Una cabaña en Ikaalinen en la región de los Mil lagos de Finlandia

Un paraiso tranquilo, una cabaña en un lago finlandés. ©Maria Calvo.

Muchos destinos turísticos se asocian a un elemento central que suele ocultar la gran variedad natural y humana de cada parte de este Planeta. Finlandia se asocia a la nieve y los lagos, las Auroras Boreales en los inviernos que no terminan, a los veranos sin fin, a Papa Nöel, los saltos de esquí, al modelo de sociedad escandinava y, sorprendentemente, al alojamiento en cabañas.

No se conoce tan bien la increíble arquitectura moderna de Alvar Aalto, sus predecesores y continuadores, ni la arquitectura tradicional de madera que se adaptó a los rigores de los inviernos árticos. En cambio, todo el mundo quiere viajar a Finlandia y alojarse en un cottage, una cabaña de madera hecha con troncos de pino finés. Y si puede ser, tener acceso a un lago, a un embarcadero y una buena sauna. No deja de sorprendernos que este tipo de alojamiento sólo se conozca y se desee en Finlandia, cuando también es típico de Suecia, Noruega, de Estonia, Canadá y de muchas partes de Rusia, Estados Unido e incluso Argentina o Chile. En nuestro mundo globalizado todo se sabe y, casi todo se malinterpreta y al final se ignora. Los cottages en Finlandia son una especie de mito que es indisoluble del viaje a este magnífico destino. Pero no seremos nosotros los que les quitemos la ilusión. Primero porque en este caso es cierto, Finlandia posee millones de cottages, de cabañas de madera. De hecho, más de la mitad de los Finlandeses poseen una segunda residencia, pequeña o grande, situada en las costas o el interior de las tierras de Escandinavia, y siempre muy cerca, o junto a un lago. Como la Sauna, la cabaña, que ejerce mayoritariamente de segunda residencia, es una extensión de la cultura y la sociedad finlandesa. Un lugar de reposo y de tranquilidad, un espacio privado en esa naturaleza prodigiosa que ocupa la práctica totalidad del país. Un refugio privado en una sociedad aún abierta y solidaria. 

El derecho de paso Universal Jokamiehen Oikeudetal.

Vista del centro de Tampere, construida entre dos lagos y uno de los centros económicos del país. ©María Calvo.

La ley finlandesa, al igual que la de los otros países escandinavos protege la propiedad privada al tiempo que permite el acceso de toda la población a todo el espacio natural de Finlandia, ya sea público o privado. The Jokamiehen Oikeudet en finés o Everyman’s Rights, el derecho de paso universal, permite a cualquier persona atravesar los bosques y tierras que no sean de cultivo de toda Finlandia, Suecia, Noruega y también en parte de Gran Bretaña. De la misma manera se permite pernoctar una o dos noches en cualquiera de esas tierras o islas, siempre y cuando no nos acerquemos de las viviendas ni ensuciemos o dejemos una huella de nuestro paso. Esta costumbre secular que se ha mantenido en estas modernas sociedades, sólo se sostiene porque los ciudadanos respetan la propiedad ajena, y la pública, como si fuera suya, no abusan de la propia ley y cuidan la naturaleza. Es raro encontrar basura en las ciudades finlandesas, más raro en los bosques y campos. Descubrir un lugar donde el acomodo entre derechos públicos y privados es tan sorprendentemente racional nos lleva a la perplejidad. La respuesta es simple, la posesión de los derechos implica también obligaciones que se deben respetar. Y son estas las que garantizan a su vez, los derechos sociales y la propiedad privada en una medida más justa que en muchos otros lugares de la Tierra.

Así decenas de milles de cabañas de madera se integran, quizá por todo ello, en los verdes paisajes finlandeses, en la miríada de islas y en los miles y miles de lagos que se encuentran por todo el país. 

Tampere y su región.

En Finlandia también hay playas. La playa de Pyyniki, en un magnifico parque en Tampere es una delicia cuando el sol calienta así ©María Calvo.

En uno de nuestros viajes finlandeses volvimos a la ciudad de Tampere, una de las joyas agradables de este precioso país. Tampere cuenta con dos lagos, el Näsijärvi y Pyhäjärvi, gracias a los que surgió uno de los primeros complejos industriales del país en los rápidos de Tammerkoski. Hoy Tampere y Finlandia han conseguido con éxito una reconversión industrial no tan dolorosa como en otros países, haciendo de muchas de estas antiguas factorías, complejos de ocio y cultura, coworkings, sede de nuevas empresas y emprendedores. Tampere es hoy una muy bonita ciudad donde el humo a dejado paso a proyectos mucho más sostenibles. La animación y la cultura han desbordado los límites de la ciudad y los lagos, son hoy espacios dedicados al deporte y al disfrute de la naturaleza. No nos olvidamos del la Sauna de Rauhaniemi, donde sentimos por primera vez la fuerza del löuly, la síntesis de lo que significa la sauna. Un sentimiento que alejamos del misticismo pero que acercamos de la idea de consenso y equilibrio, tanto individual como social. 

Camino a Ikaalinen.

Cabaña típica finlandesa cerca de Ikaalinen. ©María Calvo.

Gracias a las recomendaciones y consejos de nuestros amigos y colaboradores de la Oficina de Turismo de Tampere, en nuestro último viaje nos alejamos de la ciudad. Camino el norte descubrimos la increíble experiencia de pasar varios días en uno de esas cabañas tan queridas por nuestros lectores. Fueron cuatro días de una estancia salpicada de salidas para conocer deliciosas heladerías junto a campos de fresas; granjas y alojamientos donde se imparten cursos de perfumería y yoga; y destilerías de vino de bayas del bosque, que a veces es muy difícil de diferenciar del vino de uva que todos conocemos. 

La cabaña se encontraba al pie del lago Kyrösjärvi, a las afueras de Ikaalinen, una pequeña población de sólo 7 mil habitantes. A unos 50 km del centro de Tampere, Ikaalinen se convirtió para nosotros en un campamento base perfecto durante nuestra estancia en Tampere. La ciudad posee un centro con varios comercios y supermercados una bonita iglesia de madera pintada de amarillo. Ademas de ello, Ikaalinen es famosa por la música de acordeón, muy arraigada a la ciudad y por las novelas de Seppo Albert Kivinen, que se asemejan ¡a las del escritor norteamericano H.P. Lovecraft! Nuestra cabaña se situaba cerca de la ciudad, y de las actividades que en la región nos había organizado la Oficina de Turismo, pero también lo suficientemente alejada para disfrutar del campo finlandés, de sus paisajes, de su calma y su paz.

Felicidad en el columpio de la cabaña

Fueron días únicos en mitad del verano más cálido que se recuerda en Finlandia, días larguísimos donde el sol no cedía ante la noche más que por aburrimiento, y se combaba rozando el horizonte, buscando la eternidad. En esos días, cuando volvíamos a nuestra cabaña, la campiña seguía rezumando de olores y ruidos de insectos disfrutando sin parar. Los pájaros sobrevolaban enloquecidos los campos dorados en esos interminables atardeceres. Nosotros nos contagiábamos de la calma, siempre sabiendo que no había que precipitarse por coger la cámara y sacar las fotos de los atardeceres. El sol seguiría ahí horas más tarde, después de cenar y encender la sauna, cuando saliéramos desnudos, pisando descalzos la hierba verde y nos bañásemos en ese lago oscuro y plácido.

Las cabañas se han construido siguiendo los preceptos más finlandeses, los de la humildad y el respeto, procurando disfrutar de la naturaleza, pero siendo discretos y manteniendo la privacidad. Ello hace que muchas veces no nos demos cuenta de que hay muchas más cabañas y mucho más cerca de lo que pensamos, pero, sin embargo, cada una mantiene su privacidad y su tranquilidad. Las cabañas pueden ser de todos los tipos y tamaños, desde las más simples y pequeñas, a otras muy grandes donde caben varias familias. Las hay muy tradicionales hechas con troncos  y tablas pintadas de colores, pero también las hay contemporáneas y de diseño, como los ya comunes iglús de techo de vidrio, aunque estás, sin duda, son mucho más recomendables para el invierno.

Exterior de la cabaña de Ikkalainen

Casi todas cuentan con su sauna, eléctrica, o mejor, de madera, que es necesario comenzar a calentar con al menos una buena hora de antelación. Hemos empezado a hablar de la sauna y no de la cabaña. Algo natural ya que comúnmente era la primera habitación que se construía. Indispensable para la higiene física y mental. Una cabaña que se precie debe tener su sauna, y un viaje a Finlandia que quiera comenzar a profundizar con el país, debe contar con unas cuantas sesiones de sauna. No le tengan miedo, simplemente gradúen y adecúen la temperatura a su gusto. La cuestión no es batir recods, es transpirar y sentir los contrastes entre el calor de la sauna y el frescor del exterior. Porque se trata de calentarse mucho y, cuando uno ha sudado lo suficiente y el cuerpo transpira abundantemente, salir afuera. Para ello todas las saunas de las cabañas cuentan con una puerta independiente que nos da acceso al exterior. Una vez fuera nos podemos dirigir al lago, atravesando el pontón que suele situarse frente a la vivienda. En verano, un saltito y ya estamos en el lago disfrutando del frescor del agua. En invierno, sería conveniente que alguien ¡haya hecho un agujero en el hielo! Como de eso se suelen ocupar los dueños, sólo tendremos, con más cuidado y un poco de mayor aprensión, que meternos en el agua casi helada y ¡aguantar lo que podamos! Pero prueben, las sensaciones son mucho más intensas que en verano, y una vez vueltos a tierra firme no sentiremos el frío, aunque pisemos la nieve…. Durante un lapso de tiempo, por supuesto. Cuando nos hayamos acabado la cerveza pertinente, volveremos corriendo a la sauna para recomenzar el ciclo.

¿Qué hacer en una cabaña?

Bañarse en los lagos de Finlandia, que placer! ©Iñigo Pedrueza.

A nosotros se nos ocurren muchas cosas pero, a veces, las personas que nos contactan y que quieren alquilar una cabaña en Finlandia no saben muy bien que hacer. Bien, este tipo de turismo se basa en la tranquilidad, en la atracción de la naturaleza en cualquiera de las estaciones y en todas las actividades que están relacionadas con ello. Así, por ejemplo, el senderismo, los deportes acuáticos o invernales, según la temporada, la micología disfrutando de las grandes cantidades de setas que creen en el otoño de Finlandia son quizá las principales actividades físicas. La gran mayoría de las cabañas y cottages ofrecen la posibilidad de alquilar bicicletas y equipo de esquí, incluso es posible comprar la licencia de pesca y alquilar material para ello. Solo tiene que solicitarlo con antelación.

En la cabaña de Ikaalinen nosotros no usamos las bicis ni pescamos, pero disfrutamos de la sauna y recorrimos los senderos próximos, nos bañamos en el lago mientras esperábamos pacientemente que cayera la noche y bebimos algunas cervezas artesanas finlandesas. Porque las vacaciones en una cabaña finlandesa son, sobre todo, vacaciones de otro tipo. Viajar de otra manera significa conversar con las personas que viajan con nosotros, con los paisanos que nos encontremos o con los libros que alguien escribió cientos de años atrás. Podemos ir con amigos y montar tremendas fiestas: podemos ir con la familia y los hijos para jugar con ellos; podemos disfrutar con nuestra pareja o enamorarla a la orilla del lago… Pero quizá lo más importante es que podemos tener tiempo para nosotros mismos, para pensar en que queremos de nuestra vida, para decidir un cambio de rumbo, para crear un nuevo proyecto o simplemente para leer un libro, escuchar una bella canción y pasmar mirando el horizonte plano, placido, tranquilo, sin un sólo ruido que rompa esa ilusión de paraíso. Las posibilidades son muchas y nos parecen todas muy atractivas. Finlandia es un país animado, pero claro está que si busca el ambiente de las playas de España o el ajetreo de París, Londres o Roma, quizá se ha equivocado de destino. No obstante, quienes han viajado a Finlandia suelen volver encantados, y repiten. Por algo será.

Cómo llegar a Ikaalinen.

Aves descansando en el lago Kyrösjärvi ©Iñigo Pedrueza.

El centro de Ikaalinen se encuentra a unos 53 km al noroestede Tampere. Necesitará alquilar un vehículo o concertar un transfer con los dueños para que el traslado desde Tampere. En coche se tarda unos 40/50 minutos en cubrir la distancia. Desde el centro urbano de Ikaalinen se puede utilizar el transporte público aunque la cadencia no es muy alta. Se trata una hora y 10 minutos más o menos. Las cabañas se encuentran a unos 7 km de la ciudad en un precioso entorno natural pero con otras viviendas cerca aunque lo suficientemente lejos, sin vis-a-vis. 

Las cabañas cuentan con todo lo necesario para la estancia e incluso internet. Sólo necesitará hacer las compras de comida y bebida, ya sea en Tampere o en alguno de los supermercados de Ikaalinen.

Muchas gracias. Olga Javits de la Oficina de Turismo de Tampere (Visit Tampere) por su ayuda y cariño, sin el que no habríamos podido descubrir esta zona de la comarca de Tampere y experimentar la vida, al menos por unos pocos días, en una cabaña Finlandesa.

En esta ocasión hemos hablado de Tampere y su región, pero no se preocupen, Finlandia está llena de cabañas y ustedes podrán disfrutar de esta experiencia en cualquier punto del país. Desde las Islas Åland o el Archipiélago de Turku hasta Carelia o Laponia pasando por el lago Pyhäjärvi, Espoo o Lahti, Jyväskylä y Kuopio en la zona de los Mil Lagos, o en Pori, Vaasa o Seinajöki… A que esperan para ir a Finlandia.

Más información sobre Finlandia o la zona de Tampere en nuestra guía de viaje.

Interior de la cabaña de Ikkalainen, Tampere.
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