Mataró, propuestas de turismo en el Maresme

El Maresme de la provincia de Barcelona es un guante tendido que hemos aceptado de buen agrado en las numerosas oportunidades que hemos tenido de descubrir. La sucesión de playas de Mongat, el Masnou, Premiá de Mar, Vilassar Arenys de Mar, Sant Pol, Calella, Pineda y Malgrat de Mar con las vistas de los Parques naturales de El Montnegre y el Corredor de la Serralada del Litoral, son un deleite para las diferentes formas de turismo familiar, cultural, gastronómico, deportivo, de naturaleza o incluso de reuniones. Entre ellas, la ciudad de Mataró ha buscado después de su reconversión industrial a turística, encontrarse a si misma, y sin duda el resultado es merecedor de acercarse. Activa como centro comarcal con mayor población, Mataró mira al futuro apoyado en la consolidación como centros de educación como el TecnoCampus.

La ciudad en deuda con el tren

Pocos reparan en que el Hermes que flota junto a la estación de tren es un homenaje a Miquel Biada. Hermes, o Mercurio, con sus alas en los tobillos, dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros, rueda sobre las vías del tren con una golondrina en una mano -símbolo del viajero- y con un caduceo -representación del comercio- en la otra. El escultor Joaquim Ros Bofarull no pudo interpretar mejor el centenario de la inauguración de la primera línea de tren peninsular (antes ya se había puesto en funcionamiento el tramo de La Habana-Güines), con el permiso del ferrocarril minero en la población asturiana de Arnao.

Escultura de Hermex, homenaje a Miquel Biada junto a la estación de tren de Mataró
Escultura de Hermes, homenaje a Miquel Biada junto a la estación de tren de Mataró

Biada ya había visto con sus propios ojos y participado en la Cuba colonial en el primer tramo de ferrocarril. Allí había forjado su riqueza como empresario, aprovechando como otros burgueses catalanes la abolición de la esclavitud de ingleses y franceses. Esa clarividencia al vislumbrar las bonanzas para el comercio del “caballo de hierro” dicen que le llevó a fijarse una máxima, “Cuando vuelva a mi país, antes de un año habré unido Barcelona con mi pueblo.”

Sin su empeño la historia del ferrocarril hubiese sido distinta en España, y Mataró no hubiese desarrollado su vocación manufacturera. Dicen que Hermes es también dios de la astucia, de los ladrones y los mentirosos, y quizá el escultor Ros Bofarull hizo un guiño al controvertido personaje de Biada, prohombre de Mataró y a la vez reflejo de esos indianos cuyas fortunas son discutidas con criterios actuales.

HISTORIA DE MATARÓ

Bajo Mataró está la antigua ciudad romana de Iluro, de la que ya nos hablaban los historiadores clásicos Plinio el Viejo, Pomponio Mela y Ptolomeo. Esa “parva oppida” elevada junto a la costa constituyó una floreciente ciudad del Imperio romano, cimentada en el asentamiento íbero de Ilduro que no se hallaba concretamente en Mataró. La ciudad romana se fundó ex-novo, dominando el mar entre las actuales calles de la Riera y el Rierot. Aún se conservan trazos de las murallas, el foro, algunas viviendas, del sistema de alcantarillado romano, las termas en Can Xammar, o el recinto arqueólogico de Torre Llauder.

Tras la caída del imperio romano y la llegada de los visigodos Iluro pasó a denominarse Alarona y Civitas Fracta o Freta. Posiblemente de la fusión del topónimo Iluro / Alarona  y del castillo de Mata, se forjó el nombre Mataró que ya aparece testimoniado en el siglo XI.

Detalles del centro histórico de Mataró
Detalles del centro histórico de Mataró

De la Edad Media y época moderna encontramos un centro urbano con calles adoquinadas, numerosas casa señoriales bien conservadas cuyas “xafarderes” -ventanas con celosía-, que permitían mirar al exterior sin ser visto, son muy características. Destaca la arquitectura religiosa de la capilla de Sant Sebastiá (siglo XVII), la iglesia de Santa Anna (XVIII), el Hospital de Sant Jaume y Santa Magdalena (XVII-XVIII) y la Basílica de Santa María con su impresionante conjunto de los Dolores, exaltación del barroco catalán, que actualmente no se puede visitar (En todo caso, se puede consultar en la oficina de turismo).

Pese a no contar con un puerto propiamente, Mataró sirvió como punto de descarga de mercancías llegadas por mar, que evitaban así los peajes de Barcelona. Quizá esa lucha contra las adversidades animó también a que algunos ciudadanos emigrasen a hacer las Américas, volviendo como acaudalados indianos, y entre los que sobresale Miquel Biada.

MODERNISMO EN MATARÓ

A menudo se obvia -o se olvida que es una forma aún más cruel de amnesia colectiva- que el patrimonio modernista no se circunscribe al corazón de Barcelona. Reus, Sant Joan Despí, Argentona y decenas de poblaciones de la provincia, o de Cataluña entera, conservan joyas que no desmerecen los edificios más conocidos y visitados. Las figuras de Josep Puig i Cadafalch y Antoni Gaudí se unen por diferentes motivos a Mataró. Mientras la Nau Gaudí descubren al Gaudí primigenio, las obras de Josep Puig i Cadafalch permiten rastrear los inicios del arquitecto local.

Fotos del modernismo en Mataró
Fotos del modernismo en Mataró

Hijo pródigo de Mataró, Josep Puig i Cadafalch define el humanismo en toda su esencia, como un voraz consumidor de inquietudes. Arquitecto, historiador, arqueólogo y político, su legado en la ciudad que le vio nacer permite conocer su primera etapa como figura clave del modernismo, llevada a la plenitud en obras como el Palau del Baró de Quadras, la Casa de las Punxes, la fábrica Casarramona, o la Casa Amatller.

Entre 1892 y 1896 fue arquitecto municipal de Mataró, sirviendo su labor para el desarrollo de la red de alcantarillado, la restauración de la  Creu de terme d’en Ramis en la calle Sant Agustí, el embellecimiento de la cubierta cerámica y policromada del Mercat del Rengle, casas civiles como la Casa Sisternes, la tienda «la Confianza», la  casa de caridad de La Beneficiencia, la  Casa Parera, y por supuesto de la Casa Coll i Regàs.

CASA COLL I REGÁS

La Casa Coll i Regàs despertó de un letargo en el que incluso muchos de sus conciudadanos habían olvidado su historia. Para muchos era simplemente un edificio bonito donde estaban las oficinas de un banco. La reforma del edificio, promovida por la  Fundació Iluro de Mataró, ha permitido recuperar uno de los edificios icono de Mataró. Además de las visitas guiadas y talleres, una de las actividades más curiosas es el Escape Room que se desarrolla en el interior de la Casa Coll i Regàs.

La Casa Coll i Regàs obra de Puig i Cadaflach
La Casa Coll i Regàs obra de Puig i Cadaflach

El empresario textil Joaquim Coll i Regàs encargó a Puig i Cadafalch la construcción de su residencia tras la compra de dos casas de la Calle Argentona. En 1898 el edificio se había finalizado, dando lugar a espacios interiores donde la luz atraviesa las habitaciones iluminando y resaltando el embellecimiento cerámico llegado de la fábrica Pujol i Bausis de Esplugues de Llobregat. La fachada es propiamente un juego figurativo donde podemos “leer” la iconografía relacionada con la actividad empresarial textil del propietario.

NAU GAUDÍ

El interior de la Nau Gaudí parece la alegoría de una ballena que ha devorado con avidez, sin apenas digerir, un banco de peces – esta vez obras de arte. La nave de blanqueo del algodón sirve de centro de exhibición de las colecciones Bassat desde 2010, promoviendo la cultura desde diferentes prismas.

La "Nave" de Gaudí, con las exposiciones de Bassat en el interior
La “Nave” de Gaudí, con las exposiciones de Bassat en el interior

Formaba parte de un ambicioso proyecto de colonia textil que finalmente no se completó. Salvador Pagès Inglada, exponente del movimiento cooperativista de Cataluña -y nacido también en Reus-  encargó a un joven Gaudí el diseño de una fábrica cooperativa en Mataró. Además de ser el primero ejecutado por Gaudí, el edificio es único en su especie de carácter civil, proyectado no para uso y disfrute de la burguesía, ni con proyección religiosa.

Los planos dibujados por Gaudí sirvieron para encandilar al que a la postre será su mecenas, Eusebi Güell i Bacigalupi. Sin el proyecto de cooperativa obrera Mataronense, es muy probable que la vida y obra del genial Gaudí hubiesen tomado otros derroteros.

En la Nave encontramos el germen del Gaudí, con sus arcos parabólicos, que subyacen en cada una de sus obras posteriores. Parece como si con este ensayo elevado a la categoría de obra maestra, el genio Gaudí hubiese conseguido trasladar sus pensamientos iniciales del lápiz y papel a la realidad. La ausencia de muros y de columnas, con una estructura diáfana y accesible -necesaria para el uso de la actividad de blanqueo de algodón- a base de madera no tiene parangón.

La nave fue junto a las letrinas (destruidas y recreadas de nuevo) y dos viviendas de obreros ya desaparecidas, los únicos edificios ejecutados de la colonia de la Obrera Mataronense. Caídos en el olvido, y milagrosamente ocultos bajo una cubierta de ladrillo y uralita. La cuidadosa restauración de 2002, ha permitido sacar a la luz, como si de una acción de arqueología industrial se tratase, la estructura diáfana de la nave de blanqueo de algodón.

LA CIUDAD DE LOS MERCADOS

La bandera del consumo de cercanía y sostenible que abandera Mataró con el proyecto Collits a Casa es un aliciente tanto sus conciudadanos como para los que solemos conocer los destinos a través de los mercados.

La “huerta” que rodea Mataró nutre a los mercados de la ciudad, con alimentos de calidad y kilómetro cero. La defensa y pedagogía acerca de las frutas y verduras de temporada es loable. Durante el año una serie de eventos alrededor del consumo local como visitas guiadas a los campos de producción o talleres y demostraciones de cocina, sirven de clase magistral sobre la concienciación de la sostenibilidad.

Mercat de la Plaça Gran, uno de los mercados de Mataró.
Mercat de la Plaça Gran, uno de los mercados de Mataró.

El paseo por la ciudad nos lleva de mercado a mercado, a través de una ruta que silba en los oídos historias de sus gentes y de la evolución urbanística de Mataró. Los ecos del modernismo de Josep Puig i Cadafalch colorean la cubierta del Mercat de la Plaça Gran (El Rengle), mientras que las líneas rectas del racionalismo son incuestionables en el Mercado municipal de la plaza de Cuba (cuyo nombre es Mercat de la Puríssima Concepció), construido por Lluís Gallifa Grezner en 1936. En el interior se desarrollan encuentros y talleres gastronómicos de la red de mercados de Mataró, con vistas cenitales de la actividad diaria que mueve la economía local. No son los únicos, la red de mercados se extiende con mercados semanales como los de Pla d’en Boet, el de Cerdanyola, Cirera Molins, o l’Escorxador, completando una propuesta gastronómica tejida como si saliera de la fábrica de género de punto de Can Marfà.

CAN MARFÀ, LA MEMORIA INDUSTRIAL TEXTIL DE MATARÓ

La industria ha pasado no solo en Mataró, si no en todos los paisajes fabriles por periodos de necesidad, dependencia y más tarde con la crisis manufacturera, por un ostracismo injustificado. Afortunadamente, la reivindicación histórica del pasado industrial, de la mano del turismo, ha permitido recuperar fábricas como Can Marfà como equipamientos culturales y ejes radiales sobre los que innovar. La Nau Gaudí, junto a la misma estación del tren donde llegó el ferrocarril en 1848, la fábrica Cabot i Barba, el vapor Gordils i Dalmau o el edificio Café del Mar donde acudían los obreros, esquematizan un recorrido temático que obligatoriamente conduce a Can Marfrà.

Can Marfrà, antigua fábrica de genero de punto.
Can Marfrà, antigua fábrica de genero de punto.

Can Marfà fue pionera en la producción del genero de punto, y hoy ejerce de una de las patas sobre las que pivota el conjunto de museos de Mataró. La colección textil, de máquinas y antropológica es sin duda un tesoro por el que vale la pena profundizar en un pasado todavía indeleble. Sede de exposiciones de temática variada, Can Marfà ha tomado el testigo para ser uno de los referentes del turismo industrial de Cataluña.

SABORES DE AYER, HOY Y MAÑANA

No son únicamente los mercados los que captan la atención organoléptica, el olor del horno de Casa Graupera nos conduce con los ojos cerrados a través de las calles medievales de Mataró. Se antoja imprescindible la parada para conocer el patrimonio gastronómico de las Neules, y el oficio del “neuler”.  Las neules son una hoja fina de pasta de harina, azúcar, manteca, miel y canela, que tiene la forma de canuto, aunque haya evolucionado en abanicos y barquillos en otras zonas de España.

Neulas de Casa Graupera
Neulas de Casa Graupera

Ciento veinticinco años son seguramente la mejor garantía de que las sucesivas generaciones familiares de Casa Graupera han hecho algo único. Sus neules se han convertido en embajadoras de Mataró, y en “postal” para obsequiar a los amigos y familia cuando se regresa a casa. Innovadores, pero sin renunciar a lo artesano, en Casa Graupera se han sabido subir a los nuevos tiempos y dar la “vuelta a la neula” con productos que buscan desestacionalizar su consumo navideño.

MATARÓ MIRANDO AL MAR

Cuando el tren sesgó la línea costera del Maresme solo los pescadores miraban al Mediterráneo. Las playas y los baños de mar aún no formaban parte del ocio, y la costa tenía una vocación comercial o como proveedora de alimento. Hoy las vías del tren no separan el centro de la ciudad, y las playas son accesibles cuando el sol y las temperaturas invitan a ello. El puerto deportivo se ha constituido como un elemento dinamizador de Mataró, bien es cierto que aún puede cobrar más protagonismo, necesario en una ciudad que podría beneficiarse todavía más de su contacto turístico con las playas. Salidas en barco para ver Mataró desde otra perspectiva, kayak, windsurf, buceo o pesca, conforman una apuesta variada de posibilidades.

Sus cuatro arenales, Sant Simó, el Ponent, el Callao y la playa del Varador, invitan a vivirlas con relax o a través de deportes náuticos. Las dos últimas cuentan con el certificado Q de calidad turística, y bajo el agua encontramos “el Alguer” de Posidonia, una pradera submarina declarada zona de protección de la red Natura 2000.

RUTAS AL AIRE LIBRE

El cementerio de los Capuchinos es además de un espacio de paz, un majestuoso mirador de Mataró y su costa. Aterrezado sobre la pendiente del barrio de Els Molins, en el recinto neoclásico descubrimos panteones fastuosos de personajes ilustres como Miquel Biada, mezclados con otros menos suntuosos pero dedicados a ciudadanos cuya huella en Mataró es incuestionable como Josep Puig i Cadafalch. Los rostros de bellas esculturas atraen como imanes a los curiosos, que descubren en la lectura de las lápidas historias que merecen no ser olvidados. Aquí yace Peret nos recuerda “que es mejor reír que llorar”, más allá las cuatro tumbas alineadas de los pilotos australianos de la RAF abatidos por un buque alemán durante la segunda guerra mundial. En otros encontramos rendidos homenajes a Miguel de Cervantes y el Quijote como el de panteón familiar de Pere Sans i Falguera, o a los brigadistas internacionales muertos en las hospitales de Mataró durante la Guerra Civil.

Cementerio de los Capuchinos de Mataró
Cementerio de los Capuchinos de Mataró

CÓMO LLEGAR A MATARÓ

La cercanía con Barcelona es una de las claves para acercarse a Mataró. La ya citada histórica línea de tren permite llegar en poco más de media hora a la ciudad.

ALOJAMIENTO EN MATARÓ



Booking.com

OFICINA DE TURISMO DE MATARÓ

Con el objetivo de conseguir más información podemos encontrar mapas, y propuestas de rutas para elegir qué ver y hacer en la oficina de turismo de la calle La Riera, 48.
Teléfono: (+34) 937 582 698
mail: turisme@ajmataro.cat Web: www.visitmataro.cat

La oficina tiene horarios de martes a sábado de 10 a 13 h y de 17 a 19 h; Domingos y festivos de 9.30 a 13.30 h (excepto de octubre a Semana Santa festivos cerrado) y en Julio y agosto: de lunes a domingo de 10 a 13 h y de 17 a 19 h

MAPA DE LOS MONUMENTOS Y LUGARES DE INTERÉS DE MATARO

Te ha gustado? Comparte este viaje !

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.