Escapada de 3 días a Bogotá, la bella capital de Colombia

El hermanamiento que existe entre países latinoamericanos se palpa al viajar a cualquiera de los que componen éste listado. Aunque en general, la hospitalidad y el calor de su gente se extiende más allá de cualquier frontera, hablo por experiencia propia de mi México lindo y querido, pero también de la agradable estancia que tuve en Colombia, donde fui recibida como en casa.

Vistas de Bogotá desde el cerro de Monserrate
Vistas de Bogotá desde el cerro de Monserrate

QUÉ VER Y VISITAR

Bogotá es una ciudad acogedora, con infinidad de atractivos turísticos que una estancia de 3 días resulta insuficiente, pero ideal para un primer acercamiento y para teñir el corazón de rojo, azul y amarillo que instala el cosquilleo de unas ganas infinitas de volver.

Su aire colonial se entremezcla con la modernidad que podemos apreciar en mucha de su arquitectura, pero ésta mescolanza no se circunscribe a su patrimonio arquitectónico, sino que se respira en la multiculturalidad de su gente, en la diversidad de sus paisajes y de su acervo gastronómico e histórico.

MUSEO EL DORADO

Colombia, es como otros países de Latinoamérica, resultado del mestizaje y para entender más de su historia desde varios siglos atrás, basta con acercarse al Museo del Oro, donde encontraremos una colección impresionante de piezas confeccionadas con éste metal por las culturas precolombinas: Calima, Muisca, Quimbaya, Tumaco, Sinú, Malagana, Tayrona, entre otras. Objetos de todo tipo fulguran en amplias vitrinas, desde vestimentas, utensilios de uso diario, orfebrería, joyería, monedas, armas, deidades, figuras antropomorfas y más.

Vestimenta hecha de oro en el Museo del Dorado
Vestimenta hecha de oro en el Museo del Dorado

Un museo verdaderamente único en su tipo, que con el impresionante muestrario de piezas expuestas, nos recuerda a aquel lugar idílico para los más avariciosos, “El Dorado” ese que fuera realmente codiciado por los conquistadores que tanto desesperaron por encontrarlo, imaginando que les esperaba un paraíso reluciente de oro por doquier.

Y un ejemplo de cómo pudieron haberse sentido de hallarlo, es una sala del museo con juego de luces y piezas en derredor, que nos sumerge en un baño de oro puro, encandilándonos con su brillo y recordándonos la riqueza que ostentaban las culturas precolombinas antes de la colonización europea.

MUSEO DE FERNANDO BOTERO

La bella Colombia es tierra de hijos pródigos y qué mejor muestra que Fernando Botero y sus famoso legado artístico que ha recorrido el mundo. Muy cerca del Museo del Oro, encontramos el Museo de Botero que alberga una fascinante colección del reconocido pintor. Sus inconfundibles cuadros y esculturas de figuras voluptuosas se exponen en salones de la antigua Hemeroteca Luis López de Mesa, conocida como la Casa de Exposiciones, donde las obras donadas por el autor se exhiben permanentemente.

Preciosa colección de arte donada por el propio autor, el afamado Fernando Botero
Preciosa colección de arte donada por el propio autor, el afamado Fernando Botero

SANTUARIO DE MONSERRATE

Desde éste punto nos hallamos muy cerca del funicular que nos conduce hasta el Santuario de Monserrate, construido 3127 M.S.N.M.

Ya en sí el ascenso es toda una experiencia, subir en el funicular una inclinación de 45º primero teniendo vistas de la preciosa capital de Colombia, Bogotá y después devorados por un estrecho túnel que, ya sea por protección o para evitar desmayos al ver la altura a la que estamos suspendidos, nos acompañará hasta el final del camino. Para aquellos que prefieran ejercitarse y poner a prueba la eficiencia de los pulmones, también se puede subir por una escalera que serpentea hasta llegar a lo alto. Pero más vale coger una buena bocanada de aire antes de iniciar la subida, porque le esperan 3,957 peldaños de piedra. En éste camino peatonal es común encontrar a deportistas y fervientes creyentes que están pagando alguna manda con esfuerzo físico.

Desde el cerro de Monsterrate a lo lejos se aprecia el cerro de Guadalupe y en su cima una escultura gigante de un Cristo
Desde el cerro de Monsterrate a lo lejos se aprecia el cerro de Guadalupe y en su cima una escultura gigante de un Cristo

Más allá del verde frondoso del cerro se extiende la mancha urbana permitiendo unas vistas espectaculares de la ciudad desde éste sendero.

Y la última opción a tener en cuenta es el teleférico, -no apto para aquellos que sufren de vértigo como yo-, aunque he de reconocer que merece sudar un poco y disfrutar de las vistas de Bogotá.

Sin importar el método que elija, tendrá que subir aún algunos peldaños más y durante el trayecto iremos encontrando los 14 martirios representados en grandes esculturas que escenifican el calvario de Cristo, a lo lejos comienza a divisarse en la cresta del cerro la Basílica de Monserrate edificada a mediados del siglo XVII, en advocación a la virgen morena, ésta más tarde sustituida por el Señor Caído de Monserrate, tras el terremoto de 1917 fue reconstruida en estilo neogótico. En uno de los altares aún podemos ver a la virgen de piel obscura.

Ascenso a Monserrate tras haber subido en el funicular
Ascenso a Monserrate tras haber subido en el funicular

Desde ésta cima podemos divisar a lo lejos una figura colosal de 15 metros de Jesús con los brazos extendidos en lo alto del cerro de Guadalupe elaborada en 1946 por el escultor Gustavo Arcila Uribe y una pequeña ermita. Para llegar hasta allí se dispone un servicio los domingos, día en el que se celebran misas.

CENTRO HISTÓRICO DE BOGOTÁ

A las faldas del cerro de Monserrate, encontraremos el Barrio de La Candelaria, donde se sitúa el corazón de la capital, aunque su ubicación está más bien en el oriente es aquí donde está la Plaza Bolívar. Entre callejuelas de casonas con aire colonial desembocamos al fin a la que antes fuera conocida como la Plaza Mayor, donde se aprecia el Capitolio Nacional un edificio construido durante el periodo republicano con un gran valor arquitectónico gracias al material del que está hecho: cantera. Enfrente de éste encontraremos el Palacio de Justicia y a los costados de estos la Catedral Primada de Bogotá y el Palacio Arzobispal. En el centro de la plaza de alza la estatua del libertador Simón Bolívar, figura destacada en la independencia de Colombia y otros países latinoamericanos, frente al dominio español.

La preciosa Catedral Primada de Bogotá en la Plaza Bolívar
La preciosa Catedral Primada de Bogotá en la Plaza Bolívar

La Plaza tiene un ambiente animado, donde la gente se concentra al ser un punto neurálgico de la ciudad. Algunos gozando de un baño de sol, otros alimentando a las palomas, niños jugando con pompas de jabón, gente trabajadora vendiendo sus productos de temporada, incluso podemos encontrar hasta llamas con las que hacer una “selfie” cuidando que no te lance un escupitajo mientras sonríes para la foto.

Ambiente en la Plaza Bolívar y en el fondo el Capitolio de Bogotá
Ambiente en la Plaza Bolívar y en el fondo el Capitolio de Bogotá

CATEDRAL MINA DE LA SAL

Pero además de pasear por Bogotá descubriendo sus muchos encantos, no podemos omitir la visita a la primera maravilla de Colombia, la Catedral de la Mina de Sal ubicada a 48 kilómetros de la capital en el departamento de Cundinamarca en el municipio de Zipaquirá.

Catedral de la Sal (disculpen lo borrosa de la foto, pero había tanta gente que era difícil hacer alguna con tranqulidad, buen pretexto para volver jeje)
Catedral de la Sal (disculpen lo borroso de la foto, pero había tanta gente que era difícil hacer alguna con tranqulidad, ¡buen pretexto para volver! jeje)

Comenzó como una pequeña capilla construida por los mineros, un oficio arriesgado que requiere aplomo y valentía, debido a las duras condiciones de trabajo a las que están expuestos, así que a menudo se encomiendan a lo divino para sentirse acompañados y protegidos. Su fe pues, fue paulatinamente esculpida labrando con ardua labor los muros de salitre a más de 180 m de profundidad, hasta convertirse en una inmensa catedral de sal bajo la tierra, una obra sin precedentes. El recorrido se hace a través de ciclópeos túneles que pueden albergar a un buen puñado de visitantes (sin agobio), en los cuales encontramos a nuestra paso el “Via Crucis” representado con figuras meticulosamente talladas en grandes bloques de sal en una longitud de casi 400 metros hasta desembocar en la gran cúpula de la catedral conformada por tres inmensas naves que representan el nacimiento, la vida y la muerte.

La cruz que pende de la nave central es la más grande bajo tierra de la que se tenga constancia, 16 metros de altura por 10 de ancho. La acústica del lugar lo hace un ideal escenario para conciertos, algo que pudimos constatar al ser afortunados y al coincidir con el ensayo de una orquesta sinfónica. Un espectáculo verdaderamente alucinante, que nos embelesó bajo la tenue luz fluorescente del recinto que parecía adecuarse armónicamente al compás de los acordes.

Bien pertrechados con casco y pipo/pala para trabajar en la mina de sal
Bien pertrechados con casco y pipo/pala para trabajar en la mina de sal

Como en toda visita a una mina, no puedes marcharte sin intentar imitar el oficio minero y con pico/pala en mano y el casco característico con una pequeña linternilla que nos acompaña aligerando la penumbra, habrá que probar habilidades y si lo haces bien puedes llevarte un trocito de “salario”.

Colombia también es conocido por sus pródigas minas de esmeraldas, por lo que aquí, en el subsuelo de ésta mina, encontraremos un mercadillo con un surtido copioso de éstas piedras preciosas por gramaje o en bonitos trabajos de joyería.

GASTRONOMÍA COLOMBIANA

Y si hablamos de riqueza podemos hacer extensiva la palabra a su acervo gastronómico, con platos que conquistan al paladar con su sinfonía de sabores. Al compartir la consanguinidad del continente, he de decir que no me resultan extraños los sabores o ingredientes empleados en muchas de las preparaciones, como por ejemplo el uso de cilantro, aguacate o frijoles, alimentos que compartimos en México con elaboraciones más o menos similares, pero cada uno con el toque propio del país.

Cerca de la Mina de sal no puede irse sin probar los asados de carne, que nos hacen salivar sólo al ver cómo se cocina la carne al calor de las brasas,  servida en trozos acompañados de una buena guarnición de guacamole y arroz.  Ésta sólo una de las muchas las delicias con las que podemos satisfacer a las barrigas en Colombia.

Carne de diferentes tipos cocinándose a fuego lento...¡Una delicia!
Carne de diferentes tipos cocinándose a fuego lento…¡Una delicia!

Entre los más típicos y favoritos en primera persona están: el ajiaco, una sopa típica a base de pollo o gallina, maíz, aguacate, cilantro; el sancocho, también un pato caliente y caldoso con cárnicos, verduras y tubérculos; las famosas arepas que serían el equivalente a nuestra tortilla mexicana, aunque de más grosor, pero hechas también a partir de harina de maíz, que sirven como acompañamiento (análogamente como sería como el pan en Europa) o bien para rellenarlas de algún guiso y zamparlas con singular gusto; la bandeja paisa, que geográficamente sitúa su origen en Medellín, pero gracias a su exitosa combinación de ingredientes, afortunadamente la encontraremos extendida por toda Colombia, en éste gran plato se concentran suculentas porciones de carne, frijoles, huevos fritos, tubérculos (yuca y/o patata), aguacate, arepas y ya bien podría añadirse un desfibrilador para reanimar el cuerpo tras el atracón, que sin duda merece cada bocado. Una preparación de mis consentidas, que si bien puede comerse como salada, pero también como postre (algo que hacemos en México añadiendo cajeta: dulce de leche de cabra) son los patacones, que no es otra cosa que plátano macho o verde, machacado y frito, ¡una verdadera delicia! que se hace vicio y se puede consumir con tremenda facilidad uno detrás de otro.

Esto claro, sólo por mencionar algunos, porque es muy vasta la cocina colombiana y cada región tiene sus especialidades, así que bien podemos hacer un artículo hablando sólo de su rica gastronomía. ¡Ah! Y otra cosa más de la que Colombia puede hacer alarde es de la calidad de su café, en el mundo se ha dado a conocer gracias a la marca de Juan Valdés, aromático fuerte y de carácter, para los amantes de la cafeína, uno de los mejores que he probado y eso que en México tenemos una excelente producción también de éste elixir.

Bandeja de carnes asadas ¿A qué abre el apetito?
Bandeja de carnes asadas ¿A qué abre el apetito?

Colombia como pueden apreciar tras la lectura de las últimas líneas, se queda impregnada en los 5 sentidos, en el gusto, oído, olfato, la vista, el tacto, pero también en el corazón, la amabilidad y hospitalidad de su gente es grande.

Si quieren conocer una breve reseña de nuestra aventura en Cártagena, “engullidos por la boca del volcán Totumo”, visiten éste enlace .

Esperamos pronto tener la oportunidad de volver y llenar el tintero de más historias y experiencias bonitas de ésta maravillosa tierra para contarles.

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