El Castillo de Burgalimar, una joya almohade en Baños de la Encina, Jaen

La impresionante fortaleza de Burgalimar

En medio de un mar de olivos se alza la impresionante fortaleza de Burgalimar, en Baños de la Encina. Sabíamos que el paisaje de Jaen se dibuja con estos árboles milenarios que sobreviven en la aridez del terreno con sus troncos retorcidos y secos. Y, aún a pesar de ésta, en su interior corre la savia y en sus ramas brotan los frutos que más tarde se convertirán en el oro de Jaen: el AOVE que saboreamos y aprendimos a distinguir en un Viaje al Tiempo de los Íberos. Sin embargo, hasta ahora, nunca nos habíamos asomado a esas colinas de Jaen cubiertas de miles de olivos. Es una imagen que deja perplejo al viajero, una primera impresión que permanecerá para siempre en su memoria, asociándola a Jaen.

Desde lo alto del Castillo de Burgalimar el asombro aumenta, ya que la fortaleza y el propio enclave de Baños de la Encina están rodeados por este mar de olivos que se pierde en el horizonte. Actúan como protectores de esta atalaya, escondiéndola de los enemigos. Desde el interior de la sólida muralla del Castillo de Burgalimar, comprendemos que ocupa una situación estratégica justo al comienzo del valle del Guadalquivir. Un enclave por cuyo control pugnaron Cristianos y Musulmanes durante la Edad Media. No hay más que recordar aquel enfrentamiento clave entre ambos que tuvo lugar a tan solo unos kilómetros del Castillo de Burgalimar en 1212: la Batalla de las Navas de Tolosa. 

La Torre de Homenaje de época cristiana

Hoy vamos a conocer la historia y los usos que se le dieron a esta impresionante fortaleza cuya silueta se recorta en el paisaje de Baños de la Encina, al norte de la provincia de Jaen.

Un enclave estratégico para Musulmanes y Cristianos

Fue el califa cordobés Al-Hakam II -hijo y sucesor de Abderramán III, quien hizo levantar en el siglo X este magnífico conjunto defensivo. Ubicado en Sierra Morena, cerca del río Guarromán, el Castillo de Bury al-Hamma – que significa “Castillo de los Baños” en árabe – se alza en lo alto del Cerro del Cueto que ya alcanzamos a ver cuando todavía estamos a decenas de kilómetros de esta villa de Jaen. Una ubicación estratégica en el camino que comunicaba Andalucía con La Mancha: el Puerto del Muradal. No fue hasta el siglo XVIII cuando Despeñaperros los sustituyó en calidad de puerto de conexión.

Un enclave estratégico para musulmanes y cristianos

Tras la construcción del Castillo de Burgalimar en el año 968, los Almohades tuvieron que hacer más sólido el conjunto amurallado para resistir a los embates del enemigo cristiano durante los siglos XI y XII – lo mismo le ocurría a los demás castillos árabes del valle del Guadalquivir -. Este enfrentamiento llevó a que el Castillo de Burgalimar pasase de manos musulmanes a cristianos y de cristianos a musulmanes en varias ocasiones. Como en 1147 cuando lo conquistó Alfonso VII o en en 1189 por Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, volviendo de nuevo a los musulmanes. Hasta que en 1212, tras la Batalla de las Navas de Tolosa fue conquistado por los reyes Alfonso VIII, Pedro I de Aragón y Sancho el Fuerte de Navarra, aunque solo fue en 1225 cuando Fernando III la conquistó definitivamente.

El pasar continuo de musulmanes y cristianos no supuso grandes transformaciones de la fortaleza de Burgalimar. De hecho, es una de las fortalezas musulmanas mejor conservadas de Europa.

La fortaleza musulmana mejor conservada de Europa

La fortaleza mejor conservada de Europa

Subimos a la parte alta del pueblo de Baños de la Encina y desde las últimas escaleras aparece imponente un torreón almenado que nos anuncia la entrada al castillo. Si miramos hace atrás vemos el pueblo que se extiende con sus casas apretadas sobre el cerro regalándonos una bonita imagen. La solidez de la fortaleza llama nuestra atención, así como el material con el que fue construido, tan distinto a la caliza o al granito al que estamos acostumbrados en el norte de España. Es tabiyya o tapial rojizo, un material que se utilizaba a menudo en las construcciones militares árabes, una mezcla de arena, arcilla, cal y piedras pequeñas. Una forma de construcción sencilla, pero duradera.

Nada más comenzar la visita del castillo de Baños de la Encina, penetramos en el espectacular recinto amurallado por una puerta cubierta por un arco de herradura. Se trata del gran patio de armas de forma oval – ¡tiene una superficie de 2700 metros cuadrados! – compuesto por una muralla apenas sobrepasada por 15 torres cuadrangulares impresionantes que nos confirman el carácter defensivo de la fortaleza. Asombra el estado de conservación y la belleza del castillo de Baños de la Encina, que produce exclamaciones de perplejidad y fascinación en el grupo de viajeros que está haciendo un alto en su viaje al tiempo de los Íberos. Del que nos despierta la amable guía de la Asociación de Amigos del Castillo de Burgalimar que, apasionada, nos conduce por el recinto ilustrándonos la historia del que fue declarado Monumento Nacional en 1931.

De un poblado argárico a un complejo urbanístico almohade

De un poblado argárico a un complejo urbanístico almohade

Las excavaciones que se realizaron en el Castillo de Burgalimar indican que la mayoría de la trama urbana y el recinto defensivo es de la época almohade. En la visita seguimos las líneas de lo que fueron las calles y las viviendas de una fortaleza destinada a la provisión y al entrenamiento de las tropas del ejército islámico.  Sin embargo, también hay vestigios de ocupación del Castillo de Burgalimar en la Edad de Bronce, como los restos de la muralla. Y también una escalinata del templo de la Fase Romana. Y, por supuesto, una parte de la época cristiana: el alcazarejo y la Torre del Homenaje.

Hace más de 4000 años, en el Cerro del Cueto hubo una primera ocupación que se relaciona con la Edad de Bronce, similar al poblado cercano de Peñalosa. En la zona sur del castillo contemplamos los restos de la muralla construida por estos pobladores, que fue más tarde destruida en gran parte por la nueva traza medieval cuando se construyó el castillo. Se encontraron fragmentos de cerámica, así como materia orgánica de los techos de las viviendas de este poblado argárico. Se cree que sus habitantes se dedicaban a la explotación de los filones del mineral de cobre de la zona.

Visita al Castillo de Burgalimar con nuestros amigos arqueólogos dentro del Viaje al Tiempo de los Iberos

Aunque la mayoría del trazado urbanístico es de época almohade (siglo XII), que intentamos imaginar a partir de los muros de sillarejo de las viviendas de estos guerreros, punto de partida de ordenación de estas. El interior giraba en torno a un patio con habitaciones, y se creía que algunas tenían planta superior y una cuadra para los animales. En cuanto a la decoración, al parecer se utilizaba en el interior, dejando el exterior más sobrio.

Por otra parte, también podemos contemplar un aljibe cubierto por una bóveda de medio cañón  dividido en dos naves, las cuales están separadas por pilares.

Vistas panorámicas desde el Alcazarejo Cristiano

Subimos unas escaleras para llegar al alcazarejo cristiano, que se encuentra en el sector norte, el cual se vio afectado con la reordenación del castillo tras la ocupación cristiana. Se redujo el espacio habitado, y el nuevo edificio no se redujo únicamente a un elemento defensivo y militar, sino también a un espacio residencial, incluso palaciego.

Vistas panorámicas de Baños de la Encina desde el Alcazarejo Cristiano

Los cristianos construyeron en el siglo XV el alcazarejo y sustituyeron la torre islámica por la actual Torre del Homenaje, conocida como “Almena Gorda”. Es una torre de estilo gótico para cuya construcción se utilizó la mampostería irregular y el sillar. Está formada por dos cuerpos cubiertos por bóveda de cañón apuntada y esquinas externas redondeadas con finalidad defensiva. La Torre del Homenaje mira hacia el interior de la población, no hacia el exterior, con lo que se deduce que se pretendía controlar a la población una vez el castillo se transformó en un edificio señorial. 

Subimos a lo alto de la Torre Homenaje desde la cual contemplamos admirados las vistas panorámicas de la localidad de Baños de la Encina, la magnífica Iglesia de San Mateo en primer plano, que destaca por su torre-campanario de cuerpo gótico y acabados renacentistas. Y las casas blancas del pueblo, apretadas, mirando hacia nosotros. Y, a lo lejos, por un momento tenemos la sensación de estar en La Mancha, ya que vemos un molino típico del Don Quijote. Se trata del molino de viento del Santo Cristo, que data de los siglos XVII y XVIII. 

Baños de la Encina desde el Castillo de Burgalimar

Las vistas panorámicas no se limitan al pueblo, si giramos 360º podemos contemplar el mar de olivos que se pierde en el horizonte. Desde aquí tenemos una perspectiva extraordinaria y podemos hacernos una idea de la dimensión que ocupan los olivares en Jaen, tanto en magnitud espacial como en valor económico y cultural.

Al otro lado se encuentra el Embalse de Rumblar que discurre encajonado entre cerros. Si lo hubiéramos seguido esta mañana en piragua, hubiéramos llegado al Poblado de Peñalosa, un yacimiento argárico de la Edad de Bronce en el que se distinguen tres grandes terrazas y la acrópolis, una zona fortificada con viviendas, calles estrellas que comunicaban las terrazas, una cisterna y una muralla con bastiones. Un poblado que vivía de la búsqueda del cobre y su explotación.

Aunque, seguramente la vista más espectacular desde la Torre Homenaje es la del interior del propio Castillo de Burgalimar cuyas partes, desde lo alto, se aprecian perfectamente. La magnífica muralla con sus torres con almenas, los restos del trazado urbano de la época almohade, y el entorno que lo rodea.

Vistas de la Plaza de Armas del Castillo de Burgalimar

Fortaleza, cementerio, escenario de conciertos y bailes, rodaje de El Capitán Trueno

En la última parte de la visita entramos en la sala de la primera planta de la Torre Homenaje, donde se conecta un video que nos narra la historia del castillo y sus diferentes usos. Aunque la mayor parte del tiempo tuvo un carácter defensivo, el Castillo de Burgalimar pasó en los últimos siglos a tener otras funciones, algunas de ellas sorprendentes. Durante los siglos XIX y XX fue cementerio de la localidad, y el interior de las torres se utilizaban como criptas. Aunque esta función desapareció en 1945 cuando se construye un nuevo cementerio y se trasladan las restos que no exhumaron totalmente hasta 2007. 

Asombra también que el Castillo de Burgalimar se utilizara a finales del siglo XX como lugar de eventos y fiestas del pueblo, en las que la torre circular del alcazarejo estaba destinado a escenario y el patio a zona de baile. Sonreímos cuando nos cuentan que en 2010 fue escenario del rodaje de la película El Capitán Trueno y el Santo Grial, estrenada en 2011. De ahí las figuras de cartón piedra que hay en la parte baja con las que nos fotografíamos. 

La vista más espectacular desde la Torre Homenaje es la del interior del propio Castillo de Burgalimar

Así nos despedimos del impresionante Castillo de Burgalimar, una magnífica joya que guarda entre sus murallas una larga historia. Salimos de él como si hubiéramos hecho un auténtico viaje al pasado.

Qué ver en Baños de la Encina

El castillo de Baños de la Encina no es el único emplazamiento de valor histórico que se encuentra en la zona. También está el poblado de Peñalosa, del que hablamos más arriba. Una visita original al yacimiento argárico de la Edad de Bronce puede ser hacer una ruta de piragüismo por el Embalse del Tumblar que incluye la visita guiada al poblado.

También en el entorno de Baños de la Encina, a 5 km se encuentra la Sierra Morena Bañusca, para fundirse en el paisaje de bosque mediterráneo y fauna magnífica: águila imperial ibérica, lobos, buitre negro, linces,…un lugar perfecto para observar la “berrea del ciervo”. 

Qué ver en Baños de la Encina

También hay rutas de senderismo por la Senda del Agua a Peñalosa, el Sendero del Bronce (por la dehesa pública del Santo Cristo, al lado del pantano, bosque de pinos y encinas y un recorrido de vestigios arqueológicos, como el Fortín de Migaldias) o el Geosendero de La Pizarrilla (historia geológica de Baños de la Encina)

Por supuesto, se impone un paseo por el pueblo, caminando por sus callejuelas, admirando sus casas señoriales de los siglos XVI y XVII, pasando por la Plaza Mayor donde está la Iglesia de San Mateo, con su magnífica portada del Renacimiento, a la que podemos entrar para ver su grandioso retablo mayor, obra de Palma Burgos, así como el coro, el púlpito, la pila bautismal del siglo XVIII y, sobre todo, el sagrario, joya del arte sacro de Jaen, de madera de ébano, marfil, plata y concha de carey.

Otro monumento interesante de Baños de la Encina es la Ermita de Jesús Llano, sobria, con una sola nave y campanario en espadaña, del siglo XVII. Pero esa sobriedad exterior contrasta con el impresionante interior cuyas paredes están llenas de frescos con escenas del Nuevo Testamento. Aunque lo que más sorprende es su torre camarín, una joya del barroco andaluz del siglo XVIII, con imágenes e pájaros, angeles, hornacinas, guirnaldas,…del suelo a la bóveda impresionante que recuerda a la de la Alhambra.

Mar de olivos

Se puede parar también en el Museo del Territorio para conocer la historia económica y social de Baños de la Encina. O subir al Molino de viento del Santo Cristo en el interior del cual hay una exposición sobre las leyendas del molino llamada “Historias al Viento!.

Cómo llegar a Baños de la Encina. Cómo llegar al Castillo de Burgalimar

Para llegar a Baños de la Encina desde Jaen en coche, hay que tomar la autopista A-44, y en 38 minutos llegarán a esta localidad. Son en total unos 53 kilómetros. Desde Linares es más cerca: a 17,7 km por la A-6100 (24 minutos).

Agradecimientos

Mil gracias a la Diputación de Jaén y de la Oficina de Turismo de Jaen, Jaen Paraíso interior por llevarnos de viaje al Tiempo de los Íberos. Gracias a la asociación de amigos del Castillo de Burgalimar por la interesante visita guiada y por la pasión por su trabajo. Un abrazo especial para Mabel Selfa, excelente organizadora de este viaje y a nuestro guía y arqueólogo  Manuel Torres Soria, que nos llevó por toda la provincia de Jaen.

Gracias a Jaen, Paraíso Interior, por el bonito Viaje al Tiempo de los Íberos

Reservar una visita al Castillo de Burgalimar

Hay visitas guiadas al Castillo de Burgalimar, aquí pueden reservar la suya:

Alojamiento en Baños de la Encina



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