Visita a la Fábrica de Anís del Mono en Badalona

El inconfundible olor del anís que mi abuela utilizaba en su fórmula mágica de las rosquillas se extendía por toda la casa, y ansiosos devorábamos recién cocinadas tantas como nuestro voraz apetito lo permitía. Quizá por eso el mejor marketing de Anís del Mono es recuperar la nostalgia para que esta histórica marca siga con vida ya rondando su 150 cumpleaños.

Para la gente de Badalona la fábrica es parte de su paisaje junto al mar, ahora más accesible que nunca gracias al paseo marítimo que permite estar más en contacto con el mar que la línea de tren separó en 1848. Sin embargo son muchos en Barcelona y el resto de Cataluña que desconocen donde está la fábrica, y si aún se produce anís en el edificio original. Por ello esta vez hemos querido acercarnos a Badalona a conocer el espacio y desentrañar las variadas historias y leyendas que hemos oído acerca del mono que representa la marca, o de si en la etiqueta se hizo un homenaje o burla a Darwin y su teoría de la Evolución de las Especies.

La fábrica sigue hoy en funcionamiento, y aunque sorprende a los visitantes que esperan encontrar solo un museo con la historia, y la maquinaria antigua, el edificio sigue produciendo anís. Anís del mono es un clásico que durante décadas fagocitó el producto de manera que cuando se hablaba de anís se hacía casi siempre referencia a Anís del Mono, como si no hubiesen otras marcas en el mercado. Y es que son muchas las razones que hicieron célebre  la marca de los hermanos Bosch y Grau. Pero para ello vamos a la fábrica para desentrañar tanto misterio…

Edificio modernista de la fábrica de Anís del mono en Badalona
Edificio modernista de la fábrica de Anís del mono en Badalona

Historia e origen  de la fábrica de Anís del Mono

Como otros tantos tantos emprendedores e inversores de la burguesía catalana de la segunda mitad del XIX, los hermanos Josep y Vicenç Bosch Grau ya llevaban años comerciando con las colonias españolas en América e importando todo tipo de productos, especialmente tabaco y cacao.

Uno de los negocios donde invirtieron en Cataluña fue en la creación de una fábrica de anís, licor sumamente comercial en aquellos tiempos a partir del destilado de la planta de la matalahúva, conocido también como anís verde (Pimpinella anisum). El aceite esencial extraído se mezcla con agua desmineralizada, jarabe de azúcar refinada y filtrada y alcohol agrícola de melaza de remolacha, y se destila hasta obtener el producto final.

En 1865 el abogado José Bosch Grau compra una pequeña fábrica en Badalona en la que comienza a elaborar licores a granel. En 1868 estableció junto a su hermano el notario Vicente que se había sumado al proyecto, su fábrica en la calle Soledat, pero en 1870, la trasladaron al barrio del Progrés, construida en la Avinguda Maristany número 115, en pleno auge del modernismo catalan.

Entrada a la fábrica de Anís del Mono
Entrada a la fábrica de Anís del Mono

Los hermanos Bosch aprovecharon del mismo modo la proximidad del ferrocarril que desde 1848 había sido pionero en la península con el tramo Barcelona Mataró. Esta cercanía era perfecta para la importación de matalahúva y el alcohol y para la exportación del anís una vez destilado.

Libros de contabilidad en las oficinas de la fábrica de Anís del Mono
Libros de contabilidad en las oficinas de la fábrica de Anís del Mono

Se cuenta que en uno de los cargamentos que llegaban de América llegaron algunos especímenes de monos, y uno de ellos permanecía en una jaula de la fábrica de los hermanos Bosch, generando tanta simpatía que al final era normal asociar a su anís como “El del mono”. Otras teorías defienden que cuando pidió la elaboración de la imagen de la marca, escogió al mono para denominar al anís, al igual que hizo con otras bebidas de las que eran productores como el toro para el ron o un centauro para el coñac. 

A principios del siglo XX Badalona era un polo industrial donde uno de los negocios más prósperos era la producción de anís, con más de 28 fábricas produciendo el licor. La lucha y competencia era tan agresiva que algunos intentaron copiar y aprovecharse de la fama de la marca de Anís del Mono, llegando a falsificar las botellas con burdas copias de las etiquetas que no tuvieron algo en cuenta, el error en la impresión de una palabra.

Otros añadían más madera a la “guerra” entrando al juego, como el Anís del Tigre, de Arenys de Munt, cuya etiqueta mostraba al felino atacando y comiéndose a un mono. De hecho muchos productores de anís bautizaron sus botellas con nombres de animales como Anís del Toro, Canguro, el Águila, el  Ciervo….. y hasta de otros primates como el Macaco o el Orangután. La razón es que en una época en la que el analfabetismo era sumamente extenso, las imágenes de los animales servían al igual que en las iglesias como modo de “evangelización” y distinción visual.

El famoso mono que da nombre al anís más famosos del mundo
El famoso mono que da nombre al anís más famosos del mundo

Quizá conscientes de que la mejor publicidad es que se hable de un producto, sea mal o bien, la controversia con la etiqueta derivó en numerosas leyendas, teorías y hasta historias descabelladas que para bien de la marca de anís el mono quedan aún sin dilucidar del todo, por lo que la pregunta de si es la cara de Darwin la que aparece representando al mono nunca se sabrá con certeza.

Premiado en exposiciones internacionales como Madrid, París y Chicago, Anís del Mono empezó a mirar a lo alto y aumentó su producción, extendiéndose a América con la construcción de una fábrica en México, que sin embargo no consiguió desbancar al pulque, mezcal y tequila del podium de bebidas alcohólicas.

La botella que se convirtió en un icono

Hay pocas botellas tan inconfundibles incluso sin su etiqueta como la de Anís del Mono, que incluso con los ojos cerrados podemos adivinar gracias a su textura. La intrahistoria de la botella proviene del viaje que Vicente Bosch hizo a París para visitar la Exposición Internacional. En un paseo por la Plaza Vendôme de la capital de Francia entró en una perfumería y cautivado por una botella que compró para su mujer Lucia Costa, le dio vueltas al diseño adiamantado hasta que solicitó una igual pero de mayor tamaño para que fuera el contenedor de su anís. En 1902 la registraba como diseño industrial para poseer los derechos y añadía la etiqueta del famoso Mono.

La peculiar botella se hizo tan popular que en vez de tirarse una vez acabado el licor acababa como decoración o incluso como instrumento musical en las fiestas navideñas cuando se utilizaba acompañando los villancicos, y el sonido al rascar los rombos de la botella hacía de comparsa.

Etiqueta de Anís del Mono

Se han dicho tantas cosas sobre la etiqueta que poco queda para la imaginación. Hay varios elementos a destacar, por un lado una historia curiosa acerca de un error tipográfico que delata -y al mismo tiempo certifica- el origen de la fábrica, evitando la copia o falsificación del anís. Si vemos la imagen de la etiqueta veremos que pone Destilación aparece mal escrita, con dos Eles, Destillation, algo que no notaron al imprimir las etiquetas en Francia y que al final quedó como un símbolo de autenticidad  al no poderse cambiar por cuestiones de registro.

Etiqueta de la botella de Anís del Mono
Etiqueta de la botella de Anís del Mono

Por otro lado el símbolo del anís es el Mono que aparece en la etiqueta, con una cara antropomorfa -la primera versión no tenía facciones humanas- en la que se ha querido identificar a Charles Darwin, autor del Origen de las Especies en 1859, en la que demostraba que el Hombre y el Mono tienen antepasados comunes. En su día la publicación del libro causó mucha polémica, con detractores entre los que evidentemente estaba la Iglesia y su cohorte conservadora de involucionistas. Siendo los hermanos Bosch bastantes religiosos, es más aceptable la tesis de que fuera una burla a Darwin, en vez de un homenaje.

Tampoco es de extrañar que la ambigüedad fuese premeditada para generar debate que siempre deriva en publicidad.  De hecho el lema que aparece en el pergamino que sostiene el mono:  “Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento”, lo deja todo en el aire.

Otro elemento distintivo de la etiqueta es ni más ni menos que una errata tipográfica. La palabra destilación aparece escrita con dos eles. Fue un error que, sin embargo, decidieron no corregir. Imprime carácter y, por extraño, que parezca sirve para defenderse de posibles falsificaciones.

Otros elementos como medallas de premios obtenidos en certámenes internacionales y el escudo real con otra curiosa errata (solo incluye el emblema del escudo del Reino de Castilla) forman parte de los elementos de la etiqueta.

Botellas históricas de Anís del Mono en el museo de la fábrica
Botellas históricas de Anís del Mono en el museo de la fábrica

En 1975 la empresa de Anís del Mono fue adquirida por Osborne, que añadió a su holding el anís más inmortal, con la condición de que el centro de producción continuase en Badalona. Aunque los tiempos han cambiado y no sea tan habitual ver pedir en un bar un Sol y Sombra, es decir un cognac de Osborne con un chupito de Anís, este binomio fue durante la España del siglo XX una dupla que calentaba las mañanas de los duros inviernos.

Anís del Mono y la publicidad

Como otras grandes marcas de bebidas la publicidad de carteles sirvió para promocionar Anís del Mono y Vicente Bosch (su hermano moría ese mismo año) convocaron un concurso en 1897 con tres premios de tres premios, de 1.000 pesetas, 500 y 250 (aunque al final se adjudicaron ocho premios).

El ganador de las 162 obras presentadas fue el ilustrador Ramón Casas i Carbó con el cartel Mona y mono. El cartel modernista reproduce a una mujer con el característico mantón de manila producido en Badalona y con su preciosa flor en el pelo bebe anís acompañada del mono.

Cartel ganador del concurso de Anís del Mono
Cartel ganador del concurso de Anís del Mono

Más tarde serían pintores como Juan Gris (La bouteille d’anis 1914), Diego Rivera, Dalí (Naturaleza muerta viva 1956) o Picasso (Bodegón con Anís del Mono, 1903)  quienes plasmarían en algunos de sus lienzos a la peculiar botella de Anís del Mono. Y por si fuera poco el cine de Hollywood hizo que el celuloide de todo el mundo viera primero en el PAdrino y luego en la secuencia de Donnie Brasco (protagonizada por Al Pacino y Johnnie Deep) una botella sobre la mesa de Anís del Mono. Sorprendente no?

La visión comercial de Vicente Bosch era tan periférica que algunas de las decisiones publicitarias que tomó fueron de gran espectro como cuando  se iluminó el primer anuncio luminoso en la Puerta del Sol de Madrid en 1913 con la imagen de Anís del Mono y poco más tarde en Plaza Cataluña; o como cuando insertó por primera vez publicidad en los vagones del tren.

Visita guiada a la fábrica de Anís del Mono

La visita guiada a la fábrica permite conocer no solo la historia de Anís del Mono, si no la de su contexto social, en una Badalona de la segunda mitad del XIX en plena efervescencia económica y un crecimiento industrial insólito en una España de dos velocidades.

El recorrido nos acerca a muchas anécdotas, historias curiosas y leyendas sin resolver que junto a las explicaciones técnicas sobre la producción hacen del recorrido una propuesta genial de escapada de Barcelona.

Algunos de los puntos concretos que se conocen son el archivo donde se guardan los documentos de gestión de la fábrica, completados con una pequeña exhibición de botellas entre las que está la de perfume que inspiró la botella de Anís del Mono. Se continua por el área de producción donde se encuentra la matalahuva llegada de Andalucía y posteriormente el área de destilado con la maquinaria original y los ocho alambiques de cobre en un ambiente a caballo de lo nostálgico y lo moderno. Otra gran sorpresa es descubrir que el licor  Aromas de Montserrat que los monjes preparaban antes en el monasterio catalán, se prepara ahora aquí durante dos meses al año.

Sala de producción de la Fábrica de Anís del Mono
Sala de producción de la Fábrica de Anís del Mono

La última parte del recorrido nos lleva a la sala de embotellado que podemos ver a través de una plataforma y una cristalera. De aquí las dos versiones -dulce y seco – de botellas de Anís del Mono salen con dirección a toda España principalmente pero también a Francia país donde aprecian los anisados, y en menor cantidad a México, Estados Unidos, Perú, Alemania o Panamá.

Estatua del mono en Badalona

Ya fuera de la fábrica, pero a unos pasos está la estatua más célebre de Badalona, un mono de bronce obra de la artista Susana Ruiz que como el anís es de Badalona y que en 2012 plasmó al icónico animal frente al Pont del Petrolí.

Estatua de Anís del Mono en Badalona
Estatua de Anís del Mono en Badalona

Información visita guiada a la fábrica de Anís del Mono

Las visitas se desarrollan solo cada tercer domingo de cada mes a las 10h. La visita dura aproximadamente algo menos de dos horas aproximadamente. Para llevar a cabo la reserva previa hay que comunicarse con el Museo de Badalona a través del teléfono 933841750 o el mail visites@museudebadalona.cat

Para visitas de grupos o privadas entre semana o fin de semana se pueden gestionar con un precio fijo para el grupo.Es importante tener en cuenta que las entradas se agotan rápidamente por lo que conviene gestionarlo con bastante antelación.

Vídeo animado de la historia de Anís del Mono

Cómo llegar a la fábrica de anís del Mono en Badalona

El edificio de la fábrica está en la Avinguda Maristany número 115, justo a pie de playa y podemos llegar andando desde la estación de cercanías de Renfe, a apenas siete minutos. Después de bajarnos del tren y salir de la estación debemos cruzar por el paso subterráneo que está debajo de las vías del tren, y luego caminar por el paseo marítimo de la playa hacia la fábrica de anís del mono. Como referencia sirve el Pont del Petrolí, que está junto a la fábrica.

La entrada al edificio está junto a la carretera, en la parte que da a las vías del ferrocarril. Si no está abierta la puerta hay un timbre para entrar y esperar la visita guiada.

Mapa de la fábrica de anís del Mono en Badalona

Te ha gustado? Comparte este viaje !

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.