Un paseo sensorial por el Jardín Botánico de Madeira

Un mosaico de colores en el Jardín Botánico de Madeira

Sabíamos del arte de los portugueses para diseñar jardines encantadores por nuestros viajes recurrentes a Portugal, aunque el Jardín Botánico de Madeira llamó especialmente nuestra atención. Por sus tapizados vegetales donde se juega con los diseños geométricos y el color. Por la cantidad de especies autóctonas y exóticas que se pueden contemplar en las diferentes zonas del jardín.  No podría ser de otra forma, ya que estamos en la isla de las flores: la riqueza de la flora de Madeira se ve favorecida por ese clima subtropical de temperaturas cálidas y humedad. Hasta hay una fiesta dedicada a las flores en Madeira. 

Además el Jardín Botánico de Madeira es un fantástico balcón a la ciudad caleidoscópica de Funchal y al océano Atlántico. Un lugar desde donde puede observarse con claridad la abrupta orografía de Madeira, que hace que las ciudades y los pueblos trepen desde el mar por las laderas de las  montañas, provocando la construcción de casas en cuesta y de carreteras en viaductos imposibles sin los cuales muchos lugares estarían aislados.

El Jardín Botánico de Madeira es un balcón panorámico a la ciudad de Funchal

El Jardín Botánico de Funchal es una joya muy escondida en los montes de la ciudad, al cual se llega escalando desde el mar en el teleférico de Funchal. Un viaje a las nubes que nos llevará cuesta arriba a contemplar unas vistas únicas de la ciudad, suspendidos sobre ella en una pequeña cabina, hasta llegar a Monte, uno de los barrios de Funchal. Y de allí otro teleférico que desciende por el Valle de la Ribeira de João Gomes, un trayecto de vértigo que nos muestra la abrupta naturaleza de Madeira, así como las espectaculares obras de ingeniería que une los distintos lugares, y nos conduce hasta nuestro destino.

La visita al Jardín Botánico de Madeira comienza en este viaje previo por los cielos de la capital, una aventura llena de emoción, prolegómeno de la maravilla que nos espera en la ciudad de las flores.

Viaje en el teleférico de Funchal

Desde las calles de Funchal se ven las cabinas que van sobrevolando la ciudad de forma continuada, una imagen a la que nos acostumbramos en seguida. Las siluetas de la gente se recortan en los cristales contemplando expectantes e inquietos la ciudad a su alrededor, animándonos a subir para ver lo que ellos deben estar viendo.

Subidos en la cabina del segundo teleférico que va al jardín botánico

La base del teleférico de Funchal se encuentra entre el casco antiguo y el mar, y ya desde abajo nos ofrece unas vistas tremendas del trayecto que vamos a hacer hasta subir al barrio de Monte. Una sucesión de cabinas se tambalean en unos cables en un movimiento continuo, la gente que baja lo hace con ojos de emoción, será por haber visto todo lo que hay allá arriba, lo que aumenta nuestro deseo de hacer este viaje.

Entramos en el modernísimo edificio del teleférico de Funchal , recubierto de cristal, para tomar nuestro pasaje a los cielos de la capital de Madeira. Las cabinas no se paran, tenemos que saltar para entrar rápidamente. Una vez dentro se instala en nosotros una emoción mezclada de vértigo y expectación. Es difícil elegir la posición: si miramos hacia arriba casi podemos tocar las casas y los jardines de las gentes, que viven escalados; pero la vista hacia el mar y hacia las calles de Funchal que se van haciendo más pequeñas es espectacular.

El recorrido en teleférico de Funchal a Monte dura unos 15 minutos, pero el tiempo se alarga mientras estamos suspendidos en el aire. Las panorámicas de la ciudad son cada vez más impresionantes cuanto más ascienden las cabinas azules. Grabamos bien estas imágenes en nuestras retinas, un punto de vista privilegiado de la capital de Madeira.

El segundo teleférico que nos lleva al Jardín Botánico de Madeira

Cuando llegamos a Monte, caminando por sus calles parece que todavía estamos flotando en el aire, mientras contemplamos todavía la ciudad desde este auténtico anfiteatro que se encuentra a 550 metros por encima del nivel del mar. Pasamos por otro de los jardines de Funchal: el Jardín tropical de Monte Palace, al que podemos asomarnos desde el camino, y que nos llama presumiendo de exuberancia. Quizás en el próximo viaje, le decimos.

El segundo teleférico nos llevará hasta el Jardín Botánico de Funchal. El paisaje es más frondoso desde aquí y no hay casas en el horizonte, parece como si de pronto estuviéramos lejos del ruido de la urbe, en plena naturaleza. Nos embarcamos en la cabina rumbo a un destino que se oculta entre las montañas.

Nos deslizamos despacio por el Valle de la Ribeira de João Gomes, viendo los coches pequeños que recorren los gigantescos viaductos sobre otras carreteras que son como cortes en las faldas de las montañas de Funchal. Entre esta orografía escarpada asoma un pedacito de la ciudad y el azul del Atlántico que desde aquí parece como un plato de tan calmado. En solo 7 minutos estamos en las puertas del Jardín Botánico de Madeira.

Breve historia del Jardín Botánico de Madeira

Flores autóctonas del Jardín Botánico de Funchal

El Jardín Botánico de Madeira es un mirador al Valle de la Ribeira de João Gomes, desde donde se contemplan viaductos, carreteras y túneles que excavan la isla por toda su orografía, la ciudad de Funchal al fondo, el puerto y el Atlántico luminoso a lo lejos.

La idea de crear un jardín botánico en Madeira ya existía desde el siglo XVIII, por las condiciones climáticas propicias de la isla, en donde era posible cultivar numerosas especies vegetales de las regiones tropicales y de las regiones frías. En el siglo XIX, algunos botánicos y naturalistas defendieron la creación del jardín, sobre todo el naturalista J. R. Theodor Vogel, el austriaco Frederico Welwitsch, el naturalista Barón de Castello de Paiva. Y en el siglo XX, científicos ligados a la botánica también lo defendieron, pero sus bases no se formaron hasta los años 50. Cuando se adquirió la Quita do Bom Sucesso (Quita da Paz o Quinta Reid) en 1952, situada entre la levada do Bom Sucesso y el Caminho do Meio e das Voltas, entre los 200 y los 350 metros de altitud, con un área de 10 hectáreas y una casa que había sido residencia de la familia Reid antes de 1936, se instaló la sede del Jardín Botánico de Madeira. Años más tarde se adquirieron otros terrenos anexos incorporándolos al parque. El Jardín Botánico de Madeira nació con la intención de preservar las especies del archipiélago y de introducir especies exóticas.

Arte topiario en el Jardín Botánico de Madeira

En 1997 se extendió su área y se introdujeron nuevas especies, como palmeras cicadaceas, árboles y arbustos ornamentales, y áreas destinadas a la plantación de orquídeas. También se instaló un mirador y un anfiteatro. Actualmente el Jardín Botánico de Madeira expone másde 2500 plantas exóticas de todos los continentes, dividido en 5 áreas: el arboreto, las suculentas, las tropicales, las agroindustriales, las aromáticas y medicinales.

Visita al Jardín Botánico de Madeira. Un paseo sensorial

Descendemos al Jardín Botánico de Madeira por una rampa entre palmeras, y desde el principio nos envuelve un ambiente húmedo provocado por la concentración de plantas y flores. Los sentidos se despiertan e iniciamos un viaje sensorial por el Jardín Botánico de Madeira. Los olores nos invaden, confundiéndonos con su variedad: es difícil reconocer unos y otros. Algunos sí son fácilmente reconocibles, olores ya conocidos, que recordamos de bosques y jardines de otros lugares. Pero otros se nos escapan, y nos entran ganas de ir oliendo unas y otras especies e ir identificando esos olores.

Todos los años se cambia de fecha en el jardín botánico

El sentido de la vista también se siente aludido en el Jardín botánico de Madeira: un mosaico de colores se explaya ante nosotros exacerbándonos. Parecen más intensos con la luz de hoy, y la variedad de tonalidades es tal que nos obliga a parar para apreciarlas mejor.

La vista se nos va a los nenúfares que flotan en un estanque, a las raíces que trepan inexplicablemente por un árbol centenario, al verde brillante de un conjunto de plantas bajas,…El recorrido por el jardín promete ser un continuo juego de colores y olores.

Todo parece tener un sentido en el Jardín Botánico de Madeira, las plantas y flores están agrupadas según un orden lógico. Al parecer, en esta primera área del Jardín Botánico de Madeira se encuentra la flora de Madeira, también la veremos más tarde junto al anfiteatro.

En seguida identificamos plantas y árboles que se encuentran por otros rincones de la isla, especies endémicas de Madeira, alguna amenazadas, como el geranio de Madeira, el Cheirolophus massonianus, el Pittosporum coriaceumY las especiestípicas de la Laurisilva, como los helechos, los viñátigos, los tilos o el laurel, o la Myrica faya, la Clethra arborea. A lo largo de nuestro viaje por la isla nos iremos acostumbrando a ver este tipo de flora, tan verde,…El bosque de Laurisilva, bosque húmedo subrtropical superviviente del Terciario en las islas, es uno de los hábitats naturales con más diversidad de plantas por km². Por lo que fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

Caminando entre cactus y suculentas

Caminando entre cactus y suculentas

Cuando llegamos a la zona de los cactus y las plantas suculentas – originarias sobre todo de América del sur, me siento completamente conquistada por el Jardín Botánico de Madeira, ya que son unas de mis plantas favoritas, y el recorrido es fantástico, caminamos atravesando aloes vera de todos los tipos, y tapices de suculentas de mil y un colores. Todavía se ven pequeñas, no quiero pensar cómo se pondrán cuando crezcan, con lo espectaculares que son las suculentas cuando se convierten en pequeños arbolitos.

Algunos de los cactus exhiben orgullosos sus flores, ya que estamos en pleno verano, época de floración. Aunque sospecho que en la Madeira subtropical florece todo en cualquier época del año. El sendero desemboca en una inmensa rotonda tapizada de colores y rodeada de altísimos cactus que quieren trepar hacia el cielo buscando el agua de la lluvia que seguro almacenarán en breve. De hecho, se les ve saciados, hermosos.

De pronto aparece una pintoresca representación de las casas de Santana, una construcción típica de esa localidad de pareces blancas con sus puertas rojas, las ventanas azules y sus tejados de paja, casas de cuento que veremos cuando visitemos la localidad de Santana.

El colorido de las plantas suculentas

Zona central: vegetación de altitud, palmeras y cicadáceas, plantas aromáticas y medicinales

Llegamos ahora a la zona central del Jardín Botánico de Maderia, donde hay un apartado para la vegetación de altitud, dominado por el Erico arborea (el brezo) y por varias comunidades vegetales con gran diversidad de plantas endémicas que se desarrollan en Madeira en zonas escarpadas, rocosas, por encima de los 1330 y 1500. En cuanto a las flores: inmensos mantos de margaritas amarillas cubren una zona del jardín, de flores rojas, otras especies que se mantienen en humedad. Este tipo de vegetación desempeña un papel importante en la captación de agua y en la fijación de los suelos.

Pasamos a otra zona claramente dominada por palmeras, que se creó en el año 1997 junto al anfiteatro. Las palmeras las conocemos de otros lugares y climas a los que se adaptaron, aunque tienen su origen en regiones tropicales y subtropicales. Pero al parecer también están las cicadáceas, que se parecen a las palmeras, pero muchas de ellas tienen colores vivos, entre amarillo y naranja que vemos muchas veces en jardines ornamentales. En total 44 especies de palmeras y cicadáceas.

Color amarillo dominante

En esta área central del jardín botánico también hay especies endémicas de Madeira, que siguen un orden preciso que representa los diferentes niveles de vegetación de Madeira: desde la zona litoral a la de las altas montañas: estrelicias, Aichryson dumosum. Algunas especies de la flora de Madeira están amenazadas como el Cheirolophus massonianus, el Pittosporum coriaceum. O el majestuoso drago, esa especie magnífica que conocimos en nuestro primer viaje a Tenerife, donde se encuentra el drago milenario de Icod de los Vinos, un árbol que como al tejo da ganas de abrazarse, árboles testigos del paso del tiempo.

En el jardín botánico de Funchal también hay colecciones de plantas agroindustriales que se utilizan en la alimentación y la industria: frutas tropicales y subtropicales: papaya, café, mango, aguacate, caña de azúcar. Y, contigua a las anteriores, una colección de plantas aromáticas y medicinales, que reúne unas 80 especies que se utilizan en la cocina y en la medicina popular.

Museo de Historia Natural

Nos asomamos al Museo de Historia Natural, dondese exponen colecciones de rocas y minerales del archipiélago, corales de Madeira y las islas Selvagens, fósiles encontrados en rocas sedimentarias de San Vicente, Porto da Cruz y Caniçal, plantas, líquenes, y hasta animales disecados.

Otro de los intereses del jardín botánico es la colección de plantas secas y prensadas el banco de semillas. Los amantes de la botánica y de la jardinería disfrutarán mucho si deciden visitar el Jardín Botánico de Madeira.

Arte topiario en el Jardín Botánico de Funchal

Viajeros giroscópicos en el jardín topiario

Cuando pensábamos que ya no nos sorprenderíamos, nos topamos con un precioso jardín de arte topiario, árboles tallados con mil y una formas: unos redondeados, otros imitando las escaleras de caracol, otros que parecen tazas superpuestas, y otros con formas de animales o vegetales…y todos ellos bien instalados en el sitio perfecto, preciso para no romper el orden geométrico de este jardín a la francesa. Arte topiario como este vimos en otros lugares como Versalles o en la Dordoña, cuando visitamos los Jardínes colgantes de Marqueyssac. Aquí en el Jardín Botánico de Funchal, pequeños jardines encantadores que lucen por sus diferentes tonalidades de verde y por la formas originales que adoptan arbustos como el mirto.

Pero el culmen del arte topiario en el Jardín Botánico de Funchal se encuentra en el anfiteatro. Un lugar con unas vistas panorámicas del océano Atlántico y de Funchal, que se ve a lo lejos, las casa blancas apretujadas. El día está bastante nublado esta mañana y la ciudad no luce luminosa como el primer día, ni si quiera lo hace el jardín, ya que las nubes lo ensombrecen. Aún así está magnífico, y su luminosidad proviene de su colorido intenso.

La maravilla del anfiteatro del jardín botánico, con vistas panorámicas de Funchal

En este increíble mosaico que estamos contemplando se utilizan plantas de colores diferentes para crear patrones en una búsqueda clara de la proporción, de la armonía. Primero lo contemplamos desde arriba y conseguimos unir todos estos diseños y ver todo el conjunto de simetrías que se muestra espléndido. Al parecer, todos los años diseñan con plantas al número del año en el que se encuentran, que desde aquí se aprecia de maravilla. La panorámica impresiona: el mosaico de colores en primer plano, la gente paseando y al fondo la ciudad de Funchal y su puerto.

Poco después bajamos para admirar estas formas geométricas vegetales más de cerca. Un juego en el que se alternan figuras moradas, granates y verdes, que se suceden en cenefas de rombos, círculos de triángulos, que atraen las miradas asombradas de los visitantes.

Es la apoteósica parada final de nuestra visita al Jardín Botánico de Madeira, una buena introducción a la flora que nos espera en nuestra ruta por la isla, que milagrosamente crecen en cualquier rincón, por obra de la bonanza del clima madeirense. Nos quedamos con la imagen del tapiz de colores gigante, del balcón del Jardín Botánico de Madeira que mira a Funchal, a donde nos dirigimos ahora en un rápido viaje en teleférico, para disfrutar de otros de sus encantos.

Los helechos, típicos de los bosques de Laurisilva

Cómo llegar al Jardín Botánico de Madeira

Para llegar al Jardín Botánico de Madeira pueden ir en el bus 31, en coche o en taxi, o en el teleférico desde el centro de Funchal; está a solo 3 kilómetros del centro. Los trayectos son de 15 minutos en el primer teleférico y de 7 minutos en el teleférico que va de Monte a la Quinta de Bom Sucesso.

Más información sobre el teleférico de Funchal en nuestro artículo dedicado a él: Panorámicas de Funchal desde el teleférico. Madeira Cable Car.

El Jardín Botánico de Madeira tiene dos entradas: la puerta principal que da acceso a las áreas ajardinadas, y la puerta que está junto a la estación del teleférico del Jardín Botánico, situada en la parte norte, que da acceso a las áreas ajardinadas y al arboreto.

Horarios del Jardín Botánico de Madeira

Abierto todos los días de 09:00 a 18:00 (17:30 última entrada), y desde el 30 de abril al 30 de septiembre de 09:00 a 19:00 (18:30 última entrada). Cerrado el 25 de diciembre.

Más información sobre Madeira

Guía de la isla de Madeira y Porto SantoEn nuestra .

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