Proyecto Stolpersteine, manteniendo la memoria viva

“Estaba en el suelo sin dueño y sin nombre la luz de la tarde le daba el color, las voces del mundo en la lejanía hablaban de un día que decía ¡adiós!” La Piedra del Suelo -del libro El libro de las piedras muertas de Antonio Parrón Camacho

Conocimos el Proyecto Stolpersteine recorriendo las aceras de Köln. Mirar al suelo es la mejor manera de no tropezar, pero hay ocasiones en las que para no caerse hay que pararse a observar la razones por las que el ser humano tropieza de forma cíclica con la misma piedra con diferentes formas.

Stolpersteine, piedras de la memoria
Stolpersteine, piedras de la memoria

Andábamos en Colonia buscando la entrada la entrada al EL-DE Haus,  Centro de Documentación sobre el Nacionalsocialismo, y antiguo lugar de interrogación y torturas de la Gestapo, cuando el brillo de “una piedra” nos hizo pararnos subitamente. Era nuestra primera Stolpersteine (traducible como “piedras en las que se tropieza”). La razón de que estuviera aquí la encontramos tirando del hilo del proyecto creado por el artista Gunter Demnig. Este berlinés nacido en plena Segunda Guerra Mundial (1943) ideó un homenaje a las víctimas de la persecución nazi en Alemania. Su padre fue uno de los aviadores de la Legión Cóndor que bombardeó ciudades españolas durante la Guerra Civil. Enterarse de esto supuso una catarsis en Gunter, que vehiculó su dolor y rabia hacia un caudal mucho más pacífico.

Foto de Gunter Demnig de Claude Truong-Ngoc
Foto de Gunter Demnig de Claude Truong-Ngoc

Estos pequeños bloque tienen grabados datos de la persona perseguida. Para Gunter Demnig son una forma de memoria para aquellos que no tienen ni siquiera un lugar donde honrarlos. La web del proyecto cita la frase del Talmud “una persona es olvidada sólo cuando su nombre es olvidado ‘.

A menudo Gunter Demnig  comienza su trabajo de albañil de la memoria rodeado solo de algún familiar o algún representante público. Como si fuese un meandro de un río se van acumulando personas, a veces curiosas, a veces transeúntes tocados por el respeto, que forman una piña desde la que parece latir de nuevo la esperanza.

En Berlín hay alrededor de ocho mil, mostrando el grado de persecución a judíos, gitanos, homosexuales, disidentes, testigos de Jehová, víctimas de eutanasia, o deportados y exterminados en los campos de concentración. Pero rara es la ciudad de Alemania donde no encontremos una Stolperstein. Ya han sobrepasado los 75 mil, repartidos por casi toda Europa (23 países), ya que los represaliados por los nazis eran de muchas nacionalidades, incluidos republicanos exiliados en Francia, españoles que estuvieron en campos de concentración como Neus Català, o  miembros de las Brigadas Internacionales.

Es España varias ciudades se han sumado a la iniciativa de las Stolperstein. En Cataluña están impulsadas por el Memorial Democràtic -siendo la primera la del memoria del president Lluís Companys-, y Madrid, Alcoi o Mallorca son otras ciudades con “piedras de la memoria”. La única diferencia entre las Stolperstein de España es el color: las del régimen nazi tienen la placa en dorado; las del franquista, en plateado.

Stolpersteine en homenaje a Neus Català
Stolpersteine en homenaje a Neus Català

La gestión de la instalación de las stolpersteine se gestionan siempre con el consentimiento de los ayuntamientos, y pueden solicitarse a la fundación de forma individual o a través de una asociación. Gunter Demnig se mueve in situ, queriendo ser él mismo quién haga la “instalación” de los Stolpersteine. Cuando ya no esté, será la fundación creada la que continúe su labor.

En estos tiempos de revisionismo, de saturación informativa y noticias falsas, la Historia (escrita con mayúsculas) tratada con rigor es la única herramienta para que el recuerdo no quede archivado en las bibliotecas virtuales. Por eso además de una difusión del pensamiento libre, debemos promover la responsabilidad individual a la hora de no olvidar para no repetir los errores.

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