Eslavonia, la Croacia que hay que descubrir

Eslavonia es la región menos conocida de Croacia. Desgraciadamente tan poco que muchos la confunden con Eslovenia, el país vecino, parte también de la antigua Yugoslavia. Se trata de una región tremendamente interesante por su naturaleza, su cultura y ciudades, por su gastronomía poderosa y su vino sutil. Eslavonia es muy diferente del resto de Croacia y, al mismo tiempo comparte parte de su carácter. La parte más continental y balcánica de Croacia es la menos turística, por eso nos hemos dispuesto a conocerla mejor para mostrarla con la colaboración de la Oficina de Turismo de Croacia .

 Cascadas en el Parque Natural de Kopački Rit. ©Iñigo Pedrueza.
Cascadas en el Parque Natural de Kopački Rit. ©Iñigo Pedrueza.

Muchas veces los lugares menos turísticos son vistos como destinos poco interesantes y las políticas turísticas buscan repetir modelos de otras regiones o países. Creemos que es algo erróneo casi siempre, porque diversificar las zonas turísticas es garantizar la propia pervivencia de un turismo más sostenible social y económicamente. En este caso Eslavonia se posiciona como un excelente destino de naturaleza, y también para nichos como la historia, la ornitología, la cultura del vino o los caballos, con precios muy competitivos y múltiples atractivos. Intentaremos mostrar la región y que el público se acerque a ella, no buscando otra Dalmacia, sino una región distinta con otros elementos de atracción.

Eslavonia es una llanura que va desde el centro de Croacia y Zagreb hasta la frontera con Serbia. Está banda rectangular de tierra balcánica está circunscrita por los ríos Drava al norte, Sava al sur y Danubio al este. La región forma parte de la llanura de Panonia, que comparte con Hungría y después Serbia. Nos encontramos aquí en uno de los múltiples corazones de los Balcanes, crisol de gentes y lenguas, civilizaciones y épocas. Y también de problemas, desde las guerras romanas hasta los conflictos medievales entre los nacientes Imperios Austro-húngaro y Otomano.

Castillo de Sissak que fue relevante en la resistencia ante el avance del Imperio Otomano en Europa central
Castillo de Sisak que fue relevante en la resistencia ante el avance del Imperio Otomano en Europa central

Más tarde la geopolítica de Europa se jugó entre estos ríos, pantanos y ciudades multiétnicas. La Primera y la Segunda Guerra mundial fueron terribles y la Guerra Fría tampoco ayudó mucho. Por último, la guerra civil de 1989 que desmembró Yugoslavia causó mucha desolación y tristeza. Y sin embargo, este conflicto, si no superado totalmente, se muestra relativamente curado. Eslavonia, la región que más sufrió de la guerra en Croacia, parece que ha cerrado las heridas, al menos en parte. Hoy Eslavonia se muestra una región abierta a la cooperación el entendimiento con sus vecinos serbios, bosnios, húngaros… Una buena orientación para un futuro donde no hay opción, el futuro será un futuro de cooperación a nivel balcánico y sobre todo Europeo, o se verá avocado a nuevos y terribles conflictos. El ejemplo de las gentes de Eslavonia es sin duda algo muy positivo.

Eslavonia, una Europa de deltas interiores.

Los viajeros que conozcan Dalmacia, Dubrovnik, Split o Istria, serán sorprendidos por la Eslavonia, una región verde y plana, donde predomina la naturaleza salvaje y los campos cultivados. La ausencia del mar no significa que falte el agua, ya que la influencia de los ríos es muy grande. La visita de los tres parques naturales de la región: Lonjsko Polje, Papuk y Kopački Rit permite acercarse a una Europa del pasado. Una Europa preindustrial donde los ríos se desbordaban de manera natural, alimentando los campos de limos y purgando su fuerza, en zonas de inundación naturales. Esos “embalses” funcionaban como si fueran deltas interiores que permanecían bajo las aguas durante meses, creando paisajes únicos y zonas donde la naturaleza se desarrollaba lejos del ser humano. Históricamente las gentes que poblaban estas regiones, zonas de frontera entre imperios tuvieron privilegios. Al vivir en áreas donde la vida era más salvaje y complicada, la nobleza no ejercía un control tan férreo como en las zonas de vasallaje campesino.

Parque nacional de Papuk. ©Iñigo Pedrueza.
Parque nacional de Papuk. ©Iñigo Pedrueza

El Parque Natural de Lonjsko Polje destaca por la combinación de paisajes humanizados y vírgenes, donde la fauna y la flora proliferan al son de las inundaciones naturales. Colonias de cigüeñas blancas en pueblos como Cigoc, cigüeñas negras, espátulas y decenas de especies de otras aves, reptiles y mamíferos, hacen de esta zona del rio Sava un verdadero paraíso natural. Los bosques de robles de Eslavonia, de una madera que resiste perfectamente a la humedad son otro ejemplo de adaptación al medio.

Torres de avistamiento de aves en el Parque Natural de Lonjsko Polje
Torres de avistamiento de aves en el Parque Natural de Lonjsko Polje

Papuk es un Parque más abrupto ya que ocupa una zona de colinas y pequeñas montañas. Cascadas, castillos devorados por la vegetación, bosques de robles, hayas y múltiples afloramientos de rocas de gran interés geológico han hecho de él uno de los primeros geoparques de Croacia.

Por último, Kopački Rit es otro de esos embalses naturales que crea la cuenca del Danubio y que evita inundaciones terribles. Una visita en canoa, o bote a motor, es muy recomendable, porque los lagos naturales son inmensos. Grandes colonias de de cormoranes, garzas y las águilas pescadoras de cola blanca, pueblan los cielos del parque.

Toda la región fue poco controlada por los diversos poderes políticos que se sucedieron en ella. Eso ha hecho, junto a las dificultades naturales, que no se construyesen embalses ni se cambiase el cauce par construir grandes ciudades o para la agricultura. Una suerte, ya que esas políticas expansivas humanas han demostrado ser un desastre cuando las inundaciones cíclicas provocan grandes crecidas. Sólo dejando a la naturaleza seguir su curso y, conservando estos humedales, que actúan como depósitos de acumulación del exceso de agua en las inundaciones, se atenúan o disipan los efectos de éstas. Preservar la naturaleza significa, además del privilegio de conservarla, ahorrar inmensas cantidades de dinero, al evitar el costo económico derivado de las destrucciones. Así pues, la conservación es buena en sí y es económicamente eficiente. Finalmente, permite a Croacia desarrollar otro tipo de turismo, quizá más de nicho, pero igualmente rentable. Este tipo de turismo sostenible y natural, de calidad, puede ayudar a Eslavonia a evitar la emigración, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y creando empleo.

Un museo al aire abierto

Eslavonia recuerda mucho a la vieja Europa cuyo mundo rural ha evolucionado demasiado rápido. Aquí encontramos pequeños pueblos con ritmos tranquilos, tradiciones muy vivas e historias orales que van pasando de generación a generación. El temor que asola a mucha gente anciana que nos cuenta sus vidas es la emigración de los jóvenes, y la falta de continuidad para seguir manteniendo esa magia que rodea la región.

Casas particulares como las de la familia Sucic en Cigoc, son un auténtico viaje al pasado, descubriendo objetos que se cuentan por décadas o centurias, y que formaban parte del día a día en los trabajos de campo, la vestimenta o el ocio. Otros lugares como el Etno selo Stara Lonja, el Karanac etno village o el  etno village de Stara Kapela son propuestas que combinan pequeños museos con alojamientos rurales y ofertas gastronómicas que mantienen viva la llama de la antigua Eslavonia.

El pueblo etnográfico de Stara Kapela
El pueblo etnográfico de Stara Kapela

Deporte en Eslavonia.

Hemos hablado de los parques, pero no del deporte, y eso que a veces están íntimamente ligado. En ellos se pueden alquilar canoas y bicis para recorrer los humedales o los caminos que los recorren entre diques naturales y artificiales, llanuras que a veces son lagos y pueblecitos. El senderismo y el avistamiento de aves, los safaris fotográficos son otra de las grandes atracciones de la zona. Y cuando terminemos el deporte la bodega nos espera…

Bodegas en Kutjevo
Bodegas en Kutjevo

In vino veritas.

Tantas culturas y religiones han pasado por los Balcanes que no se puede decir cual es la más importante, pero si hay que escoger, quizá nos decidamos por la de Baco. El vino croata es muy bueno pero muy difícil de probar fuera del país, por eso les recomendamos que no dejen de visitar la zona de Kutjevo con sus bodegas modernas y sus vinos animados y sorprendentes. Pasión y conocimiento se reúnen en una región vinícola que sólo necesita un poco de fama para que la comparemos con sus vecinos de Hungría, de Italia, con Francia o España. Si necesitan pistas, no duden en escribirnos. Un último aliciente son sus variedades características como el Grasevina, deliciosos los blancos, los tintos, los vinos licorosos y hasta los rosados!

Por otro lado su generosa gastronomía hace que sea importante medir las cantidades a pedir en sus restaurantes. Su gastronomía es casi una ofrenda a los que llegan desde fuera, y los platos reflejan las intenciones hospitalarias de la gente de Eslavonia.

Platos de la gastronomía de Eslavonia
Platos de la gastronomía de Eslavonia

Hay una gran influencia de la cocina húngara en la cocina local, con mezclas de sabores de Centroeuropa y por supuesto de la cocina árabe y turca. Sus embutidos son muy sabrosos, y en nuestro plato no deben faltar sus sopas, las salchichas, carnes al estilo Gulash, y pescado de los ríos y pantanos, cocinado con esmero. El pan y los postres son otras dos cosas que no podemos perdernos en nuestro viajes.

Tierra de tradiciones y culturas diversas.

Puente iluminado en Osijek. ©Iñigo Pedrueza.

Limes entre el mundo romano y bárbaro, entre el Imperio Austrohúngaro y Otomano, entre el Este y Oeste de Europa, el centro y el Mediterráneo, Eslavonia es una región de mezcla y contraste. Los Balcanes deberían ser un espejo para una futura Europa multicolor, una advertencia para esas ideas de Europas puras que siempre han causado tragedias. Aprovechemos la diversidad de castillos, palacios, fortalezas, iglesias y mezquitas de todos los tipos. En este límite entre todo, al final el contacto ha creado un cultura potencialmente abierta y comprensiva, potencialmente explosiva también. Croacia, la antigua Yugoslavia ha vivido experiencias socialistas y después capitalistas, hoy busca un sentido a Europa, como en casi todos los sitios. La falta de turismo abre a las gentes que suelen dominar el inglés suficiente, el italiano, francés o español, para poder comunicarse. Y qué no hay mejor para el viaje que la comunicación con la gente local, para aprender y escuchar, para contar y compartir.

La cultura no falta en Sisak y su fortaleza, en los pequeños ateliers donde fotógrafos de está época la retratan con los ojos del siglo XIX. Sus restos romanos ya delatan la importancia que tuvo en el comercio los ríos Sava y Kolpa, que durante los siglos venideros siguió funcionando como eje de mercancías cauce arriba y abajo. Hoy las grúas y las vagonetas son una reliquia ornamental junto al río que reivindica sus raíces mirando al mismo tiempo al futuro.

Sisak abierta al río Kolpa
Sisak abierta al río Kolpa

Osijek es la ciudad más grande e importante, con muchas villas de principios del siglo XX y edificios de Art Nouveau. Con su animada passegiatta fluvial, entre puentes y bares siempre repletos, Osijek anima a la buena vida. En su antigua fortaleza, que hoy no tiene murallas y es una zona abierta, los miles de estudiantes de está ciudad universitaria comparten o discuten. Pequeños clubes de Jazz, festivales veraniegos de música, graffitis que reclaman, la cultura moderna se expande por una región que también guarda parte de tradicionalismo.

Museo de Bellas artes de Osijek (Muzej likovnih umjetnosti), donde se ha decidido dejar la huella, siempre horrible de la guerra. ©Iñigo Pedrueza.

Acérquense también a Đakovo (Djacobo), ciudad eclesiástica y sede del obispado ecuménico de Josip Juraj Strossmayer(1815-1905). Figura importante y, bastante progresista para su época, que buscó en la idea de Yugoslavia superar las diferencias de los eslavos del sur si sucumbir al nacionalismo purista del siglo XIX. Osijek tienen su marca, pero es Đakovo donde su presencia es más importante, en la inmensa catedral de ladrillo (parecida a la de Osijek). Sin embargo, Đakovo, destaca por ser la ciudad del caballo. Allí el caballo es un artista que danza y baila en sus picaderos y escuelas ecuestres. Un placer ver retornar a la manada cuando el sol se tumba y los casos crean esas nubes de polvo dorado entre crines y agitación de yeguas y potrillos jóvenes. Sus espectáculos ecuestres heredados de la escuela vienesa de los Habsburgo son otro privilegio para quienes visitan la ciudad.

Caballos de Dakovo, un verdadero espectáculo
Caballos de Dakovo, un verdadero espectáculo

Otras pequeñas ciudades nos pueden servir para conocer más sobre las gentes de Eslavonia, como en Nasice, donde descubrimos a la célebre Dora Pejačević, compositora de principios de siglo XX, que en “tiempos de hombres” se erigió como una maestra al piano.

Por último, aunque no llegamos hasta allí, recordar a Vukovar y las huellas de la Guerra Civil yugoslava, es tan importante como comprender que la tragedia se solapa con los cruceros fluviales del Danubio que atracan en el puerto. La historia sigue, pero no hay que olvidarla. Los ríos como las culturas han sido manos tendidas y/o fronteras erizadas. Todo depende de lo que decida la gente.

Como llegar a Eslavonia

Volar a Zagreb es la mejor opción, mientras el aeropuerto de Osijek consigue nuevas conexiones es la vía más rápida. De Barcelona se tardan unas dos horas, desde Madrid casi tres.

Una vez en la capital recomendamos quedarnos unos días allí y disfrutar de su animación y museos. Después, alquilar un coche es perfecto, no demasiado caro y con buenas carreteras hacia Eslavonia y sus principales destinos. Los croatas conducen mucho mejor que los italianos, los franceses o los griegos, así que no hay ningún peligro. Las autopistas son de peaje y la gasolina no es más cara que en España, el mejor medio para recorrer Eslavonia. De Zagreb a Osijek hay 280 km que se recorren en unas 2h 40m.

Alojamiento en Eslavonia.

Hay menos alojamientos que en Dalmacia o Istría, pero cada vez se encuentra hoteles y B&B de mayor calidad y encanto. Osijek cuenta con buenos hoteles y además es posible alojarse en pequeños pueblecitos restaurados como Stara Kapela o en increíbles casas rurales remodeladas con restaurantes y actividades muy cerca de los tres parques naturales. Para las pistas concretas ¡pregúntenos!

Otras ideas de viaje.

Por último, si tienen tiempo y ganas, dar el salto y visitar Bosnia, Serbia y Hungría es fácil teniendo como campo base Eslavonia.

Agradecimientos

Es imprescindible agradecer la gentileza de la oficina de Turismo de Croacia, y especialmente a Cristina Cano por su labor dedicada y profesional a la hora de diseñar el viaje.

Así mismo la hospitalidad y amabilidad de Mr. Zvonimir Rajkovithe y al fotógrafo y artista Miroslav Arbutina-Arbe en Sisak . Željko Vasilik cicerone en el Parque Natural de  Lonjsko Polje. Igor y Mladen Bojanić del Etno selo Stara Lonja. Ana Albreht, Antu, Marija y Antu en Stara Kapela. Silvija Butković nuestra guía en Dakovo. Mario del Karanac etno village. Igor Majdiš en Osijek. Silvija Lučevnjak en Našice. Jasmina Kukic y  Valentina Silović en Kutjevo. Y Gordana Kukic en el Parque Nacional Papuk.

Te ha gustado? Comparte este viaje !

Escribe un comentario!! (Vamos...es gratis y nos hace ilusión saber que te ha parecido.