Keukenhoff, el mayor jardín de tulipanes del mundo está al lado de Amsterdam

Keukenhof, uno de los jardines de tulipanes más bellos del mundo

A un paso de Amsterdam se halla el mayor jardín de tulipanes del mundo: Keukenhof. Todas las primaveras se convierte en un auténtico espectáculo visual, que conquista a los viajeros que llegan a la capital de Holanda para conocer este jardín del que tanto se habla en medios de comunicación. Un lugar especial que ha sido preparado con mimo por profesionales de la jardinería durante semanas. El tulipán, una de las flores más bonitas, se multiplica en Keukenhof por decenas de millares formando parte de alfombras multicolores a cada cual más sorprendente, a cada cual más bella. 

Por muchas fotos o videos que nos muestren de los jardines de tulipanes de Keukenhof, por mucho que leamos sobre el tema, contemplarlos en toda su plenitud en primavera es una experiencia única. Seguramente pueda compararse con otras experiencias botánicas como la visita a los almendros del valle del Jerte en Extremadura, o de los cerezos en flor de Japón, por ejemplo. Experiencias en las que los sentidos se despiertan, que son un auténtico regalo para la vista, el olfato, el tacto. Keukenhof es como estar en un sueño, nadar durante horas entre tulipanes, orquídeas, almendros,…

Les invitamos pues a viajar a Amsterdam la próxima primavera para visitar uno de los jardines de tulipanes más bellos, para que puedan contemplar con sus propios ojos este lugar asombroso. ¡Acompáñennos a Keukenhof!.

La belleza de los jardines de Keukenhof

De Amsterdam a Keukenhof

Salimos por la mañana temprano de Amsterdam para dirigirnos a Keukenhof y aprovechar el día entero en el recinto, ya que es bastante grande. La localidad de Keukenhoff, se encuentra a que está a 39,7 kilómetros de la capital holandesa hacia el oeste. Cuanto más tiempo dispongamos, más podremos detenernos en los numerosos jardines que hay en el recinto. Porque lo mejor es verlo despacio, sin prisa, deteniéndose a contemplar la belleza de cada rincón.

El día está algo nublado, aunque esperamos que se despeje progresivamente. Lo cierto es que es primavera, una estación inestable, de lluvias frecuentes en Europa, y más en estas latitudes. El día anterior llovió mucho en Amsterdam y temíamos que nuestra visita a Keukenhof se chafase. No sería lo mismo, desde luego, pasear y contemplar estos jardines con lluvia y con cielos nublados o con sol radiante. Lo comprobaríamos a lo largo del día. Comienza pues nublado, pero poco a poco irá despejando, regalándonos uno de los días más luminosos de nuestro viaje a Holanda. Realmente somos afortunados.

Magníficas construcciones florales en Keukenhof

Cogimos un autobus temprano en la estación central de autobuses de Amsterdam, que nos lleva a Keukenhof, haciendo la conexión en el aeropuerto de Schiphol. Cuando vamos hacia este segundo autobús vemos que hay bastantes colas, con gentes de todo el mundo y nos damos cuenta de que estamos yendo a un sitio realmente turístico. De hecho hay turistas que acaban de llegar a Holanda y que han venido ¡exclusivamente para ver los tulipanes de Keukenhof! Tememos que esté demasiado lleno y que tengamos que verlo agobiados, interrumpiéndonos los unos a los otros el placer de pasear por los jardines de Keukenhof. Pero más tarde nos daremos cuenta de que no será así, ya que el recinto es tan grande que hay espacio suficiente para todos los visitantes. Cada uno de nosotros podrá ver tranquilamente los diferentes espacios dedicados a los tulipanes y a otras muchas flores y árboles. 

Las colas para esperar el autobus hacía Keukenhof desde Schiphol, aunque son largas, pasan bastante rápido, y no hay que esperar demasiado tiempo. Desde el primer momento, nos damos cuenta de lo bien organizadas que están las visitas a Keukenhof. De hecho, salen varios autobuses cada hora durante todo el período que permanece abierto uno de los parques más conocidos de Holanda, entre finales de marzo y  finales des mayo.

Historia del parque de Keukenhof

El Parque de Keukenhof

Keukenhof es uno de los jardines botánicos más bellos del mundo, creado en 1857, en pleno período romántico. Ocupa 200 hectáreas, en las antiguas tierra de los baroneses Van Pallandt, que crearon un jardín de estilo inglés junto a su Palacio de Keukenhof. El paisajista Ene Zocher se encargó del diseño y de la planificación, el mismo responsable también del enorme parque de Amsterdam: el Vondelpark. El nombre del parque Keukenhof significa “el jardín de la cocina” en holandés, proviene de Jacqueline de Baviera, que llamó así a la huerta y campos de caza del palacio de Teylingen, anterior al de Keukenhof.

Keunkenhof se transformó en un parque en 1950 cuando los productores de bulbos de la región buscaron un lugar para exponer y vender sus productos a nivel internacional. Lo encontraron en estos extensísimos campos y jardines del Palacio de Keukenhof, y gracias al apoyo del ayuntamiento de Lisse pudieron llevar a cabo la realización del jardín floral. Al principio eran sólo unos 20 productores locales, pero en la actualidad son más de un centenar. 

Se plantan más de 7 millones de bulbos de diferente flores de los cuales, 800 tipos diferentes de tulipanes.

Como saben los amantes de las flores, es necesario plantar los bulbos en otoño para que salgan a finales del invierno y florezcan en primavera. Así que durante el otoño en Keukenhof se plantan más de 7 millones de bulbos de diferente flores de los cuales, 800 tipos diferentes de tulipanes. La plantación se realiza en base a diseños predefinidos dentro de una temática común, pero diferente cada año. En 2018 el tema fue el Romance, el romanticismo amoroso en y con las flores. Todo un viaje por un mundo de color para el visitante.

Breve historia del tulipán.

Los tulipanes hoy se asocian a Holanda, a los Países Bajos, pero son quizá uno de los primeros ejemplos de globalización económica y cultural. Holanda ha sabido aprovechar su situación central en Europa, su tradición marinera y comercial para ser uno de los focos del capitalismo desde el Renacimiento y sobre todo en la Edad Moderna. Con sus bancos y grandes empresas compañías comerciales, Los Países Bajos, como antes las ciudades italianas, Portugal o España y después Francia y Gran Bretaña, han sido esenciales para configurar, para bien o para mal, eso se puede discutir, la sociedad y el mundo contemporáneo. Se preguntarán ¿qué tienen que ver en todo esto lo tulipanes? Pues mucho ya que los tulipanes están en el origen de una de las primeras crisis capitalistas basadas en la especulación una cierta ingeniería financiera. 

El tulipán esconde una gran historia

Los tulipanes se cultivaban en principio en el Imperio Otomano, pero en el siglo XVI son importados desde Turquía. En la liberal y abierta Amsterdam del siglo XVI las modas ya provocaban movimientos especulativos de gran tamaño, con el auge o caída fulgurante de muchas empresas. A finales del siglo XVI una nueva moda puso al tulipán en el centro del reconocimiento y del estatus social. Una flor escasa aún en la época y en la que se podían hacer previsiones, apuestas al fin y al cabo sobre el precio que tendrían los tulipanes al año siguiente. El negocio de futuro había nacido. En esa época un sólo bulbo de Semper Augustus podría costar más que 10 veces el salario medio en Holanda. De esa manera se crea una burbuja bursátil especulativa basada en el tulipán (pero también en otros productos) movíendo ingentes cantidades de capital, creando millonarios en días, al tiempo que sometía toda la economía del país a grandes riesgo. La gran crisis del tulipán tiene lugar entre 1636 y 1637. Holanda entró en bancarrota y cientos de empresas y miles de personas perdieron todos sus bienes.

Más tarde en el siglo XIX Alexandre Dumas padre, noveló de alguna manera todo este proceso en su libro El Tulipán Negro. En la novela se narraban los vaivenes políticos provocados en parte por la crisis del Tulipán, pero sobre todo la búsqueda del mítico tulipán negro, una mutación (la mayoría de las variedades nuevas son creadas de está manera), un tulipán único y por lo tanto muy caro.

La increíble belleza de los tulipanes

Por suerte, hoy en día la calma ha vuelto al negocio de los Tulipanes, lo que o quiere decir que el sector de las flores haya dejado de ser un sector económico de gran importancia, sobre todo en Holanda. Los Paises Bajos siguen siendo una de las principales potencias productoras y comercializadoras de flores.  Muchos se cultivan en Holanda, como los que podemos contemplar en Keukenhof, los de mayor calidad y precio. Sin embargo Holanda, Europa sigue siendo un elemento central de la globalización, pues la mayoría de las flores que se venden en Europa provienen de otros paises, de Kenia, Colombia, Ecuador,Tanzania, España, Italia o Alemania y como no de la tierra natal del Tulipán, de Turquía. Las flores son extremadamente populares en Europa, Rusia y Estados Unidos, un poquito menos en España, pero como vemos siguen siendo un elemento de estatutos, de belleza pero también de negocio.

Además de en Keukenhof, en Holanda se pueden contemplar bellísimas flores en Kop van Noord-Holland (Tulipanes, jacintos, etc….); en el Tulip Festival en el “Noordoostpoldder”, también celebrada en mitad de sembrados de tulipanes (de abril hasta mayo, como en Keukenhof) o la mayor casa de subastas del mundo en en Aalsmeer.

Visita a los jardines de Keukenhof

Perderse en los jardines de Keukenhof

De camino a los jardines de Keukenhof vemos ya los campos de tulipanes, extensas plantaciones de esta flor que se comercializa en esta época por toda Europa. Cuando llegamos a Keukenhof nos hacemos con un mapa de los jardines para seguir un orden. Tal y como habíamos imaginado, el espacio es tan grande que casi ni nos damos cuenta de que en su interior ya hay cientos de visitantes. Y es que la superficie de Keukenhof es de 32 hectáreas, con 15 kilómetros de jardines y senderos. Decidimos empezar por los enormes campos de tulipanes, pero para ello hay que atravesar primero algunos jardines, en los que nos paramos atraídos por el colorido.

El primer jardín de Keukenhof es ya bellísimo, cientos de flores de colores con sus cabezas caídas con esa delicadeza que poseen los tulipanes. Cada uno mirando para un lado, algunos más abiertos que otros, pero todos felices por la llegada de la cálida primavera, orgullosos de atraer tantas miradas. Porque al final el día es radiante, un regalo tras los anteriores, muy lluviosos. Una bonita bienvenida a unos jardines que parecen infinitos, que recorreremos durante toda la jornada como si no tuvieran fin.

Los jardines de Keukenhof parece que no tienen fin

Este primer jardín, el Oranje Nassau, ya sería suficiente para una visita al jardín de los tulipanes soñado. Pequeños parterres triangulares, tupidos de tulipanes muy juntitos destacan en un césped muy verde. Tulipanes rojos, otros rosados, otros fucsias, multicoleres. Cientos de muscaris lilas salpican algunos de estos parterres dándoles un toque gracioso, hileras de tulipanes amarillos con un toque rojizo acompañan el sendero principal. De repente, un canal atraviesa el jardín, un pequeño homenaje al país de los canales. 

La gente camina despacio, como a cámara lenta, comienzo a verla en bokeh. Desenfocada, mi mirada siente miles de estímulos por todas partes, casi no sabe a donde dirigirse. Se pierde en árboles centenarios, en pequeñas avenidas con arcadas construidas con arbustos, en almendros en flor o quizás frutales. Hay tantas flores por todas partes que casi parece mentira. Parece que se pusieron de acuerdo para florecer todas al mismo tiempo. Y realmente es así, gracias al trabajo de los jardineros, preciso, metódico, que vienen haciendo lo mismo todos los años desde hace casi 70. Todo se planta pensando en la floración conjunta, los millones de bulbos enterrados en otoño y que salen ahora en primavera todos al mismo tiempo. Y los que no salen, los reponen rápidamente, todo tiene que estar perfecto en uno de los jardines más bellos del mundo. 

 

La belleza de Keukenhof

No son imaginaciones mías, la gente anda sin prisa, como si de repente al entrar a Keukenhof desapareciera el tiempo, la celeridad, la inmediatez, la vida rápida del mundo en el que vivimos. Entrando en estos magníficos jardines iniciamos un paseo parsimonioso en el que hay una y mil paradas en las que querremos detenernos todos. Bancos en los que sentarse, invernaderos en los que desaparecer, campos de tulipanes en los que nuestra mirada vagará tranquila. Nadie se apura porque nadie quiere irse de Keukenhof. Al entrar y ver las primeras imágenes de flores, senderos, terrazas, pérgolas,…te das cuenta instantáneamente de que la jornada va a ser larga, y si no, harás todo lo posible por estirarla. Tienes la consciencia de que dejarás que tus pasos se pierdan por este laberinto fascinante. 

El ansia de llegar a Keunkenhof se calma de repente en este fantástico mundo natural. Me paro en el primer estanque, por si fuera poco los grupos de tulipanes se reflejan en sus aguas, multiplicando el colorido, el número de flores. Mires a donde mires los parterres adoptan formas diferentes y en ellos se combinan flores primaverales: rosas, narcisos, jazmines, orquídeas… Cuando me fijo a ratos en la gente, me llama la atención su sonrisa, casi todo el mundo tiene esa sonrisa o esa expresión de asombro permanente. Algunos, quizá una mirada perdida, extraviada, como si estuviesen lejos en sus pensamientos mientras pasean por estos jardines apasionantes.

Posando en los jardines de Keukenhof

En ninguna ocasión como la de hoy veré tantas variedades de flores, tanta de tulipanes: tulipán Estella Rijnveld, tulipán China Pink, tulipán Queen of Night, tulipán Ballerina, tulipán Spring Green, tulipán West Point, tulipán Angélique, tulipán Abu Hassan,…algunos imitan las plumas de aves exóticas, otros tienen pétalos rizados jaspeados de dos colores, o puntiagudos, otros se parecen a los lirios, …

Durante dos meses, entre finales de marzo y finales de mayo florecerán millones de tulipanes, para cada momento unos u otros, ya que los hay precoces, semi-tardíos y tardíos. A lo largo de todo este período habrá tulipanes, en ningún momento se quedará Keukenhof sin su flor estrella.

Se pierde la mirada en los campos de tulipanes

Ajenos a nuestras miradas curiosa, usnos hombres pasean entre los tulipanes quitando aquellos que están marchitos

Llegamos al mirador desde el que se pueden contemplar los inmensos campos de tulipanes, esa imagen que traía conmigo, vista tantas veces en fotografías prestadas, que había imaginado antes de conocer Keukenhof. Ahora la tenía ante mis ojos: cientos de miles de tulipanes perdiéndose en el horizonte de este país llano. Franjas anchas de color blanco, amarillo, malva, lila, naranja,…son las grandes plantaciones de tulipanes de los productores de la región.

Unos hombres pasean entre los tulipanes ajenos a nuestras miradas curiosas de turista sorprendido. Ellos están haciendo su trabajo, quitando los tulipanes marchitos, reponiéndolos, como si no estuvieran paseando entre la belleza. Claro, ellos están acostumbrado a ella. Nosotros no, por eso admiramos boquiabiertos esta planicie de colores. 

Pero los comprendemos, nosotros también nos estamos habituando a la belleza, lo haremos durante esta larga jornada en la que nos perderemos por los laberintos de Keukenhof. El primer momento de emoción se quedará atrás, a partir de ahora la visita a Keukenhof será una sucesión de asombros. Y en cada rincón veremos la belleza, ¡qué fácil acostumbrarse a ella!

Viajero giroscópico paseando por Keukenhof

Sin embargo, la apreciamos verdaderamente, cada uno de nosotros se irá parando por todos los rincones, agachándose para tocar esos tulipanes rosados por su cabeza, amarillos por su base, rozando sus pétalos, contemplando el espectáculo de las corolas caída. Hacia un lado y hacia otro, como si estuvieran representando una escena de un filme en el que ya llevamos metidos un buen rato. Ni sabemos cuánto tiempo pasó hasta ahora, pero qué más da…el espectáculo continúa.

El espectáculo floral continúa

Por todas partes veo fotografías, no en vano nuestro trabajo se basa en la palabra pero también la imagen que la acompaña. Grupos de tulipanes en primer plano, un parterre de narcisos en otro, una mujer de espaldas que camina lentamente por un sendero, un gran estanque al fondo en el que se reflejan los árboles,…imágenes escalonadas, que cuando miro hacia otro lugar son diferentes, pero igual de bellas. Estamos en un mundo de color, en un lugar luminoso que a medida que avanza el día lo es más, ya que las nubes comienzan a separarse para dar paso a un increíble cielo azul, y con él la luz del sol que ilumina toda esta belleza resaltando su colorido aún más.

El espectáculo floral tiene lugar en todos los rincones del parque de Keukenhof

Un inmenso parterre atrae especialmente a los visitantes, es un gran círculo de bandas de tulipanes de colores diferentes, muy vistoso, visualmente magnífico. Una pareja venida de India es fotografiada en diferentes poses, más tarde también veremos otra pareja vestidos de novios. Gente venida de lugares lejanos del mundo para ver los jardines de Keukenhof y guardar un recuerdo inolvidable. La pareja sigue posando detrás de este parterre de tulipanes luminosos, que están en su mejor momento.

Desvío mi mirada ante un detalle gracioso: alguien ha colgado una hamaca entre dos árboles y se columpia feliz en medio de los paseantes indiferentes a su hazaña. Cada uno disfruta el parque de Keukenhof a su manera. También nos encontramos con escenas curiosas: un coche Mini Morris o un Volkswagen Beetle enterrados entre narcisos blancos y dentro de los cuales florecen narcisos amarillos,

No sabemos por donde continuar, si por un camino que serpentea entre un manto azul de muscaris o si seguir a la pareja anciana que sigue de la mano por un sendero de narcisos. Optamos por acercarnos al molino que está cerca del jardín de Willem Alexander. Otro de los símbolos de los Países Bajos, los molinos de viento que se han dedicado a numerosos usos, aunque especialmente al drenaje de humedales para desecar los pólderes, y ganar de esa manera territorios al mar para el cultivo principalente.

Un manto violeta de muscaris salpicados de tulipanes

Continuamos ahora siguiendo la marea de gente que pasea de un lado a otro, y nos fijamos ahora en los árboles en flor, con lo bonitos que resultan cuando los vemos solos en los campos de donde procedemos. Pero en Keukenhof hay tanto para lo que mirar que parece que pasan desapercibidos por el protagonismo que le quitan los célebres tulipanes. Pero los contemplamos un rato en todos su esplendor, escuchando el sonido de las abejas haciendo su trabajo, cubiertas de polen, sobrevolando los millones de flores que hay por todas partes. Realmente las abejas están en un auténtico paraíso. Si nos paramos a escuchar, el zumbido es ensordecedor.

Es ahora el momento de entrar en los pabellones a ver las exposiciones de flores. En el Pabellón Beatrix se exponen miles de orquídeas. Más de mil metros cuadrados donde contemplar decenas y decenas de variedades, todas bellas y delicadas. Nos sorprendieron mucho las orquídeas azulas o añiles, con tonos cobalto y morado que hasta entonces no habíamos visto en directo ni en tal cantidad. Composiciones florales, en vestidos y estructuras decorativas competían unos con los otros. Por supuesto, si quieren llevase un recuerdo es fácil ya que la mayoría de las flores estaño en venta.

En el Pabellón Beatrix se exponen miles de orquídeas

Jardines efímeros

Los jardines de Keukenhof son efímeros, sus flores bulbosas desaparecerán a finales de mayo. Ahora, en su momento de máximo esplendor, no puedo imaginar su decadencia, cómo se marchitarán unas tras otras. Supongo que lo cerrarán antes de que nadie presencie su muerte. Todos los millones de visitantes que pasarán este año por Keukenhof se llevarán el recuerdo de un jardín esplendoroso, diseñado en cada rincón por los mejores paisajistas, plantados por jardineros diligentes. 

El próximo año, la próxima primavera Keukenhof, estará de nuevo soberbio, resplandeciente, abierto a viajeros del mundo que lo recorrerán durante una jornada eterna, perdiéndose entre sus senderos y sus parterres de tulipanes, asombrados ante tanta belleza. Una reflexión necesaria sobre nuestra propia vida, sobre lo que merece la pena y lo que no tanto. Sobre todo, como aprovechar esa vida al máximo e intentar que la sociedad sea un poco mejor, no un poco peor.

Postales desde el parque de Keukenhof

Sería imposible plasmar en este artículo todas las sensaciones que pasaron ante nuestra mirada; poner todas las fotografías que sacamos ese día y que no son más que una muestra de lo que había en Keukenhof. Por eso recomendamos al viajero visitarlo, aunque solo dediquen un fin de semana a su viaje a Holanda y dejen otros lugares para una próxima ocasión.

Temáticas efímeras: La 70ª edición de Keukenhof: 21 marzo-19 de mayo de 2019

Como comentábamos el romance fue el tema de 2018, pero ya se conoce próxima. Keukenhof está de aniversario en 2019, ¡cumple nada menos que 70 años! Por lo que seguramente habrá celebraciones por todo lo alto. Aunque bien pensado, el hecho de visitar Keukenhof es ya un espectáculo y una celebración en sí misma. 

Este año escogerán el tema “Flower Power”, en torno al cual girará el programa de eventos y visitas. Un homenaje al movimiento hippie de principios de los años 70.

Nos calzamos unos zuecos holandeses antes de dejar Keukenhof

Agradecimientos

Agradecemos a Annemarie Gerards su acogida en el Parque de Keukenhof.

Excursiones al Parque de Keukenhof

Si lo desean pueden reservar un tour al Parque de Keukenhof con salida del centro de Amsterdam, o una excursión a las granjas de bulbos.

Cómo llegar a Keukenhoff. De Amsterdam a Keukenhoff

Pueden hacerlo en autobús o en coche de alquiler, ambas opciones son buenas y muy cómodas. Los servicios de buses en Holanda funcionan muy bien y existe una buena cadencia. De hecho, para conocer la región de Amsterdam se pueden comprar billetes simples, de ida y vuelta o hacerse con un bono que les servirá para visitar otros lugares de la región de Amsterdam, como Volendam,…que pueden visitarse en un viaje de fin de semana, o de cuatro o cinco días. 

Sin embargo, para ir de Amsterdam a Keukenhoff en transporte público desde Amsterdam es necesario coger el autobús 197 en la estación de Leidseplein/Museumplein y hacer transbordo en el aeropuerto de Schiphol, cogiendo el Keukenhof Expresss (bus 858) o el que va a Leyden (autobús 854) o el de Haarlem (850), que también paran en el Jardín.

También se puede ir en tren hasta el aeropuerto de Schipol y allí coger el autobús a Keukenhof (858, 850, 854) como indicábamos antes.

Por supuesto, la opción del coche de alquiler también es muy buena si deciden visitar ciudades algo más lejanas – aunque también está la opción del tren – y sobre todo para moverse con más libertad por el país, parándose allá donde les apetezca sin estar sujeto a horarios. Sobre todo porque los precios de los autobuses y la entrada, como en general todos los precios son bastante caros en Holanda. Los Países Bajos son un destino, por lo general más caro que Bélgica, Francia o Alemania.

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