Arquitecturas de Portugal. Trazando rutas por Viana do Castelo

A menudo siento esa emoción estética cuando recorro las arquitecturas de Portugal, espacios que contienen poesía

Arquitecturas de Portugal, reconozco que a veces viajo al país vecino solamente para dejarme envolver por su arquitectura. Hablo de ese juego de volúmenes bajo las luces, esas transformaciones de las texturas con la luz de mediodía o de atardecer. Hablo de esa armonía perfecta, de ese orden matemático de las formas.

Me dirijo a espacios amplios y abiertos, a un río o al mar, pero también al meollo de las urbes, a las plazas y callejuelas para estudiar más de cerca las proporciones. En esos momentos quisiera saber más sobre arquitectura para comprender mejor. 

En mi retina se suceden imágenes en las que los personajes se quedan inmóviles dejando el protagonismo a las estructuras, las formas, las líneas, las luces, los colores,…Las figuras humanas pasan a ser un elemento más del escenario, y los espacios, las arquitecturas, a los que siempre les toca ser plató, son ahora actores.

Los espacios, las arquitecturas, a los que siempre les toca ser plató, son ahora actores.

El lenguaje teatral me lleva al arte, lo que me confirma que la arquitectura puede ser un arte, ya que suscita emociones. Y así es como yo veo las arquitecturas de Portugal: arte puro. Tan pronto se presentan inmóviles, como si se hubiesen congelado, tan pronto adquieren movimiento, quizás bajo la incidencia de la luz, quizás por un misterio que las propulsa.

A menudo siento esa emoción estética cuando recorro las arquitecturas de Portugal, espacios que contienen poesía, y mi tarea aquí es intentar traducirla con palabras. Pero piensen que no voy a hablar únicamente de ingeniería constructiva, de pura técnica de la que apenas sabría tratar. También de espacios, de paisajes, de cómo se integran en la vida de la gente y cómo ésta se funde con ellos.

En esta ocasión viajo al norte de Portugal, y en la primera parada en Vilanova de Cerveira, me sorprendo con las arquitecturas vestidas de crochet. No era algo que esperaba, quería verlas desnudas, para apreciar mejor esas formas y volúmenes, pero resultó que estaban cubiertas, semi ocultas. Pero en cierto modo me gustó verlas así, pude apreciarlas de otro modo. Viajar a Portugal es encontrarse siempre con ese esmero y maestría a la hora de embellecer los elementos que conforman la urbe. En Vilanova de Cerveira me encuentro de repente con muñecos gigantes de crochet que ocupan toda una fachada sorprendiendo al paseante con su presencia y sus colores; redes de ganchillo serpenteando las calles, bancos y árboles vestidos; arcos de colores que invitan al habitante a cruzarlos; ventanas y puertas decoradas con cenefas y bolas hechas a mano,…

Arquitecturas de Portugal

Viana do Castelo. Arquitecturas a orillas del río Lima

Tras la sorpresa de las arquitecturas embellecidas con crochet en Vilanova de Cerveira, seguimos con este viaje fugaz a  las arquitecturas del Portugal del norte, de la provincia del Miño. La siguiente parada es la ciudad marítima de Viana do Castelo – a unos 60 kilómetros de la frontera -, una de las más atractivas localidades cuya situación geográfica entre el mar y las montañas la hace todavía más bella. Precisamente su posición privilegiada propició el embarco de los conquistadores portugueses rumbo a América.

Pero además, Viana do Castelo es una ciudad de arquitecturas, que reúne los estilos arquitectónicos de Portugal: Manuelino, Barroco, Art Déco, Historicista,…Una ciudad donde lo contemporáneo se funde con lo antiguo, y donde la presencia del río Lima es ineludible. A sus orillas, nuevas formas han cobrado vida en los últimos años, dándole a Viana do Castelo un paisaje nuevo. Un puente metálico al estilo de la Torre Eiffel crea una horizontalidad que se emparenta con la de edificios contemporáneos que fueron surgiendo recientemente, convirtiendo a la ciudad en una especie de “Meca de la arquitectura”, donde varios arquitectos portugueses han dejado sus obras. Así nombró la revista Wallpaper en 2009 a Viana do Castelo por el destacable diseño de su arquitectura contemporánea. 

El puente Eiffel construido en la misma época en la que se hizo la famosa torre

Admiro desde las orillas del Lima, a lo lejos este bello puente metálico, el Puente Eiffel, inaugurado en 1878, en plena época de efervescencia de la arquitectura de hierro. Esta estructura imponente tiene unos 600 metros de longitud y un peso de más de dos toneladas, y se asienta sobre nueve pilares de unos 20 metros de profundidad. ustituyó el antiguo puente de madera y permite el tráfico ferroviario. Realmente es una auténtica obra de ingeniería de hierro que forma parte del paisaje arquitectónico reconocible de Viana do Castelo. Para los habitantes de la ciudad es uno de sus símbolos arquitectónicos que aparece en sus fotografías cotidianas.

Su horizontalidad contrasta con la verticalidad del Monumento a la Revolución de los Claveles del 25 de abril, del escultor José Rodrigues, un rectángulo de líneas simples con un espacio en medio que dejan ver el mar. Un símbolo en medio de la amplia Plaza de la Libertad, custodiada por dos edificios contemporáneos, obra del padre de la Escuela de Arquitectura de Porto Fernando Távora, que crean una simetría perfecta. 

Verticalidad del Monumento a la Revolución de los Claveles, situado en la Ribeirinha

Estos edificios que miran al río Lima fueron galardonados con el prestigioso premio Pritzker: la Biblioteca Municipal de Álvaro Siza y el Centro Cultural de Eduardo Souto de Moura. La Biblioteca Municipal es un edificio de cemento blanco que recubre una extraordinaria estructura de hierro, alberga salas llenas de luz que ofrecen magníficas vistas panorámicas del río Lima y del centro histórico. Ese querer buscar la luz y la integración con el paisaje era una de las premisas de la Arquitectura Moderna que continúa en boga en la arquitectura contemporánea.

El Centro Cultural Viana do Castelo, convertido en centro cultural de la región del Alto Miño, es un inmenso edificio con una planta de grandes dimensiones y un original diseño exterior que recuerda a la arquitectura naval, quizás un saludo al buque-hospital “Gil Eannes” (1955) que fue también navío correo y rompehielos que está amarrado en el puerto de Viana do Castelo desde 1998, que apoyó a los bacaladeros portugueses en Groenlandia y Terra Nova y actualmente alberga un museo naval muy visitado por los viajeros. Inmensos ventanales en sus cuatro fachadas permiten una gran luminosidad al interior. De nuevo esa influencia de la arquitectura moderna escandinava y de la Bauhaus.

Otros edificios contribuyen a conformar un importante espacio de la vida urbana de Viana do Castelo:  el edificio de la Oficina de Turismo, proyectado por el arquitecto Bernardo Távora; el albergue juvenil de Carrilho da Graça; y el Hotel Axis, de Jorge Sodré de Albuquerque.

La biblioteca municipal forma parte del conjunto arquitectónico de la Plaza de la Libertad edificado en la Ribeirinha

Es una grata sorpresa el haber descubierto este conjunto arquitectónico de la Plaza de la Libertad edificado en la Ribeirinha de Viana do Castelo, que le da a la ciudad un aire contemporáneo que contrasta con las arquitecturas del casco antiguo. Todavía recuerdo aquella ocasión en la que lo descubrí bajo el manto de una niebla misterioso que poco a poco se fue diluyendo, mostrándonos la belleza de estas líneas simples, la riqueza arquitectónica de este conjunto que no desmerece en absoluto al lado de la maravilla monumental de la ciudad vieja.  

Arquitecturas del casco antiguo de Viana do Castelo. Ruta por la historia de la arquitectura de Portugal

Antes de perderme en las callejuelas del casco antiguo de Viana do Castelo y llegar a la magnífica Plaza de la República, atravieso una de las arterias principales de la ciudad, que funciona como línea de fusión entre la arquitectura del presente y la arquitectura del pasado. La sorpresa de encontrarse con algunos edificios modernistas, discretos, casi invisibles en esta ciudad monumental, pero que a mí me encanta contemplar, por su diseño innovador y audaz en su época y todavía en la actualidad. Aunque reconozco que siento cierta debilidad por la arquitectura modernista y la busco siempre en las ciudades que visito – me viene a la mente uno de los pocos ejemplos de arquitectura modernista de Salamanca – en las que me detengo para disfrutar de sus formas, de sus texturas.

La sorpresa de encontrarse con algunos edificios modernistas, discretos, casi invisibles en esta ciudad monumental

Tras los instantes de contemplación de ese par de edificios modernistas, comienzo el desfile por las callejuelas de Viana do Castelo. Otro de los indispensables en los viajes: perderme por los cascos antiguos de ciudades y pueblos, mezclándome con sus habitantes, contemplando las arquitecturas. Por suerte, a Viana do Castelo regreso en mis viajes al norte de Portugal, y en cada viaje descubro algún edificio nuevo, y al mismo tiempo no me canso de contemplar los ya conocidos. Esos edificios majestuosos, espléndidos que además se encuentran en perfecto estado de restauración y constituyen uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. 

Es un placer hacer una ruta por las arquitecturas de la ciudad antigua de Viana do Castelo, compendio de la historia de la arquitectura de Portugal. Tras fijarme en las casas y casonas camufladas en las calles, desemboco en la belleza de la Sé de Viana. Cada ciudad de Portugal tiene una catedral, que en portugués se dice Sé y entre ellas encontramos muchos parecidos. La catedral de Viana do Castelo recuerda a la Sé de Lisboa, que sorprenden por lo imponentes que son, por su aspecto de fortaleza, con sus enormes torres coronadas por almenas y por el rosetón central. Ambas conservan un aspecto románico, la catedral de Viana do Castelo fue construida en el siglo XV, pero está influía sin duda por la estética gótica, así como la de Lisboa.

La Sé de Viana do Castelo

Aunque dudo entre la belleza de la Capela das Melheiras, conocida como Casa de las Estampas, una de las capillas más bellas de Viana do Castelo, un magnífico ejemplar de la arquitectura rocoto portuguesa (s. XVIII). Recuerda a muchas capillas que podemos ver en otras ciudades de Portugal, con esas elegantes fachadas.

Sigo el recorrido y antes de desembocar en la Plaza de la República, llama mi atención un edificio con arcadas de estilo Manuelino. Es el Hospital Viejo (siglo XV-XVIII), antigua posada de los peregrinos que iban a Santiago de Compostela restaurado en el siglo XVI.

Y por fin uno de los centros neurálgicos de Viana do Castelo, el corazón de su casco histórico: la Plaza de la República, donde se concentran varias maravillas arquitectónicas. Como son los Paços do Concelho de comienzos del siglo XVI, con esa arquitectura que tanto recuerda a otros edificios del noroeste de la península ibérica.. Un edificio singular alienado que llama la atención por su aspecto defensivo, aunque no era esa su función. Y también por las arcadas de su fachada principal que conformaban un espacio dedicado al comercio. Por su monumentalidad es una de las referencias urbanas de Viana de Castelo.

El casco viejo de Viana do Castelo es un compendio de la arquitectura de Portugal

En el centro de la Plaza, la Fuente de Chafariz, construida en 1559, de estilo renacentista, obra del maestro cantero João Lopes “o velho” que hizo también el chafariz o fuente de Caminha, semejante al de la ciudad gallega de Pontevedra. La vista se dirige ahora al edificio y la Iglesia de la Misericordia, auténticas joyas del renacimiento portugués. La “Casa das Varandas” (1589), un ejemplar único de arquitectura de inspiración renacentista y manierista, con influencias italianas y flamencas. Quizás uno de los edificios más bellos de Viana do Castelo, con su imponente pasaje abovedado de estilo románico y sus hermosos pilares esculpidos. Recuerdo una visita a Viana do Castelo en la que la Plaza de la República servía de escenario ideal para una feria de productos locales

Detrás de la “Casa das Varandas” se encuentra la iglesia de la Misericordia, un tesoro escondido que es sin duda uno de los mejores ejemplares del Barroco de Portugal. No hay más que admirar la gran riqueza decorativa en su interior: sus magníficas tallas, los revestimientos de azulejo y los frescos de los techos.

La Plaza de la República con la Fuente de Chafariz en el centro, los “Paços do Concelho” a la derecha y la “Casa das Varandas” a la izquierda

Y al otro lado de la plaza, el Museo del Traje, antigua sede del Banco de Portugal, una mansión con fachada blasonada, bello ejemplo de la arquitectura renacentista y manuelina.

En este último viaje a Viana do Castelo descubro una zona en la que no había estado antes, y nuevos tesoros arquitectónicos se despliegan ante mi mirada atónita. En el Largo de Santo Domingos se encuentra el Museo Municipal o “Palacete dos Barbosa Maciel”, en donde realizo un fascinante viaje a la historia de Viana do Castelo del siglo XVI al XIX y un recorrido por una de las colecciones de cerámica portuguesa más importantes de Portugal. Es un bonito palacete señorial cuyo interior está decorado con azulejos pintados del siglo XVIII, una de las tradiciones arquitectónicas portuguesas que nos entusiasman por su originalidad y su belleza. Siempre que viajamos a Portugal nos encontramos con alguna obra de arte con los azulejos como elementos decorativos principales. Normalmente en las arquitecturas portuguesas los azulejos suelen decorar interiores y exteriores, lo cual es siempre toda una sorpresa.

Trazando rutas por el casco antiguo de Viana do Castelo

En Viana do Castelo también hay muchas casas señoriales de la época de los descubrimientos, como es el caso de la Casa de los Abreu Távora o de los condes da Carreira, de mediados del siglo XVI, una de las más bellas por sus puertas y ventanas de estilo manuelino. En la misma calle se encuentra la Casa de los Alpuim que ocupa una buena parte de la calle, un edificio de planta rectangular de la misma época, decorada también con motivos barrocos y manuelinos. Otro ejemplo es la Casa dos Costa Barros, que destaca por su ventana monumental central de inspiración renacentista la más bella e imponente ventana de la época en la ciudad.

Aquí termina la ruta por el casco antiguo, pero supongo que en el próximo viaje a Viana do Castelo descubriré nuevas arquitecturas que había pasado por alto en los anteriores. Un motivo para regresar y redescubrir esta ciudad compendio de la arquitectura de Portugal.

Arquitecturas de Viana do Castelo desde el Monte de Santa Lucía

Vistas panorámicas de las arquitecturas de Viana do Castelo desde el Monte de Santa Luzia

Aunque antes de irme, me dirijo a uno de los lugares simbólicos de la ciudad : el Monte de Santa Luzia para contemplar las mejores vistas panorámicas de Viana do Castelo y de sus arquitecturas. Para llegar al Monte de Santa Luzia se puede ir en coche o embarcar en un finicular (elevador de Santa Luzia) que deja al visitante en solo en 7 minutos a los pies de la Basílica de Santa Luzia.

Las panorámicas de la ciudad y del litoral son alucinantes desde aquí arriba. Recorro despacio las calles por las que estuve hace nada, intentando adivinar donde se encuentran los monumentos, los edificios y las plazas. También sigo la línea del río Lima, parto del puente Eiffel, que destaca a lo lejos por su color verde y su característica estructura, y después los edificios blancos contemporáneos de la Ribeirinha.

La Basílica de Santa Luzia también mira orgullosa su ciudad. Es uno de los monumentos más emblemáticos de Viana do Castelo, que recuerda al Sacre Coeur de París. Ejemplo de arquitectura revivalista de 1904 que congrega elementos neo-románicos, neobizantinos y neogóticos de forma monumental y armoniosa. Obra del arquitecto Miguel Ventura Terra, que realizó grandes obras arquitectónicas en Portugal como el Palacio de Sao Bento.

La Basílica de Santa Lucía mira la ciudad desde lo alto del monte

Desde lo alto de la ciudad termina este fascinante recorrido. Trazando rutas por Viana do Castelo, descubro nuevas arquitecturas que había pasado por alto en viajes anteriores. Siempre hay un motivo para regresar y redescubrir esta ciudad, compendio de la arquitectura de Portugal.

Cómo llegar a Viana do Castelo

Para llegar a Viana do Castelo desde Galicia en coche, concretamente desde Santiago de Compostela, hay que coger la autopista AP-9, y en unas 2 horas estarán allí.

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