Bucarest, cultura, fiesta y contraste.

Bucarest una ciudad de muchos contrastes, pero siempre positivos. ©Íñigo Pedrueza
Bucarest una ciudad de muchos contrastes, pero siempre positivos. ©Íñigo Pedrueza

Bucarest es una de las puertas de Rumanía. Una puerta urbana y cosmopolita, una puerta de contrastes que mezcla tradición, historia y modernidad. Si llegamos a Rumanía por Brasov, Cluj, Timisoara o Bacau, entraremos a un país algo diferente, un país más rural y más dominado por la naturaleza y la tradición. Pero eso es otro viaje, así que hoy nos preocuparemos sólo de la capital del país balcánico.

Porque Bucarest se está convirtiendo en un nuevo destino de fin de semana, de City Break como dicen en las revistas de moda. Ideal para pasar dos, tres o cuatro días concentrándonos en los atractivos de la capital de Rumanía.

El centro de Bucarest, a píe, sin duda.

Librería, en el centro antiguo de Bucarest
Librería Carturesti, en el centro antiguo de Bucarest

Desde el aeropuerto de Otopeni los autobuses o taxis nos llevarán volando al centro de la ciudad. Es recomendable reservar nuestro alojamiento en la parte central de Bucarest ya que así podremos descubrir todos los rincones a píe. Tal vez sea una premisa extraña, pero personalmente prefiero recorrer las ciudades andando o a lo sumo en autobús. Caminando nos sumergimos en la vida real de la ciudad, nos cruzamos con las personas que viven en ella sin el escudo del taxi o la visita guiada. Paseando nos perdemos y al hacerlo encontramos lugares que a nadie se le hubiera ocurrido recomendar. En autobús podemos avanzar más rápido sin perder la referencia geográfica y podemos imaginar mentalmente una visión continua de la ciudad. El metro vuela por las entrañas de las urbes pero crea en nuestras cabezas pequeños círculos inconexos que impiden comprender la ciudad tal y como es.

Así pues, alojándose en el centro, Bucarest podrá ser vivida y recorrida andando. Un gran cuadrado circunscrito por la Strada Mircea Vulcanescu al norte; la Calea 13 de Septiembre y el Bulevard Unirii al sur; el Boulevard Balcescu Nicolae y Unirii al este, y la avenida Soseaua Panduri al oeste, engloba los principales lugares de interés. Este cuadrado de unos 4 km de lado hace que incluso el Palacio Presidencial de Cotroceni, el monumento más alejado del centro esté al alcance de los buenos andadores.

Edificio de la época socialista que hoy parece un monumento a la ciencia ficción. ©Íñigo Pedrueza
Edificio de la época socialista que hoy parece un monumento a la ciencia ficción. ©Íñigo Pedrueza

Aquí ya tenemos que hablar de otro de los principales encantos de la ciudad, y es la seguridad y tranquilidad de sus calles. A pesar de los prejuicios y clichés que abundan sobre Rumanía, su capital es por ahora tan segura o más que la mayoría de capitales de Europa. Caminar por su calles no es ningún problema y la gente nos ayudará a encontrar lo que busquemos. Además proviniendo de España tendremos un plus, ya que entre los rumanos los españoles son muy bien acogidos. ¡Y a menudo en español! con un acento excelente y cierto orgullo por haber vivido o trabajado en nuestro país. Este cariño debería hacernos cambiar nuestras ideas sobre Rumanía y reflexionar sobre esos injustos tópicos que tanto nos gustan.

Bucarest monumental.

Edificio del Ateneo Rumano, cerca de la Plaza de la revolución. ©Íñigo Pedrueza.
Edificio del Ateneo Rumano, cerca de la Plaza de la revolución. ©Íñigo Pedrueza.

La capital de Rumanía es una ciudad monumental, pero de contrastes. Con esto queremos resaltar que encontraremos edificios de muchos estilos, tamaños y estados de conservación. Con todo las inversiones van creciendo y la ciudad se restaura y mejora con rapidez.

Por un lado unos pocos vestigios del pasado medieval en la zona vieja (Old City/Centrul Vechi), como los restos del Palacio de Vaivoda (Principe) de Vlad Tepes, que dio origen a la novela de Bram Stoker, Drácula; o la iglesia de San Antón.

Manuc Hanul, restaurante y hotel en un edificio histórico del siglo XIX. ©Íñigo Pedrueza.
Manuc Hanul, restaurante y hotel en un edificio histórico del siglo XIX. ©Íñigo Pedrueza.

Destaca el Manul Hanuc, un edificio de madera que se articula en torno a un gran patio. Fue construido en el siglo XIX recordando a los caravanserais de la ruta de la seda, los relais donde las caravanas descansaban tras realizar las etapas de ese recorrido milenario. Usado como hotel y almacén desde 1808, hoy es un lujoso y conocido hotel además de un renombrado restaurante,

En la zona vieja de Bucarest encontraremos casas bajas y solares vacíos que se van rellenando de nuevos edificios que mantienen el estilo de la zona. A destacar la nueva librería Carturesti, situada en un bellísimo edificio restaurado, con un patio central y escalinatas blancas donde además de libros se pueden comprar vinos, artesanía y regalos. Y si no, simplemente tomar un café en un lugar con mucho encanto.

Otro monumento a no perderse es el Pasajul Vilacrosse, dos calles cubiertas por galerías adyacentes a la Calea Victoriei y cuyas vidrieras amarillas y verdes sorprenden. Bajo ellas varios bares y restaurantes llenan de animación la zona. No obstante toda la ciudad vieja es animadísima, repleta de pubs y restaurantes, de los que hablaremos más tarde.

Bóveda de vidrio en el Pasaje Vilacrosse. ©Íñigo Pedrueza.
Bóveda de vidrio en el Pasaje Vilacrosse. ©Íñigo Pedrueza.

La Calea Victoriei.

Esta calle se dirige hacía el norte saliendo de la Ciudad Antigua. A lo largo de esta arteria encontramos palacios y edificios de finales del XIX y principios del XX que hicieron de Bucarest le Petit Paris.

Más contrastes en la calle más glamourosa de Bucarest. ©Íñigo Pedrueza.
Más contrastes en la calle más glamourosa de Bucarest. ©Íñigo Pedrueza.

Algunos han desaparecido, substituidos durante la época comunista por edificios de arquitectura socialista y, después, por contemporáneos y postmodernos cubos de vidrio y acero. La mezcla es cuando menos curiosa y la valoración se la dejamos al visitante. Sin embargo, la mayoría de los antiguos palacios han recobrado su esplendor, abrigándose en las inversiones de las grandes marcas internacionales de ropa, hoteles y tiendas de lujo.

Una vez más el contraste es tremendo, entre los diversos estilos y tipos de edificios: iglesias, palacios modernistas y bloques postmodernos. A diestra y siniestra, nos perderemos entre calles para descubrir más edificios de la belle époque de Bucarest. En toda está zona se concentran las tiendas más lujosas de la capital rumana.

Al final de la Calea Victoriei se encuentra la Plaza de la Revolución donde en 1989 la población se concentró contra el dictador Nicolae Ceacescu. Varios edificios gubernamentales, el Museo de Arte Rumano y hoteles hacen de la plaza otro lugar de contrastes arquitectónicos e históricos. Destaca el Ateneo Rumano, bello edificio de estilo neoclásico.

Plaza de la Revolución, donde se mezcla el terror del pasado y el orgullo de haber hecho caer a un tirano. ©Íñigo Pedrueza.
Plaza de la Revolución, donde se mezcla el terror del pasado y el orgullo de haber hecho caer a un tirano. ©Íñigo Pedrueza.

El Palacio del Pueblo.

Cruzando el pequeño río Dambovita desde la ciudad vieja, ya veremos la mole faraónica del Palacio del Pueblo. Este inmenso edificio que recuerda a las pirámides mesopotámicas fue la última veleidad del Ceaucescu. Tras su ejecución, el nuevo gobierno no tenía claro que hacer con este edificio donde se habían gastado buena arte de los presupuestos del Estado. Tras pensarse en demolerlo y hasta enterrarlo se decidió terminarlo y hacer de él, el Parlamento de Rumanía. Además, dada su inmensidad (315.000 m2), muchas de sus salas y espacios se utilizan como centro de reuniones, conferencias y eventos. La visita es recomendable ya que las habitaciones y salas fueron decoradas con los mejores materiales, dando al conjunto un aspecto curioso que debe hacer reflexionar sobre los peligros de las tiranías, más allá del gigantismo del edificio, hoy ya un monumento.

Desde las inmensas terrazas del Palacio del Pueblo/Parlamento se puede ver toda la ciudad. Impresionante es la gran avenida que se abre hacía el este, el Boulevard Unirii. Al norte dos grandes parques separados por el río, el Parque Izvor y los Jardines Cismigiu, donde la gente de Bucarest aprovecha el buen tiempo para descansar en la hierva o pasear.

Vista de Bucarest desde el Palacio del Pueblo. ©Íñigo Pedrueza
Vista de Bucarest desde el Palacio del Pueblo.
©Íñigo Pedrueza

El Palacio presidencial de Cotroceni.

Para llegar a este monumento, actual residencia del Presidente de Rumanía, pero también museo nacional, se puede coger un autobús, si andar no es lo nuestro. Situado al oeste del centro de Bucarest, el Palacio de Cotroceni fue construido en 1893, como residencia real. Realizado en un estilo ecléctico neoclásico que mezcla un aire neorumano con estancias de estilo escocés, francés, italiano, etc… Fue erigido como residencia del rey Carol I, pasando a usos menos glamurosos durante el periodo comunista, para convertirse en Museo nacional en 1977 y en residencia del Presidente de Rumanía a partir de 1990.

El terremoto de 1977 destruyó gran parte del edifico, restaurado en su integridad después.

Parques y Jardines.

Luces de Pascua en el parque. Vervenas y puestos de comida en un ambiente muy agradable. ©Íñigo Pedrueza.
Luces de Pascua en el parque. Vervenas y puestos de comida en un ambiente muy agradable. ©Íñigo Pedrueza.

Ya hemos citado el Parque de Izvor y el Jardín de Cismigiu, dos de los más céntricos y visitados por rumanos y extranjeros. Pero hay mucho más, en parte debido a que Bucarest se sitúa en una llanura por donde pasan numerosos cursos de agua. Algunos de ellos han sido reconvertidos en lagos semiartificiales donde la población acostumbra a disfrutar del buen tiempo. El más grande (1,1km2) es el Parque Herastrau, situado en la periferia norte de la capital. Con tiempo la visita de su gran estanque, del museo etnográfico, un recorrido en barquita por el lago y después un café en alguno de los bares que lo rodean, puede ser una excelente idea.

Muy cerca se encuentra la plaza Charles de Gaulle y el famoso Arco del triunfo de Bucarest.

Al sur dos parques más (Parque Tineretului y Vacaresti) y otro más al este (Alexandru Ioan Cuza), todos con vegetación, lagos y estanques completan un Bucarest mucho más verde y natural del que muchas veces nos imaginamos.

Todos los parques se animan por la tarde y el fin de semana, así como cuando se celebra alguna fiesta o celebración. En el Parque Cismigiu pudimos disfrutar de una verbena, puestos de comida y dulces típicos y artesanía durante las fiestas de Semana Santa.

Edificio Union, una muestra del modernismo a la rumana.©Íñigo Pedrueza
Edificio Union, una muestra del modernismo a la rumana.©Íñigo Pedrueza

Y al final la fiesta.

Tras un día de visita de museos, de compras y de relax en los parques y lagos de Bucarest, llega la noche. Si tenemos suerte y la primavera se estira veremos caer un sol pleno que anuncia el fin del día. El fin del día y el principio de la noche. Porque muchas veces cuando salimos de España tenemos dificultad para encontrar bares, restaurantes y pubs abiertos por la noche. Bucarest como muchas ciudades del este de Europa, sobre todo en los Balcanes, nos recordarán mucho a las ciudades de España. Al igual que en Budapest, Dubrovnik, Split, Ljubjiana, Zagreb o Belgrado, la fiesta es inherente a la noche de Bucarest.

Fiesta en la Shoteria de la ciudad vieja. ¡Muchas gracias a los dueños! ©Alin Popescu.
Fiesta en la Shoteria de la ciudad vieja. ¡Muchas gracias a los dueños! ©Alin Popescu.

Todo el centro, la ciudad vieja se anima con innumerables bares y pubs donde tomar algo tras cenar en alguno de los muchísimos restaurantes que también encontrarnos en la zona y en los barrios adyacentes. Bucarest se anima, y se anima de una forma curiosamente tranquila. Con eso quiero decir que la tranquilidad prima y que no observa ningún tipo de inseguridad o riesgo. La ciudad es tranquila y, excepto los excesos propios a la bebida, no hay nada de lo que preocuparse. Por todo ello reservar nuestro hotel en el centro es una gran idea, así, cuando la fiesta se termine, generalmente muy tarde, no tendremos más que caminar un poco para encontrar el reconforto de nuestra cama, descansar y recuperarnos para nuestro siguiente día en Bucarest.

Enjoy Bucharest!!

Guía práctica de Bucarest.

Cómo llegar.
Desde España hay vuelos baratos de varias compañías. Desde Barcelona se tardan 3 horas, un poco más desde Málaga y Madrid. Las principales capitales de Europa tienen buenas conexiones a precios muy reducidos. Hay que aprovecharse.

Dónde dormir.

Quesos de la región de Cluj en un mercado. ©Íñigo Pedrueza
Quesos de la región de Cluj en un mercado. ©Íñigo Pedrueza

Como ya hemos dicho recomendamos el centro, por su cercanía a todo. Los precios variados pero en primavera un cinco estrellas puede costar 100€ la noche y de ahí hacía abajo. Bucarest es hoy por hoy bastante barata.
Reserve hoteles en Bucarest.

Dónde comer, beber, salir de fiesta.
Todo el centro, la ciudad antigua, está repleto de lugares de diverso tipo donde comer y beber unas cervezas. Los restaurantes son variados y los precios bastante asequibles. Una vez más Bucarest es un destino económico.

Para más información rellenen el formulario que les dejamos abajo y les ayudaremos a disfrutar de su estancia en Bucarest.

Y para más información sobre Rumanía visiten nuestra guía de Rumania.

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    3 comentarios de “Bucarest, cultura, fiesta y contraste.

    1. Muy interesante. Tengo idea de visitar Rumania en Febrero o Marzo. Siempre viene bien ir recogiendo informacion del pais. Gracias

    2. Pingback: Lausanne, mucho más que una capital Olímpica en Suiza -

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