Monumento a Las cerillas (els mistos) de Claes Oldenburg en Barcelona

Aparentemente anárquicas, aleatorias, como son las fracturas de la madera quemada cuando se quiebra. Así encontramos las cerillas (mistos en catalán) de los escultores Claes Oldenburg y Coosje Van Brunggen en Barcelona.

Cerillas de Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen
Cerillas de Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen

Claes Oldenburg es uno de los pioneros del Pop Art, conocido mundialmente por llevar a cabo obras de gran formato de objetos cotidianos. Conocimos por primera vez sus obras en Colonia cuando descubrimos ese inmenso helado estrellado sobre uno de los edificios de la Neumarkt. Junto a la escultora – historiadora del arte y crítica (además de esposa)- Coosje Van Brunggen, idearon una serie de actuaciones basada en reproducir a gran escala cosas corrientes como cucharas, ruedas de bicicleta o las cerillas de Barcelona.

El arte de Oldenburg, como gran parte de las expresiones de Pop Art tiene casi tantos detractores como apasionados defensores. Las obra de otros grandes exponentes de la corriente como Andy Warhol, Roy Lichtenstein o Takashi Murakami son a veces acusadas de simples, infantiles o inmaduras. Pero nadie puede negar que causan un impacto visual que invita a comentar el arte, que al final es la emoción básica que hay detrás de toda expresión artística, e debate y la reflexión.

Historia de un monumento

En Barcelona encontramos una de las obras de Claes Oldenburg, los Mistos o Cerillas. Fueron proyectados en 1992, año que marcaba un importante punto de inflexión en la transformación urbana de Barcelona. Ese año se celebraron los juegos olímpicos, pero ya desde la designación en 1986, la capital condal comenzó con el lavado de cara que maravilló al mundo y a sus propios ciudadanos. En una ciudad marítima pero que vivía de cara al mar, Barcelona recobró ese contacto con la nueva alfombra urbana que se desplegó desde Montjuic hasta las playas de Poblenou, el antiguo barrio obrero e industrial conocido como el Mánchester catalán.

Cerillas de Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen
Cerillas de Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen

Pero la remodelación urbana más importante desde el diseño de la Eixample de Ildefons Cerdá, no solo llegó al frente marítimo, y muchas zonas mejoraron tanto sus instalaciones de uso público como su patrimonio histórico. Una de las zonas que vivió el lavado de cara fue la Vall d’Hebrón, en el distrito de Horta-Guinardó. El abandono por parte de las autoridades había llevado a que incluso se le denominase a veces Valle Bronx, con un carácter marginal o despectivo. Y en ese contexto previo se produjeron algunas intervenciones como la inauguración de las cerillas.

Cerillas. Obra de Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen

El Área de la Vall d’Hebrón fue una de las cuatro Áreas Olímpicas refundadas urbanísticamente para las Olimpiadas de Barcelona’92. El arquitecto Eduard Bru diseñó el plan para conjugar e implementar espacios viejos con nuevos, en esta zona de la ladera de Collserola. En la Vall d’Hebrón se desarrollaron competiciones de ciclismo, tenis, tiro con arco y voleibol, junto a un deporte que se exhibía en formato de demostración, la pelota vasca.  Por otro lado el arquitecto Carlos Ferrater dibujó las 500 viviendas empleadas para la prensa que cubría los eventos deportivos.

Las cerillas

Ora esbeltas y erguidas sobre el cielo de Barcelona, ora dobladas y languideciendo, ora consumidas y solitarias. Así son las gigantescas cerillas conocidas también por su nombre en inglés, Match Cover.

Para el grupo escultórico de 20 × 9 × 13 metros se emplearon como materiales metal policromado, fibra de vidrio y cemento. La caja de cerillas es el elemento del conjunto que alcanza más altura, con 22 metros. Los colores vivos rojos y amarillos, contrastan con el negro de las cerillas ya consumidas.

Una de las cerillas de la escultura de Barcelona

Ante la complejidad de mostrar los momentos frugales que van desde el encendido de una cerilla hasta su consumo, Oldenburg ideó un conjunto de esculturas que muestran las etapas de la corta vida de los fósforos. Por eso encontramos desde el “nacimiento” de una cerilla encendida,  junto a sus cuatro mellizas hermanas, unidos por el ombligo a la caja de cerillas. Para posteriormente ver la incandescencia de una cerilla en su crepitar con su flama azulada. El contacto de la cerilla con el raspador compuesto de  polvo de vidrio, fósforo rojo, colorantes y material aglutinante, produce la magia de la luz y el calor de la cerilla. Una victoria efímera, cuyo tiempo de vida suele servir para el propósito de encender un cigarrillo, una mecha o una hoguera. Y finalmente la muerte y abandono del fósforo una vez consumido, tiznado por el negro de la madera agotada, y abandonado a su suerte como un despojo inútil.

Quizá Oldenburg quiso llevar a la pausada reflexión del ciclo de la vida -sea de una cerilla o de un ser humano- cuyas etapas, propósitos y funciones suelen tener el mismo denominador, el inicio y el fin.

Grandes y pequeños se mezclan en este punto de encuentro del barrio. Los que las conocen de sobra siguen mirando a estas cerillas que al principio no gustaron a todos. Y los que acudimos desde otras partes de Barcelona interactuamos con las esculturas desde diferentes ópticas.

Obra de Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen

Frente a las cerillas está el Pabellón de la República Española, reconstruido en 1992 según el modelo original de Josep Lluís Sert en la Exposición Universal de París de 1937 que fue obra de Josep Lluís Sert, y en el que se exhibió el Guernica de Picasso. El edificio acoge el Centro de Estudios Históricos Internacionales y la Biblioteca del Pabellón de la República, que posee uno de los fondos más importantes a nivel mundial sobre la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo, el exilio y la transición en España.

Muy cerca de las cerillas encontramos , la Torre Jussana, construida sobre los restos de una antigua masía con las líneas neoclásicas de inspiración francesa al estilo del Hôtel Guimard de París. Cuenta con una doble escalinata con balaustrada y el porche con columnas jónicas, y fue un encargo del comerciante Joaquim Milà de la Roca i Serra.

Cómo llegar a las Cerillas de Barcelona

La escultura se encuentra en el cruce de la avenida del Cardenal Vidal i Barraquer con la calle del Pare Mariana, en el parque de la Vall d’Hebron, en el distrito de Horta Guinardó. Podéis ir caminando o bien optar por el autobús número 10 para llegar a las cerillas.

Mapa de las cerillas de Oldenburg en Barcelona

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