Lugares extraordinarios en la Provenza II. El Sendero de los Ocres de Roussillon

Acompáñenos a descubrir una joya provenzal: el sendero de los Ocres de Roussillon

En la Provenza, entre el Luberon y los Montes de Vaucluse, entre campos de lavanda, se encuentra el pueblo de ocre de Roussillon, clasificado como entre los más bellos de Francia (Les plus beaux villages de la France) porque su belleza no se semeja a ninguna otra. Su singularidad mineral se traduce en una sorprendente paleta de colores fulgurantes, y esto se debe a que está en el corazón de uno de los yacimientos de ocre más importantes del mundo.

Llegamos buscando esta joya provenzal, pero sobre todo el Sendero de los Ocres de Roussillon, un mundo mágico de color donde oímos decir hay una “Calzada de los Gigantes”, “Chimeneas de Hadas”y esculturas grandiosas que parece esculpió la mano del hombre con ayuda del agua y el viento.

Este sitio natural recuerda al Colorado Provenzal, en Rustrel, del que habíamos hablando en un artículo anterior. Otro sitio grandioso de colores ocres luminosos. Acompáñenos a descubrir Roussillon y el Sendero de los Ocres, un paraje singular que les dejará sin palabras.

El resplandor ocre del pueblo de Roussillon

Roussillon resplandece a lo lejos esta cálida primavera provenzal bajo una luz ocre

Roussillon resplandece a lo lejos esta cálida primavera provenzal bajo una luz ocre. No sabemos si es el sol que se refleja en sus casas, creando tonalidades diferentes de naranjas y amarillos. O quizás es que estás están hechas del ocre de las canteras de la región. Debe de ser eso, porque a medida que nos aproximamos al pueblo de Roussillon, una paleta de pintura se muestra ante nuestra mirada atónita. Múltiples combinaciones de óxidos se transforman en infinitos colores, convirtiendo el paisaje y el pueblo en un lugar mágico.

Antes de adentrarnos en el célebre Sendero de los Ocres de Roussillon, nos perdemos en las callejuelas de este pueblo provenzal que nos invitan a buscar los matices de ocre del que están hechas. El paseo es pausado por las calles estrechas y las escaleras pintorescas, parándonos en las fachadas rojizas, los callejones anaranjados, los trampantojos,…

En la Plaza del Ayuntamiento contemplamos las bellas casas del siglo XVIII. Es la plaza principal de Roussillon, donde se celebran las ferias, y está llena de cafés, de restaurantes y de ambiente. Más tarde nos pararemos, pero ahora continuamos explorando el pueblo. Continuamos por las calles sombrías donde ya no se oye el gentío. La Place de l’Abbé-Avon, y la antigua puerta del recinto amurallado con la torre anexa a la Iglesia Saint Michel del siglo XI. Esta puerta estaba en el interior de las fortificaciones, frente al castillo y fue transformada en campanario de la iglesia en el siglo XIX. Su situación es privilegiada, al borde de un acantilado, es un mirador con magnífica vistas panorámicas del valle y del Mont Ventoux, que se ve a lo lejos.

En el pueblo de Roussillon, las casas están hechas de ocres

Después, nuestro paseo nos lleva a otras plazas: Place du Pasquier, Place de la Poste, Place de la Forge, quizás el antiguo patio del castillo en el que quedan todavía algunos restos de éste.

Las fachadas del pueblo de Roussillon son simples, de una belleza natural que nos desarma. El ocre está por todas partes, en los muros de las casas revestidas de forma tradicional. Es un precioso pigmento extraido tras el lavado de las arenas de la zona, que paso a formar parte de la industria del Luberon a fines del siglo XVIII, fuente de riqueza para el pueblo.

Visita conjunta: Conservatorio de los Ocres, Minas de Broux y Colorado Provenzal

El fascinante sendero de los Ocres de Roussillon

En Roussillon también puede visitarse el Conservatorio de los Ocres y del Color, situado a las fueras del pueblo, en la antigua fábrica Mathieu. Una forma de conocer las etapas del tratamiento del ocre, desde que se extrae hasta la fábrica de tintes. Y a 6 kilómetros de Roussillon está el pueblo de Gargas, donde se pueden visitar las antiguas Minas de Bruoux de extracción de ocre. 650 metros de galerías que pueden alcanzar 15 metros de alto a lo largo de una red subterránea de más de 40 kilómetros. Un lugar que parece fascinante, por las fotografías que hemos visto, aunque no lo hemos podido visitar. En ambos lugares, el Conservatorio de los Ocres y las Minas de Bruoux el visitante puede hacerse una idea de cómo se extraía el mineral, de las técnicas, de la historia, y el increíble patrimonio que quedó tras un siglo de explotación de los ocres.

Una visita conjunta de estos lugares, del Sendero de los Ocres de Roussillon y del Colorado Provenzal es ideal para hacerse una idea de esta extraordinaria riqueza mineral. El Giróscopo Viajero sí pudo estar en el Colorado Provenzal, en Rustrel, un extraordinario lugar lleno de senderos con sitios grandiosos de colores múltiples. Visitándolo, uno se da cuenta de la importante actividad industrial que tuvo lugar allí en los siglos XIX y XX.

Ruta por el Sendero de los Ocres de Roussillon

El acantilado para bajar a los Ocres de Roussillon

Tras la visita al pueblo, iniciamos el recorrido por el Sendero de los Ocres de Roussillon, un paisaje mineral espectacular que podemos contemplar ya desde el acantilado que hay en el pueblo, dejándonos asombrados desde el primer momento.

Hay dos recorridos, uno más corto de una media hora y otro más largo de aproximadamente una hora. Ya está atardeciendo y no disponemos de demasiado tiempo hasta el cierre del sitio. Aún así, optamos por el más largo. Después sabremos que una vez entras en el Senderos de los Ocres de Roussilon, es muy difícil salir. Es como un laberinto de color en el que el tiempo se detiene y el visitante se convierte en un explorador que se para sin cesar a contemplar la belleza esculpida por el hombre y el tiempo.

Colores centelleantes de los Ocres de Roussillon en este atardecer provenzal

Pero la desventaja se vuelve ventaja precisamente porque el atardecer hace que los colores de los ocres de Roussillon se intensifiquen. Ya podemos apreciarlo al descender por unas escaleras que nos conducen a esta maravilla mineral. El sol plantea un juego de luces y sombras con los ocres amarillos, naranjas, rojos que nos impresiona desde el primer momento. Iniciamos la ruta sin saber a donde mirar porque cada rincón es una imagen fascinante. Las formas de los ocres son diversas, son como un mini Cañón del Colorado, como un Colorado Provenzal, casi idéntico al que vimos en Rustrel, un pueblo del Luberon cercano, que también nos ofreció una ruta impresionante entre ocres.

Llegamos a un pequeño mirador donde se concentra un pequeño número de visitantes que disfrutan del panorama de los ocres. Nos quedamos un buen rato contemplándolos. En las paredes del mineral se pueden apreciar las diferentes capas superpuestas y en algunas los amarillos se cuelan entre los rojizos para crear nuevos colores anaranjados. Las combinaciones de colores intensifican la belleza del lugar.

La belleza centelleante de los ocres de Roussillon

Pasamos a través de un puente metálico a otra zona donde las formas cambian. Ahora estamos ante unas enormes chimeneas abruptas que sobresalen entre pinos que ni se sabe cómo pudieron nacer ahí, en medio de estos minerales. El contraste es intenso entre el verde de los árboles y el rojo de los ocres.

Continuamos la ruta por los ocres de Roussillon cautivados por este laberinto de color en el que quisiéramos estar perdidos sin tiempo en esta larga tarde de verano. Los visitantes también se encuentran a gusto recorriendo este lugar extraordinario, a pesar de que todavía las temperaturas son intensas mientras atardece en este rincón de la Provenza.

El puente metálico

Alcanzamos un punto de vista más alto desde el que podemos ver el puente por el que pasamos anteriormente y el conjunto de los ocres de Roussillon, que parece que surgió de las entrañas de la tierra. Sus colores centellean en medio de una corona de pinos. Atrás se percibe el valle del Luberon.

Los visitantes comienzan a retirarse, ya que se acerca la hora de cierre del lugar. Nosotros esperamos a última hora, disfrutando de los efectos de luces y sombras que crea ahora el atardecer en los ocres. Es la mejor hora para contemplarlos y cuesta dejar este paisaje. Nos abandonamos todavía un poco más en este mar de color que estimula nuestros sentidos.

Poco después, ya en la plaza principal del pueblo de Roussillon, disfrutando del ambiente de terrazas de verano, tenemos todavía en nuestra retina las imágenes centelleantes de los ocres de Roussillon, que asociaremos ya para siempre, junto con los campos de lavanda, a la belleza de la Provenza.

La belleza de los Ocres de Roussillon

Informaciones prácticas

Cómo llegar a Roussillon y el Sendero de los Ocres

El pueblo de Roussillon se encuentra a tan solo 53 minutos de Aviñón por la carretera D900, a 1h20 de Marsella por la autopista A7 y a 1h13 de Aix-en-Provence por la misma autopista. Es uno de los pueblos del Luberon y está muy cerca de los célebres pueblos provenzales de Gordes, Rustres o L’Ile-sur-la-Sorgue.

El Sendero de los Ocres de Roussillon está en el mismo pueblo, donde hay un aparcamiento de pago.

Aprovechen la visita a los Ocres para visitar otros pueblos del Luberon en la época en la que los campos de lavanda están en flor de mediados de junio a mediados de julio, y la visita será más extraordinaria si cabe.

Fascinados por el paisaje inédito de los Ocres del Roussillon

Más información sobre La Provenza

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Mapa de Roussillon y del Sendero de los Ocres

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