Visita al yacimiento romano de Itálica en Santiponce

Santiponce es de esos lugares que nos gustan por ser un cruce de caminos, una encrucijada y encuentro de culturas mestizo. Llegamos a este histórico pueblo en nuestra ruta de la provincia de Sevilla, sabedores que alrededor de la preciosa ciudad andaluza, hay motivos más que justificados para extender el viaje. Santiponce nos llamaba desde hace tiempo, ansiando conocer la ciudad de Itálica, dentro del acertado itinerario romano de la Bética que han impulsado desde la diputación sevillana.

Los caminos y calzadas de otro tiempo se han convertido hoy en día en propuestas de itinerarios que acercan al viajero. La Ruta Vía de la Plata y la Ruta Bética son dos acertadas maneras de conocer Santiponce, Itálica, y el resto de la provincia de Sevilla, desbordante de atractivos.

Foso del Anfiteatro de Itálica
Foso del Anfiteatro de Itálica

ITÁLICA, CUNA DE EMPERADORES ROMANOS

La Colonia Aelia Augusto fue la primera en fundarse en la península ibérica, e incluso la primera fuera de la península itálica. La victoria de los romanos contra los cartagineses, hasta entonces dominadores del territorio, sirvió para que Italica se erigiera como punta de la lanza de la conquista romana de las futuras Hispania y Lusitania. La fundación fue promovida por Publio Cornelio Escipión en el 206 a.C., y fueron los veteranos de la batalla de Illipa (la actual Carmona) los primeros pobladores de la colonia.

Años más tarde, en el 53 d.C. Italica vio nacer al futuro emperador Trajano, el primero nacido en provincias, que siempre trató de favorecer el desarrollo de su ciudad natal. Otro emperador, Adriano, probablemente nació y vivió parte de su juventud en Italica, y una vez ya en el poder, concedió el título de Colonia Aelia Augusta Italica, impulsando obras civiles y religiosas, como la nova urbs. Esta área de Italica fue a la postre una ciudad honorífica a la divinidad del emperador Trajano. Incluso Italica vio nacer otro emperador más, esta vez de la dinastía Flavia, Teodosio I el Grande.

Escultura de Trajano en Itálica
Escultura de Trajano en Itálica

De la Itálica de época republicana desde su fundación se conoce relativamente poco. La razón es que la ciudad está bajo el núcleo urbano de Santiponce, construido desde principios del siglo XVII. Las reformas de las casas permiten hallar nuevos restos y documentar este periodo de la denominada Vetus urbs . La posterior expansión de la ciudad romana fue hacia la colina -donde está el cementerio de la ciudad- conocida como Nova Urbs y promovida por Adriano. Con este nueva urbanización de época altoimperial (117-138 d.C.) se creo un espacio residencial hecho ex-profeso para patricios de alto rango, como demuestra la majestuosidad de las casas (domus) y la amplitud de las calles o edificios públicos. Uno de esos edificios es el Traianeum, un templo de culto imperial.

La caída del Imperio no supuso el abandono total de Italica, ya que si bien la urbs adrianea quedó despoblada, el resto de la ciudad fue habitado por  visigodos y árabes. Solo en el siglo XII se abandona durante cinco centurias. Las primeras excavaciones se llevaron a cabo entre 1781 y 1788 a cargo de Francisco de Brunas. Antes, ya desde los siglos XVI y XVII, figuras como el humanista Rodrigo Caro con su poema  “Canción a las ruinas de Itálica” o fray Fernando de Zevallos con una monografía, habían desempolvado el interés hacia la antigua ciudad romana. Pero no será hasta el siglo XIX cuando por un lado el interés de los viajeros extranjeros en su periplo andaluz, junto con el empeño de protección de algunos eruditos como Demetrio de los Ríos y su hijo Amador, se ponga énfasis en la importancia de la conservación de Italica frente a los expolios.

Corredor del anfiteatro de Itálica
Corredor del anfiteatro de Itálica

No debemos obviar que durante siglos el monasterio uso la piedra de Itálica para hacer cal, o que los cimientos de las casas de Santiponce se hicieron sobre los restos de la antigua ciudad romana. De hecho el actual Santiponce es un asentamiento relativamente moderno, ya que el original estaba en la orilla del Guadalquivir, -en un lugar conocido como la isla del Hierro-. Incluso en el siglo XIX la construcción de la carretera de Extremadura se hizo a base de material del yacimiento, conocido también como “Las Canteras”. En ese periodo se dinamitó el anfiteatro el foro y las murallas, y se aprovecho su “noble” piedra para la carretera. Del mismo modo varios mosaicos del pavimento de las casas fueron a parar a casas nobles de Sevilla, como por ejemplo el Palacio de la Condesa de Lebrija. Desde 1912 Itálica es Monumento Nacional y las excavaciones continuadas siguen sacando nuevos testimonios sobre el pasado de la urbe romana.

Reconstrucción 3D de la ciudad romana de Itálica

Visita yacimiento

El perímetro de las murallas cubría una extensión de 50 hectáreas, rodeando tanto la primera fase constructiva de Itálica como la ampliación de Adriano.

Traspasamos las murallas que dan acceso a la ampliación de la Nova Urbs de la ciudad de Itálica. El trazo amplio de algunas calles alcanza los dieciséis metros, algo insólito en una colonia de provincias, y que recuerda a la magna Roma o a la espectacular Pompeya. La razón es que sigue el patrón helenístico que Adriano implementó durante su mandato, dotando a la retícula de calles de una grandiosidad significante.

Uno de las primeras Domus que encontramos es el edificio de la Exedra, con una pavimentación de opus sectile, es decir a base de ornamentación de mármol policromado refinado y formas geométricas. Este enorme espacio de 4000 metros cuadrados contaba con palestra, baños termales y diferentes áreas reconocibles. Las figuras de los Pigmeos en las letrinas comunitarias adornan el suelo.

A continuación está la Casa de Neptuno, uno de los espacios termales de Itálica, compuesto de los clásicos espacios de caldarium, fypocastum o frigidarium. Aún sin excavar totalmente, podemos distinguir los pilares de ladrillo que estaban e el subsuelo y por donde circulaba el agua. En el frigidarium sorprende la belleza del mosaico del dios Neptuno subido en un carro tirado por dos hipocampos, con su cohorte de animales terrestres convertidos en marinos con cola de pez, y cerrando todo el conjunto una cenefa con motivos de peces fluviales y pigmeos. También en el mismo edificio hay una colección de mosaicos con temática mitológica que hacen referencia a Teseo y el minotauro, Ariadna y el laberinto y Dionisio.

Mosaicos de la casa de Neptuno en Itálica
Mosaicos de la casa de Neptuno en Itálica

La casa anexa continuando hacia lo alto es la denominada como Casa de los Pájaros, preciosa domus que además de mostrar una gran colección de mosaicos de gran factura, es un regalo para los ornitólogos y amantes de las aves. LA Casa de los pájaros cumple el estándar de una domus romana en Itálica, con su patio en el centro y el clásico peristilo columnado. La estancia que da nombre a la casa reúne a una fauna de treinta especies de aves, desde pavo real, a garza, águila, paloma, gallo o loro entre otros. En el centro se aventura una posible escena del mito de orfeo, quizá indicando que fue un dormitorio. Conectadas por el triclinium donde se llevaban a cabo los banquetes, se abren dos estancias privadas con uso estacional, una en invierno, con orientación solar y otra de verano, más fresca y con estanque. También encontramos el espacio del larario, destinado al culto de los dioses de protección del hogar.

Casa de los Pájaros en el yacimiento de Itálica
Casa de los Pájaros en el yacimiento de Itálica

Continuamos la visita hacia el espacio más importante de Itálica, el Traianeum, dejando atrás lagunas Tabernae, empleadas como tiendas o puestos de comida. El Traianeum era un templo religioso de culto al emperador Trajano. Poco queda del monumental edificio, cuyas cien columnas de mármol que cerraban la galería porticada, fueron expoliadas a lo largo de los siglos.

Descendemos suavemente la pendiente con dirección a la Casa del Planetario, cuyo mosaico representaba los siete astros identificados en época romana, personificados con dioses, y de donde surgían los nombres de los días de la semana. El mosaico de Baco es otro de los que forma parte la Casa del Planetario, representando al dios del vino abrazando a Ariadna, abandonada a su suerte en Naxos por Teseo, escapado del laberinto del minotauro.

A una calle están las Termas Mayores (o de la reina Mora), lugar clásico de ocio y relajación, pero también de negocios y de asuntos políticos. Los 30.000 metros cuadrados de las termas contaban con dos áreas diferenciadas de baño para ambos sexos, una palestra (gimnasio), biblioteca y solarium. La natatio o área de baño tiene forma de T, y se distinguen las áreas típicas y los hornos para calentar el agua.

Finalmente nos acercamos a la Casa de Hylas, admirando los mosaicos con alegorías de las cuatro estaciones, tigres y el rapto de Hilas por las Ninfas, presidido por Hércules que se encuentra en el Museo Arqueológico de Sevilla.

ANFITEATRO

Dejamos la zona habitacional de la nova urbs para dirigirnos al espectacular espacio del anfiteatro, sin duda el monumento más reconocible de Itálica, y el que maravilla a todo visitante del yacimiento. Fruto de nuestros viajes conocemos algunos de los anfiteatros más colosales del Imperio romano, como el Coliseo de Roma, el del Djem en Túnez, el de Nimes, el de Pula en Croacia, el de Verona o el de Tarragona. El anfiteatro de Itálica era uno de los más grandes, con un aforo de 25.000 espectadores y tres niveles de gradas. Las gradas superiores derrumbadas nos llevan a imaginarnos su grandeza. Teniendo en cuenta que la población estimada de Itálica era apenas de diez o quince mil habitantes, se presupone que el anfiteatro atraía a gente de todo el territorio, sirviendo de foco regional de las luchas de gladiadores (ludi gladiatori) o contra las “bestias”.

Anfiteatro de Itálica
Anfiteatro de Itálica

Accedemos al foso (fossa bestiaria) en total soledad, captando con los ojos la panorámica 360 grados que nuestra cámara de fotos no puede plasmar. El silencio es total pero nos parece percibir el rugido provocado por el clamor del público, mezclado con los golpes de los gladius (espadas cortas) contra los escudos. Clavados en la arena junto a las rampas y trampillas por donde se liberaba a los animales traídos de los confines del planeta conocidos por los romanos, casi podemos sentir la mezcla de pánico, valor y voluntad por sobrevivir de los gladiadores.

Salimos por la avenida triunfal, donde estaba el santuario dedicado a Dea Calestis y Nemesis Augusta, diosas a las que se encomendaban los gladiadores. Así lo demuestra la placa votiva que asemeja las huellas en la arena atemporales de los pies.

Placa votiva a Dea Calestis y Nemesis Augusta en el anfiteatro de Itálica
Placa votiva a Dea Calestis y Nemesis Augusta en el anfiteatro de Itálica

Junto al Museo Municipal Fernando Marmolejo, en el Cerro de San Antonio al oeste del casco urbano de Santiponce, está otro de los edificios imponentes de Itálica, el Teatro romano. De época Augusta (finales siglo I a.C, principios siglo I d.C.) aunque reformado posteriormente, es uno de los pocos espacios visibles bajo el suelo de Santiponce que podemos visitar. En su pórtico existía un templo dedicado a Isis, divinidad de origen egipcio adoptada por los romanos.

OTRAS VISITAS EN SANTIPONCE

Santiponce dispone de un centro de interpretación para las ruinas romanas de Itálica. Su nombre es ‘Cotidiana Vitae’ y cuenta con una presentación audiovisual que complementa la visita al yacimiento.

Además del yacimiento de Itálica es imprescindible acercarnos al monasterio de San Isidoro del Campo. De estilo cisterciense, es el más meridional de Europa de esta orden. Fundado en 1301 por Don Alonso Guzmán y su esposa Doña María Alonso Coronel, está compuesto por dos iglesias góticas. En el interior destaca el retablo de Martínez Montañés y la escultura de San Jerónimo Penitente, además de los frescos del Claustro de los Evangelistas. En la Edad Media los escribas llevaron a cabo la traducción de la Biblia del Oso, una de las primeras traducciones de la Biblia al castellano.

En el Museo Municipal de Santiponce Fernando Marmolejo (nombre en honor del orfebre afincado en Santiponce) podemos recorrer históricamente el pasado de la ciudad, desde la colonia romana hasta nuestros días, pasando por la construcción de San Isidoro del Campo, la invasión napoleónica o la desamortización de patrimonio eclesiástico llevada a cabo por Mendizabal en el siglo XIX. Una de las exposiciones permanentes del museo es la “Colina de los Dioses” dedicada a Itálica, centrada en las esculturas halladas durante las excavaciones. Las estatuas de Mercurio, Diana cazadora, la Venus de Itálica o la “Nueva Diosa” (cuya deidad es desconocida) uno de los últimos hallazgos (2008) y que es posible ver en el museo.

CÓMO LLEGAR A ITÁLICA

Si se viaja en coche de alquiler o privado, la dirección desde Sevilla es seguir por la carretera N-630 hacia Mérida, hasta llegar a Santiponce, a apenas 7 km de la antigua Hispalis. En la entrada del yacimiento existe un área de aparcamiento disponible para los visitantes. En transporte público la mejor opción son los autobuses que parten desde Sevilla ciudad desde la estación Plaza de Armas, gestionados por la empresa Damas, y con las líneas M-170A y M-170B.

INFORMACIÓN Y HORARIO DE ITÁLICA

DEL 1 DE ENERO AL 31 DE MARZO
De martes a sábado: De 09:00h. a 18:00h..
Domingos y festivos: De 09:00h. a 15:00h.

DEL 16 DE JUNIO AL 15 DE SEPTIEMBRE
De martes a domingos y festivos: De 09:00h. a 15:00h..

DEL 1 DE ABRIL AL 15 DE JUNIO
De martes a sábado: De 09:00h. a 20:00h.
Domingos y festivos: De 09:00h. a 15:00h.

DEL 16 SEPTIEMBRE AL 31 DICIEMBRE
De martes a sábado: De 09:00 a 18:00 horas.
Domingos y festivos: De 09:00 a 15:00 horas.
Lunes: Cerrado.

DÍAS CERRADO
Los días 1 y 6 de enero, el 1 de mayo, y el 24, 25 y 31 de diciembre, el yacimiento permanece cerrado. Además de todos los lunes a lo largo del año.

Dirección: Avenida de Extremadura, 2, 41970, Santiponce/Sevilla, España
Teléfono: +34 958 918 029
Email: info@italicaSevilla.org

Oficina de turismo de Santiponce C/ La Feria Sin número. web: http://www.ayto-santiponce.es

Mapa del yacimiento de Itálica

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