A la mar en el Cantábrico, I Festival Marítimo de Castro-Urdiales, debate económico y turístico

La ciudad de Castro Urdiales ha sido un referente marítimo durante siglos, en el Cantábrico y en todo el norte de España. Un puerto pesquero de talla regional donde se han desarrollado la pesca y el transporte de mercancías desde la época romana hasta la industrialización de la vecina Vizcaya en el siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, en los últimos decenios el sector inmobiliario ha substituido a la agricultura, la pesca y la industria como motor principal de la economía local. La construcción de segundas residencias veraniegas primero, y de miles de primeras viviendas durante el boom del sector, en los años 90 y 2000, han modificado el urbanismo y la estructura económica del bucólico puerto pesquero cántabro.

La cercanía y el potencial del polo económico de Bilbao, una de las ciudades con los precios más altos de toda España, hizo que muchas personas se instalasen en Castro Urdiales de manera permanente. Antes, el crecimiento de población sólo se daba en verano, cuando afluían los veraneantes de Vizcaya y Madrid, y los turistas del resto de Cantabria y de España y algunos de Francia, Bélgica, Holanda, Alemania o Gran Bretaña.

El resto del año Castro-Urdiales volvía a ser un pueblo grande, centrado en sus actividades agropecuarias, pesqueras, en una pequeña industria y con gran parte de su población activa trabajando en la cercana Vizcaya. Pero la burbuja inmobiliaria trajo mucho dinero fácil que hizo que el abandono del campo se completase y el de la pesca también, en buena medida. Si añadimos los cambios estructurales en Europa y el mundo, y la economía española concentrando las inversiones y recursos en el sector de los servicios, con la construcción como motor, podemos comprender mejor el panorama actual.

La perdida de interés en el resto de actividades económicas y el crecimiento de la población atrajeron a muchas empresas relacionadas con el sector inmobiliario (material de construcción, muebles, electrodomésticos, decoración…) supermercados y concesionarios de coches, pero a muy pocos proyectos innovadores. La coyuntura desarrolló más aún el sector de la hostelería, en el que siempre ha destacado Castro-Urdiales, con sus pinchos y tapas, sus restaurantes donde se come buen marisco y pescado.

En el siglo XXI, el pueblo grande se ha convertido en una ciudad, la tercera de Cantabria por población. La población censada es de unos 31.000 habitantes censados, pero la realidad se acerca a los 75 mil, que se convierten en más de 100 mil en verano. Con ese tamaño, los desafíos para la sostenibilidad y el buen desarrollo de las actividades de la ciudad son muy importantes. Castro Urdiales es mucho más que una ciudad dormitorio. Es un pueblo vivo, con un tamaño perfecto para garantizar una alta calidad de vida, un buen ambiente y un potencial increíble, pero que no termina de desarrollarse autónomamente, creando empleo y riqueza a nivel local.

Replica de la Nao Victoria, que dio la primera vuelta al mundo en 1522. ©Iñigo Pedrueza.

No es éste el lugar para comentar los desastres provocados en la economía y en la sociedad, por el crecimiento y boom primero, la crisis inmobiliaria después. Sin embargo, el proceso iniciado en los años 90, y que llega hasta 2016, con la crisis que asoló España de 2008, ha tenido muchas y muy graves consecuencias. Hoy se sufren herencias y perjuicios a nivel local y nacional, desde el ámbito económico y social hasta el político. Precisamente, Castro-Urdiales ha sido un paradigma de esos errores y desdichas, un ejemplo de los problemas provocados por una sociedad fundamentada en la ganancia fácil y que siempre encuentra un culpable, pero que nunca tiene culpa de nada. Desde las instancias políticas hasta el simple ciudadano, la burbuja fue asumida y consentida, de una manera u otra, con más o menos responsabilidad. Los problemas sociales y económicos han sido graves, todas las instituciones estatales (Gobierno central, regional y local), así como las empresas, la sociedad civil y los ciudadanos han sido responsables, en diferente medida, pero responsables. La agitación política basada en las identidades y los nacionalismos que agitan toda Europa, tienen mucho que ver con la crisis, la insatisfacción y la ausencia de programas políticos sólidos capaces de integrar depurando las responsabilidades de la propia crisis. Las soluciones, por tanto tienen que partir de una reflexión que nos dirija hacia futuros distintos, de lo contrario, estamos condenados a repetir los mismos errores.

El Festival Marítimo A la Mar, lugar de debate y reflexión.

El atunero museo, Mater Museos, otro ejemplo de reconversión. ©María Calvo.

Una de las responsabilidades de las instituciones públicas es la orientar e informar, de abrir el debate y mostrar vías diferentes de desarrollo ayudando a que los propios ciudadanos busquen también nuevas iniciativas económicas y sociales. En esa dirección se enmarca el Festival A la Mar, I Festival Marítimo de Castro-Urdiales. Celebrado del 14 al 16 de septiembre en el puerto cántabro, este primer modesto pero exitoso festival, se puede enmarcar en esa nueva tendencia. Un encuentro que huye del partidismo y busca un mayor consenso, un mejor debate y una mejor comprensión de nuestro presente. Promocionar la reflexión, aportando diversas experiencias para desarrollar la economía, el turismo y el empleo, pero también asumir responsabilidades en una sociedad de la que los ciudadanos deben ser parte activa.

El evento se organizó con más trabajo que recursos, con mucha ayuda de las entidades y organizaciones participantes. La intención es clara: perdurar más allá de las diferencias ideológicas de los partidos locales o regionales. Las intenciones son comunes y asumibles por todas las ideologías y opiniones. El debate se centra la búsqueda de soluciones para diversificar y viabilizar la actividad económica de un puerto pesquero y ciudad de servicios, reconvirtiendo parte de su tejido productivo, a corto y medio plazo. La calidad de vida de los ciudadanos y la riqueza del municipio dependerán, en buena medida, de que la reconversión obligatoria tenga éxito. Para ello una parte esencial es la que tiene que ver con el mar, Castro Urdiales tiene que seguir viviendo y conviviendo, más que del mar, con el mar.

Castro Urdiales, vector cántabrico entre Santander y Bilbao.

La industria conservara ha sido siempre un puntal de la economía cantábrica. Aún hay mucho espacio para los productos de calidad. Sobadoras preparando anchoas. ©Iñigo Pedrueza.

Una reflexión es indispensable para mejorar las infraestructuras turísticas, para definir el camino y la orientación de ese sector. Castro Urdiales debe convertirse en una ciudad atractiva para un turismo de calidad, interesado en el patrimonio cultural y monumental, la naturaleza rica de la comarca y de toda la región costera que se extiende entre Bilbao y Santander. No hay lugar para proyectos faraónicos ni más destrucciones urbanísticas, hay que apostar por la calidad y no por la cantidad. Existe un patrimonio romano y medieval, modernista, con espacio para nuevas arquitecturas contemporáneas. Hay productos y decorado para exhibir una gastronomía selecta y naturaleza para dar y tomar. Se necesita inversión en hoteles de calidad y empresas que den valor al entorno, los monumentos y los productos locales y comarcales. Hacen falta personas capaces de mostrarlo y cuidarlo, de promoverlo pero no destruirlo. Para ello, la formación y la capacitación son esenciales, así como el apoyo a los proyectos de emprendedores de medio y pequeño tamaño, que sepan posicionarse en un marco, aún totalmente vacío en numerosos nichos relacionados con el turismo y los servicios.

Los pescadores, protagonistas del Festival A la Mar de Castro Urdiales

Castro Urdiales puede ser un vector intermedio de atracción turística y cultural entre las dos capitales provinciales, Santander y Bilbao. Un vector que debe contar con sus vecinos de la Comarca Oriental cántabra (Laredo, Guriezo, Liendo, Colindres, Ampuero, Ramales, Santoña…), pero también con el valle de Carranza, con el gran polo vizcaíno y las comarcas no tan lejanas del norte de Burgos. En un mundo globalizado que debe ser abierto, sería ilógico trabajar solos, cuando son las sinergias y las colaboraciones las que hacen progresar. Grandes vinos se producen en Villaverde de Trucios y en Voto, en Cantabria pero también hay Txacoli en Vizcaya; Santander es un puerto por el que llegan miles de turistas; hay cuevas de gran interés en Carranza, el Guggenheim y Bilbao atraen a miles de turistas; por no hablar del Camino de Santiago que cruza el País Vasco, Castilla y León y por supuesto Cantabria. Castro Urdiales se encuentra en el lugar adecuado, sólo necesita crear los servicios de calidad que la conviertan en una base turística para toda la gran comarca.

Incluso, ¿por qué no pensar Castro como un polo de nuevas starts up, pequeñas empresas y proyectos de emprendedores de toda España o de Europa, que se instalarían en la zona si se creasen las condiciones mínimas de atractividad? Castro-Urdiales puede ser un catalizador por su tamaño y sus potencialidades, por la belleza de su puerto y de la parte rural de su municipio, por su cercanía a los aeropuertos de Bilbao y Santander, por sus excelentes comunicaciones.

Un ejemplo de trabajo en común.

Inauguración del Festival A la Mar sobre la Nao Victoria. ©María Calvo.

El Festival Marítimo A la Mar, ha sido un primer ejemplo de esas potencialidades, centrado en el mar, el primer atractivo de Castro Urdiales. El evento ha sido organizado por el Ayuntamiento de Castro-Urdiales dirigido en minoría por un partido político de orientación ecologista y social, surgido de una iniciativa ciudadana, Castro Verde. Sin embargo, se ha trabajado en colaboración con el Gobierno Regional de Cantabria y el Grupo de Acción Costera de Cantabria Oriental (que cuenta con la ayuda del Gobierno Central y la Unión Europea), y que reúne a Castro Urdiales con Colindres, Laredo y Santoña. Los partidos políticos son diversos, pero las instituciones han sabido colaborar en busca de ese consenso necesario. Los objetivos eran muy claros: mostrar una ciudad marinera, un puerto pesquero, que el mar ha cambiado, que su explotación y aprovechamiento deben modificarse. Mostrarlo tanto a los ciudadanos de Castro Urdiales como a los cientos de visitantes que se acercaron al evento.

El Mar Cantábrico sufre de la pesca intensiva, y como nunca es posible saber de quien es la culpa, podremos suponer que todo el mundo tiene parte de ella. Los pescadores de España y Francia por abusar de las capturas; los intermediarios y los consumidores por incentivar los precios bajos y el aumento del consumo no necesario; los gobiernos por sus visiones a corto plazo; y el cambio climático derivado del modelo económico en que vivimos. Una problemática muy compleja que nos obliga a ponemos manos a la obra, para cambiar mentalidades y procesos productivos, para pensar si el tipo de sociedad basado en el dinero y las identidades cada vez más cerradas es una solución o una catástrofe. Y como hablar de lo local siempre tiene una relación con lo global, podemos empezar con algo más concreto. Por ejemplo, repensar la relación entre el mar y una pequeña ciudad costera.

Programa lúdico, social y de profesional.

Magnífico tiempo que animo a que la afluencia de público fuese muy grande. ©María Calvo.

El Festival Marítimo A la Mar de Castro Urdiales ha intentado atraer a la población local y también a muchos visitantes del resto de Cantabria y de Vizcaya con un doble acercamiento, por un lado lúdico y festivo, por otro más profesional y analítico. Teniendo en cuenta que se trata de la primera edición, los resultados han sido bastante interesantes.

La parte lúdica y festiva, con gran afluencia de público y por el interés despertado, ha sido un éxito indiscutible. El magnifico tiempo veraniego del fin de semana ha ayudado sin duda, pero da la razón a los organizadores. La presencia de varios barcos de gran importancia histórica ha sido uno de los eventos principales. La réplica de la Nao Victoria, en gira por el Cantábrico fue la estrella, sin duda. En ella Juan Sebastián Elcano y diecisiete marineros dieron la vuelta al mundo en 1522. La historia de la Nao Victoria es ya un buen ejemplo de la mundialización, con tripulantes de España y Portugal, de Alemania, Grecia, Italia. Su visita, muestra el reducido tamaño y las condiciones de vida tan dura de los navegantes del siglo XVI.

Continuando con los barcos pesqueros, que han casi abandonado el puerto de Castro Urdiales, destacamos la presencia del atunero Mater Museoa, que mostró también la dureza de la vida de los pescadores. El barco reconvertido ante las dificultades de la pesca de hoy, es un museo itinerante, donde uno puede embarcarse y realizar parte de la singladura. Un ejemplo de cómo seguir viviendo del mar sin pescar. Llegó desde Pasajes, en Guipúzcoa, para visitar Castro y compartir experiencias.

Mucha relación con el mar global que nos rodea tuvo que ver la iniciativa de la ONG Open Arms que mostró una embarcación, un dingée, usada por las mafias para cruzar el Mediterráneo y donde viajan hacinados miles de emigrantes, muchos de los cuales mueren a las puertas de Europa. Otra oportunidad para reflexionar y debatir sobre un problema global y tremendamente complejo que nos afecta a todos. Un desastre humano dónde no caben las soluciones demagógicas ni simplistas. Con similares intenciones otra organización no gubernamental, Ecologistas en Acción y su barco Diosa Maat, realizó tareas de limpieza del puerto para mostrar los problemas de la contaminación en los océanos. Una vez más lo local y lo global se dan la mano.

Bateles llenos de neófitos. Ya no lo son. ©María Calvo.

El contacto con el mar se realizó de varias maneras. Quizá la más intensa fue el descubrimiento de la navegación en bateles, esas pequeñas traineras, botes alargados y manejables usados antaño para la pesca de la sardina y otros pescados en el Cantábrico. Era muy curioso ver a familias, niños, personas que nunca se habían montado en un bote, bogar con tanto interés por el puerto de Castro Urdiales, ¡Una experiencia inolvidable!. Los bautizos de buceo y apnea también fueron muy apreciados y permitían acercarse al mar desde otro punto de vista. El buceo turístico, ya sea para disfrutar de la fauna y flora cercana a la costa, como para la exploración de pecios, es un sector con gran potencial en el Cantábrico, por poco que se oriente hacia su nicho correspondiente.

Otros eventos se centraron en las actividades para los niños, la gastronomía, la decoración y construcción de muebles usando materiales de reciclaje. El II Concurso de Grafittis de Castro Urdiales dio color de nuevo a los muros tristes que tanto abundan en nuestras ciudades y fue completado con varios conciertos de música clásica, corales y rock.

Un de los grafittis del Concurso, por Mezclando Colores. ©Iñigo Pedrueza.

Un verdadero espectáculo fue observar a las sobadoras de anchoa, en este caso de la empresa María Asun Velar, de La Castreña y de Lolín. Un oficio duro y laborioso que consigue ese producto final tan delicioso. Un trabajo femenino que sirve también para debatir sobre la igualdad y otras temáticas importantes. Castro Urdiales posee aquí otro elemento de gran interés, gastronómico y cultural, que se puede potenciar y donde, Santoña, la vecina ciudad, es un ejemplo.

También en relación con la gastronomía y los nuevos nichos económicos, destacamos la presencia de una cervecera artesanal, la marca La Cierva, de Cantabria, así como varias conserveras locales de anchoa, bonito del norte y otros productos de las tres marcas de conservas, María Asuntas Velar, Anchoas Lolín o Conservera La Castreña. Falto el vino, pero he ahí otro elemento de gran potencialidad para la comarca.

Fue interesante asistir a la recreación de una subasta de pescado en la lonja del puerto, aprendiendo cómo funciona y debatiendo sobre la problemática del sector pesquero. La lonja de pescado debería continuer con su función, pero   quizá debería buscar otras maneras de presentar y ofrecer los productos del mar. Atraer al público general destacando la excelencia de productos, la calidad, una mayor cercanía con los ciudadanos y los consumidores, pueden ser algunas posibilidades.

Por último, varias asociaciones locales e Instituciones relacionadas con el mundo náutico, como El Museo Marítimo Ría de Bilbao y el Instituto Español de Oceanografía, también apoyaron el Festival y mostraron su trabajo y actividades.

El mar como fuente de nuevos recursos sostenibles.

La Iglesia de Santa María de la Asunción y el Castillo faro, dos de los emblemas De Castro Urdiales. ©María Calvo.

En lo que concierne a la parte más analítica y profesional, el Festival A la Mar contó con varías conferencias muy interesantes. Una de las conferencias trató sobre la industria transformadora de la pesca. En el Mater Museo se emitió un documental sobre los residuos y nuestras responsabilidades, seguido de un debate. Se realizó una mesa redonda sobre proyectos innovadores y como realizarlos. Finalmente, una experta del Instituto Oceanográfico Español dio una conferencia sobre la biología de la fauna del Cantábrico y la relación con la pesca. Una serie de encuentros muy interesantes, que tendrán continuidad con otras conferencias y charlas con expertos, científicos y emprendedores que tratan de desarrollar nuevas oportunidades económicas y sociales en ese mar tan cercano.

Las conferencias y encuentros no tuvieron tanto éxito siendo, si cabe, la parte más interesante para el desarrollo económico y social. Sin embargo, el Festival continuará a lo largo del año con otros eventos donde expertos en la economía pesquera y marina, emprendedores y profesores, continuarán analizando la problemática del aprovechamiento y la convivencia con el mar. Este tipo de eventos quizá deberían tener una doble vertiente. Una pública de promoción y comunicación, y otra más enfocada en mostrar a los actores económicos las necesidades y las oportunidades de la nueva economía del mar. En el caso del turismo, sería necesario convencer a los actores de las ventajas del turismo de nicho, más rentable, menos masivo y finalmente con menor impacto ambiental e inversión.

Castro Urdiales desde el Master Museoa

Estos apuntes surgen precisamente del debate abierto por el propio Festival A la Mar y que muestran el interés, la necesidad, de su existencia. El proyecto está garantizado hasta el final de la legislatura y sería interesante que tuviera continuidad sin importar el color político del próximo ayuntamiento. La responsabilidad política y ciudadana son muy importantes para apoyar y aprovechar este tipo de eventos. El espacio para el debate y los proyectos se está configurando, ahora es el momento de empezar a concretar y construir. Las instituciones públicas serán actores importantes, pero la iniciativa privada deberá buscar también nuevas soluciones, rentables obviamente, pero siempre responsables, sostenibles ecológica y socialmente, siempre procurando mejorar la calidad de vida del municipio y de sus ciudadanos.

La economía del futuro será una economía especializada. Esa premisa afectara a todos los ámbitos, y en el turismo, la industria y la pesca, la calidad de los servicios, de los productos, la innovación y la capacitación serán los factores que permitan, o no, desarrollarse a ciudades pequeñas y medianas sin perder calidad de vida y población. Castro Urdiales tiene tanto los atractivos como las potencialidades, y se beneficia de un entorno muy interesante. La ciudad posee una población real de más de 100 mil habitantes en verano, y un mercado potencial de más de un millón de habitantes, con el Gran Bilbao y Santander. La cercanía de dos aeropuertos internacionales, dos puertos de pasajeros y cruceros, la existencia de una arteria viaria esencial en el norte de España, la A-8, para comunicar la cornisa cantábrica, Portugal y Francia, la Meseta y Madrid, Barcelona y el Mediterráneo. Castro Urdiales reúne atractivos arquitectónicos y arqueológicos, gastronómicos y naturales, deportivos y culturales.

El mar un marco para disfrutar y proteger. ©María Calvo.

Las potencialidades son tremendas, y sin embargo faltan más hoteles de calidad y alojamientos con encanto y de nicho; faltan empresas de servicios turísticos y deportivos; más empresas de productos gastronómicos que apuesten por la calidad. Faltan sinergias entre las instituciones y empresas de toda la región más allá de las fronteras provinciales o entre CC.AA. El mar siempre ha sido una puerta abierta al mundo, nunca una frontera. El ha sido una ayuda contra el hambre, un espacio de diversión y reflexión, un mundo donde no podemos sobrevivir pero del que sacamos alimento, poesía. El mar, un mundo que ya no hay que conquistar sino que conocer y respetar. Concretar todas estas posibilidades no es nada sencillo, pero contar con ese sustrato es ya un privilegio. Toca ahora pensar, apostar y trabajar, y en esa tarea las instituciones públicas no pueden hacerlo todo. Los ciudadanos deben comenzar a participar y no dejar de hacerlo, porque es evidente que para cambiar las cosas, para conseguir modificar lo que ya existe, hay que empezar a hacer las cosas de otra manera. Para cambiar lo que existe no hay más remedio que empezar a hacerlo, ofreciendo alternativas, buscando la excelencia y evitando los errores ya conocidos. ¡Este es su momento!

Programa del festival A la mar 2018.

Más información en A La Mar Castro-Urdiales.

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