Ruta en el valle de Buelna desde Cartes hasta el balneario de Caldas de Besaya

Dicen que Cantabria es infinita, pero a menudo se recurre a los lugares más típicos y tópicos para hablar de sus bonanzas. Tierra adentro encontramos paisajes sorprendentes, paraísos tranquilos, y propuestas naturales e históricas merecedoras de una parada sosegada.

Hoy alcanzamos el valle de Buelna, entrando desde Torrelavega, la segunda ciudad de Cantabria. Remontando el río Besaya que se funde con el Saja, seguimos su cauce atravesando una comarca siempre verde. Nuestra parada será en Cartes, precioso pueblo con un conjunto histórico que ya no es tan desconocido. Desde allí caminaremos a pie hasta Caldas de Besaya, siguiendo una ruta recuperada para los viandantes y amantes de la bicicleta.

Cartes

Cartes está designado como Conjunto Histórico Artístico desde 1985. Y pese a ello, siendo una de las villas cántabras que mejor ha conservado su disposición originaria medieval, continua respirando cierta tranquilidad con respecto a pueblos como Santillana del Mar o Liérganes.

La población celta vivió tiempos fructíferos durante los siglos de comercio entre Castilla y los puertos cántabros, siendo parte del Camino Real. Fruto de esa prosperidad se alzaron casonas blasonadas que aún se asoman con sus balcones a su calle principal.

Símbolos en la casona de los Quijano Mier
Símbolos en la casona de los Quijano Mier

En el año 1432 se convirtió en la sede de justicia para el valle de Toranzo y otras localidades de las Asturias de Santillana, gracias a la concesión de los Reyes Católicos, y más adelante se convertiría en la residencia del corregidor del condado. Llegó a ser sede administrativa del condado de Castañeda que formaba parte de los pagos de los marqueses de Aguilar de Campoo. Y familias de gran solera como los Manrique, los Ceballos, los Quijano o los Bustamante, tenían en Cartes sus casonas.

El gran escritor Benito Pérez Galdós llegó en 1877 a Cartes, atraído por un paisaje sugerente que le sirvió para crear el universo literario de su obra Marianella. Años después, en 1984 regresó al lugar que le había inspirado para plasmar en letras lo que sus ojos habían visto.

Qué ver en Cartes

Las miradas y los pasos suelen dirigirse a la Rúa que cruza e centro de Cartes. Hoy libre de tráfico – en su día la carretera comarcal pasaba por el centro del pueblo- la ocupan paseantes que alzan los ojos aquí y allá, señalando huellas del medievo, blasones familiares o preciosos balcones engalanados de flores.

Puerta de una casona en la calle principal de Cartes
Puerta de la casona Maladino en la calle principal de Cartes

Al final de la calle se distinguen fácilmente los denominados Torreones de Cartes. Se trata de una singular casa-fuerte del siglo XV. Cumplió con múltiples usos, como sede de la audiencia, cárcel, fielato y residencia del gobernador de los territorios jurisdiccionales del condado de Castañeda y marquesado de Aguilar. Este importante mayorazgo incluía dominios de los Valles de Toranzo, Iguña, Buelna, Val de San Vicente, o Rionansa, entre otros.

Calle principal de Cartes en Cantabria
Calle principal de Cartes en Cantabria

Se advierte que es construcción fortificada – usada en defensa contra los señores de la Vega, la actual Torrelavega-, con planta cuadrada y muros de sillería. Las dos torres rectangulares se conectan con dobles arcadas apuntadas que hacen un juego visual de puente o túnel que se ha convertido en seña de identidad de cualquier fotografía de Cartes. Los arcos contaban con rejas levadizas que cerraban el paso para pagar los impuestos aduaneros de las mercancías que circulaban hacia el mar.

Casona de los Maladino

La casa propiedad del escribano Pedro Ruiz Maladino es un compendio de estilos. Al gótico se añadieron elementos renacentistas en el siglo XVI, como piedras de sillería. El linaje de los Maladino ya aparece mencionado en el siglo XIII, y algunos de sus miembros emigraron a las Indias, prosperando en Guanajuato (México) y en Guayaquil (Perú).

A finales del siglo XVI la propiedad pasó a manos de los Velarde de Rucha, que eran a su vez los propietarios de la ferrería junto al Besaya.

Casona de los Quijano Mier

La Casona de los Quijano Mier (o de Terán y Quijano) es del siglo XVII. Es una de las más ornamentadas y el arco rebajado de la planta inferior cuenta con un festón vegetal en forma de guirnalda. La parte inferior está decorada con dos serpientes con la estrella de David entre ellas, además de otra en el alféizar. Sobre el balcón destaca el escudo y las armas de Quijano, con la cohorte de dos leones.

Escudo de la casona de los Quijano Mier en Cartes
Escudo de la casona de los Quijano Mier en Cartes

Casona de Doña Melchora Quijano

A continuación encontramos la casona de mayores dimensiones, la de Doña Melchora Quijano, que fusiona dos viviendas. El influyente miembro de la Inquisición Española,  Toribio Sánchez de Quijano mandó construirla en el siglo XVII. El escudo es un guiño a la nieta del inquisidor, Doña Melchora Quijano y Arce, abuela de uno de los secretarios de estado de Carlos IV y Fernando VII. La inscripción “Es ardid de caballeros, Quijano para vencellos”, se lee en la casona.

Casa de la Puente

Frente a la cada del Puente conviene hacer parada para observar la fachada barroca d mediados del XIX. El escudo dibuja las armas de La familia Puente González-Bustamente.

Casa de la Puente en Cartes
Casa de la Puente en Cartes

Casona de los Arcos

Denominada así por la arcada de piedra barroca que cierra el zaguán, fue reconstruida en el siglo XVIII por el miembro del Santo Oficio, Don Diego Quijano Velarde, y convertida en rectoría a principios del siglo XX.

Casa de Oviedo

Destaca la portada gótica del siglo XV, sobre la puerta de entrada con arco apuntado. La inscripción medieval grabada en el arco con letra gótica aún no ha podido ser descifrada, y se teoriza sobre si es un fragmento de lápida sepulcral a la memoria de su propietario. La planta superior se modificó en el s. XVII al pasas a ser propiedad de la familia Oviedo de Riocorvo.

Casona del Capitán Miguel Velarde

Formado por la casona, corrales y edificios auxiliares, éste solar medieval fue propiedad de los Bustamante. El capitán D. Miguel Velarde promovió la reforma a mediados del siglo XVII, añadiendo el con remate de bolas en el cerramiento del corral. Fue residencia de escribanos de Cartes y sede en el XVIII de un negocio de importación vinícola de Nava del Rey.

Casona Obregón

Otro edificio de gran factura con su fachada de sillería es la Casona Obregón, que en realidad ocupa dos solares medievales que el indiano D. Miguel de Peredo, de quien descienden los condes de Orizaba, destacados nobles en el México del siglo XVII. En el año 1800 comenzó a ser propiedad de la familia Obregón, cuyo escudo policromado aún podemos observar en la fachada del edificio, con mención al linaje:

“Estas armas de Obregón/Tan bellamente adornadas/Hijas legítimas son/De las batallas ganadas/Al rey moro de León”.

 

Casona de los Quijano-Rasa – Ayuntamiento

Actual Casa Consistorial, inicialmente solar medieval de la Casa De la Vega, y que en el s. XVI fue reconstruido por D. Pedro Sánchez de Quijano. Conserva de hecho el escudo con las armas del capitán D. Pedro Quijano y su esposa Dña. Lucía de la Rasa. En ésta casa solariega nacieron varios caballeros de distintas órdenes y militares que participaron en campañas y batallas lejanas a la apacible Cartes. A finales del XIX, la familia Gutiérrez Ruíz de Somavía, que había prosperado en las Indias -concretamente en Chile- se convirtió en la propietaria de la casona.

Casona de los Quijano-Rasa - Ayuntamiento
Casona de los Quijano-Rasa – Ayuntamiento

Fuera del contexto arquitectónico medieval de Cartes encontramos el palacete historicista neogótico de la Puebla de Los Ángeles. Fue construido en 1898 sobre tres antiguos solares de la Edad Media, con un diseño atribuido al arquitecto de Bilbao D. José María Basterra. El propietario era D. Fernando Pérez y Pérez, que amasó riqueza en Puebla de los Ángeles (México), y que a su regreso, bautizó a la morada con el mismo nombre.

Otros puntos de interés para indagar más en la historia y pasado de Cartes son la ermita de San Roque, con la capilla del antiguo Hospital de pobres y peregrinos de San Sebastián de mediados del s. XVII, o la capilla Divina Pastora, del siglo XVIII, con una cúpula de yesería. Por otro lado, aunque reconstruida en los años 60 del siglo pasado -tras su quema en 1936 durante la guerra civil-  la Iglesia de San Martín mantiene su estilo románico

Ruta por la vía verde de Besaya

Desde el centro de Cartes nos dirigimos hacia el ayuntamiento. Inmediatamente después caminamos atravesando un puente sobre un riachuelo que son el preámbulo de unos merenderos y espacios abiertos para jugar.

Dejamos atrás el Parque del Ansar, con los juegos para niños, las pistas de pádel a la izquierda y el campo de fútbol a la derecha, infraestructuras de ocio y deportivas notables, teniendo en cuenta que Cartes es una población pequeña. Siguiendo la vía verde junto a la ribera del río el “verde” nos envuelve, con árboles que hacen escudo del flujo fluvial.

Aguas del río Besaya entre Cartes y Caldas
Aguas del río Besaya entre Cartes y Caldas

Riocorvo

Alcanzamos la población de Riocorvo, en la que vemos la Casona del Capellán y la Iglesia, junto a otras casas cuidadas con gran esmero, y cuya decoración florida lo hace muy fotogénico.

Casas en Riocorvo siguiendo la ruta.
Casas en Riocorvo siguiendo la ruta.

Después de Riocorvo el camino sigue la vía Verde alcanzando la presa que servía para nutrir de electricidad a la fábrica de Ángel Soldevilla, inicialmente llamada “La Emiliana”.

Fábrica “La Emiliana” – Arquitectura industrial cántabra

La fábrica de yute “La Emiliana”, construida en Riocorvo a las afueras las Caldas del Besaya funcionó como empresa de elaboración de tejidos, con una mano de obra de doscientas personas, la mayoría mujeres y niños. Se trabajaba de noche y de día.

El empresario harinero Guillermo Illera, que compraba Harina en castilla y la exportaba a Cuba y Puerto Rico, puso en marcha en 1892 la fábrica de yute como complemento al comercio bidireccional que hacía con América. Denominada como Fábrica de hilados y tejidos de yute Hijos de Guillermo Illera, S.A. en Las Caldas de Besaya, sufrió varios incendios en los primeros años de producción, y no fue ajena a las fluctuaciones del precio del yute durante las dos guerras mundiales. Aprovechaba la fuerza motriz de la presa para alimentar las turbinas de la fábrica y desde el camino observamos parte del edificio y la estructura junto al río.

La Fábrica de sacos de yute de Las Caldas de Besaya (Riocorvo)
La Fábrica de sacos de yute de Las Caldas de Besaya (Riocorvo)

Las obreras de “La Emiliana” llegaban cantando “A la entradita de Cartes/Lo primero que se ve/La fuente de los tres caños/Y el Ayuntamiento al pie”. En 1946 la fábrica fue adquirida por Ángel Soldevila, nombre que hoy aún se observa en la fachada. En 1972 la fábrica de yute de Riocorvo cierra ante la imposibilidad de competir con el plástico incorporado a la producción de sacos. Afortunadamente, los herederos de la Familia Soldevilla donaron los fondos y archivos de la fábrica a la Universidad de Cantabria, lo que ha permitido estudiar tanto aspectos económicos como sociales y etnográficos de los trabajadores de la fábrica.

Foto de la Fábrica del Fondo Soldevilla
Foto de la Fábrica del Fondo Soldevilla

El edificio pertenece actualmente a un grupo industrial catalán y los intentos por recuperar éste patrimonio industrial han sido hasta el momento infructuosos.

Balneario de Caldas de Besaya

No lejos de la antigua fábrica ya divisamos Caldas de Besaya, con el balneario junto al río. Al igual que los baños de mar a principios del XX, la gente pudiente disfrutó en el último tercio del XIX, de las aguas termales de los balnearios. Las modas europeas recuperaron una tradición que dos mil años atrás era parte de la vida pública de los romanos.

Hotel Balneario de Caldas de Besaya
Hotel Balneario de Caldas de Besaya

El Hotel Balneario Caldas de Besaya vivía de un tránsito destacado de clientes que llegaban para disfrutar de sus aguas termales. Aunque las aguas termales ya eran conocidas y usadas por celtas y romanos, el edificio fue fundado en el año 1.826, y sus quince hectáreas rodeadas de abundante vegetación  eran una invitación al descanso y relax. Siete Manantiales nutrían de aguas termales al Balneario. Por el balneario pasaron  la Reina Isabel II, el Cardenal de Toledo, el célebre tenor lírico Miguel Fleta, entre otros tantos aristócratas, burgueses y cargos eclesiásticos. Pero la sorpresa, para nosotros, fue encontrar las huellas del ingeniero Ildefonso Cerdá Suñer, autor del plan urbanístico del Ensanche (Eixample) de Barcelona.

Puente junto al balneario de Caldas de Besaya
Puente junto al balneario de Caldas de Besaya

El destierro del hombre que dibujó el ensanche de Barcelona

“El señor Cerdà era liberal y tenía talento, dos circunstancias que en el estado español perjudican y suelen crear muchos enemigos”. Editorial del diario “la Imprenta”

En el Balneario de Caldas de Besaya murió el 21 de agosto de 1876, Ildefons Cerdá, ingeniero -que no arquitecto- del plan urbanístico que permitió crear una cuadrícula racional y útil en la Barcelona de la segunda mitad del XIX. Arruinado, y esperando los pagos por las obras de adeudadas del Gobierno Central y el Ayuntamiento de Barcelona, Cerdà sufrió un colapso cardiaco mientras disfrutaba de los baños termales.

Fachada del hotel Balneario de Caldas de Besaya
Fachada del hotel Balneario de Caldas de Besaya

En 1859 se ponía en marcha una solución de crecimiento de la capital condal, no exenta de furibundas críticas hacia la persona de Ildefons Cerdà. Ni en aquellos tiempos ni en los actuales, España ha contado con raciocinio y consenso para cuestiones con enfrentamientos partiditas cuyo único argumento es disentir simplemente porque lo dice la otra parte del mundo.

Mapa del plan Cerda para diseñar el Ensanche de Barcelona
Mapa del plan Cerda para diseñar el Ensanche de Barcelona

Acudí a una exposición de del CCCB en 2009 titulada “Cerdà y la Barcelona del futuro” descubriendo el universo urbanístico de una de tantas figuras denostadas por la envidia ibérica, repartida con equidad -ésta vez sí- por todos los rincones de su geografía. Y es que de no ser porque Ildefons Cerdà dejó una huella urbanística imposible de borrar en Barcelona, su nombre habría sido enterrado.

Coetáneos de Cerdá frustraron con una infame campaña periodística en 1889, que la obra escultórica del arquitecto Pere Falqués en memoria de Cerdà prosperase. Aludían a que era un siervo del centralismo madrileño, e incluso renegaban de que fuese realmente catalán (Cerdà nació en la localidad de Centelles). Con el 150 aniversario del plan Cerdà, Barcelona ha relanzado y ensalzado su figura, tratando de restaurar el daño hecho a su figura con la animadversión para con su independencia política, y cuyo ideario donde solo había lugar para mejorar la vida de sus conciudadanos, fuesen obreros o burgueses.

Foto aérea del Ensanche de Barcelona
Foto aérea del Ensanche de Barcelona

Fue el profesor y economista  Fabián Estapé quién en 1970 rescató -aunque seguramente Ildefons cerdà hubiese preferido reposar toda le eternidad en una Cantabria cuyas gentes le trataron más cortésmente- del cementerio de San Martín de Barros.

Hoy sus restos, trasladados en 1971 en un camión de mudanzas, reposan en cementerio de Montjuic. La lápida tridimensional que cubre su ataúd es el mejor homenaje estético para expresar su concepción espacial de una ciudad. El mármol blanco muestra la vista aérea de la Eixample, con sus islas, los chaflanes, y las avenidas que articulaban el conjunto cuadriculado de el ensanche barcelonés.

Regresamos por el mismo camino, después de deleitarnos con las vistas, y por supuesto tomar fotografías desde el puente que cruza el río Besaya – y que ofrece buena perspectiva del balneario.

Vistas del Balneario de Caldas de Besaya
Vistas del Balneario de Caldas de Besaya

MAPA DE LOS LUGARES A VER EN LA RUTA DE CARTES A CALDAS DE BESAYA

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