Palacios y castillos en el Parque Nacional de Sintra en Portugal

Quizás éste artículo debería iniciar propiamente con: “Érase una vez”, porque si hay un lugar que materializa con trazos mágicos nuestros sueños más infantiles de esos cuentos de hadas que nos leían nuestros padres, donde valerosos príncipes y princesas desafiaban a gigantes dragones y vivían felices por siempre en preciosos castillos, ese sería Sintra inequívocamente. Paisaje Cultural-Patrimonio Mundial desde 1995.

Un reino mágico donde podemos ser lo que nos plazca, como si nos apetece sentir sangre azul corriendo por las venas y una naricita noble o si somos más del tipo bufón de la corte que se alimenta de risas y da tumbos por doquier. Sin importar cuál sea nuestro deseo, cualquier cosa puede ser tangible en el paraje fantástico de Sintra, donde la imaginación se echa a volar desbocada.

Palacio de la Pena

Vistas del Palacio de la Pena desde el ascenso de entrada ©Marcela Pérez Z.
Vistas del Palacio de la Pena desde el ascenso de entrada ©Marcela Pérez Z.

La magia sucede en un entorno natural frondoso de accidentadas colinas, detrás de inmensas arboladas o una misteriosa neblina -si un día plomizo se asoma-. Pero para nuestra racha de suerte, un día de sol como promesa de una cálida primavera hizo su estelar aparición y sus luminosos rayos hacían refulgir a lo lejos los coloridos torreones, de nuestro primer protagonista a visitar: el Palacio de la Pena.

Para alcanzar su altura, unas considerables cuestas nos acompañarán a lo largo del recorrido, que puede hacerse a pie, o bien, salvar la pendiente con el autobús (nº 434) que hace paradas en los puntos de interés que les iremos narrando en nuestra “cuentista” crónica.

Nosotros elegimos la segunda opción con todo y lo andariegos que somos, pero teníamos programada la visita a más de uno y queríamos ahorrar tiempo para verlos lo más pausadamente posible. Ya desde ahora les adelanto que puede que un día no baste para ésta tarea. Muchos visitantes suelen hacer excursión de ida y vuelta desde Lisboa, pero si se quiere andar sin prisas y con calma, habrá que dividirlo como mínimo en dos.

Construido en el siglo XIX por Fernando II y Doña María II, éste palacio -que no castillo-, nos sorprende en el ascenso con su abigarrada arquitectura. Sus torretas color ocre y bermellón conforman un ecléctico estilo que en conjunto adopta tendencias naturalistas y románticas y porqué no, -nos atrevemos osados a decir-, de una incipiente inspiración ligada al modernismo.

Mapa de los espacios del Palacio de Pena en Sintra
Mapa de los espacios del Palacio de Pena en Sintra

Como imponente anfitrión resalta un personaje con aire mítico, mitad hombre, mitad pez, que se halla encastrado a una ostra, bajo sus escamosas extremidades se extiende un impresionante entramado de piedra que emula un gran arrecife coralino; en su cabeza se enraiza una vid que abraza a lo ancho su fachada como alegoría -a mi parecer- de la simbiosis perfecta entre mar y tierra.

Tritón en en la puerta de entra al balcon y motivos de cerámica al cruzal el portal ©Marcela Pérez Z.
Tritón en en la puerta de entra al balcon y motivos de cerámica al cruzal el portal ©Marcela Pérez Z.

Cruzamos el portal con pies ligeros para no incordiar a su pétreo y guardián y una colección de mosaicos con curiosas figuras revisten su interior, patrones de hojas y caballeros ataviados con armadura.

Al otro lado nos aguarda un precioso balcón con vistas panorámicas de la ciudad. La gente se arremolina en busca de una instantánea que capture semejante escenario y nosotros seguimos el curso del recorrido que continúa flanqueando su almenado perímetro. En su cara posterior nos encontramos con unas estupendas vistas del Castillo de los Moros en lo alto del promontorio vecino. Disfrutamos de las vistas del magnífico entorno natural que le circunda y volvemos de nuevo al punto de inicio donde apreciamos mejor los coloridos mosaicos con formas geométricas de estilo morisco que adornan la fachada.

Claustro y distintas habitaciones del Palacio de la Pena ©Marcela Pérez Z.
Claustro y distintas habitaciones del Palacio de la Pena ©Marcela Pérez Z.

Accedemos al interior del palacio y visitamos las habitaciones principales, la cocina y el claustro manuelino, que forma parte del antiguo Monasterio de Ntra. Sra. de la Pena apostado en éste ubicación hacia el siglo XVI y construido por Manuel I de Portugal.

Chalet de la Condesa d’Edla

Entorno mágico donde está apostado el Chalet de la Condesa Edla ©Marcela Pérez Z.
Entorno mágico donde está apostado el Chalet de la Condesa Edla ©Marcela Pérez Z.

La naturaleza en derredor invita a sumergirse en los laberínticos caminos que abren un sinfín de veredas y el buen día acompaña a no titubear en la decisión de escudriñar esos senderos que conducen a cada uno de los sitios señalados en el mapa turístico que nos han proporcionado a la entrada. Muy útil para no perderse en la sinuosidad del bosque.

Tras algo más de un kilómetro, un exuberante espacio natural nos envuelve en su verdor, exotismo y fragancias. En la segunda mitad del siglo XIX, D. Ferdinand II y su segunda esposa, la Condesa D’Edla una afamada cantante ópera de la época a quien conoció años más tarde tras el fallecimiento de Doña María -su primera consorte-, crearon un jardín con más de 200 especies que conjunta vegetación autóctona y ejemplares exóticos de todo el mundo con vistas hacia el Palacio de la Pena y el Castillo de los Moros.

Interior del Chalet de la Condesa ©Marcela Pérez Z.
Interior del Chalet de la Condesa ©Marcela Pérez Z.

Accedemos al Chalet de la Condesa dejando detrás el Puente-Pérgola y la encantadora casita estilo alpino, se asoma de entre la espesura, pareciera que el paso del tiempo la ha enraizado como parte del bosque. Su curiosa fachada parece mimetizada con el abrazo de los árboles que la rodean, nos acercamos para intentar comprobar que es una mera apreciación óptica y lo es, pero engaña debido al corcho utilizado en el revestimiento de balaustradas y trepaderas.

En su interior encontramos una mezcla de decorados que van desde la pintura mural, el uso de escayola decorativa, cerámicas y de nuevo encontramos el corcho integrado en algunas de las habitaciones.

El motivo inicial del Chalet era un espacio de recreo, pero tras el deceso de D. Ferdinand II, la Condesa hereda el parque y el palacio, que más tarde serían vendidos al Estado como parte de un acuerdo y ella disfrutaría en usufructo del Chalet y el jardín hasta 1904.

Estampas del Valle de los Lagos con los Corrales de los Patos sumergidos en el lago ©Marcela Pérez Z.
Estampas del Valle de los Lagos con los Corrales de los Patos sumergidos en el lago ©Marcela Pérez Z.

Decidimos seguir con el paseo tan agradable que ofrecen los jardines y andar ahora hasta el Castillo de los Moros. Cruzamos a través de los invernaderos y en breve estamos en las caballerizas. Desde donde se organizan paseos a caballo por el entorno. Valle de los Lagos se abre paso a la vista -punto estratégico donde confluyen todos los caminos del Parque- y nos detenemos a admirar los preciosos reflejos que nos ofrecen los Corrales de Patos sumergidos en mitad de las aguas. Salimos por la entrada conocida precisamente como “de los Lagos” y comenzamos el ascenso al Castillo de los Moros.

Castillo de los Moros – Castello dos Mouros

El Castillo de los Moros visto desde el Palacio de la Pena ©Marcela Pérez Z.
El Castillo de los Moros visto desde el Palacio de la Pena ©Marcela Pérez Z.

Para llegar hasta el castillo hay que tener en cuenta lo escarpado del terreno, entre cuestas y escaleras se desarrollará nuestro recorrido. Lo que es de entender si nos remitimos a la intención de su construcción en el siglo X como fortificación militar de las poblaciones musulmanas -dependiente administrativamente del Califato de Córdoba-, cuyo fin era seguramente, controlar desde esté enclave defensivo la costa atlántica y los territorios al norte.

Excavaciones arqueológicas han revelado que estos no fueron los primeros asentamientos humanos en ésta zona, se han encontrado indicios aún más vetustos que datan del neolítico, Edad del Cobre, Edad del Bronce, Edad del Hierro y época romana.

Antes de acceder a la entrada principal que conduce al interior de la fortaleza, tropezamos con vestigios del antiguo barrio medieval islámico y de la necrópolis medieval cristiana. A unos cuantos metros percibimos el Túmulo, con un peculiar amalgamiento de la primera construcción hecha en piedra bajo la orden de Don Fernando II con el fin de resguardar osamentas humanas exhumadas durante las obras en los caminos e iglesias y, la consiguiente restauración contemporánea completando la mitad faltante en madera.

Tras dejar el acceso principal detrás, a nuestra mano derecha se alza la Alcazaba, donde se eleva la torre del homenaje, que fuera lugar de residencia del clero y autoridades civiles, así como último reducto de resistencia en caso de una invasión enemiga. Desde aquí divisamos a lo lejos el poblado de Sintra resaltando a la vista su Palacio Nacional.

Preciosas vistas de Sintra durante el recorrido del Castillo de los Moros ©Marcela Pérez Z.
Preciosas vistas de Sintra durante el recorrido del Castillo de los Moros ©Marcela Pérez Z.

Recorremos la muralla cuan larga es y descendemos de nuevo pasando por delante de la bandera diseñada para representar los orígenes del castillo. Otra pendiente nos sorprende y nos conduce hasta la Puerta de la Traición, nombrada así por haber sido puerta de salida del fortín si necesidad de desbandada se hubiera presentado, pero también por ser punto de acceso para el enemigo en caso de ocupación. Continuamos el ascenso y hallamos uno de los sitios más fotografiados que ilustran las postales de el Castillo de los Moros. En el flanco derecho tenemos vistas del Palacio de la Pena que se alza en el monte colindante y la perspectiva hace parecer que hay tal cercanía entre ambos que se rozan. Si quiere una bonita foto de recuerdo, éste es uno de lo más recomendables para captar.

Hacemos lo propio y entretenemos intentando capturar alguna que nos satisfaga y el día juega con nuestras lentes entre nubles y claros, teniendo la cámara en modo manual.

Buen punto fotográfico para captar parte de la muralla del Castillo de los Moros y el Palacio de Sintra ©Marcela Pérez Z.
Buen punto fotográfico para captar parte de la muralla del Castillo de los Moros y el Palacio de Sintra ©Marcela Pérez Z.

Después del esfuerzo físico, la barriga comienza a mandar señales de que hay que ser agradecidos y alimentar al cuerpo con las delicias portuguesas, así que reanudamos la marcha en dirección Sintra. Siempre en modo descendente para perder toda la altura salvada hasta ahora.

Después de comer, tomamos camino sobre la carretera principal que nos lleva desde el centro de Sintra al Palacio y en un punto el camino se bifurca, si cogemos el de las izquierda nos llevaría hasta la Quinta da Regaleira, visita que teníamos programada, siendo otro de los espacios imperdibles de éste paraje. Pero era tarde y no nos cundía ya el tiempo para acercarnos hasta allí, así que con suma pena lo dejamos para otra ocasión. Y digo con suma porque ésta exótica fantasía neomanuelina tiene un precioso jardín y un interesante escalera caracol que desciende hasta un pozo. Las fotos que hemos visto en la publicidad turística son impactantes y nos da una sensación frustrante no poder complementar la visita. ¡Qué remedio! Lo tomaremos como señal y pretexto para volver.

Palacio Nacional de Sintra

Palacio Nacional de Sintra visto desde el Castillo de los Moros ©Marcela Pérez Z.
Palacio Nacional de Sintra visto desde el Castillo de los Moros ©Marcela Pérez Z.

 

Cogemos el camino de la derecha y arribamos hasta el Palacio Nacional, que fuera hogar de Don Joao I y su esposa Philippa da Lancaster en el siglo XIV. Del gran edificio blanco asoman dos enormes y cónicas chimeneas. Destaca la fastuosidad de la sala hexagonal de los Blasones, recubierta en azulejos y con techos abovedados que muestran los escudos de armas de los nobles pertenecientes a la corte. La sala árabe con sus baldosas y una de las más antiguos: la sala de las urracas, donde se cuentan más de un centenar de aves pintadas cada una de ellas con una rosa y un pergamino que dice: “Por bem” (Todo sea para bien).

Llegamos hasta las cocina y descubrimos que es desde aquí que se eleva una de esas grandes chimeneas que se aprecian desde el exterior.

Interior del Palacio Nacional de Sintra ©Marcela Pérez Z.
Interior del Palacio Nacional de Sintra ©Marcela Pérez Z.

Por último salimos a uno de los patios interiores y encontramos un curioso espacio utilizado para refrescarse. Una fuente adosada con azulejos, si afina la vista, podrá apreciar una fila de diminutos agujeros que van a lo largo y ancho subiendo varios niveles por las paredes; a través de éstos salían suaves chorros de agua que servían para sobrellevar de una forma divertida un día caluroso.

Afortunadamente alcanzamos a llegar a la última visita del Palacio Nacional (18:30) antes de la hora de su cierre (19:00). Es por ello que les recomendamos dedicar más de un día a Sintra porque hay mucho para ver y hacer. Más de lo que se piensa.

Otros sitios a visitar en Sintra

Nosotros nos dejamos pendientes: Las Caballerizas y Granja Ornamenta de la Pena, El Convento de los Capuchinos, Quinta Regaleira; Parque, Palacio y la Granja de Monserrate, el Palacio Nacional y Jardines de Queluz.

Cómo llegar a Sintra

Desde Lisboa puede hacerlo de distintas maneras. Una es vía transporte público, que si se ha hecho con la “Lisboa Card” le compensa, porque le cubre todo tipo de transporte público por la duración de tiempo que la haya adquirido, además de entradas gratuitas y múltiples descuentos.

Fachada de la Estación de Tren de Sintra ©Marcela Pérez Z.
Fachada de la Estación de Tren de Sintra ©Marcela Pérez Z.

Si elige el metro, debe coger la Línea Roja que va desde Santa Apolonia y llega directamente a la estación de Sintra o bien la Línea Verde que va desde Tranvía 28 hasta Portela de Sintra también. Desde aquí deberá andar unos metros a la parada del autobús nº434, que le mencionamos al principio del artículo, ese que hace paradas en cada uno de los puntos turísticos de visita. Una vez que adquiere su billete de bus (la Lisboa Card no cubre éste trayecto), éste sirve para ascender y descender las veces necesarias durante el día en ésta ruta.

Tours y excursiones a Sintra

También existen excursiones grupales o privadas desde Lisboa que puede contratar en los enlaces que le proporcionamos debajo.

Puede dejarnos sus dudas y comentarios en el formulario de abajo y deseamos de corazón que si decide ir a la bonita Sintra lo disfrute tanto como nosotros o más.

Mapa de Sintra
Mapa de los monumentos de la ciudad de Sintra
Mapa de los monumentos de la ciudad de Sintra
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