Siguiendo a Hades a la entrada del inframundo en el Cabo Tenaro

Los viajes literarios persiguen las huellas de la historia, la gastronomía o la mitología, imaginaciones de lugares expresadas con palabras que nos transportan. Grecia se degusta, se vive, se palpa, y también se lee. Por eso una lectura de Platón, Patrick Leigh Fermor o de Bruce Chatwin sirve para situarse antes de visitar los “lugares del pasado” griego.

Los amantes de la mitología griega encuentran en el extremo sur de la península de Mani, en el Peloponeso, uno de esos lugares marcados a piedra y fuego por los roadtrips. No encontraremos aquí carreteras lineales, ni desiertos como los de Arizona, pero Mani es igual de árida, agreste. Sus gentes durante milenios aprendieron a sobrevivir, y cuando no pudieron más, muchos optaron por emigrar.

Allí, al sur de Mani, en el cabo Matapan  o Tenaro, donde la única opción de continuar es saltar al mar,  habita Hades, dios del Inframundo, morada de los muertos, mencionado entre otros por Homero. Definido casi siempre como un descenso a las entrañas de la tierra, desde donde nadie regresa.

Después de visitar las cuevas de Diros y el pueblo abandonado de Vathia, nuestro itinerario continua hacia el sur de la península de Mani. Al llegar al final de la carretera apenas encontramos “exploradores” en los dominios de Hades. No son buenos tiempos para los dioses.

Indicaciones al oráculo de Hypnos
Indicaciones al oráculo de Hypnos

Hades, hijo de  Cronos y Rea, hermano de Deméter, Hestia  Hera Zeus y Poseidón, formaba la triada con estos dos últimos, que derrotaron a los Titanes. De este modo se convirtieron en dioses supremos. Los helenos tenían la creencia que los muertos accedían al inframundo cruzando el río Aqueronte, portados por Caronte. El barquero cobraba por el pasaje un óbolo, una pequeña moneda que ponían en la boca del difunto sus familiares. La otra orilla del río estaba custodiada por Cerbero, el perro de tres cabezas que obedecía a Heracles. Detrás del temible can, los difuntos entraban en la tierra de los muertos para ser posteriormente juzgados. Según Apolodoro, Cerbero tenía tres cabezas de perros salvajes y una cola de dragón o serpiente.

Hades, también llamado el Invisible cuando portaba el casco mágico obsequio de los Cíclopes, gobernaba el inframundo con mano dura. Su carro arrastrado por cuatro caballos negros le sirvió en el rapto de Perséfone, secuestrada cuando flores en Nisa, en la Provincia de Caltanissetta de Sicilia.

Rapto de Perséfone por parte de Hades para llevarla al inframundo
Rapto de Perséfone por parte de Hades para llevarla al inframundo

ITINERARIO HACIA EL CABO TENARO

El cabo lleva el nombre del héroe mítico e hijo de Zeus, Taenarus, de quien se cuenta que construyó una ciudad que lleva su nombre cerca de la punta de la península.

Desde el aparcamiento al final de la carretera en Kokinogia, hay una hermosa caminata de 2 km hasta el faro, uno de los puntos más meridionales de Europa, y el punto más al sur de la Grecia continental. Desde el parking divisamos una iglesia en ruinas, Agioi Asomatoi, construida sobre los cimientos de un templo a Poseidón y el Oráculo de la Muerte.

En el oráculo, los vivos establecían contacto con los muertos y para los espartanos era un lugar sumamente importante.  El antiguo templo de Poseidón es un estrato más sobre el antiguo templo micénico de Apolo. La capilla bizantina aprovecho los materiales del edificio griego, intentando borrar o asimilar las creencias o los “clientes” que peregrinaban hasta aquí. Más allá, junto a la costa una cueva considerada en época clásica la entrada al reino de Hades.

Al comienzo del camino se encuentran las ruinas del antiguo Tainarón, una vez una próspera ciudad romana de la que apenas se ve el perímetro de un edificio con un mosaico circular y dibujos de olas.

Templo del oráculo de Hypnos
Templo del oráculo de Hypnos

La gente aún deja monedas, el pago a Caronte por cruzar con su barca a la orilla de los muertos. Por si acaso aparece el can Cerbero, o a Hades le da por sacudir la tierra con un terremoto, nadie osa tocar las monedas.

Ofrendas al oráculo de Hypnos
Ofrendas al oráculo de Hypnos
Restos de mosaicos de baños romanos en el cabo Tenaro
Restos de mosaicos de baños romanos en el cabo Tenaro

El sol pretende fugarse y la tentación de bañarnos en las calas de la bahía de Porto Sternes se desvanece rápido. El camino de guijarros sube y baja, como el lomo de una de las serpientes del cabello de Medusa. El único sonido es el de nuestros pasos, y el paisaje no puede ser más solitario, sin árboles que puedan dar sombra. La única parte fresca deben ser los terrenos de Hades bajo tierra.

Parte del trekking hacia el Cabo Tenaro
Parte del trekking hacia el Cabo Tenaro

La distancia entre el parking y el faro es de unos 20-30 minutos a pie. Fue construido en 1882 por franceses y fue renovado en 1950. Como el punto más meridional de la península de los Balcanes, el cabo se encuentra en la ruta de migración de las aves que se dirigen a África.

Llegamos al faro. Su punta asomada entre el relieve se alarga frente a nuestros ojos mostrando su cuello de jirafa. Las últimas escaleras de bajada nos conducen a la plataforma. Por aquí pasaban todos los barcos que bordeaban la costa griega hasta la construcción del Canal de Corinto.

Llegando al Faro del Cabo Tenaro
Llegando al Faro del Cabo Tenaro

Ya de regreso las sombras de Hades van cayendo, y aunque queramos desafiar al rey del inframundo y quedarnos a dormir junto a la luz del faro, un vigilante acude cada noche como el can Cerbero para “espantar” a los que osen permanecer en esta tierra prohibida a los mortales. ¡Quizá algún día!, pensamos mientras nos alejamos escapando de la noche. Quizá algún día…

Buscando el inframundo en el faro del cabo Tenaro
Buscando el inframundo en el faro del cabo Tenaro

Mapa del trekking al cabo Tenaro

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