Ruta fascinante por el Malpaís de Güimar, Tenerife. Caminando por un mar de lava

Un viaje a Tenerife supone caminar por mares de lava, una tierra que se formó hace miles de años

El paisaje de Tenerife nos cautivó desde el principio, esas formas volcánicas esculpidas por la lava que salió de las entrañas de la tierra, desde un volcán, el Teide, que todavía está dormido y quizás despierte algún día. En cada uno de nuestros indispensables viajes a Tenerife, descubrimos paisajes nuevos, rincones que despiertan nuestra curiosidad y nuestros sentidos. La Laurisilva del Parque Rural de Anaga, el paisaje lunar de los senderos del Teide, los acantilados de los Gigantes,…la variedad de panoramas en Tenerife es inmensa. Porque ya estamos enganchados a esta isla y porque siempre nos asombra con algo nuevo, es un lugar al que siempre regresamos.

La primera vez que visitamos Tenerife, era invierno y nos conquistó el paisaje nevado del Teide, la espectacular ruta de los Roques García. Sucumbimos conmovidos a la naturaleza volcánica de Tenerife, un paisaje casi desconocido para nosotros. Lo habíamos descubierto en otro volcán dormido en Sicilia, el Etna. Pero era diferente, otras tonalidades: ríos solidificados de lava negra. En Tenerife dominan los rojos y los anaranjados, y la flora que recubre el paisaje volcánico, tan propia de la isla, que la dota de personalidad.

Iniciamos la ruta por el Malpaís de Güímar

Y después está la omnipresente lluvia horizontal, siempre en la cima del Teide, visitando los rincones del norte de Tenerife. Son los vientos Alisios los que la traen, haciendo de Tenerife lo que es hoy. Lo saben también en otras islas Canarias, en La Gomera, donde los Alisios traen la lluvia horizontal al Parque de Garajonay, o al Árbol Garoé en las cimas de El Hierro.

En esta ocasión llegamos a Tenerife en primavera, otra época distinta en la que la isla se cubre de flores y vegetación. Aunque el buen tiempo está haciéndose de rogar este año, el día está hoy luminoso, y el calor aprieta sobre todo en la zona este de la isla, donde el clima es más suave que en el norte. La sorpresa de un nuevo paisaje llega cuando paramos a visitar la bonita localidad de Güímar, conocida por las famosas Pirámides de Güímar. Nunca habíamos visto un paisaje igual, Tenerife vuelve a asombrarnos cuando descubrimos un paisaje peculiar en la zona costera: el Malpaís.

El fascinante paisaje de Malpaís de Güímar

La Montaña Grande

Las formas retorcidas de sus lavas hacen que el paisaje de Malpaís de Güímar nos fascine desde el primer momento, haciéndonos creer que estamos en otro mundo. Pero sobre todo sabiendo que se formó hace 10 mil años, quizás una nimiedad desde el punto de vista geológico, pero para nosotros una razón más para sentir que caminamos por un lugar muy especial.

Por otra parte, el Malpaís de Güímar también es un auténtico tesoro de gran importancia ecológica que fue declarado zona protegida en 1987. Esta Reserva Natural Especial posee un paisaje volcánico único que ocupa un gran valle del sureste de Tenerife, desde la Montaña Grande hasta el litoral. Hay varias posibilidades de recorrido por el Malpaís de Güímar, la más conocida es la que comienza en el Puertito de Güímar. Pero nosotros comenzamos en El Socorro, una montaña que adquiere gran protagonismo en septiembre, cuando un río de miles de personas descienden por sus laderas durante la celebración de la Romería de la Bajada de la Vírgen del Socorro, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

Hoy estamos solos cuando iniciamos la ruta por el Malpaís de Güímar, por un terreno pedregoso tomando un sendero que lleva a la Montaña Grande. A lo lejos parece que los Alisios comienzan a colocar nubes en las montañas, pero posiblemente tarden en conseguir cubrirlo todo, quizás se vayan, depende de lo que caprichosas que estén. Desde aquí ya no se ve el núcleo histórico de Güímar ya que, como muchos otros municipios de Tenerife, se encuentra en las Medianías. El Malpaís está en la zona litoral. Aún así el mar está todavía lejos en nuestra ruta, no lo oímos todavía. Nos sentimos como lejos de todo, solitarios en medio de un desierto. Sólo ese crujido de la roca volcánica bajo nuestros pasos que acrecienta la sensación de extrañeza, de sentir que estamos a las puertas de un lugar extraordinario.

En medio de la tierra pedregosa, árida, para nuestra sorpresa nacen los arbustos más asombrosos que vimos nunca: enormes candelabros de color verde: los cardones

No dudamos en franquearlas, curiosos como estamos por saber qué nos aguarda. No se hace esperar. En medio de la tierra pedregosa, árida, para nuestra sorpresa nacen los arbustos más asombrosos que vimos nunca: enormes candelabros de color verde, suculentos, que recuerdan a cactus. A pesar de la tierra basáltica que hay bajo el suelo, se mantiene la humedad necesaria para que nazcan estas plantas carnosas. Nos fotografiamos junto a ellos admirados por su tamaño y por su belleza. Más tarde aprenderemos que son los cardones, un auténtico símbolo de la flora canaria, como los queridos dragos, y forman parte del Tabaibal-Cardonal, una formación vegetal propia de las zonas costeras de las islas Canarias.

Caminamos hacia la Montaña Grande – situada a 277 metros sobre el nivel del mar – que no es más que un antiguo volcán que ya no está activo y que fue el origen de la lava que compone el paisaje del Malpaís de Güímar. En realidad, la isla de Tenerife está llena de estas “montañas” que fueron volcanes en otro tiempo.

Dudamos si subir a la Montaña Grande o continuar la ruta del Malpaís. La tentación de subir es grande porque imaginamos las vistas panorámicas desde lo alto. Además, subiendo unos metros más arriba está la Cueva de los Burros, un tubo volcánico (conocido como jameo en Lanzarote) de varios metros de profundidad dentro del cual pueden verse restos de huesos de burros pues la cueva se usaba como cementerio para estos animales.

La ruta sigue hacia El Socorro

Desde el Mirador de las Morras del Corcho puede verse El Socorro y el azul intenso del Atlántico, y apreciarse este extraño paisaje de Malpaís

Si hubiéramos ido hacia la Montaña Grande, la ruta sería más larga y nosotros preferimos disfrutarla despacio, parándonos. Además sabemos que cuando lleguemos al mar, nos deleitaremos en cada rincón, y teniendo en cuenta que todavía no comimos, nos decidimos por la segunda opción. Así que, en la bifurcación, continuamos hacia la derecha por la ruta hacia la costa en dirección al Atlántico.

Divisamos a lo lejos la localidad de El Socorro, que mira al mar, y nos dirigimos hacia allí, pero poco a poco vamos viendo que no tenemos tiempo para hacer la ruta hasta El Socorro, así que decidimos ir solo hacia la Playa de la Entrada y seguir la ruta por la costa hasta el Puertito de Güímar. Desde el Mirador de las Morras del Corcho puede verse El Socorro y el azul intenso del Atlántico, y apreciarse este extraño paisaje de Malpaís.

Cuanto más cerca del mar, más espectacular es la ruta, por el contraste entre las formas y los colores del Malpaís y el inmensidad azul del Atlántico

Unos días después, en este mismo viaje por Tenerife, al sur, en Arona, unas jóvenes nos comentan que en el municipio podemos subir a la Montaña Roja o ir hasta la zona de Malpaís, aunque dicen que en esta última no hay nada. Nos sorprende esta afirmación, pues uno de los paisajes que más nos fascinó en este viaje a Tenerife fue precisamente el del Malpaís. Y en él hay mucho que ver, la sorpresa de los cardones y otros arbustos en medio del paisaje volcánico, que se encuentra entre las altitudes de Tenerife y el mar, creando un contraste de paisaje y color único.

Esos otros arbustos que forman parte también del Tabaibal-Cardonal son las tabaibas, el verode, los bejeques, los cardoncillos, el balo,…. Y a medida que nos acercamos a la costa, aparecen nuevas especies endémicas: la siempreviva de mar, la lechuga, y las aulagas y cerrillos en los arenales, además de multitud de líquenes de más de 60 especies. La riqueza ecológica del Malpaís es espectacular.

Miramos atrás y allí está la Montaña Grande mirándonos, esperándonos en el próximo viaje, invitándonos a subir a la cima para poder contemplar el Malpaís de Güímar desde lo alto, por si todavía no nos ha conquistado el paisaje. Lo que no sabe es que nosotros ya caímos rendidos ante su belleza singular.

Las lavas cordadas y las coladas se multiplican cerca del mar, el paisaje del Malpaís es más volcánico en esta franja litoral que en ningún otro lado

Algunos caminos llevan al mar, seguramente a playas en las que darse un buen chapuzón en esta primavera canaria. Cuanto más cerca del mar, más espectacular es la ruta, por el contraste entre las formas y los colores del Malpaís y el inmensidad azul del Atlántico. El camino hacia el final de la ruta que está en el Puertito de Güímar, nos conduce por diferentes puntos: la Montaña de la mar, la Caleta de la Cruz, las Salinas y las Arenitas Blancas. Vamos descubriendo cada punto deteniéndonos y saboreando la belleza.

Vemos otros caminantes llegando por el sendero, se ven pequeños todavía. Las lavas cordadas y las coladas se multiplican cerca del mar, el paisaje del Malpaís es más volcánico en esta franja litoral que en ningún otro lado. Ahora sí que nos sentimos como si estuviéramos en la luna, si no fuera por la flora y por el mar. Es extraordinario caminar por este terreno singular que en otro tiempo estuvo a 1000ºC.

Unos muros de piedras nos indican que no hace mucho hubo por la zona pastoreo, y estos servían para protegerse del viento. Otro de los vestigios que encontramos son las salinas, que servían para conservar el pescado.

Balcón al Malpaís de Güímar. Vistas de un mar de lava

Podemos imaginar claramente cómo se formó el Malpaís de Güímar: la erupción del volcán, la lava saliendo por su boca, solidificándose a su paso

Llegamos quizás a uno de los puntos más bellos de la ruta por el Malpaís de Güímar: un mirador desde el que se puede contemplar el mar de lava que es el Malpaís de Güímar. Panorámicas espectaculares de la costa recortada y de las formas cordadas de la lava. Tenemos la sensación de estar perdidos en otro tiempo, en un lugar agreste, alejado de todo.

De frente una fotografía diferente: lava cubierta por el verde de la flora típica del Malpaís: el Tabaibal-Cardonal, y al fondo la Montaña Grande. Podemos imaginar claramente cómo se formó el Malpaís de Güímar: la erupción del volcán, la lava saliendo por su boca, solidificándose a su paso, formando alguna cueva, y en el contacto con el mar, adoptando esas formas retorcidas. Me quedo un buen rato contemplado esta maravilla natural antes de reanudar el camino. Parece que todavía nos queda un buen trecho hasta llegar al Puertito de Güímar. Mi compañero de viaje ya ha iniciado el descenso, cada vez se ve más pequeño en este mar de lava. Yo me siento atrapada por esta belleza salvaje y desmesurada.

Perdemos la noción del tiempo caminando por rocas que alguna vez fueron fuego, que salieron despedidas de un volcán para enfriarse a medida que descendían hacia el mar. Parece cosa de locos caminar por aquí, y sin embargo aquí estamos. Un viaje a Tenerife supone caminar por mares de lava, una tierra que se formó hace miles de años. ¡Realmente fascinante!

Panorámicas espectaculares de la costa recortada y de las formas cordadas de la lava. Tenemos la sensación de estar perdidos en otro tiempo, en un lugar agreste, alejado de todo

Epílogo: siempre la gastronomía de Tenerife

Es el fin de la ruta por el Malpaís de Güímar. Parecía que el Puertito de Güímar nunca iba a aparecer, y sin embargo llegamos. El ambiente a mediodía huele a pescado asado, a mojo y a papas arrugás, y nos invita a sentarnos en la primera terraza que encontramos. Brindamos con cerveza Reina mirando al mar, y saboreamos las delicias del queso asado y del pescado fresco con ansia. Ni que acabáramos de llegar de otro planeta…

Ruta Malpaís de Güímar. Informaciones prácticas

La ruta del Malpaís de Güímar es una ruta circular que tiene una distancia de 6,9 km. El punto de partida y de llegada es el Puertito de Güímar, seguir la costa y luego ir hacia la Montaña Grande para terminar en el Puertito de Güímar. O al contrario – que es lo que hicimos nosotros – : comenzar en el Puertito de Güímar, ir hacia la Montaña Grande y terminar la ruta por el litoral. La sorpresa es más grande, ya que la zona de la costa es realmente espectacular.

Una ruta para disfrutar

Otra posibilidad es comenzar la ruta del Malpaís de Güímar en El Socorro hasta el punto de llegada: el Puertito de Güímar, con un desnivel de 35 metros. La duración aproximada del recorrido es de unas 1h30 o 3 horas ida y vuelta, y se trata de una ruta de dificultad media-baja, apta para todas las edades.

Cómo llegar al malpaís de Güímar

Para llegar al Malpaís de Güímar tienen que tomar la Autopista del Sur TF-1, y en la salida número 11, hacia la carretera TF-61 en dirección al Puertito de Güímar. También es posible acceder por la salida 20 de la Autopista del sur TF-1 desde el pueblo de El Socorro.

Consejos para hacer la ruta del Malpaís de Güímar

Lleven calzado cómodo porque estarán caminando literalmente por un mar de lava, y lo mismo si suben a la Montaña Grande, donde hay mucho Picóno Lapilli. No olviden la gorra y la crema solar, agua y el bañador por si les apetece darse un chapuzón, aunque lo ideal es hacerlo en el Puertito de Güímar, ya que durante el recorrido por la costa el acceso al mar es complicado.

Agradecimientos

Muchas gracias a Visit Tenerife por su apoyo en este Viaje de prensa a Tenerife. Gracias también a Cristina Valentín y Alexandra Mariño de la agencia de comunicación Torres y Carrera, por su diligencia en la organizacion del viaje.

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