Almedinilla: Roma y Olivos centenarios en la Subbética Cordobesa

El Pingorote, mirador de Almedinilla.

Almedinilla es uno de los pueblos que rodean el Parque Natural y Geoparque de la Subbética Cordobesa. Un pequeño pueblo de menos de 2500 habitantes que se acoda en las laderas calizas, separadas por un pequeño cañón. El río Caicena abrió esta grieta y creó “el Pingorote” una aguja de roca, mirador natural y referente fotográfico para todos los habitantes y visitantes. El Caicena, es un río que se embravece con las lluvias de la primavera y otoño, y que cuenta con varias cascadas. La senda que lo recorre desde el pueblo hasta el Salto del Caballo, es bastante accesible, un perfecto resumen del paisaje calizo del olivar de montaña de la Subbética Cordobesa. Todo, a un paso de Almedinilla. Al pie del desfiladero se sitúa la pequeña vega fértil que bebe de los acuíferos del parque. Esas tierras, como toda Almedinilla dan la espalda a Granada y miran hacia la vecina provincia de Jaén.

Aceitunas de la variedad picuda crecen en olivos centenarios. Uno de los tesoros de Almedinilla.

Almedinilla es un pueblo agrario que debe su existencia al agua de la Sierra de Albayate, límite, o unión, con la provincia de Granada. La Subbética se estira hacia el sureste como si Córdoba no quisiera convertirse en sus provincias hermanas. Al final las tres, Jaén, Granada y Córdoba, se funden en esta esquinita tan andaluza. Andaluza y sorprendente, porque nos encontramos a más de 600 metros de altura, donde los veranos son muy cálidos, pero no sofocantes.

En la antigua Plaza de Abastos de Almedinilla, con la Torre del Reloj

Las noches refrescan, el invierno es correoso y la nieve acostumbra a asomarse por los bordes de las crestas y los picos más altos. Esa nieve y esa lluvia son las que han erosionado todo el macizo construyendo ese edificio calizo que es la Subbética. Sus cuevas y sus recovecos, sus simas por donde fluyen corrientes de vida que aparecen en manantiales y acuíferos, dando la vida a toda la comarca.

.El olivar centenario de la Subbética Cordobesa, un tesoro que hay que preservar.

El agua serpentea todo el año por el curso estrecho del rio Caicena, viniendo desde Granada, cabrioleando en el Salto del Caballo. Se trata de una pequeña cascada a la que se accede por un respingón, pero corto sendero, desde el propio pueblo. La ruta de senderismo, que se ha vuelto bastante popular, sigue al Caicena, dando saltos por cascadas naturales en el singular cañón en torno al que comienza el pueblo. Ese cañón separa dos colinas escarpadas donde se asentaron los primeros pobladores neolíticos y de la Edad del Bronce, antes de los Íberos.

El Pingorote, mirador de Almedinilla

Almedinilla desde el Pingorote al atardecer

A espaldas del casco urbano de Almedinilla encontramos una zona plana que mira al cañón, es la zona de las Llanás con su espectacular mirador. En frente, a un lado de la carretera que se retuerce, la formación del Pingorote, el mirador más famoso del todo el pueblo. Desde allí se sacan las mejores fotos del pueblo, sobre todo al amanecer o ya cuando es de noche y las luces de Almedinilla iluminan entre los naranjas del atardecer. El Pingorote, un farallón de rocas que se asoma al abismo para contemplar mejor a este pueblo blanco, como lo son todos los andaluces. Más alto, cuidando al Pingorote, el Cerro de la Cruz, donde, protegido del sol batiente se encuentra el yacimiento íbero.

El Poblado Íbero del Cerro de la Cruz

El Poblado Íbero del Cerro de la Cruz.

El Poblado Ibero del Cerro de la Cruz se trata de un importante yacimiento datado en torno al siglo II y III a. C. El poblado fue destruido durante las Guerras Púnicas y conquistado por Roma. El yacimiento actual presenta parte del trazado urbano y algunos modelos de casas reconstruidas. De esta manera podemos hacernos una idea de la antigua vida social y económica de los íberos bastetanos. Es uno de los pocos poblados de la Baja Edad íbera excavados en Andalucía. El poblado del Cerro de la Cruz de Almedinilla pertenece a la Ruta Íbera, tan importante en la vecina provincia de Jaén. Este poblado se apoya en el pico más alto del valle, desde donde se podía vigilar la vega regada por el río.

El agua en Almedinilla es vida

El agua es vida en Almedinilla. Salto del Caballo.

El agua siempre ha sido el vector de la vida y la clave para el origen de Almedinilla. La abundancia de agua, que debió ser mayor en otras épocas, hizo posible una agricultura compleja y el aprovechamiento de la energía generada por la corriente del río. Ambos elementos conjugados hicieron estratégico al lugar, favoreciendo que la gente se estableciera en sus lindes. El control del río garantizaba una mayor producción de alimentos y, sobre todo, más facilidad para extraer otra de las riquezas de la comarca, la riqueza con mayúsculas: el aceite. Los íberos comerciaron con el oro verde en lo que aún no era siquiera Hispania. La Península Ibérica fue desde los primeros tiempos un centro de producción del aceite. Las gentes que aquí vivieron lo aprovecharon, para deleitarse y para comerciar. Los intercambios atrajeron a fenicios, griegos, después a púnicos y romanos.

Almedinilla y su entorno

La fuerza del agua permitía utilizar medios mecánicos. Por ello, los primeros molinos se instalaron donde la corriente se podía aprovechar de la mejor manera. Hoy en día, aún quedan algunos vestigios de molinos mucho más modernos, de harina, de aceite y otros productos, del siglo XIX y XX. Todos recuerdan la importancia vital del agua. A las ruinas que vienen desde los íberos, pasando por romanos, árabes, norteños medievales, se les han unido las de las almazaras y harineras que estaban en pie hasta hace no mucho. Nos avisan de lo importante, y lo frágil, que es el equilibrio entre riqueza, desarrollo y sostenibilidad ecológica.

Almedinilla la romana. Villa Romana “El Ruedo”

El dios grecorromano del sueño, Hypnos

La implacable geopolítica y la lucha de poder entre cartagineses y romanos acabó afectando a las ciudades y poblados celtíberos de Iberia. Unos optaban por mantenerse neutrales, otros por escoger un bando y aliarse. Dependiendo de su elección, se desarrollaban como la cercana Cástulo, o sucumbían ante las potencias mediterráneas. El Poblado del Cerro de la Cruz optó por la resistencia y fue destruido por Roma. Una vez vencidos también los cartagineses, la Pax Romana se instaló en el Mediterráneo y el Imperio prosperó. Almedinilla gozó de paz y estabilidad, la prueba la tenemos en la Domus de El Ruedo, un excelente ejemplo de hacienda y gran casa romana, que además cuenta con varias especificidades prácticamente únicas.

La villa romanda de “El Ruedo”

La Villa romana “El Ruedo” es un magnífico ejemplo de explotación agraria romana. Tras varias intensas campañas de excavaciones vio la luz el plano de la hacienda, con sus dependencias privadas, públicas y de trabajo. Habitada entre el siglo I y el VII, se conservan muros y suelos, restos de pinturas y mosaicos que muestran la riqueza de la familia que vivió y controló la zona de producción de la vega de Almedinilla.

El magnífico triclinium y un mosaico de la villa romana

El triclinium, construido en mampostería con forma de gran media luna casi circular, se conserva destacando en la estancia principal. Por su tipo de construcción y forma es casi único en todo el mundo romano. También se conserva, muy bien definida y diferenciada, la parte de habitación pública y privada de la de trabajo de la villa. Las zonas destinadas a la producción del aceite como pozos de decantación, lagares y pequeñas piscinas muestran la importancia económica de la explotación. Un gran horno para cocer cerámica se ha restaurado completamente mostrando que este tipo de explotaciones eran prácticamente autosuficientes. Se encontraron restos de cinco hornos pero sólo éste se ha mantenido en este magnífico estado.

Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla

El Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla.

Todo este monumental pasado, de riqueza y abundancia se manifiesta en numerosos restos de esculturas, útiles, monedas y elementos de ajuar. Algunos son tan importantes como la escultura en bronce del dios grecorromano del sueño Hypnos, una de las pocas que se conservan en el mundo. Buena parte de las obras se pueden, y se deben visitar, en el Museo Histórico Arqueológico de Almedinilla, situado en el cañón del río Caicena, al pie del monumental Pingorote.

Además de ser un complemento a la visita de la villa romana y poblado íbero, el museo recuerda y destaca la importancia del aceite en el poblamiento y la economía de Almedinilla a lo largo de los siglos.

Fiestas y eventos en Almedinilla

Almedinilla comprometida, realiza eventos interesantes todo el año, haciendo hincapié en la igualdad y la diversidad.

Una de las mejores cosas que se han hecho en Almedinilla ha sido aprovechar esa herencia romana para hacer de la Romanización un eje de desarrollo turístico. Huyendo del turismo de masa, -mucho antes de que la pandemia del Covid 19 nos obligase a replantearnos los modelos de desarrollo turístico-, Almedinilla intentaba conjugar una oferta lúdica y cultural de patrimonio, historia, gastronomía. Por supuesto, usando como eje su pasado íbero-romano. Festum es el colofón anual de todo un ciclo de eventos que tiene como leitmotiv, la cultura íbero romana y la participación de los habitantes de Almedinilla.

Las actividades son diversas y se asocian a otras fiestas como la Navidad, el Carnaval o el Puente de la Constitución en diciembre. Podemos comenzar precisamente por esa fecha donde se celebra la Olearia, evento que gira en torno a la recogida de la aceituna y la fabricación del aceite. En febrero se celebra el Martius en honor al dios Marte y que se acerca a las celebraciones de Carnaval. Para abril se reserva el Festival de Teatro Juvenil Grecolatino “Villa de los Sueños”.

La Encantá y los Dácalos de Almedinilla.

La leyenda de la Encantá en Almedinilla

La noche del solsticio de verano, el día más largo del año, recuerda una leyenda medieval donde la tragedia de Romeo y Julieta se declina en los amores imposibles entre una mora y un cristiano. El pueblo se llena de color y música con pasacalles de los “Dácalos de Almedinilla” y paradas teatralizadas donde se muestran los elementos de la naturaleza agua, aire, fuego y tierra.

Los Dácalos son unas marionetas gigantes creadas por iniciativa de Ignacio Muñiz, con diseños de Aurora Montero a finales de los años 1990. La palabra “dácalo” es un termino local para designar a alguien que va mal vestido, descuidado, “ir hecho un dácalo”. Los artistas quisieron darle la vuelta al término y cargarlo de valor positivo. Representan figuras prominentes del pasado Almedinilla, como la protagonista de La Encantá, el Ibero, el dios Hypnos y la Romana, entre otros. Grandes figuras etéreas hechas de papel maché, como los gigantes tradicionales, pero con ropajes coloridos, muchas influencias y un espíritu tremendamente contemporáneo. No en vano tienen reminiscencias de las obras de la Fura des Baus o del Cirque du Soleil.

Una escena de “La Encantá”

La representación teatralizada de La Encantá se realiza en el río Caicena. Una vez más, Almedinilla muestra su raigambre mestiza, su deseo de unir y reunir. Toda la fiesta, como más tarde el Festum, reposa sobre los habitantes de la ciudad que desinteresadamente participan, colaboran y son los protagonistas de la actuación. La leyenda de La Encantá se refiere a la eterna lucha entre amor, política y religión. Un cuento que representa el amor imposible entre una musulmana y un cristiano en tiempos de frontera y de cambio de hegemonías. El amor no entiende más que de sentimientos, eso ninguna frontera puede impedirlo. Pero los humanos intentan oponerse al amor y sí, la historia es trágica. El amor es cercenado por tradiciones y separaciones, el amante muere a manos de los hermanos de la heroína- Ella se suicida en el río Caicena, porque el amor se rompe. O eso parece. Unas hadas o espíritus del bosque aparecen para llevarse a la Encantá, que nunca morirá y que se aparecerá recurrentemente en los siglos venideros entre las brumas de la noche en el cañón del Caicena. La representación es muy contemporánea, visual y artística, con el marco increíble del cauce del río inundado, como un lago. Un espectáculo muy recomendable.

Jornadas íbero-romanas en Almedinilla, Festum, romanizando Almedinilla.

El Festum de Almedinilla.

En julio tienen lugar las visitas teatralizadas de la Villa Romana “El Ruedo”, junto a conferencias y charlas, siempre diferentes, pero siempre en relación, y contextualizándose, con el pasado romano de Almedinilla.

Por fin, en Agosto se celebran las jornadas íbero-romanas Festum. Un evento lúdico divulgativo donde el pasado íbero-romano es el centro durante diez días, siempre en torno a mediados de agosto. Actividades y eventos de todo tipo, desde charlas de divulgación, conferencias, exposiciones, hasta visitas teatralizadas de los yacimientos. La calle que lleva al Coliseo y a la Villa Romana El Ruedo desde el centro de Almedinilla, se convierte en la Almedinilla romana donde se presenta la vida del Imperio. La idea ha sido siempre acercar el pasado a los habitantes y a los visitantes, pero huyendo de los tópicos y de la banalización que afecta desgraciadamente a los mercados medievales. Conciertos, talleres, representaciones de la vida romana en la taberna, el molino, la casa o el lupanar animan estas jornadas.

Festum en Almedinilla

Uno de los puntos álgidos es el banquete romano, una comida basada en las recetas de Marco Gavius Apicius que vivió en el primer siglo. A pesar de que la obra de Gavius es más un compendio, con añadidos de varias épocas, la intención se consigue completamente. Porque el objetivo es acercar la cultura romana al presente a través del paladar. Recetas de tiempos en los que la sal y las especias eran raras, tiempos en los que en Europa y África no se tenía conocimiento ni de la patata, el maíz, el del tomate, ni de muchos otros productos que hoy son comunes. Los sabores de un pasado donde la miel, los frutos secos, el puls (gachas de trigo), el garum eran predominantes. Hoy se adaptan al presente en una comida, una vez más teatralizada. ¡Almedinilla es teatro!

Por último, antes de acabar el año, en noviembre, se celebra el “Wasqha” Festival de Arte Emergente, una nueva muestra de que Almedinilla conjuga tradición, pasado y modernidad.

El teatro y las artes escénicas siempre se han manifestado en Almedinilla en su vertiente más vanguardista y transgresora. Es una apuesta que continúa hoy y que se debe de apoyar ya que ofrece visiones artísticas que exploran vías menos comunes y más arriesgadas, justo lo que se necesita en estos tiempos de acomodamiento y miedo.

Para todos los detalles sobre los horarios, precios, reservas y participación en los eventos les remitimos a la página oficial de la Oficina de Turismo de Almedinilla y de la Subbética Cordobesa.

Almedinilla verde.

Almedinilla verde y sus muchos senderos y rutas de senderismo

Como nuevo y esencial complemento de ese turismo cultural, el turismo verde y sostenible se sitúa como el otro gran atractivo de Almedinilla. El municipio pertenece a la Mancomunidad de la Subbética, al Parque Natural de las Sierras Subbéticas y al Geoparque de las Sierras Subbéticas. Almedinilla posee senderos y rutas que recorren los montes que la rodean. El mar de olivos se mezcla con encinas en las zonas altas, almendros y membrillos en las lindes de los caminos y fincas. Estos árboles dan frutos deliciosos que sorprenden a todos los viajeros, sobre todo si pueden recogerlos en la época de sus respectivas cosechas.

Primavera en Almedinilla

Algo que para quien lo ve todos los días no es más que un árbol más, es fuente de delicias para quien llega de fuera y se sorprende en estas tierras cordobesas. Para descubrir las frutas y verduras, hay que acercarse a los árboles en el curso del Caicena, en las vaguadas y vegas más húmedas y menos castigadas por el sol. Almenilla tiene limoneros y naranjos, nísperos y albaricoques, cerezos, peros ruises y camuesos, verduras y hortalizas que hablan de la riqueza en agua de su subsuelo.

Senderismo en Almedinilla.

Diferentes rutas de senderismo en Almedinilla

El Sendero de Gran Recorrido GR7 que une Andorra y Tarifa pasa por tierras de Almedinilla, atravesando la Subbética y Córdoba desde Priego hasta Rute. La provincia de Córdoba aporta 59km de sendas y Almedinilla participa en este recorrido que atraviesa España y del que hemos hablado en nuestra Guía de la Andalucía Insólita.

El Sendero del Salto del Caballo

Sendero del Salto del Caballo

El sendero del Salto del Caballo se ha hecho bastante popular y es relativamente accesible, si se tiene una buena condición física. Sale del Cañón del río Caicena donde se encuentra el Museo Histórico Arqueológico. Tiene un poco más de un kilómetro de longitud y no llega a los 3 sumando la ida y la vuelta. Hay tramos escarpados y con piedra suelta donde el sendero es estrecho. Pero las vistas del pequeño cañón excavado entre el mirador de las Llanás y el poblado íbero, merecen la pena.

Olivos en el Sendero del Salto del Caballo

Finalmente, se llega a una pequeña vaguada donde salta el Caicena. Realmente sólo salta cuando el río llega muy cargado de agua, de lo contrario se desliza sobre unos bloques calizos erosionados por los siglos. Una pequeña caldera natural contiene olivos que van trepando por las laderas hasta que los riscos se lo impiden. En las partes más estrechas encontramos otros árboles que necesitan más sombra y más agua. Pequeñas cascadas producidas por los saltos entre las terrazas del río van sucediéndose hasta que el Caicena se interna en Almedinilla por la última cascada, la del Zurreón, ya en el Parque Huerto de San Juan. Una ruta corta pero muy bonita que se puede hacer incluso en verano cuando el sol sigue estando alto en la Subbética.

Ruta del Arroyo Granada a píe o en bici.

Una segunda ruta, más larga y más empinada, es la del Arroyo Granada que sale también del paraje Fuente Ribera, junto al Museo Histórico Arqueológico. Sigue el curso del Caicena primero, después llega hasta Fuente Grande, pedanía de Almedinilla y continúa remontando el arroyo Granada, hasta Venta Valero, también en el municipio de Almedinilla y luego a Lojilla, ya en Granada.

La ventaja de está ruta es que también es una ruta BTT con lo que senderistas y cicloturistas pueden disfrutar de estos paisajes de Almedinilla, tierra de sueños. Olivares centenarios y árboles caducos de río nos acompañan todo el camino, unos 12 km (ida) descubriendo una zona rural y atractiva, entre Córdoba, Jaén y Granada. No es muy recomendable para el verano por el calor. En primavera y otoño, las flores de los almendros o las hojas de los árboles caducos teñidas de oro, y las temperaturas notan altas, animan más el paisaje. En las aldeas, hay bares donde hidratarse y comer algo charlando con los habitantes. Un buen paseo para senderistas habituados.

Sendero Tierras Altas del Caicena.

Otra de las rutas recomendadas es la senda de las Tierras Altas del Caicena. Es un sedero empinado pero corto que recorre un antiguo camino que llevaba a la aldea de Brácana pasando por el Cerro de la Cruz. Las vistas del pueblo y las aldeas cercanas son espectaculares ya que ascendemos en poco más de un kilómetro a más de 800 metros de altitud.

Tajo de las Llanás

Almedinilla desde el Cerro de la Cruz

Un bonito paseo es el que discurre por la carretera hacia el Pingorote, que se corresponde con el Tajo (o Acantilado) de las Llanás. Esa pared de roca es una formación geológica consiste en una plataforma de travertino. En la roca sedimentaria se pueden apreciar cavidades donde habitan cernícalos, palomas, búhos reales y otras aves, además de cuevas que sirvieron desde la prehistoria para abrigo para el hombre. Es el caso de la Cueva de los Barriguches, utilizada como cantera por los romanos. Del otro lado del desfiladero, las vistas del pueblo desde el Pingorote son magníficas. Si seguimos caminando en dos kilómetros se puede se llega al Poblado Íbero, entre bonitas colinas de olivos centenarios.

El olivar centenario.

El olivar centenario de la Subbética Cordobesa

Las rutas y senderos que recorren las laderas de Almedinilla en dirección a las pedanías, por ejemplo hacia Fuente Grande y Brácana, están llenas de magníficos ejemplares de olivos centenarios. Pertenecen, en su mayoría, a una variedad muy especial, la Picuda, no confundir con la Picual.

Como se puede esperar, el nombre proviene de sus olivas puntiagudas. Es una variedad autóctona muy dada a la vecería debido a su tradicionalmente tardía recolección. La vecería (también conocida como contrañada, carga bienal o carga alternante) es una característica de muchas plantas que provoca variaciones anuales en la producción de fruto. Esta variabilidad tiende a ser cíclica, alternando años buenos y otros con mucha menor producción de aceitunas. Por ello, el olivo picudo ha sido substituido en muchas zonas por otros tipos más regulares en su producción. Sin embargo, se está demostrando que la variabilidad de la producción puede corregirse con una recolección temprana, en octubre-noviembre.

Estas características, menos ventajosas, se compensan con una gran calidad de los aceites producidos. Los AOVEs de variedad picuda poseen unas propiedades organolépticas únicas en el mundo lo que coincide con la tendencia de los mercados a la búsqueda de aceites olivas vírgenes extra de mayor calidad. La variedad picuda se adapta a las mil maravillas al terreno escarpado de la zona, a la altitud, a las diferencias de temperatura entre verano e invierno, entre día y noche. Y lo más importante, es más resistente a las sequías que de cuando en cuando, azotan estas latitudes.

Impresionan los olivos centenarios de la Subbética Cordobesa.

Olivo Picudo, un tesoro a preservar.

Los aceites de variedad Picuda, o Picudo, pertenecen a la Denominación de Origen Protegida (DOP) de Priego de Córdoba, en la que está incluida Almedinilla. Sus aceitunas parecen proporcionar aceites mucho más resistentes, duraderos, con mayor cantidad de antioxidantes y ciertos ácidos grasos beneficiosos para la salud. Esa composición organoléptica especial, se añade a las ventajas inherentes para la salud del Aceite de Oliva Virgen Extra de los olivos centenarios. Se trata de un aceite singular, con un carácter distinto al de las variedades que son hegemónicas en zonas de agricultura intensiva y superintensiva, en las campiñas y llanuras de la vega del Guadalquivir.

Olivas picudas en verano

El olivo de montaña de la Subbética es mucho más resistente y correoso, y lo es por sufridor. Es un superviviente de los siglos, soporta mucho mejor las inclemencias del tiempo, los enormes cambios de temperatura entre invierno y verano, entre día y noche, las sequías y las plagas. El aceite, y los propios olivos de montaña, representan una riqueza única, a nivel económico y gastronómico, pero también un patrimonio natural, ecológico y paisajístico incalculable.

Los olivos en flor

Desgraciadamente, algunos de estos olivos centenarios están siendo arrancados para plantar, en su lugar, olivos de variedades, en principio, más productivas. Se copia el modelo de olivar intensivo de la campiña llana, en una zona que no se adapta a ese modelo de producción. Aunque en principio pueda parecer muy lógica, la elección de estos cultivos plantea muchos problemas. La Subbética es menos apta a la mecanización por el relieve; al regadío por la escasez creciente de recursos hídricos; y a la propia producción superintensiva por tratarse de productores más pequeños y menso orientados a la producción en escala. Perder el patrimonio genético y ecológico del olivar picudo de montaña es una grave pérdida ambiental. Pero también se trata de la pérdida de una oportunidad económica, ya que el aceite de olivo de montaña, sin duda, será más valioso y caro en los años venideros.

Olivos centenarios que serán arrancados. La riqueza y diferenciación de la Subbética está en su olivar centenario. Un recurso económico y ecológico clave para la comarca.

Para Almedinilla y otros pueblos de la comarca se pierde un valor diferencial, un recurso irreemplazable que puede garantizar una agricultura más sostenible y más rentable para los productores de la zona. No sabemos qué ocurrirá cuando todos los nuevos campos de olivos de la campiña andaluza, del resto de España y de Europa, produzcan millones de toneladas al mismo tiempo. Lo previsible es que los precios caigan y que el olivar de montaña no pueda competir, dado el mayor coste de la recogida y finalmente su menor productividad.

El futuro del AOVE en España es la calidad.

Los olivos centenarios de montaña, el tesoro de la Subbética Cordobesa

Sin embargo, aquellos productores que ya están apostando por la calidad, en Almedinilla y en toda la Subbética, serán, previsiblemente, recompensados con precios más estables. Pero, sobre todo, con un aceite mucho más rico y sabroso, más sano, un producto único del que Almedinilla podrá hacerse eco y mostrarlo al mundo.

Al mismo tiempo, la preservación de estos ecosistemas de olivo centenario permiten el desarrollo de otros sectores turísticos y de otras empresas vinculadas al campo. Los turistas y viajeros, están ávidos de experiencias únicas. Para este publico, atravesar los campos de olivares, -no centenarios sino casi milenarios-, donde los conejos, las liebres, rapaces, lagartos y meloncillos se cruzan a menudo en nuestro camino, es una actividad, apasionante, única. Pasear, contemplando estas fortalezas arbóreas, chaparras pero sólidas, carcomidas por los siglos, cubiertas de agujeros, retorcidas sobre un campo abrasado y pedregoso, es contemplar una enseñanza. Los olivos centenarios que nos han observado pacientemente desde hace siglos nos ayudan a comprender que nuestro propio futuro está ligado a la tierra, a la naturaleza de la que extraemos el agua que nos da la vida, los alimentos que nos permiten vivir. La tierra de Córdoba es fértil, pero necesita cuidarse y trabajarse con cuidado, para que no se agote.

El pastoreo en Almedinilla es también una apuesta de futuro, bueno para los olivares y para preservar este oficio

Las posibilidades didácticas y turísticas de este tipo de rutas y la combinación de la producción agraria ecológica y sostenible con una ganadería, son inmensas. Por ejemplo, rebaños y pastores que atraviesen estos olivares, paciendo y abonando mientras los contemplan los turistas, ese el uno de los futuros de una Subbética sostenible.

Todo ello nos hace pensar que Almedinilla puede ser un buen ejemplo de proyectos transversales que tengan en cuenta a los habitantes locales, al medio ambiente y al turismo del futuro. No es sólo el sector del aceite, es también la ganadería sostenible que produce lana, queso, carne de calidad. Es también un turismo que aprende y comprende la dura labor del campesino y del pastor. Y aprendiéndola la respetará, reconociendo el valor del trabajo del campesino y del pastor del trabajo, haciendo del ocio, conocimiento y concienciación.

Un paseo por Almedinilla. Calles y rincones con encanto. Y pistas para comer.

Un paseo por Almedinilla

Pasear por Almedinilla es recorrer sus calles y callejuelas, con las casas encaladas cuyas puertas se cubren con cortinas protectoras. Es toparse con rincones encantadores, donde se cuela el olor a azahar en primavera. Donde sus habitantes se sientan en verano hasta largas horas de la noche, conversando al fresco, como se hacía antaño. Almedinilla conserva todavía estos detalles agradables que nos hablan de un pueblo acogedor.

Los niños se bañan en las pozas de la impresionante Cascada “El Zurreón” cuando el calor aprieta en verano, a la que se baja por la calle Río, una de las calles principales de Almedinilla. La cascada se encuentra en el Parque “El Huerto de San Juan”, que tiene unas bonitas vistas al río Caicena.

Monumentos de Almedinilla. La bella Torre del Reloj y el Ayuntamiento

En la calle Río podemos parar a tomar algo en el “Bar Nacional”, luego seguimos en línea recta por la calle Médico Almagro lleva a la Torre del Reloj. Es uno de los monumentos emblemáticos de Almedinilla, construido durante la II República, con su alta torre de ladrillo y su tejado de tejas vidriadas de color verde. Se encuentra en la bonita Plaza del Ayuntamiento, que fue la plaza del mercado de Abastos en otros tiempos. A su sombra, se puede hacer una parada en el restaurante “La Bodega” (más conocido como el Tomás) para disfrutar de una buena comida o de un tentempié en la agradable terraza. Algo que encanta de Almedinilla es que desde cualquiera de sus calles se ven las colinas verdes y doradas que nos hablan de un pueblo rodeado naturaleza.

Desde la antigua Plaza de Abastos

El paseo puede continuar por la Calle Cuatro Caños, pasando al lado de la Casa de la Cultura, llegando a una coqueta placita donde está la Fuente de los Cuatro Caños. No es la única fuente de Almedinilla, recordemos que el agua tiene una presencia importante en toda la Subbética. La Fuente de los Dos Caños, en la calle Iglesia, con sus dos pilastras de ladrillo y su pila; la Fuente del Portillo Ramona; la Fuente del Piojo; la Fuente de la Plaza de España; la Fuente del Loro o la Fuente de la Rana, entre otras. Una de las más bonitas es la Fuente del León, conocida como Fuente de la República (aunque, durante la Dictadura se quitó a martillo y cincel). Se encuentra en un rincón sombrío, agradable en verano, con un banco corrido donde sentarse un rato. Se trata de una bonita fuente con su frontón de granito rojo y el león labrado en piedra, de cuya boca sale el agua.

La iglesia de Almedinilla.

A su lado excavadas en las calizas espaldas de Almedinilla, al píe del farallón de Las Llanás encontramos varias galerías que sirvieron para extraer agua de los acuíferos y también de refugio antiaéreo durante la Guerra Civil. Poco después está la Fuente Pilar del Puente, junto al puente por el que pasa el antiguo camino Priego-Alcalá. Atravesándolo, llegaremos a la Fuente Ribera, junto a la entrada del Museo Arqueológico de Almedinilla.

Ahí es donde se encuentra el Paraje Fuente Ribera que discurre a orillas del río Caicena que va hacia el Museo Histórico. Un bonito sendero de cipreses cuya sombra es alargada y protectora en verano, y que en otoño ilumina el paraje con los tonos amarillos y anaranjados de los árboles caducos. Del Parque Fuente Ribera parten las acequias que riegan los huertos de Almedinilla y el manantial de agua potable que abastece al pueblo. También está la torre de piedra desde la que caía el agua que hacía girar las ruedas del molino de harina llamado “de torre” o “de cubo”, y que en los años 20 generaba electricidad.

El Mirador del Pingorote

Regresamos al centro de nuevo por la calle Río para tomar la calle Iglesia, que nos lleva evidentemente a la Iglesia de San Juan Bautista, edificada en 1978. Si seguimos esta calle llegamos a la Plaza de la Alameda, también llamada de Corea. Una plaza llena de ambiente, con la “Taberna del Baco” para picar algo y pasar un buen rato. Un poco más allá el Coliseo de Almedinilla, de construcción reciente, donde se celebran los banquetes romanos en las Jornadas del “Festum”, entre otros eventos. Si seguimos por el Paseo Alameda, llegamos a la Villa Romana “El Ruedo” y al Centro de Visitantes.

La Iglesia San Juan Bautista y una bonita plaza

Este recorrido por Almedinilla nos transmite vida y tranquilidad, la de un pueblo pequeño pero animado, lleno de posibilidades para un viaje o para muchos. Y como ven no faltarán bares y restaurantes donde tomar algo y disfrutar de Córdoba y la Subbética. Además de los citados, para degustar las especialidades gastronómicas locales, pueden pasarse en el Restaurante Cabañas con su terraza siempre animada; el Sabores de Andalucía, con influencias de todo el mundo; o en el Rincón del Acebuche que posee balcones y una zona ajardinada con vistas a la vega. Varios bares como La Chumbera, el Zeppelin o el pub Hypnos completan la visita gastronómica y refrescante de Almedinilla.

La bella Torre del Reloj de Almedinilla

Sobre productos gastronómicos en Almedinilla

El Aceite de Oliva

Almedinilla nos ha brindado la oportunidad de descubrir delicias gastronómicas que no conocíamos. Del aceite ya hemos hablado mucho, de ese aceite de olivo de montaña que no sabe igual. Un aceite que tiene su propio carácter y particularidades gracias a la aceituna Picuda, al estrés del árbol que vive en estos montes castigados por el sol, las heladas y a veces la nieve. Varias almazaras de la zona y muchos productores han apostado por la producción ecológica y por la excelencia. En la DOP de Priego de Córdoba se han fraguado unos aceites que llevan más de una década entre los mejores de España y del Mundo. Prueba de ello son los cientos de premios obtenidos por las distintas marcas que perteneces a esta DOP. Gracias a la intensidad de sus frutados, los aromas y sabores convierten en adorador del AOVE a cualquiera que hasta ahora dudase o temiese al verdadero zumo de aceituna.

Las finísimas Collejas

Las finísimas Collejas, deliciosas con huevos fritos

La agricultura ecológica no usa pesticidas, lo que permite a la hierba crecer en estos campos de la Subbética. Hierbas que sujetan el terreno y pueden nutrir animales. Entre esas hierbas crece una planta humilde y muchas veces olvidada, la colleja (Silene vulgaris).

Las collejas, de gracioso nombre, son sin embargo, unas verduras finísimas, con muchísimas propiedades. Una una comida sana y local, que además protege a los olivos de la erosión. Las collejas declinadas con humildes huevos de gallinas que corretean también entre olivos, ajos o puerros silvestres, aceite del bueno, componen un plato delicioso y local.

Quesos y carnes

A veces las hierbas proliferan en demasía, lo que nos lleva a la tercera delicia. Al no poderse usar pesticidas, el control de la vegetación se puede hacer con rebaños de ovejas que se nutren de excelentes hierbas bajo la atenta mirada de perros y pastores sabios, vigilantes. Toda una estampa. Algo que mucha gente quiere contemplar.

El turismo didáctico o familiar, para esos niños que han crecido entre asfalto, el ruido y que se sorprenderán al ver a los conejos saltar entre los olivos; a las ovejas pacer dirigidas por perros pastores tan amables como profesionales. De las ovejas, de su esfuerzo y su vida, vienen exquisitos requesones, quesos y carnes que completaran nuestras comidas tras la visita de un mar verde, que se va llenando de color.

Almedinilla, tierra de sueños, te espera.

¡¡Bienvenidos a Almedinilla!!

Un comarca, una tierra de amapolas, collejas y flores que protegen el suelo; de almendros y membrillos que vierten sus frutos sabrosos; de ovejas que pacen y abonan la tierra, que controlan plagas y la nutren. Almedinilla poseedora de un patrimonio arqueológico único: restos del pasado, tradiciones del presente, arte para el futuro. Y esos olivos centenarios que dan algunos de los mejores aceites de oliva del mundo.

Almedinilla y la Subbética Cordobesa merecen descubrirse y disfrutarse. Porque están llenas de cultura, arte y naturaleza pero, sobre todo, están llenas de gente que vive, de, en y por el campo. El potencial de todos estos pueblos muestra que la España vaciada se puede volver a ocupar, haciéndola un magnífico lugar para vivir. Como por ejemplo, en Almedinilla.

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Almedinilla, tierra de sueños

Informaciones prácticas.

Cómo Llegar.

La Subbética se sitúa en el centro geográfico de Andalucía. Posee excelentes conexiones con las principales ciudades y con el resto de España. Concretamente desde Almedinilla, por carretera se tarda 1h15m a Córdoba capital; 1h05m a Granada; 1h a Jaén; 1h40m a Málaga y 2h15m a Sevilla. Hay estaciones AVE en Córdoba, Puente Genil y Antequera, además de Granada, con lo que se puede llegar fácilmente desde Madrid.

Por avión, el aeropuerto de Málaga es uno de los principales de España, pero también hay numerosos vuelos a Granada. Desde ambas ciudades se puede alquilar un vehículo y recorrer la Subbética, viniendo desde el resto de Europa o América Latina.

Cómo llegar a Almedinilla

Alojamientos en Almedinilla.

No hay problema para alojarse en el pueblo. Existen diversos tipos de alojamientos, por ejemplo numerosas casas rurales para todos los bolsillos, tanto en Almedinilla como en las pedanías del municipio. En las aldeas de Fuente Grande, Brácana, Los Ríos o Sileras hay buenos alojamientos también.

Y si lo que busca es un alojamiento especial, un hotel rural con gran encanto, entonces les recomendamos La Hospedería La Era. Se trata de uno de los mejores alojamientos de toda la Subbética, con las mejores notas en Tripadvisor o Booking.

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Para conocer los horarios de apertura y de las visitas guiadas a los yacimientos arqueológicos, museos, eventos e informaciones prácticas visite la página web de Turismo de Almedinilla.

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