Viaje por la Isla de Skye, un microcosmos de Escocia

Skye Island, quizá una de las metas más deseadas por aquellos que buscan con su viaje desmenuzar Escocia en profundidad. Parangonando aquello que decía Goethe sobre que “Italia sin Sicilia no grabaría ninguna imagen en el alma: aquí se encuentra la clave de todo”, se podría afirmar que Escocia sin Skye dejaría un hueco irreemplazable.

Inmersos en la naturaleza de Skye
Inmersos en la naturaleza de Skye

Para nosotros la afirmación no es en vano, y Skye, con su microcosmos tan particular y al mismo tiempo tan apropiado para definir Escocia, fue un viaje dentro del viaje, y todas las recomendaciones previas a nuestra llegada no fueron ni por asomo exageradas.

El Skye Bridge nos saludaba con su apariencia flexible, casi de chicle, mientras lo cruzábamos tras parar en el castillo de Eilean Donan y otros tantos días de ruta desde Edimburgo, la costa oeste y el Lago Ness.

El paisaje que se sucedía, con las islas de Scalpay y Raasay a la izquierda de la carretera, y cascadas de corriente generosa a nuestro paso, nos iba introduciendo en la variada geografía de Skye.

Que hacer y ver en Skye Island

Hay mucho que hacer en la isla, y seguro que faltarán días para conocer todos los lugares importantes. Hay que tener en cuenta que la isla hay que “trotarla”, es decir, que hay muchos itinerarios de trekking, y buena parte de la estancia se va con recorridos a pié. Por ello estar menos de tres días supondrá quedarse con la miel en los labios. Y de hecho con ese escaso tiempo apenas podremos ver lo esencial, por lo que si se dispone de una semana mejor.

Nuestro alojamiento no estaba lejos de Dunvegan, una preciosa casa de campo muy coqueta y con vistas al mar. Sin tiempo de dejar apenas la maleta, nos subimos al coche para aprovechar a visitar la playa de Coral de Claigan, al norte de Dunvegan.

Coral Beach – Traigh a’ Chorail

Junto al aparcamiento un letrero indica la importancia de esta zona como reserva de biodiversidad, tanto marina como de fauna y flora terrestre. Desde aquí hay unos veinte minutos andando hasta la playa, que distinguiremos por el color turquesa de sus aguas, reflejadas con un fondo de arena muy claro. Pese a su nombre los pequeños trozos que encontramos en la orilla son de Maërl, esqueletos de un alga marina rojiza que crece junto a la isla de Lampay a apenas unos centenares de metros, y que confundida con el coral dio nombre a la playa.

Coral Beach en Skye
Coral Beach en Skye

Frente a la playa es normal que aparezcan focas asomando sus bigotes por el agua. Si se tiene paciencia y no se hace mucho ruido mantienen la distancia mientras se sumergen en busca de los bancos de peces. Desde la colina Ghrobain que hay frente a la playa se divisa la playa con la isla de Lampay no lejos.

Igual de tímidos son los conejos que anidan frente a la playa de coral, agujereando el terreno para crear una serie de laberintos y madrigueras que les permiten salir por diferentes huecos. Sentados junto a la orilla no tardaban en aparecer mientras nuestras cámaras de fotos acechaban expectantes y pacientes para retratarlos.

Castillo de Dunvegan 

El segundo día madrugamos para estirarlo al máximo. Había muchos lugares programados y no queríamos que fuesen visitas efímeras. Nos encaminamos al Castillo de Dunvegan (Dun Bheagain), invitados por los propietarios, descendientes del Clan MacLeod. Del castillo del siglo XIV sólo restan las mazmorras y parte de la torre, que servía de defensa y vigilancia. El resto del edificio es una superposición de elementos y reformas que van desde el siglo XVII al XIX, cuando el sentimiento de renacimiento escocés tiene su punto álgido.

El recorrido por las estancias muestra la historia de la saga de los MacLeod, con retratos familiares y objetos históricos, entre los que destacan la Fairy Flag, una bandera con propiedades “mágicas” según la cual su uso como estandarte permitió sacar de apuros a diferentes miembros de los McLeod en varios aprietos a lo largo de la historia; y el Rory Mor’s Drinking Horn. Este cuerno de origen celta, labrado con detalles familiares, era utilizado por los MacLeod como rito de iniciación de paso a la vida adulta, y para ello se debía beber de un solo trago toda su capacidad de algo más de un litro.

En el interior del castillo de Dunvegan no está permitido hacer fotos, salvo desde la terraza que mira al mar. Para los apasionados de la historia escocesa es una perfecta oportunidad para ahondar en las vicisitudes de uno de los clanes más importantes de la isla de Skye, y de toda Escocia.

Escalera de entrada en el interior del castillo de Dunvegan
Escalera de entrada en el interior del castillo de Dunvegan

Después de conocer las salas nobles del interior del castillo, caminamos hasta la orilla del Loch Dunvegan desde donde se tiene una perspectiva completa del castillo y las fotos lucen más pese al día gris. La bajamar ha dejado al aire las algas de tonos marrones y anaranjados, que contrastan con el verde del bosque que rodea al castillo.

Castillo de Dunvegan
Castillo de Dunvegan

Un buen puñado de focas juega al escondite frente a nosotros, asomando los bigotes cuando no percibe el motor de los pequeños barcos que hacen excursiones por la costa.

Ya de regreso al castillo tomamos el camino más largo, penetrando en los jardines, orgullo familiar de los MacLeod, y que reproducen espacios bucólicos salidos de una novela triste del romanticismo escocés de Walter Scott.

Fairy Glen

La mitología y las leyendas impregnan cada rincón de Escocia. El romanticismo anglosajón del siglo XVIII y XIX inundó la literatura bebiendo de historias orales transmitidas durante siglos. Y precisamente un lugar que desprende esa magia es Fairy Glen.

A falta de señalización uno tiene que tirar de intuición, y es que aunque en ningún momento se indica que se ha llegado al Fairy Glen, la carretera que va desde el pueblo de Uig en la costa, desemboca en un lugar que hace que sobren las palabras, y que sintamos que hemos llegado.

Fairy Glen, el Valle de las Hadas de Skye
Fairy Glen, el Valle de las Hadas de Skye

Fairy Glen (Faerie Glen en gaélico) es un lugar atípico, con un paisaje que mezcla una orografía casi de dibujos animados. Aquí se cuenta que viven las hadas, en un escondite de pequeñas colinas (mínimas), casi peñascos cubiertos con una alfombra de verde hierba.

El lugar invita a jugar, y por ello después de subir a alguna de ellas, entran ganas de correr ladera abajo para subir con el impulso a otra. Una roca se erige destacando sobre las demás, Castle Ewen, que aunque no tiene testimonio visible de la antigua fortaleza, sin duda fue un lugar idóneo para controlar el territorio. Escalamos hasta lo alto y desde allí disfrutamos del país de las hadas, Fairy Glen.

De vuelta hacia el pueblo de Uig hicimos una breve parada para comprar las cervezas locales Skye Ales, en la tienda de Isle of Skye Brewing Co.

Uig es muy pequeño pero el ambiente de la fábrica de cervezas y el puerto desde donde salen los ferries que van a la Isla de Harris (una de las Hébridas Exteriores) hacen que se perciba más vida.

Puerto del pueblo de Uig
Puerto del pueblo de Uig

Desde el mismo pueblo de Uig parte la carretera que conduce y se eleva hacia el próximo lugar en nuestra apretada agenda,  The Quiraing.

The Quiraing

The Quiraing es otra de las rutas de trekking más conocidas e impresionantes de la isla de Skye. Desde el aparcamiento junto a la carretera ya hay unas vistas de postal que abarcan la cordillera de montañas de Trotternish que divide el norte de la isla, y que desciende hasta el mar y  la franja este de la costa.

Vista desde The Quiraing
Vista desde The Quiraing

Gran parte de la gente que llega hasta aquí (sobre todo los tours organizados en autobuses) simplemente se asoman a los miradores naturales para sacar una bella estampa de su paso por Skye, con The Quiraing al fondo. Pero la ruta, con un sendero relativamente sencillo merece bien la pena un par de horas de paseo (unos 7,5 km de distancia).

El sol deambula casi sonámbulo, mostrando su cara aún dormida a ratos, cuando consigue escabullirse de las nubes, ofreciendo un espectáculo de color, y repintando los tonos de las montañas que pasan de ocres a intensos.

El itinerario sigue un sendero bien marcado hacia el pico llamado The Prision. Si ha llovido suele estar algo embarrado, con algunos charcos que hay cruzar, momento en el que se agradece haber traído las botas de montaña.

Camino hacia The Quiraing
Camino hacia The Quiraing

Las ovejas se mueven con pericia por pendientes en las que rodaríamos montaña abajo, mientras comen la hierba más fresca inmutables ante nuestra presencia.

Cuando se llega al peñasco de la Prisión, podemos o bien subir la pendiente de rocas y gravilla o bien rodear el pico por la derecha para tener unas vistas sensacionales hacia el mar. Ambos caminos se funden más adelante junto a la aguja afilada de The Needle, un punto que en nuestro caso suponía el retorno, pero que si se continúa permite llegar montaña abajo hasta el mar.

En este punto a la izquierda está el altiplano conocido como The Table, donde se cuenta que los lugareños escondían el ganado cuando se producían razzias de los invasores.

Vista desde The Quiraing
Vista desde The Quiraing

Ya de retorno el zig zag de la carretera que habíamos visto camino de The Quiraing nos llevó hasta la costa, para continuar la ruta hacia el sur. El tiempo se nos había echado encima y tuvimos que decidir si parar de nuevo para hacer el trekking hasta  The Old man of Storr o priorizar otros puntos que teníamos en la cabeza. Finalmente, al observar que las nubes se condensaban en la montaña y que era probable que nos arruinase el paseo, optamos por continuar y solo disfrutar desde la carretera de su silueta.

Cascada de Kilt Rock

El mar sería el mejor lugar para ver la asombrosa caída de la cascada de Kilt Rock. Como no hay excursiones que la ofrezcan, tuvimos que contentarnos con la perspectiva desde los acantilados, precipitando toda la fuerza de miles y miles de litros de agua dulce en el mar interior de la costa escocesa.

Cascada de Kilt Rock
Cascada de Kilt Rock

De la multitud agolpada en Kilt Rock pasamos en apenas unos kilómetros a la más absoluta soledad camino de The Brother’s Point.

Brother’s Point (Rubha nam Brathairean )

Brother’s Point o Rubha nam Brathairean en gaélico no suele aparecer en las guías de viaje como un lugar famoso, pero tras rebuscar nosotros lo encontramos como una pequeña ruta costera que no deja indiferente. Desde la carretera que va hacia Portree, a la altura de Culnacnoc, desciende un camino que conduce hasta esta mini península donde se halló un asentamiento de la Edad de Hierro, y donde algunos de los primeros monjes que cristianizaron Escocia tenían su ermita.

Brother's Point
Brother’s Point

El camino para llegar hasta la punta se antoja algo abrupto pero no lo es tanto, y las vistas desde lo alto del Dun Hasan merecen la escalada. La paz es absoluta en este balcón expuesto al mar donde el viento mueve las gaviotas como marionetas.

El pueblo de Portree

Vuelta al coche continuamos los pocos kilómetros que nos llevan hasta Portree, con sus características casas de colores, que es el perfecto contraste a tanta naturaleza. La hilera de casas del puerto, con sus tonos cremosos rosas, amarillos pone color a una isla donde el verde y los tonos ocres mandan.

Pueblo de Portree con sus casas de colores
Pueblo de Portree con sus casas de colores

Portee es un pueblo marinero que sirve de posada para los más urbanitas que desean tomar unas cervezas por las noches en sus acogedores pubs, o tener a mano el supermercado. Se visita rápido porque aún siendo el más grande de Skye, su tamaño es reducido.

Es probable que no encontremos fácilmente donde aparcar, así que si lo dejamos en la entrada al pueblo y bajamos poco a poco hacia el puerto perderemos menos tiempo.

Fairy Pools –  Fairy Glen, o Faerie Glen (“el valle de las hadas”)

Las Fairy Pools, cuya traducción sería piscinas o pozas de las hadas son uno de los lugares más turísticos y visitados de la isla, y su peregrinaje de “fieles” fans del Instagram puede quitarle encanto a los que buscan trekkings más solitarios.

Fairy Pools, las pozas de las Hadas de Skye
Fairy Pools, las pozas de las Hadas de Skye

Al llegar nos sorprendió la cantidad de coches que ya antes del parking se habían dispuesto en el arcén del camino, anticipando una gran condensación de gente.

Desde el aparcamiento ya anticipamos el sendero que lleva hasta el el final de las pozas y las pequeñas cascadas, con la efigie de las Black Cuillins, las montañas desde donde descienden las aguas de río Brittle, que nutre de caudal a las Fairy Pools.

Al tratarse de un suave camino, sin ningún tipo de dificultad, son muchos los viajeros que visitan Skye los que llegan atraídos por la belleza -y porque no decirlo el marketing- de las pozas de las Hadas.

Pozas de las hadas - Fairy Pools
Pozas de las hadas – Fairy Pools

El valle de Glen brittle nos envuelve mientras caminamos a lo largo de los pequeños saltos de agua. Algunos valientes se animan a bañarse, tumbados en las pozas, mientras otros saltan en las piscinas formadas por el desgaste de los saltos de agua.

En busca de la vaca peluda escocesa

Para nosotros encontrar una vaca peluda en Skye se convirtió en casi una odisea, y casi parecía que cuando más lo ansiábamos, más complicado era distinguir el pelaje anaranjado asomando entre la frondosa hierba verde. Hasta que se obró el milagro, y de repente, de regreso de las Fairy Pools, yaciendo entre la hierba, un aura brotaba del abundante pelo de nuestra amiga la vaca.

La vaca peluda escocesa
La vaca peluda escocesa

Lo absurdo del momento nos generó ganas de geolocalizarla, para que generaciones futuras no tengan que padecer el sufrimiento de unos viajeros desesperados en busca del animal más famoso de Escocia.

Bahía de Talisker

De regreso a Carbost, cambiamos el rumbo hacia el oeste, con dirección a la Talisker Bay, un lugar no muy conocido, pero que habíamos descubierto tras horas de lectura de libros sobre rutas recomendadas en la isla de Skye. La paz que transmite esta bahía bien merece puesto que a diferencia de las Fairy Pools, apenas encontramos un par de personas disfrutando de las vistas de esta bahía.

No se equivocaban James Boswell  y Samuel Johnson cuando viajaron incluyeron la bahía de Talisker en su periplo por el norte de escocia, narrado en “Viaje a las Islas Occidentales de Escocia”.

Bahía y playa de Talisker con la cascada al fondo
Bahía y playa de Talisker con la cascada al fondo

Con su forma de hoz, la bahía de Talisker forma una boca afable donde las olas llegan más mermadas que en los extremos de la ensenada.

Un enorme trozo de chimenea de buque oxidada, quizá resto de un naufragio duerme sobre las rocas. No lejos las gaviotas se agrupaban formando una cohorte de centuriones romanos, apiñadas defendiendo su pedazo de playa de arena negra. La marea había formado con su mecido golpeo, franjas grises, filtrando por el peso los granos de mineral, y creando suaves líneas onduladas.

Al final de la playa una enorme cascada vertía sobre las rocas su potente chorro desde unos cincuenta metros de altura. Cautivados por su fuerza fuimos saltando de roca en roca hasta llegar sus pies.

Neist Point – El faro del fin del mundo… escocés

Después de la Bahía de Talisker regresamos vía Carbost hacia Dunvegan para dirigirnos a la pequeña península donde se asoma el faro de Neist. Sin duda el atardecer es el mejor momento para disfrutar de la puesta de sol por el oeste, si es que el sol hace presencia y rompe la trinchera de nubes.

Faro de Neist Point
Faro de Neist Point

Las vistas desde lo alto con el faro en el extremo del promontorio nos recuerdan los tiempos de soledad del farero. No nos extraña que Lars von Trier lo eligiera para escenas de su película Rompiendo las olas, porque al igual que la luz del faro que ilumina 360 grados, la postal que ofrece es una de las más bellas de Skye.

Como no contábamos con mucho tiempo decidimos no bajar hasta el faro, tramo que lleva más de media hora desde el parking, descendiendo por una escalera y caminando hasta sobrepasar el primer risco que esconde al faro. Sin embargo las vistas desde el mirador natural no lejos del aparcamiento, ya deleitan con la mejor panorámica del faro al atardecer.

Unos cuantos fotógrafos plantaban su trípode y se sentaban a disfrutar de la caída del sol, olvidando que la mejor vista no necesitaba el objetivo de la cámara.

Vistas del Faro de Neist Point
Vistas del Faro de Neist Point

Nuestro viaje por Skye llegaba a su fin, y aunque se nos había hecho corto, nada más abandonar la isla ya presentimos que algún día volveríamos a verla.

Lo imprescindible de Skye

  • – Portree
  • – Coral Beach
  • – Castillo de Dunvegan
  • – Destilería de Talisker
  • – Bahía de Talisker y destilería de whisky
  • – Cascada de Kilt Rock
  • – Pico de Quiraing
  • – Fairy Glen
  • – Old Man of Storr

Alojamiento en la isla de Skye

Skye es la isla más famosa de Escocia, y eso implica que cerrar la reserva de alojamiento con tiempo es imprescindible. Y no sólo porque lo único que queda libre a última hora sea caro, si no porque es probable que no quede nada de nada. A falta de grandes hoteles, lo que proliferan son Bed and Breakfast, casas de campo, Airbnb y pensiones tanto perdidas por la isla, como en Portree y Dunvegan, las dos poblaciones más grandes de Skye. Un buen consejo es reservar el alojamiento cuando ya tengamos claras las fechas, sin esperar, y teniendo en cuenta que igual no ha posibilidad de cancelación. En verano -sobre todo julio y agosto- la isla se queda sin una cama, y los mismos escoceses y otros turistas europeos reservan de un año para otro.

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Como llegar a Skye

En coche de alquiler se tardan cinco horas desde Glasgow y cinco horas y media desde Edimburgo, por lo que se puede considerar una parada en algún punto intermedio para conocer otros puntos interesantes de Escocia.

El coche es la mejor opción porque el transporte público pasa por una combinación de autobuses o trenes que sumen más de 7 horas y media para llegar a la isla de Skye.

También se puede llegar en barco con el ferry de la compañía Caledonian MacBrayne (CalMac) que conecta Mallaig con Armadale.

Otra opción son los tours organizados a Skye de varios días con salida desde Edimburgo.

Consejos visita Skye

Si tenemos pensado llegar o salir de Skye en ferry a través del puerto de Armadale, hay que tener en cuenta que es mejor comprar online los billetes, ya que es habitual que se agoten y tengamos que esperar al siguiente ferry, lo que puede suponer un par de horas más, y por tanto sea más productivo salir conduciendo con el coche a través del Skye Bridge.

Conducción: Al igual que en la mayoría de las Highlands las carreteras suelen ser estrechas y existe una ley no escrita (pero si de obligado cumplimiento) que consiste en ceder el paso a los que coches que vienen de frente en alguno de los puntos habilitados. Y por supuesto no está de más hacer un gesto de saludo y agradecimiento con la amable gente local.

Cuando viajar: Nuestro viaje a Skye lo llevamos a cabo en junio, disfrutando de un tiempo y clima excepcional, quizá fruto de la suerte, y aunque los cambios de temperatura eran habituales, siempre había un rato de sol. En Julio y Agosto Skye recibe muchos más turistas y por ello los lugares más conocidos están expuestos a eso que llamamos ahora turismo de masa.

Oficina de turismo de Skye

La única oficina de turismo en la isla de Skye es la Tourist Information Centre de Bayfield Road en Portree
Teléfono: 01478 612 992
Email: portree@visitscotland.com

Mapa de los luhares más interesantes en la Isla de Skye

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