El tren amarillo, un viaje en el tiempo en el canario de los Pirineos Orientales

Viajar en el Tren Amarillo, toda una aventura a través de los Pirineos Orientales

El Tren Amarillo espera a los pasajeros en el andén de la estación de Villefranche de Conflent para recorrer los 62,2 kilómetros hasta su destino final en Latour-de-Carol /Enveitg. Llegaron con tiempo para subirse a los vagones del tren histórico que surca los Pirineos Orientales. Las caras excitadas de algunos pasajeros se ven a través de los cristales del que se conoce cariñosamente entre los locales como “el Canario” (le Canari). Es por su intenso color amarillo que casi se funde en otoño con los tonos rojos, amarillos y anaranjados de los bosques del parque natural, pero resalta en los verdes del verano y, sobre todo, en el blanco de la nieve que cubre los Pirineos en invierno. 

Uno de esos días invernales salimos de la estación de partida del Tren Amarillo: Villefrance-de-Conflent / Vernet-les-Bains, situada a un paso de la villa medieval fortificada por Vauban en el siglo XVII que, con su Fort Libéria, forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Y que está clasificada como uno de los Pueblos más bonitos de Francia. Y no es para menos, basta con hacer una ruta de senderismo por la zona y contemplarla desde lo alto, entre montañas de espesa vegetación, o adentrarse a la ciudad amurallada.

Villefranche-de-Conflent / Vernet-les-Bains, estación de partida del Tren Amarillo. Villefrenche es ciudad UNESCO

A estas horas todavía está despertando, mientras el maquinista se apresta a ponerse a su puesto y el jefe de estación espera a que los pasajeros se suban al Tren Amarillo. Nos mira con sus faros de otra época, mientras nosotros lo contemplamos como a través de una película technicolor. Las ventanillas, la bocina, la propia forma de la locomotora nos llevan al pasado. Como los vagones rectangulares, alguno con un descansillo con bonitos portales de hierro rojo, y un diseño vintage donde los rojos adornan el fondo amarillo. 

El Tren Amarillo pertenece a la compañía de trenes francesa SNCF
Los faros antiguos del Tren Amarillo
¡A que es bonito el Tren Amarillo con esos portales de hierro rojo!

El Tren Amarillo es tan bonito que nos quedaríamos horas mirándolo, si no fuera porque estamos deseando que empiece el viaje, si no fuera porque estamos deseando subirnos a esta máquina de hierro que recorre aldeas y pueblos de los Pirineos Orientales desde hace más de un siglo. 80 kilómetros de vías de ferrocarril atravesando montañas de Villefranche de Conflent a Latour de Carol, en la frontera con España. 

Cuando el viejo Canario pinta varias veces anunciando la partida ansiosamente esperada,  y el jefe de estación nos llama: “¡viajeros al tren!”, comienza un auténtico viaje en el tiempo a bordo del Tren Amarillo. 

Un viaje en el tiempo en el Tren Amarillo

Los viejos asientos de metal y cuero marrón, los espacios metálicos para poner los equipajes, las cortinillas de los ventanales hasta las manivelas para abrir estos últimos…Cada detalle nos pone en la piel de pasajeros de otros tiempos

 

Atrás se va quedando la estación de partida cuando el Tren Amarillo inicia su recorrido y nosotros nos acomodamos en los viejos asientos de metal y cuero marrón y dejamos nuestras cosas en los espacios metálicos para poner los equipajes. Cada detalle, desde las cortinillas de los ventanales hasta las manivelas para abrir estos últimos…nos pone en la piel de pasajeros de otros tiempos. El traqueteo de los vagones y el sonido de las ruedas del tren sobre los raíles consiguen también llevarnos lejos en el tiempo. La prisa por llegar se apaga, el ritmo lo marca la vieja máquina del Tren Amarillo que todavía funciona a la perfección. Estamos de pronto inmersos en un espacio-tiempo en el que no cabe el apuro, en el que sólo cuenta el disfrute del viaje.

Siempre es emocionante viajar en tren, un monstruo de hierro que recorre las geografías regalándonos auténticas películas. Porque es fácil asociar las imágenes que vemos a través de los ventanales de los trenes con fotogramas de filmes que se suceden y que, al final del viaje, compondrán una película. Pero viajar en el Tren Amarillo es todavía más excitante porque el film se ve a través de una lente que nos devuelve imágenes como de otro tiempo, con esas viejas estaciones de paso, testigos mudos de emociones de despedidas, alegrías de reencuentros, ilusiones de aventureros y buscavidas.

Las imágenes que vemos a través de los ventanales de los trenes con fotogramas de filmes que se suceden y que, al final del viaje, compondrán una película.

Mapa de la línea y de las paradas del Tren Amarillo

Mapa de la línea del Tren Amarillo con sus paradas. Ampliar para ver mejor.

Miramos el viejo mapa de la línea del Tren Amarillo y de todas las paradas que hace. Atraviesa el Parque natural regional de los Pirineos catalanes pasando por 22 pueblos, con 8 paradas obligatorias en pueblos con estación propia (Villefranche-de-Conflent, Olette / Canaveilles-les-Bains, Fontpédrouse / Saint-Thomas-les-Bains, Mont-Louis / La Cabanasse, Font-Romeu / Odeillo / Via, Saillagouse, Bourg-Madame, Latour-de-Carol /Enveitg) y 14 paradas facultativas (Serdinya, Joncet, Nyer, Thuès-les-Bains, Thuès-Carança, Sauto, Planès, Bolquère-Eyne, Estavar, Err, Sainte Léocadie, Osséja, Ur / Les-Escaldes, Bçena-Fanès), donde no hay estación. Aquellos pasajeros que quieran parar en las segundas, tienen que pedirlo. 

¡A la región le gusta su tren amarillo!

En cada estación iremos ganando en altitud, desde Villefranche de Conflent (427 m.) a Fontpédrouse / Saint-Thomas-les-Bains (1062); Mont Louis y Font-Romeu están a 1512 m. y 1533 m. sucesivamente, mientras que Bolquère / Eyne es la parada que está a mayor altitud. Impresiona saber que el Tren Amarillo consigue subir por un terreno con cada vez más pendiente, increíble para un tren sin cremallera.

El Tren Amarillo gana en altitud en cada estación…¡y también en pendiente, increíble para un tren sin cremallera!

Nuestro destino está a mitad de camino: Font-Romeu / Odeillo / Via, donde se encuentra una de las estaciones de esquí más conocidas de los Pirineos Orientales. La parada final del Tren Amarillo es Latour-de-Carol / Enveitg, a un paso de la frontera con España.

La historia del Tren Amarillo

El Tren Amarillo, una forma de sacar del aislamiento a las poblaciones de la meseta de la Cerdaña

Mientras abandonamos la estación de Villefranche-de-Conflent pensamos en la historia del Tren Amarillo y en las grandes obras que tuvieron que hacerse con el objetivo de sacar del aislamiento a los pueblos y aldeas de la meseta de Cerdaña rodeada de montañas. La Carretera Nacional 116 solía y suele estar nevada en invierno y el Tren Amarillo soluciona este problema.

Pasaron 30 años desde que Jules Lax (directore de control de la Compañía de Ferrocarriles del Midi) y concejal Emmanuel Brousse se decidieran, ya que había que elegir entre la tracción a vapor o la eléctrica, y la vía normal (raíles separdos por 1,435 m. – estándar europea) o la vía métrica (1 m.). Se adopta finalmente la vía métrica y una solución de tracción eléctrica, muy novedosa en la época y sólo utilizada por el metro de Londres, a pesar de ser más cara, lo que permitía traer al mismo tiempo electricidad la region. Ésta pasa por un tercer raíl lateral a la vía tradicional. 

La construcción de los puentes y viaductos, todo un reto

El hecho de haber tardado tanto en construirse de debía también a que el trazado era complicado y había que buscar soluciones técnicas. A lo largo de sus 62,2 km, se hicieron un total de ¡650 obras de ingeniería, de las cuales 19 túneles y 40 puentes! Para atravesar las montañas era necesario. Además, se construyeron la presa de La Bollosa y la central hidroeléctrica de la Cassanya para proveer de corriente al Tren Amarillo.

Así que en 1910 comenzará el Tren Amarillo a recorrer los Pirineos Orientales de Villefranche-de-Conflent hasta Mont-Louis/La Cabanasse, y sólo un año después de Mont-Louis a Bourg-Madame. Aunque habrá que esperar hasta 1927 para que llegue a Latour-de-Carol/Enbeitg, donde la línea se conectará con las de los transpirineos francesa y española. 

Hoy la línea del Tren Amarillo está en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO (desde 2002).

Atravesando los Pirineos Orientales en el Tren Amarillo en invierno

El Tren Amarillo es un transporte turístico para descubrir los Pirineos Orientales

Hoy el viaje en el Tren Amarillo es bien distinto. Es sobre todo un transporte turístico que nos permite descubrir los Pirineos Orientales: llegar a célebres estaciones de esquí como la de Font Romeu, a sitios históricos como Mont Louis, a enclaves naturales magníficos como las Gargantas del Carança o a baños termales como los de Saint-Thomas o Llo,…Aunque sigue siendo una opción muy práctica cuando la Nacional 116 cierra a causa de la nieve.

Contemplando el paisaje desde la ventana. En invierno suele estar nevado, pero el cambio climático ha traído pocas nevadas este año

Para nosotros el hecho de viajar en el Tren Amarillo es ya toda una aventura. A cada rato bajo la ventanilla con la manivela para mirar mejor el paisaje o sacar algunas fotografías, o simplemente para escuchar ese chirriar de las ruedas o el traqueteo de los vagones. Es emocionante sentir que estamos en movimiento, contemplar como se desliza por las vías atravesando el paisaje invernal de los Pirineos Orientales. Eso que esperábamos que estuviese todo nevado, pero se ve que el cambio climático está espaciando cada vez más las nevadas, y para ser finales de febrero, hace una temperatura excelente. Así que en algunos momentos parecería que atravesamos una zona desértica por los tonos marrones de la hierba sedienta, sino fuera porque estamos rodeados de montañas.

Llegamos a la estación de Olette / Canaveilles-les-Bains que ya está a 607 metros de altitud y, por primera vez, vemos el pueblito que atravesamos en otras ocasiones por carretera, desde otro punto de vista: la bonita estación, la iglesia y las casas orientadas al sur, disfrutando del sol del día. 

La estación de Olette

A cada rato pasamos por túneles que nos recuerdan que tuvieron que escavarse las montañas para hacer la línea del Tren Amarillo. Pasamos pequeñas estaciones, como la de Nyer, que apenas tienen una caseta y en la que nadie se detiene. Siguen Thuès-les-Bains, donde está ese gran hotel termal que vemos cuando vamos por carretera. Y después Thuès-Carança, parada para hacer la ruta de las Gorges de la Carança, una ruta de vértigo de 9 kilómetros que en gran parte pasa por un desfiladero excavado en la roca, ¡realmente vale la pena!.

El Tren Amarillo sigue subiendo alcanzando los 1062 metros de altitud en Fontpédrouse / Saint-Thomas-Les-Bains, un pequeño pueblo de piedra por el que pasamos cuando vamos a las termas sulfurosas de Saint-Thomas. Nos dan tentaciones de parar, pero pueden las ganas de viajar en el Tren Amarillo. Además ahora vamos a pasar por dos de las obras de ingeniería más espectaculares que tuvieron que hacer para que pudiese pasar el tren.

Atravesando dos espectaculares puentes: el Puente Gisclard y el Viaducto Séjourné

El Viaducto Séjourné y el Puente Gisclard, dos de las obras de ingeniería más espectaculares que tuvieron que hacer para que pudiese pasar el Tren Amarillo

Después de pasar Thuès-Carança atravesamos el río Têt a una altura de 65 metros a lo largo de los 217 metros del Viaducto Séjourné, que está en la lista de Monumentos Históricos desde 1942. Concebido por el ingeniero Paul Séjourné, está formado por dos pisos separados por una plataforma, el segundo con16 arcos y el superior de un arco ojival.

Poco después, tras pasar la parada de Fontpedrouse /St Thomas les Bains, nos dirigimos al puente colgante ferroviario más antiguo de Francia y el primero en metal realizado en el país, además de ser el único que todavía está en servicio, declarado Monumento Histórico en 1997. Desde el Tren Amarillo apenas podemos apreciar lo espectacular que es el Pont Gisclard, un puente colgante rígido realizado por la empresa Arnodin, conocida por sus estructuras metálicas, tan célebres como las de Gustave Eiffel. Entre otras se encuentra el puente transbordador de Bilbao, de 1893. El Puente Gisclard fue construido entre 1905 y 1909 por Albert Gisclard, y fue el primer puente ferroviario francés con estructura metálica.

Atravesamos sus 234 metros con una pendiente de 60 mm/m sobre el río Têt, a una altura de 80 metros. Una maravilla de la ingeniería cuya plataforma pasa por encima de dos pilares de mampostería sin apoyarse en ellos, gracias a los cables de suspensión que lo sostienen y estabilizan-.

De la Ciudadela Vauban de Mont-Louis a la estación de esquí de Font-Romeu

Llegando a Mont-Louis, con su ciudadela fortificada obra de Vauban, Patrimonio UNESCO junto con la de Villefranche de Conflent

Comenzamos a ver los primeros montes nevados cuando nos acercamos a Mont-Louis, una de las paradas más importantes que hace el Tren Amarillo. Ya que muchos pasajeros se bajan para conocer la Ciudadela Vauban que se encuentra a 15 minutos a pie de la estación de Mont-Louis / La Cabanasse. Es el pueblo fortificado más alto de Francia, situado en un emplazamiento estratégico, en el cruce de los territorios de Cerdaña, el Conflent y Capcir. Es la segunda ciudadela de Vauban, después de la de Villefranche-de-Conflent, concebida en 1679. Un paseo señalizado por las murallas de Mont-Louis deja al visitante perplejo ante este eficaz sistema de fortificación que nunca fue sitiado. Por algo sedeclaro dentro del Patrimonio Mundial de la UNESCO junto con las demás fortificaciones de Vauban.

Parada en la estación de esquí de Font Romeu

Llegada a nuestro destino: la estación de Font Romeu-Odeillo-Via

Llegamos a nuestro destino: Font-Romeu / Odeillo / Via, una estación que sirve a las poblaciones del mismo nombre. Desde Via se tarda en llegar a Odeillo unos 15 minutos a pie y a Font-Romeu una media hora. Como no tenemos intención de ir a la célebre estación de esquí de Font Romeu, sino sólo de pasear por la zona antes de volver a viajar en el Tren Amarillo, optamos por hacer una pequeña ruta de senderismo que va al Horno Solar de Odeillo. 

El día está espléndido aunque nos hubiera gustado que la nieve cubriese los paisajes, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en invierno y a 1533 metros de altitud. Seguimos el itinerario señalizado desde la estación y ya vemos a lo lejos el horno solar. Ya conocíamos el de Mont-Louis, que es el primer horno solar del mundo. Se puede contemplar el inmenso espejo parabólico que concentra los rayos del sol en un punto único llegando a alcanzar los 3000 ºC rapidamente. Idea que el químico francés Félix Trombe tuvo en 1946. En la actualidad, el horno solar de Odeillo es de los más grandes del mundo, con 50 metros de alto y más de 63 espejos, llamados heliostatos. A esta altitud encuentra condiciones climáticas excepcionales de sol y aire puro. Todavía se utiliza para la investigación científica.

El horno solar de Odeillo con su inmenso espejo parabólico que concentra los rayos del sol en un punto único llegando a alcanzar los 3000 ºC rapidamente

El camino nos lleva a Odeillo desde donde continuamos avanzando cuesta arriba hacia Font-Romeu al que llegamos por calles empinadas. Los chalets y pisos turísticos típicos de montaña, así como la gente vestida de nieve nos indican que estamos en plena temporada de esquí que animan las calles y restaurantes de Font-Romeu. Con vistas a los tejados del pueblo, cerca del gran hotel y de las telesillas nos sentamos a disfrutar del sol y de la comida. 

Con tiempo podríamos subirnos en las telesillas y hacer una ruta hasta el Lago de Bouillouses o hasta la Ermita de Notre Dame de Font-Romeu (s. XVII), o, por supuesto, ir a esquiar a la estación de esquí; pero nos espera el “Canario” para llevarnos de nuevo a casa.

El pueblo de Odeillo y el de Font Romeu a los que se llega cuesta arriba

De vuelta en «el Canario»

El Tren Amarillo que aparece de pronto a lo lejos brillando en el paisaje con sus colores vívidos. Estación de Font-Romeu / Odeillo / Via

Descendemos hasta la estación y aún tenemos un rato para sentarnos a esperar al Tren Amarillo que aparece de pronto a lo lejos brillando en el paisaje con sus colores vívidos. Regresamos a viajar en el tiempo cuando entramos en esos vagones “vintage” y disfrutamos del trayecto de vuelta con tranquilidad, sin la emoción nerviosa de la ida, disfrutando de la luz del atardecer que cae sobre el paisaje de los Pirineos Orientales, haciéndolos todavía más bellos. Reconocemos cada tramo, cada parada y vemos pedazos del Puente Gisclard que proyecta su sombra junto al río Têt.

Espera en la Estación de Font-Romeu en el interior del Tren Amarillo
Viajar en el Tren Amarillo es una aventura en sí misma
El Puente Gisclard que proyecta su sombra junto al río Têt al atardecer

Las estaciones se suceden y también los fotogramas de esta película con el filtro del pasado hasta que al fondo avistamos la ciudad amurallada de Villefranche-de-Conflent, destino final de nuestra aventura en el Tren Amarillo. Con el silbido de su viejo claxon nos aprestamos a recoger nuestro pequeño equipaje y a despedirnos de la bella máquina de hierro amarilla que ya forma parte de nuestros recuerdos de viajero.

Viajar en el Tren Amarillo es una aventura en sí misma

Informaciones prácticas del Tren Amarillo

¿Cuánto dura todo el trayecto en Tren Amarillo?

Para recorrer los 62,2 kilómetros que hay entre la estación de partida en Villefranche/ Vernet-les-Bains y Latour-de-Carol / Enveitg, son necesarias 3 horas. Hasta Mont-Louis, 1 hora y 20 minutos, y hasta Font-Romeu, 1 hora y 50 minutos.

¿Cuál es la mejor época para viajar en Tren Amarillo?

En verano el Tren Amarillo tiene un vagón al aire libre para disfrutar del panorama, los días son más largos y el paisaje está en pleno esplendor, así como avanzada la primavera. Aunque hay bastante afluencia.

Pero en otoño, el paisaje se transforma y, sobre todo, entre octubre y noviembre los colores son espectaculares. El invierno también es una bonita época, ya que suele estar nevado. En estas épocas, el viaje en el Tren Amarillo es bastante más tranquilo, ya que hay menos turistas que en verano.

¿Dónde comprar los billetes del Tren Amarillo?

Se pueden comprar en las estaciones o en la página del TER o del Tren amarillo (trainjaune.fr).

Detalle del vagón del Tren Amarillo con el nombre de los ferrocarriles franceses: SNCF
El Tren Amarillo nos lleva de viaje a otro tiempo

¿Qué ver en las paradas principales del Tren Amarillo?

Villefranche-de-Conflent / Vernet-les-Bains: Ciudadela Vauban

En la estación de partida se puede ver la Ciudadela de Vauban, Fort Liberia y las Cuevas de Canalettes. 

Thuès-les-Bains: Ruta por las piscinas salvajes de aguas sulfurosas. 

Thuès-entre-Vals / Carança: El Sendero del Vértigo

Espectacular el precipicio de las Gargantas del Carança, ¡da vértigo!

Aquí se encuentra el punto de partida de una ruta de vértigo: la de las Gargantas del Carança, un itinerario espectacular que sigue el curso del río, atraviesa puentes colgantes y pasarelas, una cornisa excavada en las rocas, una ruta circular de 9 kilómetros.

Fontpedrouse / Saint-Thomas-Les Bains: Relax en lo Baños Saint-Thomas

La belleza de las aguas termales de Saint-Thomas. ©Stéphane Fortas.

Una de las paradas del Tren Amarillo es en la estación de Fontpedrouse, a 2,5 km de las aguas termales de Saint-Thomas, situadas a 1150 metros de altitud. Tres piscinas de agua caliente sulfurosa al aire libre que pueden disfrutarse en cualquier época del año, aunque es mejor ir en épocas más frías. Por la tarde, a punto de anochecer, las luces de las piscinas se encienden y se crea un acogedor ambiente de luces y vapores. Todavía es más placentero ir a los Baños de Saint-Thomas con nieve, ya que se convierte en un rincón precioso en el que apetece meterse.

Mont-Louis / La Cabanasse

En esta parada se puede ver la Ciudadela de Vauban, además del horno solar de Mont-Louis.

Cómo llegar a la línea del Tren Amarillo

¡Nos encanta el Tren Amarillo!

En tren

Desde España: desde Rodalíes de Catalunya: línea Barcelona Sants – Latour-de-Carol / Enveigt

Desde Francia: En Villefranche-de-Conflent – la correspondenciacon el TER en direcciónd e Perpiñán. En Latour-de-Carol, la correspondencia con la red TER que va a Toulouse o con la red española que va a Barcelona. 

Tren liO: Línea Perpignan – Villefranche-de-Conflent; Línea Toulouse – Latour-de-Carol / Enveigt.

El Tren Amarillo pasa sobre un puente y sobre la Carretera Nacional 116

En autobus

(Red liO Occitanie – red regional de transportes dela región deOccitania que combina trenes con autocares) Desde Perpiñán hay varias líneas de autobus que llevan hasta : Línea 520 Perpignan – Prades; Línea 521 Perpignan – Vernet les Bains; Línea 560 Font Romeu – Perpignan.

Desde Toulouse: Línea Latour de Carol – Foix – Toulouse.

Desde España: Línea 566 Porté Puymorens – Puigcerdá – Mont-Louis; Línea 569 Formiguères – Puigcerdá – Err.

¡Nos ha encantado hacer este viaje en el tiempo a bordo del Tren Amarillo!

En coche

Desde Prades a la estación de Villefranche de Conflent / Vernet les Bains hay unos 6,5 kilómetros por la carretera nacional 116. Hay un parking en la estación (de pago a partir de abril).

¡Cuidado, no tocar el tercer raíl!
Te ha gustado? Comparte este viaje !

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.