Siguiendo el curso del río Parga en la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz

El inicio del invierno ha traído una tregua de días luminosos y cálidos que invitan al paseante a disfrutar de la naturaleza de una Galicia que parece más verde que nunca

Seguimos el parsimonioso discurrir de las aguas del río Parga en la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz. Una buena parte de una ruta premiada en Galicia que sigue un sendero a orillas de los ríos Parga y Ladroil, atravesando fuentes, molinos, balnearios, y también puentes, capillas y pequeñas aldeas de piedra – de ahí el nombre de la ruta -. Veinte kilómetros de los que hoy tan solo haremos la mitad. Podemos ver los restos de árboles y ramas caídas, de barro húmedo de las semanas interminables de lluvia que inundó el sendero que hoy podemos pisar. Todavía están volviendo las aguas a su cauce y los arenales no han recuperado su firmeza, atrapándonos en sus arenas movedizas si las pisamos confiados. 

La belleza de los reflejos del río Parga

A los senderos de la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz les cuesta recuperarse tras las tempestades del otoño. Pero el inicio del invierno ha traído una tregua de días luminosos y cálidos que invitan al paseante a disfrutar de la naturaleza de una Galicia que parece más verde que nunca. A pesar de ser una de las estaciones menos populares, el invierno tiene algo de especial. Los árboles ya perdieron sus hojas y ni siquiera se visten con los vistosos colores del otoño, pero es bonito ver cómo sus ramas desnudas y retorcidas se recortan a contraluz y se reflejan en las aguas del río como si fueran fantasmas. Los días son cortos y el sol tiene un recorrido menor que nos obliga a recogernos antes, pero precisamente por esa razón la luz de invierno es distinta, especial, más oblicua creando fascinantes efectos en la naturaleza. Nos recuerda a otras rutas en el invierno de Galicia, como cuando fuimos tras los pasos del río Barbeira o tras los pasos del Camino Real. 

Bajo esta luz de invierno vemos el sendero que discurre entre esos árboles enamorados del agua: abedules, sauces, álamos cuyos troncos gruesos cubiertos de líquenes nos dicen que hace mucho tiempo que conviven con el Parga y el Ladroil. Las tonalidades de los bosques cambian a lo largo de la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz. Del blanco de los abedules que se abrazan al marrón de los robles centenarios y del verde del musgo que los cubren. Me paro a tocarlos, a sentir el tiempo en ellos, a seguir con los dedos las rugosidades de la corteza gruesa, y a exprimir el agua reciente acumulada en ellos.

Sendero que discurre entre esos árboles enamorados del agua

El tiempo transcurre despacio, al ritmo del movimiento de la corriente serena del río. Y el silencio solo se rompe por nuestras conversaciones de reencuentro y por el canto de algunos pájaros que se alegran con la luz. La Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz es una ruta para hacer sin prisa, parándose, asomándose a las aguas límpidas que hacen las veces de espejos de los árboles y del cielo con nubes pasajeras. El caudal es más alto por las lluvias caídas, aunque seguro que suficiente en verano para bañarse, ya que en algunos tramos parece que el río detiene su corriente invitando a los bañistas a sus piscinas – en el tramo de los “Sete Muíños” (Siete Molinos), por el que no pasaremos hoy, hay una piscina natural -.

Pararse en la confluencia del río Parga y del Ladroil para sentarse en un puente húmedo a come

Gran parte de la belleza de esta Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz radica en seguir el curso del río Parga que se pierde en el horizonte enmarcado por los árboles de agua que se inclinan hacia él en ambas orillas. Hacer eses a su lado cuando los meandros nos lo piden. Pararse en la confluencia del río Parga y del Ladroil para sentarse en un puente húmedo a comer, a dejarse acariciar por los rayos de sol que pretenden ser cálidos hoy, contemplar los reflejos quietos del Parga que después del puente se deshacen en una corriente fuerte, viva.

Caminamos ahora a orillas de un río más grande porque ahora son dos, un cruce de caminos en el que una flecha nos indica que dejamos atrás el pueblo de Guitiriz hace ya 8 kilómetros y que tan solo nos quedan casi 2 kilómetros para llegar a la aldea de Parga. En ninguna ruta de senderismo que hemos hecho hasta ahora habíamos estado siguiendo tan de cerca el curso de un río durante tantos kilómetros como en esta Ruta del Agua de Guitiriz. Comprendemos cada vez mejor porque a alguien se le ocurrió bautizarla con ese nombre. 

Prados verdes, galerías blancas, casas de piedra anuncian que estamos llegando a Parga

Prados verdes, galerías blancas, casas de piedra anuncian que estamos llegando a Parga, y grandes charcos evidencian las lluvias recientes. El barro nos hunde a pocos metros del primer molino de la ruta, obligándonos a hacer malabarismos para mojarnos lo menos posible antes de alcanzar nuestra meta. 

La Ruta del Agua de Guitiriz se transforma en Parga también en ruta de piedra: el molino construido con una de las piedras que abundan en Galicia, el granito, nos abre sus puertas. Antaño todas esas piezas en buen estado de conservación se ensamblarían para hacer funcionar el ingenio. Al otro lado de la puerta de piedra, el río que se convierte en cascada, los reflejos que de nuevo son espuma y el sol que se cuela por los hilos finos de una telaraña.

La Ruta del Agua de Guitiriz se transforma en Parga también en ruta de piedra

Nos imponemos este final provisional de la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz porque el día es corto para continuar. Proseguiremos quizás en otra estación para ver los árboles de agua vestidos de verde o de amarillo, para llegar a iglesias y balnearios. Aún así, sentimos que nos ha bastado con seguir el curso del río Parga para llegar a la esencia de la Ruta del Agua de Guitiriz.

La pequeña capilla de piedra de Parga con su campanario en espadaña – como en el de tantas capillas de Galicia – se recorta contra el cielo amarillo de este atardecer de invierno. Las siluetas de los árboles de mil brazos también quieren formar parte de esta postal que nos regala el final del día.

La pequeña capilla de piedra de Parga con su campanario en espadaña se recorta contra el cielo amarillo de este atardecer de invierno

Cómo llegar a la Ruta del Agua y de la Piedra (PR-G 99). Cómo llegar a Guitiriz

La Ruta del Agua y de la Piedra (PR-G 99) se encuentra en la localidad de Guitiriz, que está situada en la provincia de Lugo, a 45 km por la autopista A-6. Y a 64 km (42 minutos) de A Coruña por la A-6.

La Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz (PR-G 99)

En la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz. ©Manuel A. Calvo Santos

Dificultad: Fácil

Longitud: 19,9 km

Duración: 6 horas

Tipo: Pequeño Recorrido. PR-G 99

La Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz es de 20 kilómetros, de poca dificultad, casi sin desniveles. El recorrido discurre por tres fuentes de las fuentes de aguas curativas más importantes de Guitiriz: Pardiñas, San Xoan de Langostelle (en el Balneario de Guitiriz) y Valdobín. Desde aquí en dirección a la Capilla de Santo Alberte se puede disfrutar de lugares de una gran belleza natural: el robledal de Parga, los molinos restaurados de Parga y Ferreira, la fuente medicinal de Valdobín y los bonitos puentes de Moeiro, Montemeá, Parga y Santo Alberte.

En otra dirección, hacia Pardiñas, hay bonitas aldeas y es interesante pararse en el área y la piscina natural de Sete Muíños (Siete Molinos). 

Punto de Partida: Pardiñas; punto de llegada: Puente de San Alberte.

Momentos graciosos de la ruta. Algunos acabaron hasta las rodillas de “lama”. ©Elena Longo

Qué ver en Guitiriz

Vale la pena parar en Guitiriz a la ida o a la vuelta para ver la iglesia construída entre 1946 y 1968 en estilo neorrománico de inspirtación francesa. O simplemente parar a tomar algo. Recomendamos el Café-Pub Xoldra, con buen ambiente y buena atención, donde ponen un café hecho en Galicia: As Candelas Sublime, ¡pura delicia!, y unas tapas gratuitas deliciosas – a elegir entre varias -, ¡la de tortilla está muy buena!. También preparan bocadillos, ideales para hacer la ruta. ¡Nosotros repetimos con la tortilla!

Mapa de la Ruta del Agua y de la Piedra de Guitiriz
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