Ascenso a la Montaña Roja desde el Médano. Corriendo por un cono volcánico en Tenerife

Carrera homenaje al volcán de la Montaña Roja, emblema de El Médano

Tenerife nos fascinó desde el primer momento por sus paisajes volcánicos. Para nosotros, los campos de lava, los conos, los cráteres, las coladas,…eran algo tan ajeno a lo conocido, que nos dejaron con la boca abierta. Poco después conocimos Islandia, una maravilla volcánica con paisajes desolados, lunares, que nos dejaron sin palabras. Pero Tenerife fue el que nos abrió las puertas a lo volcánico, y viajamos por la isla maravillados, después de atravesar el norte: comenzando por Anaga, pasando por Teno, Los Gigantes y Masca, y terminando en la inmensidad del Teide.

Confesamos que sentimos especial predilección por la zona norte, más salvaje, más bella, menos concurrida. Y no solo por su naturaleza magnífica, sino por el encanto de sus pueblos. Como Tegueste, Garachico, Los Realejos o Icod de los Vinos que nos conquistaron por su belleza, su entorno natural y su patrimonio cultural. En ellos nos sentimos como si fuéramos sus habitantes, integrándonos, sin ser un turista más.

El magnífico paisaje volcánico de la Reserva Natural Especial de la Montaña Roja

Sin embargo, regresando a los lugares, terminas dándote cuenta de que hay tesoros en toda partes. En un pasado viaje a Tenerife descubrimos en el sur parajes que habíamos pasado por alto. Haciendo una ruta por las Medianías de Guia de Isora, otra por las Medianías del sureste, uno se da cuenta del valor de su patrimonio monumental, natural y cultural. Es cautivante el paisaje del Malpaís de Güímar, por ejemplo.

Pues en este nuevo viaje a Tenerife nos ocurrió lo mismo, terminamos yendo a un lugar más o menos turístico, buscando el calor en invierno, y reconocemos que fue un descubrimiento. Ya habíamos caminado un atardecer por la Reserva Natural Especial de la Montaña Roja la primera vez que vinimos a Tenerife. Un magnífico cono volcánico de 171 metros de altitud, que domina el paisaje de este rincón de la isla. De hecho, aterrizando en el Aeropuerto Reina Sofía, se puede contemplar esta maravilla natural. 

El Médano, entre pueblo pesquero y paraíso de surferos

El Médano, paraíso para el windsurf

Así que elegimos el pueblo del Médano (municipio de Granadilla de Abona) por tener a sus pies la Montaña Roja, por su clima benigno en pleno enero – para gente del norte como nosotros, casi verano -, y por no ser un destino turístico de masa. Al menos en esta época, ya que sabemos que es el preferido por los windsurferos por sus playas ventosas. 

Aunque no llega a tener el encanto de los pueblos del norte de Tenerife o de las Medianías, El Médano es un pueblo todavía pesquero, que acoge al viajero que quiere pasar unas vacaciones invernales tranquilas y cálidas. Ofreciéndole un paseo marítimo con terrazas con vistas, restaurantes donde degustar gastronomía canaria – algo no muy frecuente en zonas muy turísticas como Costa Adeje -, varias playas (playa El Cabezo, playa El Médano, playa Leocadio Machado, Los Balos y playa Montaña Roja. Algunas de ellas son paraíso para surferos, que llegan de lugares diferentes durante todo el año para disfrutar del viento y de las olas fantásticas. En La Playa de El Cabezo es donde se celebra el Campeonato del Mundo de Windsurf y de Kitesurf. Pero una de las playas más bonitas del Médano es la que hay detrás de la Montaña Roja: la playa de la Tejita, la más larga de Tenerife.

Por otra parte, el ambiente nocturno de El Médano es muy agradable, para cenar de tapas por los bares, y quedarse a escuchar música y tomarse unas copas gozando de la noche invernal como si fuese verano. Al final, conseguimos sentirnos un habitante más de El Médano, disfrutando sobre todo de lo que más nos gusta: la naturaleza. Surcaremos los senderos que atraviesan la belleza volcánica de la Reserva Natural de la Montaña Roja.

Ascenso corriendo a la Montaña Roja desde el Médano

Ascenso de la Montaña Roja. El pueblo de El Médano, allá a lo lejos

Queríamos volver a subir a La Montaña Roja, tras la primera visita a pie, en la que nos quedamos prendados de este cono volcánico formado por una erupción costera. Aunque sus rocas son basálticas, negras o marrones, su color rojizo se debe a que el hierro convivió tiempo con el basalto y, por acción de la humedad y el calor, terminó oxidándose. 

En esta ocasión ascenderemos al volcán de otro modo: haciendo una ruta corriendo desde el pueblo de El Médano hasta lo alto de la Montaña Roja. Aunque no somos grandes corredores, nos gusta ir a carreras en distintos lugares a los que viajamos: en Carnota, corrimos en la playa más larga de Galicia. Y en nuestro primer viaje a Tenerife corrimos en la Carrera Nocturna de La Laguna, el año pasado en la Media Maratón de Las Galletas y este año en la Carrera Solidaria de Fasnia.

Aunque esta no es una carrera, nos pusimos el reto de ir corriendo hasta la cima de la Montaña Roja. La primera parte fue un placer, recorrer el paseo marítimo, al lado de la playa, entrar en la Reserva Natural, atravesando el paisaje volcánico. Pero al comenzar la subida, empezó a hacerse duro, aunque no desistimos, y aún bajando la velocidad, íbamos sumando metros poco a poco, tanto en longitud como en altitud. Mientras corríamos era inevitable pensar en todos esos corredores canarios que se entrenan a diario en estos terrenos difíciles, muy duros y que al final son capaces de hacer carreras del tipo “Iron Man”. Nosotros, desde luego, no aspiramos a eso, pero nos sentimos fuertes por conseguir hacer una carrera en terrenos con pendiente como en el pueblo de Fasnia, en Medianías, o con intentar subir a la Montaña Roja. 

Para muchos de los deportistas tinerfeños, coser y cantar. Para nosotros, una prueba de esfuerzo y resistencia. Y ahí estamos, ascendiendo por el bello cono volcánico de color rojo, comenzando a ver el mar y el Médano cada vez más lejos. La vertical podría desanimarnos fácilmente, el esfuerzo está siendo grande, pero nos anima el pensar que cada vez queda menos para alcanzar nuestra meta, y que la recompensa será el haberlo conseguido y, encima, unas vistas panorámicas fantásticas.

Traspuesto tras la subida corriendo a El Médano

Así que seguimos a paso muy suave hasta que finalmente logramos alcanzar la cima de la Montaña Roja, a pesar de que el corazón casi se nos salía por la boca. Poco a poco, tras recuperar la calma, llegó la euforia: ¡lo habíamos conseguido, subimos corriendo a la Montaña Roja!, ¡y qué vistas!. El pueblito del Médano al final de la bahía, el mar muy azul, y pequeños volcanes salpicando el paisaje, como el Bocinegro, el otro volcán de El Médano. Y hacia el centro de la isla, el símbolo de Tenerife, el Teide, que en esta ocasión no está nevado a pesar de ser enero. Y a nuestra espaldas la larguísima playa de Tejina que nos invita a darnos un chapuzón tras haber conseguido nuestro propósito. 

Todavía nos quedamos un rato más, contemplando este espléndido paisaje volcánico, mientras los aviones que despegan y aterrizan en el Aeropuerto de Tenerife Sur rompen la tranquilidad que se respira aquí arriba. 

Un chapuzón en la playa de Tejita

La bajada de la Montaña Roja es ligera, lo hacemos de nuevo corriendo y así seguimos hasta llegar a la zona naturista que hay en la parte oeste de la Playa de Tejita. El día está espléndido y la ocasión es perfecta para darnos un baño en las aguas del Atlántico que están a buena temperatura aún en esta época del año. 

Playa de la Tejita, al fondo la Montaña Roja

Regresamos poco a poco a El Médano para disfrutar de una buena comida, seguramente un pescado fresco (cherne, quizás) a la brasa, acompañado de unas papas arrugás con mojo, y un poco de queso asado. Nos entretenemos en el paseo, junto a la playa de El Médano, animada por gente haciendo kitesurf, lanzando sus cometas de colores al viento, paseando o tomando un vermut en las terrazas. Allí posamos para la foto con la magnífica Montaña Roja de tela de fondo, satisfechos por comenzar el año viajero con tanta energía en un lugar tan especial.

Ruta a pie por la Reserva Especial Natural de la Montaña Roja. 

Dunas fósiles La Tosca

Qué ver en la Montaña Roja: El volcán dormido de Bocinegro, bunkers de la época de la II Guerra Mundial, dunas fósiles La Tosca

Al día siguiente, decidimos regresar a la Reserva Natural Especial de la Montaña Roja para explorarla. 166 hectáreas en las que no solo destaca el emblema de El Médano, el volcán de la Montaña Roja, sino otro cono volcánico reciente: El Bocinegro, además de hábitats de arenas inorgánicas y humedales donde viven numerosas especies de aves. Esta variedad de paisajes hace que en la Reserva haya también 136 especies de plantas diferentes. En primavera se puede apreciar mejor la diversidad de la flora de este rincón de Tenerife.

Escogemos el otro volcán de la Reserva Natural Especial: el Bocinegro, más bajo, cuya cima está a 36 metros de altitud. La ruta está señalizada por un camino de arena clara y un sendero delimitado por piedras. Al contrario de la Montaña Roja, el volcán Bocinegro tiene un color claro. Tras la subida más o menos rápida, podemos contemplar la belleza de este paisaje volcánico lleno de contrastes que nos sigue maravillando. 

Descendemos para caminar por los senderos de la Reserva Natrural y nos sorprenden las dunas fósiles de un color ocre claro. Se conocen como La Tosca, y recuerdan al Paisaje Lunar de Vilaflor de Chasna. Caminamos por estas extrañas formaciones sintiéndonos como en un desierto.

De regreso al pueblo de El Médano todavía nos encontramos con otra sorpresa: búnkers o fortines de la época de la II Guerra Mundial que al parecer todavía pueden encontrarse a lo largo de la costa de Tenerife. Nos enteramos de la razón por la que están aquí: por el temor a una invasión británica en plena guerra mundial. Contactando con Guías Oficiales de Turismo de Canarias, se pueden hacer visitas guiadas.

Búnkers de la época de la  II Guerra Mundial

Terminamos satisfechos nuestra estancia en El Médano. En los viajes a Tenerife siempre se abren una multitud de posibilidades, de sitios naturales que visitar, de pueblos en los que no habíamos reparado, de platos de la gastronomía que nos conquistan, de vinos que nos devuelven a la tierra con su sabor volcánico. Regresaremos a nuestras queridas Islas Canarias, en cualquier punto de su geografía podemos iniciar el viaje…

Cómo llegar a la Montaña Roja /cómo llegar a El Médano

En coche, por la autopista TF-1, hay que salir en San Isidro-El Médano-Granadilla, y después tomar la carretera TF-64 en dirección a El Médano. Una vez en el cruce de la carretera TF-643, hay que ir hacia Los Abrigos. Una vez en la Montaña Roja, hay que dejar el coche en uno de los dos aparcamientos (uno en la curva de El Tapao y otro en la Playa de Tejita), y subir a pie.

Artículo escrito por María Calvo Santos.

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