El tiempo parece detenido en el territorio del Linas, la zona de la isla de Cerdeña más desconocida e igualmente impresionante. Aquellos que regresamos a Cerdeña después del primer flechazo, sabemos que, con cada paso, son tantos los pequeños paraísos que resulta imprescindible revisitarla para absorber su densa sustancia de cultura, tradiciones, paisajes y puertas abiertas con las que los sardos nos reciben.

En un primer bocado del Terralbese desvelamos Arborea, Marrubiu, San Nicolò D’Arcidano, Terralba, y Uras – en provincia de Oristano-, cinco de los nueve pueblos que se han unido para atraer a los viajeros a sus dominios de la llanura del Campidano, la Costa Verde y el macizo del Monte Linas.
Ahora es el turno de prolongar el placer del Dolce far niente -o mejor dicho del Dolce far molto– con los pueblos del Linas: Arbus, Gonnosfanadiga, Guspini y Villacidro.

TERRITORIO DEL LINAS
La historia de la región de Linas combina algunas de las formaciones geológicas más antiguas de Europa con una rica historia humana, particularmente vinculada a la arqueología pre-nurágica y la industria minera.

La presencia humana en la zona de Linas se remonta al Neolítico. Las comunidades primitivas se sintieron atraídas por los abundantes recursos hídricos, las zonas de caza y la proximidad a los depósitos de obsidiana. Pero para llegar a uno de los momentos clave de la historia moderna de Linas tenemos que avanzar hasta época reciente.
La explotación de los yacimientos comenzó con los fenicios y los romanos, pero alcanzó su apogeo entre la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX. Hoy en día, yacimientos históricos abandonados, como la antigua mina en el Parque Perd’e Pibera en Gonnosfanadiga, son monumentos al aire libre que dan testimonio del arduo trabajo de los mineros sardos.
ARBUS
Los dominios de Arbus son tan extensos que es una de las poblaciones más grandes de Cerdeña o incluso de Italia. Para empezar su litoral -denominado Costa Verde– abarca 47 kilómetros, de Capo Frasca hasta Capo Pecora, con Torre dei Corsari, las dunas de Piscinas o Scivu como lugares de playa y hermosos escorzos paisajísticos.

El verde es tan intenso que parece una exagerada saturación cromática, con matorral mediterráneo y bosques en los que el viento maestral encorva el lomo de los troncos hasta hacerlos casi rendir de rodillas hasta el suelo.
Qué ver y hacer en Arbus
En el centro histórico de Arbus destacan dos espacios culturales en los que viviremos de cerca las tradiciones sardas. Por un lado el Museo del Coltello Sardo e coltelleria l’Arburesa, con una de las colecciones más ricas de cuchillos y navajas confeccionadas con todo lujo de detalles. La cuchillo más pesado del mundo, dentro del Libro Guinness de los récords, fue forjado por Paolo Pusceddu, con 4.85 metros de largo y 295 kg de peso.

Paolo nos enseña su impresionante colección, con navajas sardas de todo tipo, compuesta de tesoros pretendidos de los que su creador no ha querido desprenderse. Impresionan los típicos cuchillos de hoja curva, los arresoias, tan útiles para diferentes usos, desde cortar queso a cortar cuerdas o tallar.
Muy cerca está el Museo Antonio Corda Arti e Mestieri Antichi della Sardegna, un espacio de carácter antropológico, con cientos de piezas de diferentes oficios tradicionales, desde la agricultura, la confección, la minería o la producción de herramientas y enseres. El mismo Antonio Corda nos hace el honor de discurrir por las salas llenas de objetos que ha ido recolectando en décadas de búsqueda y compra de su colección privada.

Cuesta hacerse cargo del trabajo que ha llevado a cabo sin ayuda institucional, poniendo de relieve las tradiciones locales y un modo de vida que va lentamente desapareciendo con el vértigo de los tiempos modernos.

Dónde comer y dormir en Arbus
No estamos lejos de la costa en Arbus y eso se nota cuando hablamos de comer. Ittiturismo Tyche, uno de los nuevos lugares más interesantes en el panorama gastronómico del territorio del Linas. El restaurante se especializa en pescado y marisco, con una selección de vinos locales sensacional, destacando el Vermentino.

Matteo, el Chef de Ittiturismo Tyche prepara son gran sazón el muggine, los salmonete con alcachofa, la sepia con crema de calabacín y maracuyá, o el pez espada. Todo rematado con dulces sardos artesanales.
El Hotel Meridiana en Arbus es un alojamiento cómodo que tiene el aliciente de disponer de un restaurante familiar perfecto para probar la gastronomía regional de calidad y precios razonables.
Entre su menú podemos encontrar platos como malloreddus, cordero asado, queso pecorino y postres locales; sin olvidar sus pizzas.
Costa Verde
Torre dei Corsari alberga una excelente playa con la fortificación de vigilancia aragonesa presidiendo un promontorio. Pequeñas calas se alternan con los arenales ofreciendo muchas posibilidades para el relax y las actividades náuticas, con recorridos en barco o submarinismo.

Como opción excelente de alojamiento en esta zona de costa, destaca el Zeeva Hotel & Resort, un balcón frente al mar, con un ambiente acogedor y la opción de spa y terapia wellness.

Desde esta población la carretera discurre junto a la costa, con puntos panorámicos que la hacen ideal para itinerarios en bicicleta, alcanzando Portu Maga y extendiendo la ruta hasta la playa de Piscinas. Precisamente hasta allí llegamos alternando las bicis y un recorrido en quad fascinante de la mano de Alma Escursioni.
Gracias a su equipo de guías de quads formado por Manola , Alberto y Leonardo conocemos la historia de las minas, nos muestran lugares relacionados con el trabajo en los lavaderos de mineral, y descubrimos un paisaje con cambios abruptos de orografía y ecosistema.
Las excursiones en bicicleta eléctrica van de la mano de Salis eBike y Antonello Pintus , un apasionado del down hill y guía certificado de ciclismo de montaña.

Dunas di Piscinas
Después del profundo manto verde -formado por especies de enebro fenicio, lentisco, mirto y romero- que tapa por igual montañas, pequeños valles y que besa el mar, parece impensable que de forma súbita un mar de dunas suponga un cambio drástico de paisaje. Estamos en Piscinas, cuyas titánicas montañas de dunas móviles son fruto de la fantasía de la erosión del mar y el viento maestral del noroeste.
El Dios Eolo se prodiga con su bufido en la coste oeste de Cerdeña, y aquí, además de arrodillar hasta besar el suelo a los árboles, ha esculpido las dunas de arena más altas de Europa. Las hay de hasta 60 metros de altura, convertidas en pequeñas colinas coronadas por vegetación que se agarra con sus raíces mostrando una resiliencia excepcional, pero el capricho del viento hace que cada año la morfología pueda alterar ese «urbanismo natural», dando lugar a nuevos rascacielos de arena que se extienden hacia el interior, ahogando en ocasiones a los enebros que miran al cielo como única opción de respirar.
En este ecosistema peculiar lo mismo conviven el ciervo sardo, saltando por la arena y ocultándose en los bosques; que las tortugas marinas que acuden al arenal a depositar sus huevos.
Llegar a la playa de las dunas de Piscinas requiere sumergirse en los ritmos lentos de la Cerdeña más tranquila. La carretera no está asfaltada y no es apta para todos los vehículos, pero la recompensa merece la pena.
A su gran tamaño y aguas límpidas y turquesas hay que sumar que es una de las playas naturistas más grandes de Europa. La agresión urbanística no ha alcanzado este espacio protegido y en Piscinas solo hay un camping y un Hotel cinco estrellas para dormir. Sin embargo son muchos los que optan por venir en autocaravanas y quedarse unos días de absoluto relax.
Entre la arena se distinguen aún, los restos del pasado minero, con raíles que acababan en la playa, donde las vagonetas transportaban el mineral de Ingurtosu y Montevecchio.
La Cerdeña minera
Dentro del conjunto del Parque Geominero de Cerdeña, los antiguos centros de extracción de Montevecchio e Ingurtosu nos revelan una parte de la historia contemporánea en la que fueron dos de las minas más productivas de Italia.

Montevecchio pertenece a las dos administraciones municipales: Guspini y Arbus, mientras Ingurtosu entra dentro del término del municipio de Arbus. En ambas se extraían galena (plomo y plata) y blenda de zinc, siendo dos centros mineros de gran importancia en Cerdeña.

Los restos de explotación, con edificios de administración, antiguas viviendas, lavaderos de mineral como Brassey, galerías de minas, raíles con vagones que llegaban hasta la playa de Piscinas, y estructuras de transformación, son vestigios que podemos conocer en un recorrido turístico que nos muestra que ese pasado cercano sigue muy vivo entre sus gentes.

Aún hoy antiguos trabajadores nos cuentan sus vivencias, la dura vida de los mineros y sus familias, y el fin de un ciclo de dependencia económica que el turismo trata de reivindicar.
En coche, bicicleta, caminando por el itinerario minero de Santa Bárbara o como nosotros en Quad, podemos alcanzar el pueblo minero abandonado de Ingurtosu, construido por la sociedad francesa Pertusola, propietaria de las minas en aquella época.

Las casas, la iglesia y el edificio de la Dirección se hallan inmersos en el matorral mediterráneo y el pinar. Un camino desciende entre minas, edificios abandonados y enormes escombreras hasta las ruinas de Naracauli, donde, en el período de posguerra, se explotó una cantera. En aquel tiempo, un tren Decauville transportaba el material extraído hasta el mar para ser cargado en barcos.
La carretera sigue desde Ingurtosu hacia Montevecchio donde encontramos en lo alto la antigua colonia obrera, con el Palacio de la dirección Minera -obra del empresario Giovanni Antonio Sanna entre 1869 y 1878- presidiendo el conjunto. En su interior el lujo de la época contrasta con las condiciones de vida de los mineros. Muebles, cuadros, vajillas y una decoración burguesa, estaban restringidos a la familia del propietario de la mina.

A unos kilómetros se encuentra el acceso a la mina de Piccalinna, abierto a los visitantes e ideal para la organización de eventos privados. Además de recorrer alguna de sus galerías subterráneas, podemos alquilar bicicletas para recorrer todo el conjunto en el que los gigantescos sistema de transporte y procesamiento dan una idea del volumen de mineral extraído.

Birrificio 4 Mori
Dentro del antiguo edificio de generación de electricidad del complejo minero de Montevecchio, el proyecto cervecero del Birrificio 4 Mori calma la sed de visitantes a la mina, peregrinos que discurren por el itinerario de Santa Bárbara, y viajeros que discurren por esta zona. Después de descubrir las instalaciones donde elaboran estilos cerveceros de tradición alemana, podremos degustar sus cervezas con alusiones de pozos de Montevecchio, abiertos hoy con el trago de excelentes birras.

GONNOSFANÀDIGA
La primera vez que uno escucha el nombre de Gonnosfanàdiga, la certeza de que será complicado repetirlo es casi absoluta. Sin embargo, ‘Gonnos‘ -como a veces se la conoce, enseguida nos desvela por qué el turismo debe mirar hacia los pequeños mundos interiores en los que el valor de lo auténtico nos reconcilia con el mundo.

La protección natural de algunos picos del monte Linas, sirve de refugio de encinas, alcornoques, tejos y matorral mediterráneo en el Parco Comunale Perd’e Pibera, otrora explotación minera.
Ni los santos a los que guardan devoción en las fiestas patronales pudieron salvar a sus ciudadanos del salvaje bombardeo que sufrieron el 17 de febrero de 1943. En plena Segunda Guerra Mundial, el ejercito de los Estados Unidos lanzó más de 600 bombas sobre una población sin objetivos estratégicos ya que el único que podría haberse considerado era el aeródromo de Villacidro.

En relación con el número de habitantes, la cifra de civiles fallecidos en Gonnosfanadiga, 96 personas en total, fue una de las más altas de toda la guerra aérea sobre Italia. Las víctimas del bombardeo fueron principalmente mujeres, ancianos y niños. Muchas mujeres fueron alcanzadas mientras lavaban ropa a orillas del río Piras. Para más saña, algunas víctimas fueron abatidas por las ametralladoras de los aviones de combate.
Qué ver y hacer en Gonnosfanàdiga
La larga avenida de Via Porru Bonelli permite ver en perspectiva la Gonnosfanadiga la escalinata que asciende hasta el punto panorámico Colle San Simeone. El oratorio dedicado a la Virgen María de Lourdes funge como balcón para divisar el territorio.

Desde allí un agradable sendero nos conduce hacia la iglesia campestre de Santa Severa (siglo X,) erigida sobre una necrópolis romana con orígenes en los siglos IV-V y remozada en el XVIII con el aspecto actual.

También a las afueras encontramos dos yacimientos arqueológicos relacionados con la época nurágica, Sa Grutta de Santu Giuanni, Tomba dei Giganti «San Cosimo» y el Tempio a Megaron (en la pedanía de Spadula), que demuestran que el territorio funcionaba como un punto de conexión entre la costa y el interior.

Molino de Harinas Fadiori
Históricamente la Cerdeña fue un gigantesco granero en el que el trigo se cultivaba con gran éxito. El desarrollo agrícola buscó la eficiencia productiva, a menudo obviando especies locales variadas. Gianfranco Usai rema desde hace tiempo contra la homogeneidad impuesta por la gran industria, recuperando el grano que se cultiva hace una centuria.

Al frente de Harinas Fadiori, él y su familia abogan por el consumo de cercanía, sin eslóganes superficiales de slow food, reclamando solo ser conscientes del drama de romper los eslabones de la biodiversidad agrícola. Se puede conocer de primera mano su empeño, visitando su molino, y contribuir comprando cualquiera de sus harinas o las pastas elaboradas a partir de ellas.
Panificio Porta dal 1918
Cerdeña, famosa por su producción artesanal de pan basada en el uso de una masa madre centenaria, y en Gonnosfanadiga encontramos un ejemplo de ello.
Cuando una saga familiar supera los cien años como el caso de Panificio Porta, es garantía de que algo se está haciendo bien. Resulta aún más patente cuando no te esperas que hayan sido tan convincentes con su estrategia de marketing, como para que muchas empresas de otras ciudades de Cerdeña, acudan aquí para hacer catas, talleres y actividades de teambuilding.

Fundada por Chiara Porta, la panadería está dirigida hoy por la cuarta generación de la familia y ha crecido hasta contar con cerca de diez puntos de venta en toda la isla, incluyendo Cagliari.
Entre sus especialidades de pan tradicional sardo destaca la elaboración manual del Coccoi (decorado como una verdadera obra de arte), del Civraxiu y del pan con Gerdas. Nosotros asistimos al «proceso artístico» de elaboración y podemos recomendarlo como una actividad diferente de una isla cuyas sorpresas no se acaban nunca.

Siendo una población con alma panadera, una de las fiestas está claramente ligada a sus panes tradicionales, allá por el mes de octubre, con espectáculos tradicionales y la participación de productores agroalimentarios para degustar y comprarlos.
Dónde comer y dormir en Gonnosfanàdiga
Danele y Carla son los propietarios de un tesoro gastronómico en Gonnosfanadiga. Su restaurante l’Ulivo parte de la premisa de una cocina de autor basada en productos locales y de estación.
El menú cambia con frecuencia, lo que invita a descubrir nuevos sabores bien regados de los vinos locales. Lo mismo ecuentras un carpaccio di Manzo frollato, que prosciutto doi tonno della casa, fregula ai cinque cereali con ragú de oveja
Gallina rellena «su preimentu», y siempre dejando un hueco para la Seada de postre. El ambiente es relajado, tranquilo y alejado del típico bullicio turístico.
GUSPINI
En un valle verde a los pies de las montañas de Monte Santa Margherita y Su Montixeddu, Guspini se presenta como un pueblo acogedor, con un pasado que nos varios milenios como atestiguan los yacimientos nurágicos, paisajes sorprendentes y tradiciones que resisten el paso del tiempo.
A lo largo de la ruta urbana, podrá adentrarse en la historia en MonteTempo, una antigua colina granera, y visitar el molino de Garau, la antigua Mascalcia, la iglesia parroquial de San Nicolò di Mira (siglo XVII), una perfecta fusión de elementos góticos tardíos y renacentistas, y la iglesia románica de Santa Maria di Malta (siglo XII), posteriormente ampliada en estilo gótico-aragonés.
Qué ver en Guspini
Nuestro recorrido comienza en el corazón del pueblo, a lo largo de Via Eleonora d’Arborea, una de las arterias históricas de Guspini. Aquí se alza el antiguo molino, ahora restaurado y transformado en un espacio para eventos culturales y celebraciones locales. Es un testimonio vivo de cómo el pasado puede realzarse y ponerse al servicio de la comunidad.
A pocos pasos se encuentra la Mitza de Santa María, un manantial natural que proporciona agua fresca y pura. Las Mitzas siempre han desempeñado un papel crucial en la vida del pueblo: no solo como fuentes de agua, sino también como lugares simbólicos, protagonistas de costumbres tradicionales e, incluso, en ocasiones, de fiestas religiosas vinculadas al culto del agua y la fertilidad.
Siguiendo el camino, se llega a la Iglesia de Santa María de Malta, uno de los lugares más antiguos y fascinantes de todo el pueblo. Sus orígenes se remontan a la Edad Media y su fundación se atribuye a los Caballeros de la Orden de Malta. Ubicada en un cruce tranquilo, la iglesia está enmarcada por una pequeña plaza que invita a detenerse, sentarse y respirar la atmósfera de tiempos pasados.
Dominando el centro del pueblo, la majestuosa Iglesia de San Nicolò se alza imponente, con su fachada imponente, su rosetón esculpido y su elegante estilo gótico catalán. Este edificio representa un verdadero hito, tanto espiritual como urbano. No solo por su grandeza arquitectónica, sino también por la plaza que la rodea, antaño sede del bullicioso mercado del pueblo. Aún hoy, ocultas bajo el pavimento, se encuentran las puertas de los antiguos mercados, testimonio de un importante pasado comercial.
Entre las tranquilas callejuelas, se encuentra la Casa del Minero, un edificio que encarna el espíritu obrero de Guspini. Fue la sede administrativa de las Minas de Montevecchio, el motor de la economía local entre los siglos XIX y XX. Hoy, narra historias de esfuerzo y esperanza, de hombres que llegaron de toda Cerdeña para trabajar en las profundidades de la tierra.
Basaltos columnares de Cuccur’e Zeppara
Entre las sorpresas geológicas más fascinantes de la zona se encuentran los basaltos columnares de Cuccur’e Zeppara, formaciones verticales de lava. Su origen se remonta al Plioceno, cuando erupciones volcánicas solidificaron espectacularmente el magma.
VILLACIDRO
Llegamos a Villacidro, pueblo donde la historia y las leyendas se mezclan, donde la poesía y la literatura evocan un paisaje descrito por el gran escritor Giuseppe Dessì, y don el paso de la vida se concibe acorde al flujo de una naturaleza que es protagonista del paisaje en las faldas del Monte Linas.
Las cogas (o is cogas en plural) son personajes pertenecientes al folclore y la tradición popular de la isla de Cerdeña. En las leyendas sardas, se las describe como criaturas misteriosas y peligrosas que se sitúan a medio camino entre una bruja clásica y un vampiro.

Se creía que una mujer podía nacer siendo una coga, destino que afectaba especialmente a las séptimas hijas nacidas de forma consecutiva en una familia. Poseían la capacidad de cambiar de forma para convertirse en animales como gatos, perros o insectos, aunque su representación más común era la de una anciana.
Se les acusaba tradicionalmente de dañar a los recién nacidos en sus cunas y de ser las responsables directas de propagar plagas y enfermedades. En realidad, ese mito esconde la necesidad de culpar a las mujeres del control del conocimiento, ya sea de remedios para curar enfermedades a base de plantas medicinales (en esta zona abundan la camomila, la belladona y la caléndula), o de cualquier expresión de poder e independencia.
Qué ver en Villacidro
Tanto el centro histórico como los alrededores de Villacidro invitan a conocerlo. Podemos comenzar en la Iglesia de Santa Bárbara, junto con la Iglesia de las Almas Purificadas y el Oratorio de Nuestra Señora del Rosario, que forman una tríada de iglesias que dominan la plaza principal del pueblo.

Es la iglesia más antigua de Villacidro (siglo XIII), fue construida en estilo gótico-aragonés sobre una iglesia románica anterior. Aunque renovada posteriormente la parroquia ha mantenido su papel como iglesia principal y continúa siendo un preciado punto de encuentro y referencia para quienes visitan Villacidro.
Con tiempo merece la pena visitar el Museo Arqueológico de Villa Leni, antiguo almacén del trigo (Banco del Grano), cerca del ayuntamiento de Villacidro, y frente a la pequeña plaza del XX Settembre.

Otro espacio cultural destacado es el MAGMMA, el Museo Marchionni de Artes Gráficas Mediterráneas, con secciones dedicadas a la Escuela de Urbino, los grandes dibujos del siglo XX y las grandes escuelas mediterráneas. Se enclava en el Palacio Arzobispal, antigua residencia de los marqueses Brondo entre 1594 y 1694.
Para los recorridos guiados con un enfoque en la cultura y patrimonio, Pia Barbara de Villacitra, os llevará a cabo una ruta muy interesante para comprender la importancia de Villacidro.
Lavadero público
El antiguo lavadero público impresiona por su ejemplo de estilo liberty (modernista) en un pueblo a priori ajeno a una ostentación arquitectónica de este género.

Se construyó en 1893 en el antiguo barrio conocido como «Frontera de sa Mitza», según un diseño del ingeniero Enrico Pani. Formaba parte de un proyecto mucho más amplio que abarcaba toda la plaza circundante. De hecho, el matadero municipal se construyó durante el mismo periodo y fue demolido a principios de la década de 1960.

El monumento de estilo modernista se construyó en hierro fundido y hierro en el pabellón, mientras que la traquita negra de Serrenti se utilizó para las tinas y la fachada, embellecida con esculturas de mármol.
Sa Domu de is Cogas (La Casa de las Brujas)
Una antigua residencia convertida en casa-museo donde se recrea la historia de estas leyendas, sus amuletos y ungüentos.
Casa Dessí
Giuseppe Dessì fue un escritor, dramaturgo y pintor italiano. Vivió en Villacidro y al final de su vida se trasladó a Roma. Con Paese d’ombre ganó el prestigioso premio Strega en 1972. En Villacidro está su fundación, en el edificio Casa Dessì, donde podemos profundizar en este admirador de Emilio Lussu, antifascista, pacifista y miembro del Partido Comunista Italiano, cuya descripción del paisaje del territorio es imprescindible para entender el Linas.
Balanotti, el arte de los productos locales
En Villacidro son muy apreciados sus cítricos, los melocotones y las cerezas que se dan prodigiosamente en abundancia. Balanotti recuerda a esos comercios ya casi extintos, a los que la gente acudía a comprar casi cualquier cosa, pero sobre todo verduras y frutas de los productores locales.

Valeria, su propietaria, nos prepara sus panadine vegetales, de carne y pescado, herencia histórica introducida por los españoles en la isla. No faltan sabrosas frutas, polpette di verdura (albóndigas), aceites y mermeladas que convierten a este rincón de Villacidro en un «museo» vivo en el que el trajín de gente que viene a comprar y saluda como si nos conocieran de toda la vida, nos saca una sonrisa instantánea.
Murgia
Sin duda, una de las visitas a tener en cuenta en Villacidro es la de la fábrica de licores Murgia. Vinculada a la tradición de la producción de aguardiente, Murgia es el orgullo de la industria de Villacidro.
Antiguamente, la producción de aguardiente contaba con la participación de muchos habitantes de Villacidro, quienes elaboraban aguardiente casero y lo exportaban al resto de Cerdeña.

El químico y farmacéutico Gennaro Murgia fundó una gran fábrica cerca del río Fluminera en 1886: una destilería de vapor continua donde construyó enormes depósitos subterráneos para almacenar los lotes de vino que compraba por toda Cerdeña, y comenzó a producir alcohol destilado.
En tan solo unos años, la destilería lanzó el nombre «Villacidro» y sus productos por toda Italia; no solo el aguardiente tradicional de la ciudad, sino también todos los licores elaborados con el amplio conocimiento herbario del propietario: Villacidro Giallo e Bianco (Villacidro amarillo y blanco), Amaro Sardo (licor amargo sardo), Mandarino (licor de mandarina), Alkermes (un licor dulce que se usa a menudo en pasteles), Cedro (sidra), Menta (licor de menta), Crema Cacao (licor de crema de chocolate), Crema Caffè (licor de crema de café), etc.

Su receta más famosa, el Villacidro Giallo, es un secreto transmitido de generación en generación entre los miembros de la familia Murgia, quienes hasta el día de hoy son los únicos que dirigen la destilería. Aún hoy, la fábrica sigue produciendo “il Villacidro Giallo y Bianco”, l’Amaro e “il Mirto” (un licor elaborado con arándanos), pero solo en pequeñas cantidades.
La actividad destiladora decayó drásticamente en la primera mitad del siglo IX tras una ley del reinado que imponía normas muy estrictas sobre el mantenimiento de los alambiques.
Los elevados costes necesarios para adaptar la instrumentación obligaron a muchos lugareños a abandonar la producción, y así, el aguardiente y este comercio comenzaron a desaparecer lenta pero inexorablemente.

Hoy se ha recuperado la producción con lotes más pequeños, pero buscando recuperar un elemento de la historia de Villacidro. La visita nos pone en contexto histórico, a la vez que podemos degustar sus licores y ver el pequeño museo con objetos recuperados.
Licores artesanales Is Cogas
Precisamente, honrando a las «brujas sardas», podemos embriagarnos de sabores con los licores artesanales de Is Cogas. Ya a través de la experiencia de cata con embutidos y quesos sardos, o con las interesantes explicaciones de Cristina Fabrizio -emprendedores del proyecto- encontraremos una gama de matices en sus mirtos, amaros y liquirizia.

Sa Spendula
Sa Spendula es una de las cascadas más altas de Cerdeña y por eso todo el mundo quiere acudir a ver el espectáculo de caída que hechiza la mirada. No somos los primeros ni los únicos, el poeta Gabriele D’Annunzio compuso un soneto en 1882 apreciando su maravilla.

El río río Coxinas se precipita sesenta metros en tres caídas hasta romperse con la base de la cascada, a la que se accede por un sendero que nos va desvelando con el rumor el salto de agua. El escenario del cañón desgastado es sugerente, con los montes graníticos pelados de color rosado y gris, conocidos como las Campanas de Sisinni Conti, todo ello en un entorno de adelfas y bosques de encinas.
San Sisinnio
A las afueras de Villacidro, el parque de San Sisinnio alberga el olivar más singular de Cerdeña: 25 olivos milenarios, algunos de los cuales alcanzan los 13 metros de altura con troncos de más de 5 metros de circunferencia. Destacar también el madroño mediterráneo más antiguo (750 años )y majestuoso de toda la cuenca, situado en Nuraxi. Ha sido estudiado por las universidades más prestigiosas de Italia.
Desde la iglesia de San Sisinnio (siglos XI y XII) podemos aventurarnos a una ruta en bicicleta de montaña hacia el Lago Leni, y ascender hasta subir a los puntos panorámicos que permiten verlo desde lo alto. Una buena empresa para alquilar las bicis eléctricas, practicar descenso de cañones o hacer rutas de trekking es el equipo de NatourAll.

Dónde comer en Villacidro
En el restaurante Zurito la pasión por la cocina se une a ingredientes de calidad. Cada plato nace de una cuidadosa selección de materias primas, ofreciendo sabores auténticos y equilibrados. Nuestra carta se centra en platos refinados pero auténticos, diseñados para realzar los ingredientes sin excesos.

Tradición y creatividad se fusionan en una cocina que busca sorprender con sencillez. El ambiente es acogedor y refinado, perfecto para disfrutar de momentos agradables en compañía, saboreando buena comida en un entorno relajado.
Es menester agradecer al Consorcio Turístico del Terralbese Linas por la labor de promoción del territorio y por el proyecto de turismo que busca poner el foco de una Cerdeña diferente y auténtica.