Yverdon-les-bains, ciudad balneario y centro de la Ciencia Ficción en Suiza

la belleza colorida del patrimonio arquitectónico de Yverdon-les-Bains

La ciudad balneario de Yverdon-les-Bains es la siguiente parada en el intenso viaje de prensa a Suiza que hicimos el verano pasado. Nuestra puerta de entrada a Suiza fue la ciudad de Zurich, una ciudad de agua que vive a orillas del río Limmat y del Lago de Zurich. Bellas imágenes de Suiza que se fundieron con las de la región de Friburgo, donde patrimonio y paisaje se unieron, mostrándonos la belleza de la ciudad de arte e historia de Friburgo y el paisaje espectacular del Monte Moléson. Aquellas postales de Suiza que teníamos grabadas en nuestra mente se hicieron realidad es la maravilla del Moléson y en el encanto del pueblo de Gruyères.

Numerosas sorpresas gastronómicas nos esperaban en la región de Friburgo: la sorprendente crème double o doble crema, el fantástico queso Gruyère y el chocolate suizo, que confirmando los tópicos, son pura delicia.

El Lago Neuchatel, y la localidad del mismo nombre al fondo

Ya en el Cantón del Vaud, nos adentramos en Lausana, la bella capital olímpica y a la localidad de Yverdon-les-Bains que, escondida entre el Jura y las colinas de Broye, mira al Lago Neuchâtel. Esa es solo una de sus principales riquezas, ya que Yverdon-les-Bains es sobre todo una ciudad termal que nos conquistó por su excepcional centro termal y su Grand Hotel des Bains. Sin hablar de la riqueza de su patrimonio arquitectónico-

En un solo día nos mostró todos sus encantos, y nos sorprendió con lugares insólitos que no esperábamos, tal y como nos ocurrió en Gruyères. ¿Quién espera encontrar en estas localidades suizas de postal un museo de la Ciencia Ficción, el Museo del artista H.G. Giger o el Museo Tibet?. Desde luego, podemos afirmar que Suiza es mucho más que paisajes de ensueño y pueblitos encantadores.

Ruta por el patrimonio arquitectónico de Yverdon-les-Bains

El templo de Yverdon-les-Bains con su magnífica fachada neoclásica…y la luz del verano

Nada más llegar a Yverdon-les-Bains hacemos una ruta por el patrimonio arquitectónico adentrándonos en el casco antiguo. Impresiona el Château de Yverdon-les-Bains, del siglo XIII, que fue tanto castillo defensivo como residencia señorial. Actualmente alberga uno de los museos más antiguos de Suiza: el Museo de Yverdon y su región, además del Museo suizo de la moda (con una colección de 5000 trajes del siglo XVIII hasta nuestros días) y del Centro Pestalozzi (que instauró una nueva pedagogía en Suiza).

Continuamos hacia la algarabía de este sábado luminoso de verano, que nos lleva a un día de mercado en la bonita plaza Pestalozzi, centro de la ciudad de Yverond-les-Bains. Numerosas casas de colores iluminan la plaza, que está rodeada por varios edificios declarados monumento histórico: el ayuntamiento (siglo XVIII), el templo con su bella fachada neoclásica y el campanario de la antigua capilla de Notre Dame (s. XVII), el palacio del siglo XIII, actual “Maison d’Ailleurs” y la iglesia neoclásica.

Es un placer disfrutar de la gastronomía suiza en este marco arquitectónico incomparable, con el ambiente de un día de mercado. Quisiéramos alargar un poco más la comida y disfrutar de este rato agradable, pero todavía nos queda mucho que ver en Yverdon-les-Bains. Así que continuamos la visita.

No tenemos tiempo para ir al castro romano del año 325, principal base fluvio-lacustre del norte de los Alpes. Quizás la próxima vez. Pero su existencia, junto con la de los menhires neolíticos, el castillo medieval y los edificios del siglo XVIII no hace más que confirmar la larga historia de Yverdon-les-Bains y la riqueza de su patrimonio.

El insólito Museo de la Ciencia Ficción. La Maison dAilleurs

Exposición “cors-concept”

Una de las sorpresas de nuestra visita a la villa termal de Yverdon-les-Bains fue la “Maison d’Ailleurs”. Lo último que esperábamos era que en una ciudad conocida por las aguas termales se encontrase el primer museo europeo de Ciencia Ficción, situado además en un palacio saboyano del siglo XIII.

Y lo más interesante es que la “Maison d’Ailleurs” es el único museo suizo dedicado sólo a la cultura popular que se entrelaza en las colecciones con el arte contemporáneo y con la Ciencia. Es un museo vivo, que no se limita a las exposiciones, sino que es también un centro de documentación.

Como fans de la Ciencia Ficción estábamos encantados con esta visita sorpresa llevada a cabo por una guía, una estudiante que combina sus estudios dedicados a la Ciencia Ficción con este trabajo. Lo cual hizo todavía la visita a la “Maison d’Ailleurs” más interesante.

La exposición temporal “Corps-concept” nos entusiasmó, centrada en la idea del tranhumanismo, las prácticas actuales basadas en una ideología que persigue sobrepasar las limitaciones propias a la naturaleza humana, y fabricar un destino utópico, el de un posthumano. A través de diferentes obras de artistas y estudiantes, la guía de la Maison d’Ailleurs nos llevó a a una reflexión sobre la concepción del cuerpo tal y como la entiende el transhumanismo. Recorrimos una interesante exposición de robótica, inteligencia artificial, aumento de la esperanza de vida,…Atravesamos salas de literatura, cine, música, juguetes que ilustran el cuerpo idealizado del siglo XX y el cuerpo robotizado, genéticamente modificado,…

Ciencia Ficción

Terminamos nuestra visita a la “Maison d’Ailleurs” con el Espacio Julio Verne, donde nos encontramos con una de las colecciones más importantes dedicadas al conocido autor francés, la guinda perfecta para finalizar un recorrido sorprendente a un museo insólito.

La ciudad que mira al lago Neuchatel

Silenciosos, salimos de la Maison d’Ailleurs afectados por el ansia humana de querer ser más de lo que en realidad es, de los peligros de estas ideas del transhumanismo. Salimos del casco antiguo pasando por ese otro imponente edificio del Teatro Benno Besson, iniciando un recorrido por la ribera del lago Neuchatel.

Los lagos en Suiza son protagonistas indiscutibles en la época estival, los habitantes de las ciudades de Zurich, Ginebra, Lausanne trasladan sus vidas a orillas de sus lagos. Fue una de las cosas que más nos gustó en nuestro viaje a Suiza: la vida en los lagos. La gente se tumba en las enormes campas, en las playas, se baña, toma un barco para recorrer el lago, practica todo tipo de deportes acuáticos,…Durante todo el día y la noche vemos felices suizos disfrutando con su familia, amigos en torno a una mesa improvisada, jugando, cantando,…Sus vidas giran en verano en torno a los lagos. Y nosotros en seguida nos dimos cuenta y quisimos ser uno de ellos, por lo que a lo largo de nuestro periplo por Suiza también vivimos a orillas de los lagos: nos dimos unos buenos chapuzones, navegamos varias veces por sus aguas, nos tumbamos junto a la gente a ver pasar el tiempo.

La ciudad que mira al lago Neuchatel

En Yverdon-les-Bains, el lago de Neuchatel estaba especialmente bello con la luz de atardecer, la gente volviendo con sus barcas de pasar el día en otras orillas. Todavía nos dio tiempo a darnos un baño en una de las playas. En el entorno hay grandes espacios verdes en los que se integran perfectmente campings, restaurantes, zonas de alquiler de kayak, parques infantiles,…

Y eso que no nos dio tiempo de llegar a la vasta reserva natural de Grande Cariçaie, que se sitúa en la ribera sur del lago de Neuchatel, donde se concentra una riqueza natural de miles de especies animales y vegetales. De todos modos, el recorrido a orillas del lago fue de lo más agradable, y terminamos topándonos con una sorpresa.

Los Menhires de Clendy

Los Menhires de Clendy

Al final del recorrido por las orillas del Lago de Neuchatel nos encontramos sorprendidos con unos menhires, que resultaron formar uno de los más importantes sitios megalíticos de Suiza: el conjunto de los 45 Menhires de Clendy, erigidos hace más de 6000 años.

Nos ocupamos en jugar en el recinto donde se encuentran, fotografiándonos junto a esas moles que alcanzan los 4,5 metros de altura, muchos de ellos con forma humana

Disfrutando de las aguas termales de Yverdon-les-Bains

Las aguas termales de Yverdon-les-Bains

Termina nuestra visita a Yverdon-les-Bains en el lugar por el que es conocido: el centro termal. Yverdon es una villa termal desde la época romana y todavía hoy en un centro de vacaciones de bienestar y relax que recibe cientos de visitantes todos los años, atraídos por la fuente termal, conocida por sus virtudes.

Así que no podría terminar mejor nuestra visita a este rincón de Suiza: a remojo en las aguas del centro termal de Yverdon-les-Bains. Las piscinas están llenas de gente, a pesar de que estamos en pleno verano y hace calor. Menos mal que es última hora de la tarde y el agua en esta época se mantiene a 28º – en invierno está a 34º -. Disfrutamos de los relajantes chorros, del hammam, los jacuzzis y perdemos la noción del tiempo. Cuando termina nuestra sesión de relajación en este magnífico centro termal, nos dirigimos al Grand Hotel des Bains, que se comunica con el centro a través de un túnel de cristal.

Despedida gastronómica en el Restaurante La Rotonde. El excepcional Grand Hotel des Bains

Se respira la Belle Epoque en el Grand Hotel des Bains

Tenemos la fortuna de alojarnos en el excepcional Grand Hotel des Bains, un 4 estrellas superior que nos había llamado la atención por su estilo Belle Epoque y su espléndida rotonda de 1896, un hotel que nos envuelve con la belleza de su diseño, su luminosidad, las terrazas que miran al centro termal.

Los viajes siempre están llenos de sorpresas y en el Grand Hotel des Bains se dio uno de esos encuentros inesperados que transforman los lugares y a los viajeros. Nos recibieron amables trabajadores del hotel, recién llegados de las islas Canarias, destino que siempre está en nuestro horizonte de viajeros giroscópicos. La conversación fluyó desde el primer momento en torno a las islas, a los viajes,…mil y un temas que tuvimos la suerte de continuar en el fascinante restaurante La Rotonde, ya que el maître nos acompañó en una cena refinada en un ambiente cálido.

La belleza del restaurante se iguala a la del Grand Hotel, un espacio circular rodeado de ventanales, de ahí su nombre, y una decoración clásica magnífica. También lo fue la cena, en la que seguimos a pies juntillas las recomendaciones de nuestro maître, gran conversador, que consiguió que disfrutáramos enormemente de las delicias gastronómicas y de los vinos suizos. Para terminar, la sorpresa de un jerez español único, como nunca habíamos probado. Un momento placentero en el que disfrutamos aún más de la conversación que de la cena, que ya es decir.

Detalle del restaurante La Rotonde

La riqueza de los viajes se encuentra en la gente que te cruzas en el camino. Y una vez más los momentos de este viaje se llenaron de palabras e intercambio, de gente a la que también nos llevamos entre las fotografías y los recuerdos.

Agradecimientos

Gracias a la Oficina de Turismo de Suiza en España por brindarnos la posibilidad de conocer un gran pedazo de Suiza en verano. En especial a Elena Affeltranger, Media Manager en Suiza Turismo, por su amabilidad y predisposición. Gracias igualmente a Swiss Air y Swiss Travel System que nos llevaron por los cielos y los paisajes de Suiza. Es un placer comprobar el buen funcionamiento de los transportes en Suiza: avión, tren (SBB/CFF), tranvía, autobús, barco y teleférico.

Gracias a Turismo de la Región del Vaud por ofrecernos la oportunidad de conocer la región.

A Stéphane Antoine y su esposa, responsables de la restauración y gerente del Grand Hôtel d’Yverdon-les-Bains. De esas personas que te encuentras en el camino y que esperas volver a tropezar en otra de esas noches especiales con buena gastronomía, buenos vinos y excelente jerez. En tierras suizas, canarias,…o chilenas, quién sabe. ¡Un verdadero placer!.

A Melinda Iuliaro, guía en la “Maison d’Ailleurs”, museo de la ciencia ficción que llena de filosofía Yverdon-les-Bains y a los viajeros que se paran en ella.

En la Maison d’Ailleurs

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