes de calidad, producidos por actores locales. Se han salvaguardado variedades animales casi desaparecidas, como el cerdo negro de Bigorre, una tipo original de los Pirineos, el más antiguo de Francia; el pollo gascón o la vaca mirandesa. Y, por supuesto, la oca y el pato, que ocupan un gran espacio en la producción local al aire libre, con muchas empresas que buscan modelos de producción y comercialización más respetuosos con los animales y los consumidores.  

Las cepas prefiloxéricas declaradas Monumento Histórico

Los productos del Gers nos encantarán con sus sabores y su filosofía, en los mercados que animan los pueblos y ciudades, pero también en nuestras visitas directas a los productores: de vinos, de Armagnac, de miel, de azafrán, de cerveza,…Y, por supuesto, en los platos que degustamos en los magníficos restaurantes de la provincia.  Un privilegio que continuará en los alojamientos por los que pasaremos: bed and breakfast, casas rurales, las maison d’hôtes”.  Un concepto muy francés que define alojamiento con encanto cuyos dueños reciben al viajero y les proporcionan, pistas, atención y, en muchos casos, la table d’hôtes”. Es decir, preparan especialidades locales, presentando los productos locales a los viajeros. Una fórmula de alojamiento que nos encanta puesto que nos abre cordialmente las puertas al intercambio con la gente activa e interesante. En realidad, comer en el Gers es otro viaje, un viaje a un mundo de sabores, eso sí, para degustar de forma tranquila, porque esa filosofía del turismo slow, muy del Gers, no sólo se practica en la cocina, sino también en la vida. El Gers invita a un viaje apacible con paradas pausadas en las que tomarse tiempo, para poder saborear las horas sin prisa, dejando atrás la frenética agitación del día a día en el mundo que nos rodea. Cuando se inventó el turismo slow, esta idea ya existía en el Gers hacía mucho tiempo, ya la practicaban desde siempre, sus habitantes y los viajeros que llegan a las tierras de D’Artagnan. 

Las delicias gastronómicas del Gers, productos locales para degustar despacio

Así que tras aceptamos gustosos esta invitación, nos montamos en nuestro coche, imaginándonos que es un escarabajo amarillo y, sosegadamente, comenzamos nuestro periplo por los caminos y carreteras del Gers. Carreteras porque en el Gers no hay autopistas. Lo que podría ser un problema, quizá sea la clave de su calidad de vida. Pocas carreteras, poca población, pero toda una panoplia de atractivos. 

Gascoña, ¿una Toscana francesa al pie de los Pirineos?

El patrimonio medieval y moderno en Francia es inmenso, quizá por ello muchas veces se olvidan muchas partes del país que no gozan del foco que recae sobre París, la Provenza, el Valle del Loira, Lyon, Burdeos o Toulouse. Lo que podría ser un problema para departamentos como el Gers, es sin duda una ventaja para disfrutar de una calidad de vida mejor y de un modo de vida más agradable. En el Gers no hay autopistas y la población total no llega a los 200 mil habitantes, en una provincia que con sus 6200 km2 casi del tamaño de todo el País Vasco, por ejemplo. Auch la capital a penas tiene poco más de 22 mil habitantes. Empezaremos nuestro periplo por la pequeña y coqueta capital.

Auch, la capital del Gers. Ciudad de Arte y de Historia

Edificio medieval de Auch

En el corazón del Gers, en pleno centro de la provincia, se halla Auch, a la que llegamos una mañana luminosa, en la que la luz resplandecía sobre la piedra caliza de su catedral. La plaza de la Catedral y los aledaños, restaurados y con amplias aceras y algunas cafés eran la zona más animada de Auch. Un modelo urbanístico, que desarrolla  el ambiente y los negocios y que atrae gente a la calle, algo que necesitan todas las ciudades de Francia de sus esplendorosas joyas. Además, justo al día siguiente del incendio de las cubiertas de Nôtre-Dame de París, la visita resultó emotiva. 

Al entrar en la catedral Sainte-Marie de Auch (s. XV-XVII) recordamos las muchas visitas de la catedral de París, con una cierta pena. Primero, la contemplamos desde la plaza principal, donde la gente disfruta animadamente de la primavera en las terrazas, apreciando los elementos del gótico flamígero y el Renacimiento, estilos que se confirman en su interior. Recorremos las naves, con sus espléndidas bóvedas, acompañados de Elsa, nuestra guía, que nos explica exhaustivamente todo. Nos detenemos en la maravilla de las vidrieras del siglo XVI en las que, para nuestra sorpresa, se incluyen sibilas, esas profetisas griegas de las que se apropió aquí la Iglesia Católica. También admiramos la maestría de la magnífica sillería del Coro con sus originales bajorrelieves en los doseles. Así como el fantástico órgano mayor de Jean de Joyeuse. Por todo ello, y por encontrase en el Camino de Santiago de Compostela, la catedral de Auch fue inscrita en el Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Auch, ciudad de Arte e Historia

Tras la visita a la catedral, recorremos esta ciudad de arte e historia, su casco antiguo con sus cinco callejuelas estrechas en escalera (llamadas pousterles) que unían en otros tiempos la villa alta a la baja y permitían a los habitantes la provisión de agua del río. Hoy, las pousterles son calles empinadas llenas de silencio. Pasando por una de ella encontramos la casa en la que pernoctó Enrique IV, uno de los reyes más importantes para la Francia moderna. La casa nos sorprende por su patio con una impresionante escalera de piedra y madera. Después llegamos a la Escalera Monumental del siglo XIX, con sus 374 peldaños, que une la parte alta de la ciudad con la parte baja, con vistas panorámicas del río Gers y de la ciudad baja. En el primer rellano, una escultura contemporánea de acero sobre el suelo del artista español Jaume Piensa. El Observatorio del Tiempo contrasta con otra obra en bronce, la estatua de Charles de Batz, el célebre D’Artagnan que preside el rellano intermedio de la Escalera Monumental. Tras el conjunto se alza la espectacular Torre de Armagnac (s.XV), antigua prisión episcopal. 

Descendemos las escaleras para pasear por las orillas del río Gers y tener otra perspectiva de la ciudad de Auch, con la catedral, la Escalera Monumental, la Torre de Armagnac,… Luego volvemos a la ciudad alta, pasando junto a otros bonitos edificios como el ayuntamiento, que alberga un teatro a la italiana. Una visita tranquila en una ciudad tranquila y reposada.

La jornada se termina con el descubrimiento de un alojamiento encantador. El que regentan Julien y Laetitia, a las afueras del pueblecito Le Brouilh-Monbert. Le Domaine au Périsson es un Bed and Breakfast que ha reformado un antiguo caserío del sudoeste, cuando un alojamiento lleno de diseño, encanto y amabilidad. Lo que más nos agrada es la compañía de los propietarios, la conversación y la pasión que muestran. Gentes venidas de otras partes de Francia y que han encontrado en un la zona rural la materia necesaria para soñar un módulo de desarrollo más sostenible y que rezuma calidad de vida. Este es sin duda nuestro primer hasta la próxima, ¡porque volveremos!

Lupiac y el Museo D’Artagnan.

La bonita arquitectura de Lupiac con la estatua de D’Argagnan en pleno centro

Continuamos nuestro viaje por el Gers y nos dirigimos al oeste, a la zona de Armagnac, donde se encuentra Lupiac. Llegamos una mañana típica de la primavera, un poco ventosa pero soleada y que conseguirá arrancar las nubes para que veamos con claridad, por primera vez la cadena de los Pirineos. Magnífica, se extiende en toda su longitud como colocada ahí a propósito. Con sus montes nevados, es un marco ideal para las postales, ya de por sí bellas, de los paisajes de Gascuña. 

Lupiac es el pueblo donde nació en 1611 el mosquetero más conocido del mundo: D’Artagnan. Este personaje histórico se llamaba realmente, Charles de Batz de Castelmore, Mosquetero del rey, que atravesó toda Europa para librar arduas batallasen el convulso siglo XVII. Ennoblecido por Luis XVI, el Conde D’Artagan fue la inspiración de Alejandro Dumas para escribir su famoso libro “Los Tres Mosqueteros”, cuyas aventuras hans sido leídas por millones de personas en todo el mundo.

Sin duda, D’Artagnan es uno de los símbolos del Gers, y en Lupiac todo gira en torno a su figura. En la bonita plaza que lleva su nombre, bordeada de casas con soportales y arcadas, se alza una primera estatua ecuestre que recuerda al célebre Mosquetero, obra de la celebre escultora Daphné Du Barry. Allí nos recibe Marjorie para guiarnos por el pueblo. Nos tiene una sorpresa, ya que un mosquetero muy parecido a Portos se une a nosotros para saludarnos. Pertenece a la compara de teatro local que representa todos los años el Festival D’Artagan, una de las grandes celebraciones de Lupiac, que tiene lugar el segundo domingo de agosto.

En el Festival D’Artagnan todo el pueblo participa. De hecho, preparan las ropas, representaciones y espectáculos durante todo el año para este día en especial. Cada año tiene un tema diferente, y más de 500 personas se disfrazan, representan diferentes actos  en todo el pueblo con paradas, duelos de esgrima, mercados de la época… Esta fiesta es una forma de sumergirse en la vida de un pueblo del siglo XVII, pero sobre todo un homenaje al gran Mosquetero del Gers.

En el Museo D’Artagnan nos encontramos unos mosqueteros. La cadena de los Pirineos enmarca la panorámica

Tras atravesar la plaza, llegamos a la iglesia Saint Barthélémy del siglo XVI, que alberga una destacable Piedad del siglo XVII. Más tarde nos dirigimos a otro de los lugares más relevantes de Lupiac: el Museo D’Artagnan. Está situado en una capilla del siglo XVII que tiene un panorama privilegiado, ya que mira al paisaje de colinas del Gers, con la cadena montañosa de los Pirineos al fondo. El Museo D’Artagnan propone un recorrido sonoro y visual por la historia real y la historia imaginada por Dumas del célebre personaje. 

Salimos de Lupiac para visitar el lago que hay a sus alrededores, con una magnífica playa para disfrutar en verano, sin dejar de pensar en la figura del Mosquetero que tantas historias inspiró, noveladas o cinematográficas, que ya forma parte de la memoria universal.

Ruta Europea de D’Artagnan. Siguiendo los pasos del célebre Mosquetero

Precisamente de Lupiac, de la plaza donde se encuentra la estatua ecuestre de D’Artagnan, parte la Ruta Europea D’Artagnan. Un camino que invita al viajero a seguir sus pasos por toda Francia, para unir simbólicamente la localidad donde nació, con Maastrich, en los Países Bajos, donde murió durante su sitio en 1673. Un recorrido de  más de 1000 kilómetros compuesto por 6 ejes que atraviesa Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania, Italia y España. Pero lo que tiene de particular esta Ruta D’Artagnan es que propone itinerarios a caballo, además de pedestres y ciclistas. Sin duda, una excusa más para venir a tierras gasconas y desde allí conocer Francia.

La bastida de Bassoues y su magnífica torre.

La magnífica torre de la bastida de Bassoues

A 35 minutos de Auch, hacía el oeste, se encuentra el pueblo de Bassoues, un típico pueblo medieval construido en el siglo XIV. Se trata de una bastida, un núcleo urbano creado por los reyes o nobles con ciertas excepciones fiscales para atraer a artesanos y labriegos y desarrollar su poder, en la baja edad media. Parte de la muralla se ha perdido pero el pueblo sigue siendo una obra maestra de la ingeniería medieval. Destaca el impresionante torreón construido por orden del cardenal de Auch, Arnaud-Aubert. La visita y la larga ascensión del torreón ofrecen una visión de la vida medieval en la zona. El torreón con sus 43 metros de altura permite tener una visión increíble de toda la zona que rodea Bassoues.

El pueblo a pesar de ser pequeño, cuenta con varios restaurantes de gran calidad. Varias iglesias y una plaza de mercado cubierta por una gran estructura de madera completan un panorama típico de la región del sudoeste de Francia, tan similar a España, pero tan distinto, al menos en la disposición urbanística medieval. La iglesia de Sainte-Marie del siglo XV se encuentra dentro de las murallas. Fuera de ellas, a unos cientos de metros nos encontramos con la basilica de Saint-Fris, dedicada a un santo católico legendario que habría luchado y muerto en el ejercito de Charles Martel, contra Abderraman durante la guerra contra los árabes poco antes de la batalla de Poitiers en el siglo VIII.

Muy cerca de Bassoues se encuentra la granja de miel, Domaine apicole Au Pillardon, de la que hablaremos en un próximo artículo centrado en las maravillas gastronómicas del Gers.

La Romieu, uno de los pueblos más bonitos de Francia. La Colegiata Saint-Pierre

La espléndida Colegiata de La Romieu

El pueblo de la Romieu es otro de los tesoros del Gers. Situado a 50 km al norte de Auch, ya cerca del departamento del Lot-et-Garonne, La Romieu es un pequeño pueblecito fundado por dos monjes itinerantes que desde Alemania se dirían en peregrinación a Roma en el siglo XI. La Romieu se alza en un promontorio sobre la llanura y las suaves colinas del norte del Gers y ostenta el título de uno de los pueblos más bonitos de Francia (Plus beaux villages de France). 

La aldea, modesto establecimiento monacal, será engrandecida por uno de sus habitantes, Arnaud d’Aux, cardenal y camarlengo del Papa Clemente V en el complejo siglo XIV. Este cardenal, hábil diplomático y personaje de amplias miras, considerando la época, amplió el monasterio benedictino y construyó una iglesia imponente coronada por dos torres de 33 metros de alto. La iglesia se construyo entre 1312 y 1318. La historia de Arnaud d’Aux daría ya por sí sola para un artículo, pero por ahora nos contentaremos con visitar su iglesia repleta de recovecos, reliquias y restos de frescos medievales.

El pueblecito de La Romieu es muy animado teniendo en cuenta su tamaño. Una pena no tener mas tiempo para disfrutar de sus cafés y las figuras gatos que decoran toda la ciudad, recordando una leyenda medieval. Decimos hasta pronto a La Romieu, pero no nos vamos muy lejos, vamos a contemplar la Colegiata desde las afueras del pueblo amurallado, desde los Jardines de Coursiana.

Los Jardines de Coursiana en La Romieu

La belleza de los Jardines de Coursiana con la Colegiata de La Romieu en lo alto del promontorio

Hace un día primaveral para visitar los Jardines de Coursiana en La Romieu. Tiempo perfecto para dar un paseo acompañados de nuestro guía, el miembro más joven de la familia que Delannoy. Esta familia tomó el relevo de M. Cours Darne, y cuida y engrandece unos jardines que miran a la Colegiata De Romieu. Dentro de unas semanas, en mayo, los Jardines de Coursiana estarán en su máximo esplendor, que se alargará hasta el verano. 

Cuando nos cuentan el origen de estos jardines, los apreciamos todavía más. Su antiguo propietario, el señor Cours Darne, eminente botanista, fue el creador de los Jardines de Coursiana: plantó entre 1975 y 1992 cerca de 300 especies de árboles y arbustos para estudiar su comportamiento en este terreno. Un origen científico de unos jardines que retomaron los Véronique y Arnaud Delannoy, renovándolos y embelleciéndolos con la ayuda del botánico.

En los Jardines de Coursiana

El resultado es lo que tenemos antes nuestras miradas atónitas: unos jardines realmente bellos, reconocidos en 2005 comoJardin remarquable”, que se dividen en cuatro zonas. El aire romántico del jardín inglés que luce en esta época flores y arbustos magníficos, se acentúa si miramos a la Colegiata de La Romieu de la que se tienen vistas privilegiadas de los jardines. Atravesamos las numerosas hectáreas de unos jardines con un arboretum espectacular: más de 700 especies de árboles y arbustos procedentes de todo el mundo. Imaginamos los Jardines de Coursiana en otoño, teñidos de tonalidades ocres, amarillas y rojas, otra estación ideal para visitarlos.

Tras esta vuelta al mundo por el arboretum, con la bonita perra de los señores Delannoy, siguiendo elegante nuestros pasos, llegamos al jardín de plantas aromáticas y medicinales que desprenden sus aromas intensos. Quisiéramos quedarnos en los Jardines de Coursiana todo el día, otro lugar del Gers para pararse, donde el tiempo se detiene, donde poder pasear tranquilamente. Todavía tenemos tiempo para hacer una rápida parada y charlar un rato con nuestro guía que nos ofrece deliciosos helados hechos por ellos y también unas mermeladas de regalo. Será ora vez un hasta pronto porque prometemos volver.

Un paseo en monopatín por la campiña gascona

Un paseo en monopatín por la campiña gascona

Em nuestro recorrido por las geografías del Gers llegamos a 70 km al oeste de Auch, cerca de Lupiac y Marciac, conocido por su importante Festival de Jazz. Tras alojarnos en la maison d’hôtes de Ninan, dedicaremos una mañana a recorrer los paisajes gascones de Armagnac, pero utilizando un medio de transporte bastante inusual. Se trata de un aparato de lo más simpático que está haciendo furor en las ciudades: un monopatín eléctrico. Así comenzamos una ruta señalizada por Jean Pascale atravesando ese maravilloso paisaje de colinas del Gers. Primero viñedos en los que asoman las hojas y los pequeños racimos de uvas, después grandes campos de colza que cubren de amarillo las onduladas panorámicas. Se escuchan miles de abejas que liban las flores llevando el polen de unas a otras, fruto de lo cual saldrá una miel primaveral deliciosa, esa miel deliciosa que probamos en el Domaine apicole Au Pillardon, cerca de Bassoues. 

Es extraño andar en monopatín eléctrico en medio de estos parajes, ya que nosotros estamos acostumbrados a caminar o a andar en bici. Pero es divertido, así que nos lanzamos a través de estos magníficos paisajes, descubriendo el Gers como nos gusta, disfrutando del camino, sin prisa, practicando el slow turismo en estas tierras que son para recorrer despacio. Nos quedamos con buen sabor de boca después de este paseo entre campos de colza y viñedos, felices por haber recorrido los paisajes del Gers. Y la visita de la Azafranería de Ninan, donde Isabelle cultiva y produce exquisito azafrán, quedará para el siguiente artículo.

Los búfalos del Gers.

Los búfalos del Gers corren a nuestro encuentro

Otra de las sorpresas que nos reserva el Gers es encontrar una granja de ¡búfalos! Estos imponentes animales pacen pacíficamente en tierras de Armagnac, en Aignan, (a 50km al oeste de Auch) en un escenario natural magnífico, con la presencia de los Pirineos nevados que se esconden en ocasiones. Desgraciadamente hoy sopla el viento mientras visitamos este lugar atípico donde viven estos búfalos de Asia – algunos ya nacidos en Gascuña -. La idea era comer en un lugar insólito: una terraza de madera que hay en los campos donde viven los búfalos en libertad. Pero finalmente lo hicimos en el magnífico restaurante La Ferme aux Buffles, un bonito lugar decorado con estilo contemporáneo, con grandes ventanales que miran a los prados donde caminan despreocupados búfalos, cabras y cerdos. Una ventana abierta a la naturaleza, mientras se degustan productos locales: charcutería, carne de búfalo, quesos de leche de búfalo,…acompañados de vinos gascones. El lugar se convierte en ocasiones en un escenario de conciertos de jazz y otras actuaciones.

Nos sorprende la transformación de Marcial, el dueño, que de chef de restaurante se viste su mono de trabajo para conducirnos en un antiguo camión a los campos donde lo esperan felices enormes búfalos. Emociona ver como nos siguen trotando, buscando la caricia de su dueño que ya busca reconvertir su granja en un lugar solo para visitas. Incluso está pensando en montar a uno de los búfalos pequeños, que busca su contacto más que los otros. Búfalos con nombres como Armagnac, que ya no quiere convertir en carne, aunque continúe sirviendo la de otros criaderos del Gers en su restaurante. 

Tocamos a los búfalos que se dejan y nos siguen todo el tiempo, aunque nosotros no nos bajamos del camión. Una sola de sus caricias puede rompernos varias costillas. Los búfalos les encanta chapotear en el estanque, es un placer verlos bañarse. Así se termina una de las visitas más sorprendentes al Gers. Allí se queda Marcial con sus búfalos felices mientras nosotros nos dirigimos a la Abadía de Flaran, una joya de la arquitectura cisterciense que se encuentra en Valence-sur-Baïse.

La Abadía de Flaran. Una joya de la arquitectura cisterciense convertida en centro cultural

El claustro de la Abadía de Flaran

En el bonito valle de la Baïse se encuentra una de las abadías mejor conservadas del sudoeste de Francia. Un conjunto cisterciense del siglo XII que fue nacionalizado y desacralizado durante la Revolución francesa. Abandonado durante décadas, la abadía fue comprada por el Estado en 1970, y tras una larga campaña de restauración, alberga desde principios del siglo XXI un centro de Conservación del Patrimonio, un museo y una galería de exposiciones de arte.

Nos encanta esta reconversión de antiguos edificios abandonados en centros de arte, algo bastante común en Francia. Ya lo habíamos visto en el departamento cercano del Tarn-et-Garonne, en la también magnífica abadía cisterciense de Beaulieu en Rouergue y en la Abadía de Belleperche sede del Museo de Arts de la Table. 

Acompañados de nuestra guía que nos cuenta todos los secretos del pasado y el presente de la abadía. Recorremos sus diferentes partes hasta llegar a los jardines donde hay unos encantadores y cuidados huertos con hierbas medicinales. Desde allí las vistas del conjunto monumental son esplendorosas. 

Pero la Abadía de Flaran todavía nos tiene reservada una sorpresa que nos deja estupefactos: una exposición impresionante de pinturas y esculturas que van desde el siglo XVI a nuestros días. Se trata de la Colección Simonow perteneciente a M. Michael Simonow, un coleccionista sudafricano que ha confiado desde hace más de diez años sus obras de arte a la provincia del Gers. Contemplamos alucinados esculturas y pinturas de  Camille Claudel, Dalí, Monet, Constable, Picasso,…algo que no pensábamos encontrarnos aquí.

Desde luego, la Abadía de Flaran cumple bien su función cultural, ya no solo por la maravilla arquitectónica en la que se encuentra o por la Colección Simonow, sino por la variedad y frecuencia de actividades culturales y pedagógicas que animan el lugar. 

Lectoure, un pueblo animado y activo.

Lectoure, un pueblo animado en el Gers

Lectoure será nuestra última parada en este viaje por el Gers. Pero antes de descubrirlo tendremos la suerte de conocer otro precioso alojamiento, el de Florence y Michel Ghys, la Maison Ardure, en Terraube a unos 30 km al norte de Auch. Nos recibió Catherine Servant, que nos trató de maravilla y con la que charlamos también mucho. Una mansion de campo del siglo XVII, muy cerca de Terraube otro pueblecito encantador. En mitad de campos de cultivo la Maison Ardure es una isla de calma en mitad de la naturaleza. Un alojamiento de lujo accessible con todo lo necesario para disfrutar de unas vacaciones y descansar.

Abandonamos los alojamiento con encanto del Gers para visitar Lectoure, un pueblo grande erigido en un promontorio, una fortaleza natural ya habitada por los romanos. El oppidum fue amurallado tras la caída del Imperio Romano y fue una plaza importante para el comercio regional. Hoy es un pueblo reputado y querido por muchos parisinos que buscan la tranquilad en el Gers. Y no nos extraña. Bellas casas de piedra, palacetes, jardines, fuentes incluso restos de termas se pueden adivinar entre las callejuelas del centro de Lectoure. El museo arqueológico da muestra de todo ello en su sede del antiguo palacio episcopal, hoy ayuntamiento de Lectoure. Otra ejemplo del poderío económico del pasado es la importancia que tuvo la hierba pastel (Isatis tinctoria) de la que se extraía en la edad moderna un tinte azulado de gran calidad y resistencia. En el siglo XVI toda la región desde Gascoña hasta el Laugarais en el Tarn era reputada y rica por la producción de este tinte natural. De todas maneras la visita fue mucho más interesante gracias al Jerome Dauzats, director de la Oficina de Turismo que nos guió y con el que pudimos imaginar nuevas formas de pensar el turismo, siempre buscando la calidad y el disfrute de los viajeros y beneficios sostenibles para los habitantes locales. De nuevo, ¡hasta la próxima!.

El Gers, una provincia donde se detiene el tiempo

El tiempo se detiene en el Gers

Esperemos que esta no sea la última vez que pasamos por el Gers, estos cuatro días fueron tan intensos, pero pasaron tan rápido…y a pesar de que estamos en unas tierras perfectas para hacer turismo slow, cada visita se terminaba precipitadamente porque teníamos que irnos a la siguiente, y entonces nos quedábamos con ganas de más. 

Y es que, en el Gers, el ritmo es cadencioso, nadie tiene prisa, excepto nosotros, que por momentos parecemos dos viajeros corriendo mientras las gentes del lugar nos miran extrañados pasar. No quiere decir que la gente no haga su trabajo, quiere decir que lo hacen con la calma necesaria para disfrutar de la vida. Un ejemplo a seguir, sin duda. En estas tierras de Gascuña parece que el tiempo se detiene, sus habitantes se toman su tiempo para contarte, amables, cosas sobre su trabajo, su vida, el lugar y los paisajes que habitan. Y a nosotros que nos encanta escuchar, nos apetece sentarnos en esos jardines, en ese banco que mira a la cadena de los Pirineos, frente a aquel viñedo o aquel campo amarillo de colza para charlar hasta que caiga la tarde. Sabemos que siempre nos acompañara una buena copa de vino, una cerveza artesana, un trocito de alguna delicia local.

Porque siempre, en torno a una mesa, conversando con los comensales, se disfruta aprendiendo y charlando. Aprendiendo sin parar de comer, pues en este viaje descubrimos estupefactos, fascinados la calidad y la diversidad de una cocina del sudoeste de Francia que se declina con gusto y amor en el Gers. La gastronomía en Gascuña – en todo el suroeste de Francia – se degusta con delectación. 

Por eso esta crónica sobre el Gers no se puede terminar aquí, tenemos que irnos antes de ruta gastronómica por la Gascuña. ¡No se vayan pues todavía amigos!, ¡el viaje continúa!…

Desde lo alto de la torre de Bassoues, contemplando las panorámicas de la magnífica bastida y el paisaje gascón

Agradecimientos

Agradecemos este viaje de prensa a Turismo Gers que nos abrió las puertas a una provincia encantadora que nos conquistó por su patrimonio natural y monumental, y por sus gentes, y al que esperamos regresar. Gracias en especial a Raphaëlle Lequai, del CDT Destination Gers, por su profesionalidad y amabilidad y por habernos diseñado un itinerario magnífico, ideal para practicar turismo slow.

Nos encantó descubrir la cerveza artesanal de la Brasserie Jean Brasse con Alexis y Charlotte, una diversidad de aromas y sabores que nos han conquistado.

Gracias a Tourisme Auch y a Elsa, guía del Pays d’Art et d’Histoire, que nos llevó por las calles de la capital de Auch para descubrir sus tesoros.

Gracias a Julien, Laetitia y Kiki que nos abrieron las puertas del Domaine Au Perisson, una casa típica de piedra del siglo XVII en un antiguo viñedo gascón. Y además ofrecen una gastronomía deliciosa con productos locales, y cocina hecha artesanalmente. Realmente nos sentimos como en casa, sobre todo por las buenas conversaciones en torno a la mesa hablando del Gers, de la vida. ¡Muchas gracias, volveremos!

¡Qué fantástico encuentro con D’Artagnan, el valeroso mosquetero Charles de Batz de Castelmore, en Lupiac, en el corazón de Gascuña. Y también con el D’Artagnan de Alejandro Dumas en el Museo D’Artagnan. ¡Y la sorpresa de fotografiarnos nada menos que con el leal mosquetero Porthos! Gracias a Marjorie Laborde, del Museo d’Artagnan de Lupiac y a Lupiac, village natal de d’Artagnan, Gers por acercarnos a la historia de este emblemático personaje de la historia de Francia, el más célebre gascón.

Los tres productos vitícolas emblemáticos del Gers (a 2 horas de España) son: el Armagnac, el Floc de Gascogne (un aperitivo) y los vinos Côtes de Gascogne. Los hemos probado todos en el Domaine de Bilé et au Domaine Au Perisson Gers-Gascogne y son un placer para el paladar!! Merci famille Della Vedove !

Gracias a Paul hy Caroline Peignier, apicultores apasionados y profesionales que nos invitaron a descubrir el universo de las abejas en torno a tres valores: autenticidad, calidad y gusto en el Domaine apicole Au Pillardon.

D’Artagnan, personaje universal originario de la Gascuña

Gracias a Isabelle et Jean-Pascal Pedebernade de Le Safran De NINAN, que nos abrieron las puertas a su alojamiento con encanto, a su cocina y a sus campos de azafrán. También allí descubrimos unas viñas prefiloxéricas declaradas Monumento Histórico. Unas 20 cepas diferentes con denominación de origen Saint-Mont que datan de 1830 y han sobrevivido gracias a la tierra arenosa y a los cuidados del dueño René Péderbernade. Gracias a Eric Fitan, président de l’AOC Vins de Saint Mont.

Nos encantó descubrir lugares únicos como la granja de búfalos del señor Marcial en Aignan: La Ferme Aux Buffles.

¡Gracias a la Maison d’hôtes En Ardure, una mansión gascona del siglo XVII decorada con un gusto delicado. Acoge a un viajero que se queda prendado del paisaje, la gastronomía local, la paz que se respira y el buen trato. por su amabilidad y por el trato exquisito! ¡Gracias a Catherine Servant y a Florence Ghys!

Gracias a Véronique y Arnaud Delannoy y a su hijo por la maravillosa visita por Les Jardins de Coursiana – GERS, y por los deliciosos presentes.

En La Romieu, uno de los pueblos más bonitos de Francia, visitamos la Colegiata de San Pedro, con el claustro y el palacio, joyas del Gótico meridional. Gracias a María por mostrarnos en tiempo record la historia de estas maravillas del Gers.

Gracias a  Jerome Dauzats, de la Oficina de Turismo INTO Gascogne Lomagne que nos llevó por la bella ciudad amurallada de Lectoure. Nos perdimos con gusto en sus callejuelas para admirar sus bonitas casas de piedra, palacetes,…y para disfrutar de su fantástico ambiente.

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2 comentarios de “Un viaje por el Gers, la tierra de D’Artagnan. Turismo slow en el sur de Francia

    1. El Giróscopo Viajero

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      ¡Mil gracias! lo cierto es que el Gers es precioso, una provincipa para pasarse días recorriéndola y disfrutando despacio de su patrimonio natural, monumental, gastronómico,…Un saludo, Alicia.

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