Nauplia, el Peloponeso más relajado y encantador

Decía el escritor Josep Pla que solo los falsos amantes miran atrás en las despedidas. Pero tras nuestros días en la península de Maní fue imposible no volver la cara para dirigir una última mirada, aún con el riesgo de que se cuestionase nuestra fidelidad por su precioso paisaje.

El recorrido de nuestro viaje por el Peloponeso iba cerrando el círculo que emprendimos al entrar en la península por Patrás, y encaminarnos poco a poco hacia el Canal de Corinto, puerta de salida del circuito.

El único alivio que nos quedaba para enmascarar la melancolía por abandonar los lugares por los que pasábamos, era que aún había mucho qué ver frente a nosotros. Por eso cuando cuando bordeamos el golfo argólico mirando de frente a la ciudad Nauplia, recuperamos la sonrisa.

Tras días de apacibles charlas con dueños de pequeños hoteles con encanto y restaurantes, pescadores y gente de vida pausada en la península de Mani, el contacto con tanta gente que pasea por Nauplio nos supone una pequeña catarsis. El Peloponeso es precisamente eso, un contraste entre lugares idílicos que casi escapan al contacto humano, con lugares igualmente bellos pero ya bajo el foco del turismo.

Fortaleza de Palamidi desde el centro urbano de Nauplia
Fortaleza de Palamidi desde el centro urbano de Nauplia

Nauplio, gran historia para una pequeña ciudad

Nauplia o Nauplion (o en griego moderno Nafplio) queda al abrigo del golfo argólico, protegida en un enclave que permite adentrarse hacia Argos y más al norte el canal de Corinto.

Hay numerosas referencias entre los cronistas clásicos a Nauplia, a veces entroncadas con Nauplio, hijo de Poseidón y Amimone, y fundador de la ciudad en la mitología griega. Estrabón sin embargo atribuía el nombre a la denominación de la ubicación del puerto donde las naves que comerciaban en el Mediterráneo fondeaban. En otros casos se mencionan sus vínculos con Egipto, pudiendo haber sido un asentamiento fundado por ellos para favorecer el comercio en el otro lado del Mediterráneo.

En el siglo VII a.C. Nauplia estaba integrada en la confederación de polis de la Argólida, pero tras la segunda guerra mesenia, quedó subyugada a la vecina Argos, únicamente como su puerto y salida al mar. En ese periodo parte de la población emigró a la zona de influencia de Esparta, a la ciudad de Metone ,hasta que más adelante, en el siglo IV a.C regresaron. El geógrafo Pausanias ya en tiempos de expansión de Roma citaba a Nauplio como una ciudad en franca decadencia, con un templo dedicado a Poseidón y una fuente llamada Canato.

Tras el colapso del Imperio Romano los bizantinos controlaron Nauplio, que al igual que la ciudad de Mystras en el Peloponeso permitieron controlar el Mediterráneo oriental. Una huella de su paso es las murallas de la Acronauplia, el bastión del siglo XII sobre el centro histórico.

Grabado de Nauplia
Grabado de Nauplia

Posteriormente, hacia 1210 los francos crearon un señorío con el territorio de la Argólida (principado de Acaya), pasando de manos en manos por varios dominios como el príncipe Godofredo I de Villehardouin, el señor de Atenas Otón de la Roche (1212),  la Casa de Brienne (1308 ) o los Enghien (1356) y terminando en los venecianos de la República de la Serenísima como parte de una venta en 1389. El avance de los otomanos hizo que bailara constantemente- de 1539 a 1685 fue turca-, y promoviendo la construcción de sistemas defensivos como el castillo de Palamidi. En 1715 el tratado de Paz reconoció a los turcos como propietarios de Morea (Peloponeso), pero un siglo después, la guerra de independencia en la que los griegos contaron el apoyo de las potencias europeas, hizo que en 1822 se hiciese definitivamente parte de Grecia gracias a la intervención de la heroína Bubulina que asedió Nauplio por mar y Demetri Ipsilanti por tierra firme. Antes de que Atenas fuese la capital del nuevo y naciente estado, Nauplio fue capital temporalmente de 1823 a 1834.

Estatua de Staikos Staikopoulos bajo la Akronafplia
Estatua de Staikos Staikopoulos bajo la Akronafplia

Hoy no son los barcos de los héroes mitológicos los que “encallan” en el puerto de Nauplio. Los cruceros turísticos hacen escala en esta ciudad de la Argólida, haciendo bullir en gente el centro de la ciudad entre su atraque y partida. Al atardecer, cuando se dispersan y embarcan, Nauplio recobra la paz, y desde el refugio de lo alto de la Fortaleza de Palamidi, se iza una bandera imaginaria para que sus habitantes puedan recuperar su ciudad. Las luces de sus calles revisten con una capa la piedra de las casas, y las plazas se llenan de gente haciendo rebosar los restaurantes.

No solo de turistas extranjeros vive Nauplia, cuya población crece considerablemente cuando los griegos salen en masa desde Atenas (a unas dos horas de coche) los fines de semana, buscando relax, playas y los encantos que proporciona la bella Nauplio.

Lo primero que sorprende de Nauplio es esa fisonomía defensiva, con fortalezas, bastiones y restos de murallas. Entrando en coche por la costa divisamos la fortaleza “flotante” de Bourtzi, y en lo alto de Nauplio la fortaleza de Palamides. Los tiempos hostiles ya pasaron, y Nauplio tiene sus puertas abiertas a viajeros como nosotros.

Isla con la fortaleza de Bourtzi

La silueta de la fortaleza Bourtzi al atardecer cuando los rayos de sol menguan e intentar confundir la vista, parece la de un barco encallado, con el puente mando de su torre. A seiscientos metros del puerto de Nauplia la construcción veneciana de Castel da Mar, funcionaba con un perro guardián, disuasorio ante las amenazas de ataques por mar. El diseño de la obra es de 1471, a cargo del arquitecto Antonio Gambello, oriundo de Bérgamo, finalizada por el ingeniero Brancaleone. El nombre, Bourtzi, es sin embargo turco, y significa literalmente “torre”. Para prevenir la toma de la isla, se crearon puentes móviles entre los tres pisos del castillo, que hacían más complejo conquistarla. Los venecianos la llamaban Porto Cadena, aludiendo a la gruesa cadena que se extendía desde la isla hasta Nauplia, cerrando el paso ante incursiones.

Los turcos la convirtieron en 1821 en morada del verdugo de las ejecuciones de los prisioneros del castillo Palamidi, aunque apenas dos años después los griegos recuperaron Nauplia y lograron la independencia. Ya en el siglo XX se acondicionó como hotel, hasta que en 1970 el estado griego la recuperó como patrimonio de la ciudad. Además de visitarla, el evento más interesante que se desarrolla en la fortaleza de Bourtzi es el Festival anual de Música de Nauplia

Para llegar a la isla fortaleza hay un servicio de bote desde el puerto de Nauplia por unos 5 euros ida y vuelta.

Centro de Nauplia

Paseamos por las calles animadas de Nauplia, la mayoría peatonales, luciendo un pavimento de mármol que hace brillar la ciudad. Tanto el puerto como las calles que corren paralelas hasta los pies de la Acronauplia concentran numerosos y elegantes edificios neoclásicos, restaurantes, cafeterías o tiendas de productos. Muchas casas conservan su fisonomía veneciana, con ventanas que bien podemos encontrar en Venecia, Trieste o en la costa croata.

Vista de Nauplia desde las escaleras de acceso a la fortaleza Palamidi
Vista de Nauplia desde las escaleras de acceso a la fortaleza Palamidi

En uno de los extremos de la calle Vasilisis Amalias está el Museo de la Guerra

La plaza Syntagma

Cálida, punto de reunión de las gentes de Nauplia, la plaza Syntagma cambia de día y de noche. Por el día si queremos indagar en el pasado de Nauplio, el Museo Arqueológico introduce al visitante en los vestigios que desde la Prehistoria muestran los asentamientos humanos en la zona. Se exhiben restos de tumbas del periodo Heládico Medio de Prónea y del periodo micénico del área de Evangelistria.

Recordando la mencionada capitalidad de Nauplia en los primeros años de la Grecia independiente, está en la misma plaza Syntagma el Voujustifyiko, fue el lugar donde se constituyó y reunió la primera asamblea griega del parlamento tras la independencia de Grecia, cuando Nauplia fue la capital del país.

Otros bellos edificios envuelven la plaza, como el Banco Nacional de Grecia o la antigua mezquita en uno de los extremos. El templo fue inicialmente la Catedral de San Jorge, construida a principios del siglo XVI, reconvertida en mezquita y alzado un minarete con la conquista turca. Otro hecho histórico relevante en la historia de Grecia que acaeció en la mezquita fue el juicio al héroe de la revolución Kolokotronis, tras ser acusado de traidor a la monarquía del coronado Otón de Wittelsbach.

Detrás de la vieja mezquita una antigua casa es la sede del museo de los komboloi. Los komboloi son las cuentas al estilo de los rosarios, usados en Grecia simplemente como forma de “tener algo entre las manos”. Antes de que existiera el móvil – e incluso ahora – sirven para tener las manos ocupadas y la mente ajena al estrés.

Es el único museo del mundo centrado en los komboloi, con piezas que desde 1958 Aris Evangelinos y Rallou Gromitsari  empezaron a coleccionar.  Hay piezas llegadas de todo el mundo, de diferente material, y con diverso uso, desde el pasatiempo al religioso.

Si volteamos  la vista desde el museo, apenas veinte metros nos separan de la iglesia de Agios Spyridon. Aquí fue asesinado en 1831 el conde Ioannis Kapodistrias (conocido en español como Juan Antonio Capo d’Istria) diplomático del Imperio ruso y más tarde el primer jefe de Estado de la Grecia independiente. Los agujeros de las balas aún se señalan para marcar el suceso. Volviendo hacia el mar el camino lleva a una plaza abierta al mar donde está la Iglesia de San Nicolás de Nauplia.

Acronauplia

Sobre el puerto y el centro de calles peatonales de Nauplio vigila la Acronauplia. Esta “acrópolis” es un mosaico de los añadidos defensivos durante siglos, desde griegos, romanos, bizantinos, venecianos y turcos. Robustas murallas todavía hoy -ochocientos años después de que los bizantinos lo fortificasen-, envuelven la antigua ciudad. Señores francos y más tarde los venecianos emplearon la Akronafplïa una vez asumieron el control de Nauplia, usándola como un castillo. De hecho los testimonios arqueológicos todavía delimitan con claridad las tres fortificaciones independientes; el castillo del Torreón perteneciente al siglo XV, el castillo de los francos del siglo XIII y el castillo que los bizantinos levantaron sobre la acrópolis griega.

Panorámica de la Acronauplia, la ciudad amurallada de época franca y bizantina
Panorámica de la Acronauplia, la ciudad amurallada de época franca y bizantina

Más tarde la ciudad se expandió extramuros pero a su llegada los turcos la volvieron a recuperar como baluarte defensivo. Usada posteriormente como prisión -con mazmorras que todavía se intuyen- actualmente son turistas los que duermen en el complejo hotelero con vistas inmejorables del golfo de la Argólida. Los antiguos barrios venecianos construidos en su ladera, bajan hasta plaza Sintagma, orientados hacia el espectáculo del atardecer.

Fortaleza de Palamidi

En lo más alto de Nauplia la fortaleza de Palamides (o Palamidi), una ciudadela del siglo XVIII. El nombre es un homenaje al héroe homérico Palamedes de Argos, hijo de Nauplio, del que la mitología griega cuenta que es el inventor del ajedrez, del juego de los dados, los faros, de la balanza, del disco y de la guardia con centinelas. En el contexto de las Guerras de Troya, Odiseo fingió locura para no alistarse. Palamedes descubrió su farsa y le acusó. En venganza Odiseo tejió un complot culpando falsamente a Palamedes de traicionar a los griegos ayudando al rey de Troya Príamo. Palamedes  murió lapidado por los griegos y Nauplio llevó a cabo la venganza por la muerte de su hijo desorientando a la flota griega que volvía de Troya con señales desde la ciudad.

Fortaleza de Palamides en lo alto de Nauplio
Fortaleza de Palamides en lo alto de Nauplio

Fueron los venecianos quienes conscientes de la necesidad de reforzar Nauplio de los turcos,  eligieron la cima de la colina a 216 metros de altura, para defenderse durante su segunda ocupación de la ciudad entre el 1686-1715. La fortaleza era un proyecto muy grande y ambicioso, pero se ejecutó en un período relativamente corto desde 1711 hasta 1714. Los ingenieros Giaxich y Lasalle se encargaron de su construcción pero la satisfacción apenas duró unos años hasta que en 1715, Nauplio volvió a estar bajo el control otomano.

Los ocho bastiones de la fortaleza fueron nombrados originalmente por los provveditori venecianos (los gobernantes de las zonas controladas por la República de Venecia). Sin embargo, cuando cayó al Imperio Otomano, los bastiones recibieron nombres turcos. Finalmente, cuando los griegos derrocaron a los turcos, los bastiones fueron renombrados en honor a los antiguos líderes y héroes griegos (Epaminondas, Miltiades, Leonidas, Phocion, Aquiles oThemistocles) y los otros dos nombrados en honor a San Andrés (Agios Andreas) y el francés Philhellene Robert quien murió en la batalla en la Acrópolis de Atenas. El “Miltiades”, fue utilizado como prisión y entre sus prisioneros estuvo el célebre Theodoros Kolokotronis, héroe de la Revolución griega, conocido como “O Gueros tou Moriá” (el “viejo” de Morea).

Ascenso a la fortaleza de Palamides en Nauplio
Ascenso a la fortaleza de Palamides en Nauplio

Hay 913 escalones en la escalera de caracol desde la ciudad hasta la fortaleza. Sin embargo, para llegar a la cima de la fortaleza hay más de mil. Los lugareños de Nafplion dicen que hay 999 escalones hasta la cima del castillo para llamar la atención del turista.

Hay quién sube en taxi, pero no tiene comparación a la sensación, esfuerzo y vistas que se obtiene según se asciende por las escaleras. Partimos desde la plaza donde está la estatua de Staikos Staikopoulos, figura ensalzada de la guerra de Independencia de Grecia. Un continuo zigzag de escaleras nos va haciendo ganar altura rápidamente. Al girarnos vemos el perímetro de la ciudadela de Acronauplia, entre cuyos muros estaba la antigua ciudad bizantina.

El día parece escaparse con el sol cayendo y en el ascenso encontramos caras exhaustas mientras hacen una parada en el camino. Al llegar a la entrada de la fortaleza las vistas del Golfo Argólico, la ciudad de Náfplio y la isla con la torre de Bourtzi quitan el aliento.

Dentro de la fortaleza podemos acercarnos al bastión de Agios Andreas, morada del comandante de la guarnición. Detalles como el escudo del león alado que en otras ocasiones hemos visto como en Kotor (Montenegro) o en Motovun en Istria (Croacia) muestran su origen veneciano.

La noche nos sorprende en lo alto de Nauplia y con precaución descendemos para perdernos de nuevo en sus floridas calles, esperando recuperar fuerzas en el restaurante Aeiolos donde volvemos a repetir con los deliciosos platos de la gastronomía local.

Cómo llegar a Nauplia

Nauplia se encuentra a 140 kilómetros de Atenas, que es la mejor opción de vuelo para llegar al Peloponeso. Desde el aeropuerto lo más sencillo si nuestro destino es Nauplia es alquilar un coche. En el puerto hay una zona extensa para aparcar y a los pies del castillo también hay plazas de aparcamiento.

En transporte público la mejor opción es el Autobús, si bien hay que ir hasta el centro de Atenas y desde allí tomar el bus de la empresa Ktel Argolidas. Salen con una frecuencia de cada 2 horas, y el trayecto dura aproximadamente 2 horas y10 minutos.

ALOJAMIENTO Y HOTELES EN NAUPLIA



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Excursiones desde Nauplia

El tiempo agradable es otro de los atractivos de Nauplia y el Peloponeso. Cuando el sol aprieta podemos salir de la ciudad para bañarnos en las playas de Karathona y Kantia, ya saliendo de la ciudad.

Durante nuestra estancia llevamos a cabo varias excursiones desde Nauplio, al teatro de Epidauro y el yacimiento de Micenas, o elegir Tirinto y Argos como opciones.

ACTIVIDADES Y TOURS EN NAFPLIO

ALQUILER DE COCHE EN NAUPLIA

 

MAPA DE LOS PUNTOS TURÍSTICOS DE NAUPLIA

 

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