Visita a la Fundación César Manrique en Tahiche – Lanzarote

Poco se puede decir y mucho reflexionar a partir de esta frase de Cesar Manrique.

Su figura, tan reivindicada en su tierra natal de Lanzarote como poco conocida por desgracia en el panorama nacional, es la de un humanista cuyo patrimonio físico e intangible merece enarbolarse como bandera y filosofía.

Pintor, escultor, arquitecto, en sus escritos rezuman temas atemporales como la sostenibilidad en el turismo, la defensa de la cultura y el patrimonio, o fundamentos de economía colaborativa, todo ello en un paraguas visionario que aún es una lucha por implementar.

Como los hijos de los volcanes – sean en Sicilia o en las Azores– ese carácter isleño a la par que universal es palpable en toda su obra. Lanzarote, su isla, fue un taller en el que dejó una impronta moldeando la fisonomía paisajística y cultural.

La facilidad de Cesar Manrique para crear elementos a partir de los abrupto y lo salvaje, de transformar las formas básicas del arte en obras maestras que nunca pretendieron serlo. La mezcla de elementos arquitectónicos típicos de Lanzarote con su viaje onírico por las influencias de las que bebió, supone una travesía universal en el que encontramos briznas de filosofía, literatura, ergonomía o concepción espacial de la luz.

Periplo por Lanzarote

Hay quienes llegamos a Lanzarote siguiendo pasos, pero como decía Manrique “No tenemos que copiar a nadie. Que vengan a copiarnos”. Su forma de vivir es simplemente una fuente de inspiración en nuestro paso por la isla. La Graciosa, las salinas de Janubio, el ardín de Cactus en Guatiza, la Cueva de los Verdes o los Jameos del Agua nos han ido mostrando pequeñas pinceladas de una isla maravillosa.

Fundación César Manrique (Tahíche)

Yo soy un contemporáneo del futuro

Desde el 24 de abril de 2019 y hasta el 24 de abril de 2020, la Fundación César Manrique celebró el centenario del nacimiento de César Manrique. Fallecido en un accidente de coche junto a la hoy fundación que lleva su nombre, lo único que consiguió esa precipitada partida, fue arraigar con más fuerza su espíritu positivo.

Jardines de la Fundación Cesar Manrique
Jardines de la Fundación Cesar Manrique

A menudo el viajero cae en la confusión entre la Casa-Museo César Manrique en el pueblo de Haría, al norte de la isla de Lanzarote, y la Fundación. Dos espacios diferentes conectados por la magia del maestro. Mientras que en Haría está su última residencia, la casa que proyectó para trabajar y disfrutar los años finales de su vida; en Tahíche Manrique, mudado ya a Haría, fue preparando lo que lo que hoy es la Fundación César Manrique . El sorprendente edificio de la Fundación fue durante veinte años, desde 1968  hasta 1988 su hogar. A su regreso de New York, ansioso por recuperar su isla, ideó la casa sobre una colada de lava originada por las grandes erupciones históricas  acaecidas entre 1730 y 1736. En esos años reinterpreta a su manera la tradición típica de Lanzarote con aportes modernos que encajan como rocas de lava fundidas.

Exterior de la Fundación Cesar Manrique
Exterior de la Fundación Cesar Manrique

A nuestra llegada los “socos”, los muros que protegen del viento los árboles frutales y las cactáceas, contrastan con las paredes blancas encaladas. En el jardín posamos los ojos, “leyendo” en nuestra cabeza algunas frases de Cesar Manrique, mientras la uno de los clásicos juguetes del viento ensimisma nuestra mirada.

Los socos, muros de piedra para proteger la vegetación del viento de Lanzarote
Los socos, muros de piedra para proteger la vegetación del viento de Lanzarote

Nada más entrar al museo, una colección de arte contemporáneo de la Fundación nos introduce en obras pictóricas de “artistas hermanados de Manrique”, Pedro González, Chirino o Gerardo Delgado, y de otros genios españoles como Picasso, Tàpies, Joan Miró o Chillida. El arte tiene eso, el ofrecimiento de lazos, embriones, puentes que unen ideas, sentimientos tan distantes a priori.

Al llegar a la sala de bocetos repasamos trabajos previos de Manrique, algunos ya parte de nuestra fascinación por él, otros nuevas oportunidades para profundizar en su prolífica mente: Planos del Mirador del Río desde el que ya atisbamos días atrás la isla de la Graciosa, diseños del logotipo del Parque Nacional de Timanfaya o de la casa que hoy pisamos.

Visita Fundación Cesar Manrique
Visita Fundación Cesar Manrique

Mientras recorrimos la planta baja, adecuada a la morfología de los  túneles basálticos, observamos las cinco sorprendentes burbujas volcánicas naturales a las que Manrique dio vida. Arrastrados por una corriente de lava imaginaria los pasos nos trasladan en una narración que a su vez tiene más de diálogo, con aberturas que favorecen la iluminación cenital. El mar de lava parece balancearse como el oleaje que nos vierte en el jameo central. Allí la explosión de naturaleza viva nos recuerda la fertilidad de la roca volcánica. La piscina, la pequeña pista de baile, la barbacoa o el horno, parecen teclas afinadas siguiendo el son de una orquesta silenciosa. El inerte basalto cobra vida con la actuación de Manrique en el edificio.

Lucernario que ilumina el interior de las burbujas usadas para crear espacios de la casa de Cesar Manrique
Lucernario que ilumina el interior de las burbujas usadas para crear espacios de la casa de Cesar Manrique

Camino de Famara

Llegamos haciendo autostop a Famara tras la visita a la Fundación, buscando mezclarnos con los habitantes isleños. Nos recoge una nómada que llegó a Lanzarote sin buscar nada y se encontró a sí misma, descubriendo un deseo incipiente de quedarse a vivir en las casas que parecen una barrera de algas mirando el mar. Famara era una de las fuentes de inspiración de Cesar Manrique. El viento hoy da tregua pero los fortines enterrados con sus pequeñas murallas de piedra volcánica dan fe de que dios eolo tiene aquí parte de sus pagos.

Playa de Famara en Lanzarote
Playa de Famara en Lanzarote

El ocaso nos sorprende con un precioso atardecer que alarga las sombras de las dunas pobladas de sufrida vegetación que se ancla a la arena como si sus raíces fuesen de plomo. En Famara también se comprende a Cesar Manrique, mirando el mar, releyendo sus palabras que ni el viento ni el tiempo puede borrar.

Información visita Fundación César Manrique (Tahíche)

Dirección: Calle Jorge Luis Borges, 16. Tahíche, 35507. Lanzarote, Las Palmas.
Teléfono: 928 843 138
Web: www.fcmanrique.org

Horario

Todos los días de 10:00 a 18:00 horas, festivos incluidos. Cerrado el 01 de enero.

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