Qué ver en São Miguel, la isla verde de las Azores. Noroeste y centro

Desde el famoso Mirador da Boca do Inferno, la belleza del volcán de Sete Cidades

Desde los cielos despejados de Azores avistamos la isla de São Miguel con sus formas sugerentes: la magnífica caldera de uno de sus volcanes, el de Sete Cidades, convertido en laguna, los rotundos acantilados coronados por casas o por prados muy verdes. Desde lo alto, con una sola mirada observamos la variedad de los paisajes de São Miguel de Azores, anuncio de una geología compleja que estamos deseosos de descubrir. Nos reciben estas imágenes cálidas de la isla al atardecer de principios de otoño, esplendoroso prolegómeno de lo que nos espera. 

Exploraremos la isla en coche, una forma de viajar que nos hace sentir que estamos siempre en movimiento, viendo pasar los paisajes desde las ventanillas, libres de pararnos en cualquier lugar, dispuestos para explorar. Así, en un road trip descubrimos otras islas macaronesias: Madeira, Tenerife, La Gomera, El Hierro; en Islandia hasta dormíamos en nuestro propio vehículo. Y en el continente europeo atravesamos los paisajes de lagos y bosques de Finlandia, y la costa del Adriático en Croacia. Fueron viajes en movimiento, aunque sin prisa, dilatando el tiempo para descubrir y saborear todo lo posible.

La belleza de la costa norte de la isla de São Miguel de Azores

A bordo de nuestro vehículo de cuatro ruedas dibujaremos el mapa de la isla verde de las Azores, poco a poco, perdiéndonos en sus carreteras secundarias, en sus caminos entre colinas y prados, siguiendo la sinuosa línea de costa. Aunque seguiremos itinerarios precisos para llegar a los sitios más emblemáticos, durante este road trip por la más grande de las islas Azores, también nos dejaremos llevar a veces sin rumbo cierto. El no saber lo que te espera al final del camino, hace el viaje más excitante, más lleno de emoción. Así nos toparemos con algunos de los secretos de la isla, algunas de sus maravillas que no sabíamos ni que existían. 

Olvidémonos de guías, de top ten, de GPS y de internet…vamos a descubrir la isla como si nadie hubiera escrito sobre ella. Improvisemos, perdámonos, exploremos sin prisa, como si el tiempo nos perteneciera. Fiémonos solo de nuestro pequeño giróscopo, de nuestro instinto de viajero, abiertos a la aventura, sin perder la curiosidad ni por un momento. Viajemos con la ilusión de la primera vez.

La bravura del Atlántico en Mosteiros y la costa norte

Durante los próximos diez días, recorreremos la geografía de São Miguel de Azores, surcando campos de té, senderos entre pastos verdes, rodando al lado de abruptos acantilados, parando en todos los miradores. Detendremos nuestro coche para caminar entre volcanes dormidos y contemplar sus cráteres convertidos en lagunas, para bañarnos en las piscinas naturales a orillas del Atlántico, en termas de agua que corre caliente por las entrañas de la isla. Intentaremos sumergirnos en el océano para explorar la riqueza de los fondos marinos, buceando en el interior de volcanes submarinos. Y embarcarnos en navíos que nos lleven a conocer las ballenas y los delfines de las Azores. Caminaremos por bosques milenarios y jardines románticos. Y entre ruta y ruta, degustaremos las especialidades culinarias de la isla de São Miguel: cocidos volcánicos, pescados frescos, las piñas más sabrosas, la sorpresa de las queijadas y de los bolos lêvedos.

Si quieren, pueden acompañarnos en este viaje por la isla de São Miguel de Azores, creo que regresaremos con el equipaje cargado de vivencias y fotografías para el recuerdo.

Qué ver en la isla de São Miguel. Noroeste y centro

Hay mucho que ver en la isla de São Miguel de Azores. El vulcanismo domina el paisaje

Siempre tenemos un mapa a mano para viajar, de los de papel, de los de toda la vida. Uno similar al que está más abajo. Y, aunque la climatología marca nuestros ritmos, les proponemos comenzar el viaje a São Miguel de Azores por el centro y el oeste, zonas formadas durante vulcanismos más recientes. Ahí donde están dos de los tres macizos volcánicos unidos entre sí por alineamientos de conos de escorias. El extravolcán de Sete Cidades con su gran caldera y su laguna de dos colores, que está al oeste de la isla, y el extravolcán de Fogo, situado en el centro. Exploraremos también la bellísima costa norte y noroeste, desde Ribeira Grande hasta Ponta da Ferraria, con parada en espectaculares miradores. 

Dejaremos la costa sur, la capital, Ponta Delgada, el tercer extravolcán de Furnas y el noreste de la isla para otro capítulo de este road trip por la isla de São Miguel.

Qué ver y qué hacer en el oeste de la isla de São Miguel de Azores

Sete Cidades, postales del paraíso

Sete Cidades, postales del paraíso. Mirador da Boca do Inferno

La laguna o Lagoa de Sete Cidades es uno de los lugares más fotografiados de la isla. Se trata de uno de los lagos de agua dulce más grandes de las islas Azores formado en el cráter de un volcán que tuvo una gran erupción en 1445. La imagen desde el Mirador de Boca do Inferno es el símbolo de la isla, y no es de extrañar, ya que es de una belleza espectacular desde este punto. Aunque imaginamos que también es porque, aunque es sólo una laguna, adopta dos colores diferentes, por la profundidad diferente y la concentración de algas que reflejan el cielo. Por lo que tiene dos nombres: la Laguna Verde y la Laguna Azul. ¡Toda una sorpresa para el viajero!.

Sete Cidades era uno de los parajes que más deseábamos conocer, precisamente porque su imagen nos había cautivado. En este viaje vamos a verla desde diferentes miradores y caminando por varias rutas, por lo que se necesita un día completo para disfrutarla.

La carretera EN1-1A que parte de Ponta Delgada, recorre el interior de la isla de São Miguel hacia Sete Cidades, y vale la pena sólo por el bonito paisaje que nos encontramos. Tanto, que nos dan ganas de parar en todos los miradores y hacer todas las rutas de senderismo.

Miradouro do Pico do Carvão

Desde el Mirador del Pico do Carvão hay panorámicas magníficas de la costa

Primera parada en un mirador con vistas excepcionales de una buena parte de la isla de São Miguel: el Miradouro do Pico do Carvão. Estamos solos contemplando esta belleza, conscientes de que bajo el manto verde se esconden formaciones volcánicas. Se delatan los formas y conos volcánicos con sus formas sugerentes que vemos en primer plano y que se extienden en la lejanía entre la comarca de Ponta Delgada y la de Ribeira Grande. Y ahí está el océano, azulísimo, y la costa que se dibuja como en un mapa. Las vistas tanto de la costa sur como de la norte, y del macizo montañoso de Sete Cidades son sublimes.

Caminando por un acueducto. Muro das Nove Janelas

De camino a Sete Cidades, a unos 17 km de Ponta Delgada, paramos en un antiguo acueducto de 1830, cubierto hoy de musgo, que llevaba el agua de las lagunas hasta Ponta Delgada. Con cuidado se puede caminar por encima de él. Se conoce como el Muro das Nove Janelas, por las nueve ventanas o huecos del acueducto. Muy cerca está la Lagoa de Pau Pique.

Muro das Nove janelas, el acueducto de musgo, de camino a Sete Cidades

Lagoa do Canário

La Lagoa do Canário es una de las muchas lagunas que hay en São Miguel, pero se la conoce por ser el punto de partida de la pequeña ruta que lleva a uno de los miradores más bonitos de la isla: el Miradouro de Boca do Inferno. Expectantes por llegar por fin, a penas nos paramos en la Lagoa do Canário, aunque también nos ofrece una bonita fotografía, rodeado de cientos de pinos que se reflejan en sus aguas.

Vistas de Sete Cidades desde el Mirador Boca do Inferno

Vistas de Sete Cidades desde el Mirador Boca do Inferno

Caminamos desde la Lagoa do Canário hasta las escaleras que nos llevan al Mirador de Boca do Inferno. Escogimos uno de los días más claros de la semana para poder ver las lagunas de Sete Cidades desde lo alto, ya que en octubre el tiempo no es tan bueno. Cuando nos vamos acercando al mirador, ya se ve la espectacular fotografía de sobras conocida asociada a la isla de São Miguel: el camino que conduce al mirador y a ambos lados, a lo lejos, el pueblo de Sete Cidades. 

Ahí está: la caldera más grande de São Miguel, un gran cráter de 12,5 km y 7 de diámetro, con pequeños cráteres cubiertos de aguas. En primer término se aprecia la Laguna de Santiago, que ocupa un cráter de explosión; y a su izquierda, la Laguna Rasa. Y detrás de ellas una gran laguna dividida por un puente, pero se conocen como  la laguna verde y la laguna azul, en sendas calderas volcánicas que se aprecian perfectamente desde esta altitud de 730 metros. En realidad son un gran lago dividido por un puente. Los campos verdes, la carretera que cruza de un lado a otro y el pueblo de Sete Cidades al fondo, nos regalan una magnífica postal. Es un lugar que invita a la contemplación. Boquiabiertos, disfrutamos de una de las panorámicas más bellas de la isla de São Miguel.

Desde el Mirador da Boca do Inferno se pueden ver numerosos cráteres

Sete Cidades desde el Mirador de Vista do Rei

En esta ruta por los miradores de Sete Cidades nos vamos aproximando poco a poco a la laguna bicolor, para terminar en el pueblo. Llegamos ahora al Miradouro Vista do Rei, desde el que las vistas son también espectaculares. La laguna cortada por el puente, el azul del cielo reflejado en ellas, el mar al fondo y la aldea de Sete Cidades situada también en pleno cráter, mirando fascinada a la laguna. Otra panorámica de Sete Cidades que se solapa con la anterior y que dará paso a la siguiente. Cada vez estamos más cerca. Aprovechamos para almorzar con estas vistas privilegiadas, todo un regalo, mientras una parte del equipo se aventura a explorar el hotel abandonado que hay al otro lado de la carretera y desde cuya azotea las panorámicas serán todavía más impresionantes. 

Sete Cidades desde el Mirador de Vista do Rei

El hotel abandonado de Monte Palace, Vista do Rei

El hotel abandonado de Monte Palace se encuentra al lado del mirador Vista do Rei, pero su terraza es también un mirador magnífico a Sete Cidades. Abandonado  en 1990 poco después de su inauguración, el interior del Hotel Monte Palace ofrece una imagen decadente y ruinosa de lo que fue. La vegetación se lo va comiendo poco a poco, y el musgo y los graffitis cubren su patio interior. Se puede acceder desde el parking.

El hotel abandonado de Monte Palace

Sete Cidades desde el Mirador de Cerrado das Freiras

Nos acercamos a la Lagoa de Sete Cidades por la carretera que desciende al pueblo hasta el Mirador de Cerrado das Freiras. Desde allí las vistas son también magníficas por la cercanía de la laguna y sus colores azul y verde se aprecian mejor.  Comprendemos porqué parecen dos lagunas en lugar de una.

Sete Cidades desde el Mirador de Cerrado das Freiras

Ruta a pie por las lagunas de Sete Cidades

Por fin llegamos a la laguna de Sete Cidades, ya podemos tocarla. Recorremos a pie tranquilamente el sendero que discurre a sus orillas. La Laguna azul vista desde el borde del agua parece verde, debido al fitoplancton. Como por toda la isla, hay vacas lecheras, que pastan por los campos verdes de São Miguel y dan la leche para hacer quesos y yogures deliciosos. Una se siente pequeña frente a esta impresionante verticalidad. Y pensar que estamos dentro de un volcán dormido…Repasamos ahora las estampas que vimos a lo largo del día de este mismo cráter lleno de agua dulce que se fue acumulando a lo largo del tiempo. Es difícil escoger la más bella, lo que sí tenemos claro es que impresiona hallarse en un lugar que no hace tanto tiempo estuvo en erupción y que ahora nos muestra su cara amable, su cara bella,… Lo que parecen dos lagunas dentro del cráter son realmente fotogénicas, con reflejos asombrosos según la hora del día, según la luz que se refleja en sus aguas.

La Lagoa de Sete Cidades a nuestros pies

El pueblo de Sete Cidades

Tras la ruta, nos dirigimos al pequeño pueblo de Sete Cidades con sus casas típicas y la Iglesia de São Nicolau, de estilo neo-gótico realizada en piedra volcánica, situada al fondo de una avenida de pinos. Entramos en un café para descansar, fundirnos con el ambiente local y probar alguna especialidad de confitería.

La iglesia São Nicolau en Sete Cidades

Cómo llegar a Sete Cidades

Para llegar a Sete Cidades desde Ponta Delgada, hay que coger las carreteras EN1-1A y 9-1. La aldea de Sete Cidades está a 28 km, unos 28 minutos bordeando en parte la costa. Pero nosotros optamos por la carretera EN1-1A, más bonita y que nos lleva a la Lagoa do Canário, punto de partida de la ruta, punto de partida de la ruta al el Miradouro do Inferno. En el camino, se pueden hacer varias paradas en miradores.

En frente al acceso a Lagoa do Canario hay una zona para aparcar, y hay que caminar a pie durante 15 minutos hasta el mirador de Boca do Inferno.

El pueblo de Sete Cidades desde el Mirador de Vista do Rei

Ruta por la costa noroeste de la isla de São Miguel

Dedicamos otro de los días de nuestro viaje por la isla de São Miguel a hacer unar ruta por la costa noroeste, por bellísimos acantilados, miradores con panorámicas fantásticas, un molino de viento, y dos de los lugares más bellos de São Miguel: Mosteiros con sus islotes y su mar salvaje y Ponta da Ferraria con su faro, sus termas al aire libre y su cala de aguas calientes. 

El Molino de Viento de Pico Vermelho

El Molino de Pico Vermelho bien vale una visita en el recorrido por la costa norte de la isla de São Miguel de Azores. Por las bonitas vistas al Atlántico y a la colorida aldea de Ajuda da Bretanha, pero sobre todo por su fisonomía flamenca. Su presencia recuerda la importancia de la isla en el pasado en la producción de cereal. El bonito Molino de Pico Vermelho es blanco y tiene las aspas y el tejado de color rojo, se construyó entre el siglo XVIII y XIX y ha sido restaurado para las visitas. Si pinchan sobre el título podrán leer un artículo dedicado a este molino de viento.

El Molino de viento de Pico Vermelho en Ajuda da Bretanha

Paseo por Mosteiros. Iléus dos Mosteiros

Nuestra ruta por la costa nororoeste continúa en Mosteiros, un pueblo marinero situado a orillas del Atlántico. Se ve bonito desde el paseo marítimo, con sus casas de colores y la bravura del océano destacando su belleza. Caminamos hasta que divisamos los islotes o Ilhéus de Mosteiros, cuatro enormes rocas que surgen de las aguas, restos de una antigua isla que son una auténtica reserva de aves. Desde el paseo se ven bellísimos y salvajes, mientras las olas baten contra la costa formando una densa capa de espuma. En el extremo de la punta está la playa de Mosteiros, de arena negra.

Un paseo por Mosteiros

Volvemos sobre nuestros pasos para llegar al pueblo de Mosteiros, hasta el pequeño puerto donde hay un pequeño faro y los marineros faenan. Recorremos el pueblo de casas coloridas hasta un restaurante donde probamos especialidades de la isla de São Miguel, como las lapas.

Un baño en las piscinas naturales de Caneiros – Ponta dos Mosteiros

Sigue nuestra jornada, tras una buena comida. A sólo unos minutos al este se encuentra la Ponta dos Mosteiros, donde admiramos la bravura del Atlántico y la belleza en este punto de la costa. Las piscinas naturales de Caneiros nos llaman y aunque no podemos acercarnos a las que están más pegadas al mar, ya que hoy está peligroso, pero disfrutamos igualmente de las vistas magníficas y de un buen baño en las pisicinas más protegidas.

Un baño en las piscinas naturales de Caneiros – Ponta dos Mosteiros

Miradouro Ponta do Escalvado

Seguimos ahora hasta otro de los miradores más bonitos que hay en esta costa noroeste de la isla de São Miguel: el Mirador de Ponta do Escalvado. Las vistas panorámicas de Mosteiros y de sus Ilhéus son realmente espectaculares. Nos quedamos un buen rato disfrutando de las vistas, de los espectaculares acantilados antes de seguir rumbo a la Ponta da Ferraria.

Panorámicas de Mosteiros desde el Miradouro de Ponta do Escalvado

Mirador de Ilha Sabrina

Antes de bajar a Ponta da Ferraria, la contemplamos desde el El Mirador de Ilha Sabrina, y de repente parece que estamos en las islas Canarias, por la imagen de la fajana  del cráter y de un paisaje volcánico desprovisto de la vegetación verde que caracteriza la isla de São Miguel. La Ponta da Ferraria es en realidad una fajana lávica, un terreno de poca extensión situado a orillas del mar formado por materiales que se desprendieron del Pico das Camarinhas (309 m) en episodios volcánicos. El cráter que vemos resultó del contacto entre la lava y el agua del mar.

Desde el Mirador de Ilha Sabrina se ve Ponta Ferraria con sus termas y su piscina de agua caliente

Desde aquí se ve perfectamente la piscina de las Termas da Ferraria. La panorámica desde el Mirador de Ilha Sabrina es realmente bello, con las vistas de la bravura del Atlántico y del cautivador paisaje volcánico. Y más en este atardecer que comienza a caer sobre la isla de São Miguel.

Ponta da Ferraria. Bañarse en las termas da Ferraria y en ¡una cala de agua caliente!

Descendemos en coche a Ponta da Ferraria por una bella carretera en zig zag, aunque con tiempo se puede hacer a pie. En el gran parking contemplamos impresionados el paisaje volcánico y los acantilados y nos da la impresión que estamos en la isla de El Hierro, de tanto parecido que encontramos. 

Caminamos hacia el balneario de las Termas da Ferraria, aunque en esta ocasión no entraremos, pues es tarde y pronto van a cerrarlo. Pero nos imaginamos bañándonos en la piscina termal que está a unos 40º, cuyos beneficios terapéuticos están probados. Pero el baño también es posible en Ponta da Ferraria, en la pequeña cala que se sitúa a unos metros del balneario. Caminamos hasta allí y desde lo alto de las escaleras de cemento distinguimos perfectamente el deslizamiento de la lava hasta la cala.

Bañarse en la piscina termal de Ponta Ferraria, entre un sugestivo paisaje volcánico

Algunos bañistas se aventuran a bañarse a pesar de lo movido que está hoy el mar. Entre rocas volcánicas está esta cala termal cuya altura ideal es cuando la marea está mediana o baja (con marea alta el agua no está suficientemente caliente). A solo unas brazadas está el océano Atlántico frío, pero esta es una auténtica piscina termal cuya agua que está a 30º C procede de dos manantiales situados en Ferraria. Nos quedamos con ganas de bajar por las escaleras de metal a disfrutar de estas aguas, pero quisiéramos ver el atardecer desde el Faro de Ponta Ferraria.

Atardece en el Faro de Ponta Ferraria

Desde Mosteiros ya habíamos pasado junto al faro de Ponta Ferraria,  localizado en la punta más al oeste de la isla de São Miguel. Blanquísimo, lo divisamos al final de prados verdes donde pastaban vacas, que contrastan con el azul intenso del océano. Es el faro más grande de las islas Azores: mide 18 metros, y está unido a un edificio blanco en el que habitaron varias familias, y coronado por una linterna roja. Data de 1901, al parecer el segundo más antiguo del archipiélago.

Caminamos hacia el faro de Ponta Ferraria, bellísimo a contraluz en un cielo pintado de rojo que nos regala un bellísimo atardecer. Un buen final de jornada y también de esta ruta por la costa noroeste, seguiremos otro día por el norte.

Atardece en el Faro de Ponta Ferraria

Qué ver en el norte de la isla de São Miguel

Cómo llegar al norte de la isla de São Miguel

Para llegar al norte y noreste de la isla de São Miguel lo más fácil es ir por la carretera EN1-1A que atraviesa la isla de sur a norte por el centro. Desde Ponta Delgada hasta Ribeira Grande son apenas 20 kilómetros, unos 23 minutos en coche.

Faro de Ponta do Cintrão, en Ribeira Grande, al norte de la isla de São Miguel

Panorámicas de la costa norte desde la Ponta do Cintrão

Habitantes de São Miguel nos recomiendan ir hasta la Ponta do Cintrão, uno de los cabos más grandes de la isla. Un promontorio de 166 metros que mira al mar situado junto a Ribeirinha, en la comarca de Ribeira Grande. Así que, antes de visitar este bonito pueblo norteño, recorremos los 5 kilómetros que lo separan de Ponta do Cintrão. Este cabo pertenece a la zona volcánica de Fogo. Las panorámicas de la escarpada costa norte son realmente espectaculares. Contemplamos un buen rato el mar bravío y después nos dirigimos al faro de Ponta do Cintrão, construido en 1957, con la casa del farero adosada. 

Impresionantes panorámicas desde Ponta do Cintrão

Ribeira Grande

Recorremos una de las ciudades de la costa norte de la isla de São Miguel de Azores que nos conquista por el encanto de una arquitectura que nos hace pensar que estamos en Portugal continental. El estilo Gótico Manuelino de varios edificios históricos e iglesias, bellas casonas señoriales. A través de una calle principal llegamos a la Praça do Poder, una de las principales plazas de la ciudad. Vale la pena una visita al Museo del Tabaco (situado en Maia), al Centro de Artes Contemporáneas “O Arquipélato” y al Museo de la Emigración azoriana.

Ribeira Grande es una ciudad que mira al mar, con piscinas de agua salada, bonitas playas y miradores magníficos como el Miradouro de Ponta de Santa Iria o el de Santa Luzia (ya en Palhairo). Nos acercamos pues al mar y contemplamos en el camino el bonito Puente de los ocho arcos. Ribeira Grande es un buen punto de partida para descubrir las aguas termales de Caldeira Velha, las Caldeiras de Ribeira Grande, la Lagoa do Fogo, la Lagoa de São Brás, la Cascada del Santo do Cabrito y los campos de té, únicos en Europa. 

Ribeira Grande está al norte de la isla de São Miguel de Azores

Monumento Natural Regional da Caldeira Velha

Nos dirigimos a Caldeira Velha, que forma parte del complejo volcánico de Lagoa do Fogo. Es uno de los imprescindibles de la isla de São Miguel, con una zona termal de gran belleza compuesta de numerosas pozas y cascadas envueltas por una lujuriante vegetación. Entre fumarolas destaca una magnífica cascada de agua termal férrica. Intentamos entrar, pero las lluvias de la jornada hicieron que cerrase ese día. Es fácil que, debido a la metereología, se suspendan algunas visitas y actividades.

Campos de té de Azores, los únicos de Europa

Los campos de té de Azores son los únicos que hay en Europa

Deseábamos conocer los campos de té de Azores desde que supimos de su existencia. Porque los considerábamos exóticos, de países lejanos, y las fotografías que veíamos siempre eran magníficas. Y además, los campos de té de São Miguel son los únicos que hay en Europa. La lluvia no empañó nuestro empeño por visitarlos, hasta la luz era mejor porque el verde se intensificaba. Caminamos por los senderos de la plantación de té de Chá Gorreana – hay una ruta de senderismo circular de 3,4 km -, una de las dos fábricas que quedan en São Miguel -junto con Porto Formoso -. Durante los años 50 del siglo XX llegó a haber 14 fábricas de té en Azores; era su época dorada. Llegó casi por casualidad procedente de Brasil en el siglo XVIII, y lo que era una planta ornamental al principio, terminó siendo un cultivo industrial gracias a su rápida adaptación al clima y al aprendizaje de los procesos de producción de los chinos de Macao.

En los talleres de empaquetado de Chá Gorreana se puede ver a las mujeres manipulando el té, y en la tienda se puede degustar el té – té negro “Orange Pekoe” y el té verde. Hubiera sido interesante llegar en la época de la cosecha del té de Azores, e incluso participar en ella. Se lo aconsejamos a los viajeros, también dedicar al menos un par de horas o tres a la ruta y la vista.

Ruta por los campos de té de Azores. Fábrica de Chá Gorreana

Mirador de Lagoa do Fogo. Buscando un día sin niebla

Casi al final del viaje conseguimos contemplar la Lagoa do Fogo desde uno de los miradores, el Miradouro da Barrosa, al encontrar el momento en el que la niebla no estaba cubriéndola. Porque la realidad es esa: las nieblas suelen cubrir la segunda laguna más grande de São Miguel, situada en el cráter de un volcán, por encontrarse en altitud. Se ve afectada por el tiempo variable de la isla y una buena parte del tiempo las nubes chocan con la cordillera central cubriendo la Lagoa do Fogo de niebla.

En esta ocasión no pudimos hacer la ruta de senderismo (PRC2 SMI) por esta Reserva Natural, que parte del mirador para llegar a la caldera. En el camino, al parecer las vistas de la costa sur y de Vilafranca do Campo son muy bonitas, así como las playas que hay alrededor de la caldera.

La niebla nos dejó hacer una foto de la Lagoa do Fogo

Próximo capítulo: qué ver y qué hacer en el sur y noreste de la isla de São Miguel

Con esta imagen de la Lagoa do Fogo terminamos esta primera entrega de nuestro viaje por la isla de São Miguel de Azores. Dedicaremos nuestro próximo artículo a qué ver y qué hacer en el sur y noreste de la isla de São Miguel. Visitaremos el extravolcán de Furnas, la Lagoa y sus miradores; recorreremos el sur de la isla, desde Ponta Delgada hasta Povoação. Y exploraremos la zona más antigua: el noreste, con su relieve abrupto comparado con el más plano de la zona occidental. Allí se encuentra el pico más alto, el Pico da Vara y los bosques de Laurisilva. Y haremos una ruta por sus espectaculares acantilados y sus hermosos miradores. 

Todavía hay mucho que ver en la isla de São Miguel. ¡Acompáñennos en el próximo viaje!

Mapa de la isla de São Miguel

En este mapa de la isla de São Miguel de Azores, podrán organizar mejor su itinerario. Pueden pinchar sobre él para ampliarlo y hacer doble clic para ampliarlo todavía más, además de deslizarse sobre los diferentes lugares.

Mapa de São Miguel de Azores. Pinchar para ampliar.

Algunos consejos para visitar la isla de São Miguel de Azores

Para visitar Sete Cidades, Furnas y Lagoa do Fogo, es recomendable comprobar si hay niebla, ya que en muchas ocasiones las lagunas están cubiertas y se hace casi imposible la visita y las vistas panorámicas desde los miradores. Nosotros comprobábamos todos los días el parte metereológico, además del sitio web donde se pueden ver diferentes ubicaciones de la isla a través de cámaras que filman en directo. https://www.visitazores.com/es/webcams

El Giróscopo Viajero en las islas Azores. Volcán de Sete Cidades. ¡Hasta pronto!

Guía turística de las Islas Azores

En www.turismoazores.es tienen más información sobre la isla de São Miguel y el resto de las islas Azores. 

Artículo escrito por María Calvo Santos.

Dónde dormir en São Miguel de Azores

Para conocer toda la isla de São Miguel y moverse con comodidad, lo mejor es elegir dos o tres campamentos base. Es interesante buscar un hotel en Ponta Delgada, la capital, para conocer la ciudad y para moverse por la zona sur, suroeste,…Otro hotel en Ribeira Grande, para visitar la zona norte. Y un alojamiento rural en Nordeste, más adecuado para descubrir las zonas rurales, y para moverse por la zona oriental, más accidentada desde el punto de vista geográfico.

ALOJAMIENTO EN LA ISLA DE SÃO MIGUEL



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Tours y excursiones en la isla de São Miguel

Aquí pueden reservar sus tours y excursiones por São Miguel.

Alquilar un coche en São Miguel

Es indispensable alquilar un coche para moverse por São Miguel, ya que es la forma más cómoda de viajar, que permite libertad a la hora de parar y descubrir lugares a los que no llegan los autobuses. Aunque las distancias pueden no ser muy grandes -por ejemplo de un extremo a otro de la isla de Sao Miguel se tarda una hora y media como mucho- el coche de alquiler es la mejor forma de moverse.

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