Naantali, el encanto de una ciudad finlandesa a orillas del Báltico

Naantali, ciudad luminosa a orillas del Báltico

Una mañana luminosa de verano a orillas del mar Báltico, la localidad de Naantali se está desperezando, aunque ya hace horas que amaneció, ya que los días son largos en el verano en Finlandia. Caminamos con el rostro radiante contagiados por la luz de este día azul y animados ante la idea de descubrir una de las ciudades más bonitas de Finlandia, que está tan solo a 15 kilómetros de Turku.

Cientos de flores adornan el parque principal que rodea la iglesia de Naantali, la cual forma parte del antiguo conjunto conventual del siglo XV. Nos acercamos a verla, y en seguida nos encontramos mirando al mar Báltico. Nos topamos con una de esas bonitas construcciones de madera que hay en Finlandia: un mirador amarillo y blanco con barandillas y arcos decorativos. Subimos por las escaleras y tenemos ante nosotros unas vistas panorámicas de la bahía y del puerto deportivo de Naantali, de la isla de Kailo, donde está el Muumin World, y a lo lejos, los jardines de Kultaranta, donde se encuentra la residencia de verano del presidente finlandés.

La Iglesia de Naantali preside el puerto

La intensidad de la luz crea reflejos en las aguas del Báltico que nos devuelven destellos que nos ciegan. El día promete ser caluroso, algo inhabitual en este rincón de Europa. De hecho, durante nuestro viaje a Finlandia asistiremos al verano más cálido que se recuerda en la historia de Finlandia.

Aunque de pronto recordamos que las estaciones son muy marcadas en Escandinavia, e imaginamos una ciudad totalmente distinta en otoño o invierno, ya Naantali es un lugar para disfrutar sobre todo en verano, por el Báltico, por esas terrazas que invitan a la relajación y al regocijo estival. Sin embargo, he visto fotografías de Naantali bajo la nieve invernal y su atractivo es evidente. Definitivamente, Naantali es una ciudad encantadora en cualquier época del año.

El bonito mirador de madera de Naantali

Un paseo por el puerto de Naantali

Iniciamos pues un paseo mañanero por el puerto de Naantali, que nos conquista desde el primer momento por el estilo de los edificios de madera de colores que más tarde descubriremos en el casco antiguo. Pero también por el ambiente que empieza a instalarse en los cafés y restaurantes, nada parecido a lo que conocemos de Europa del sur, menos masificado y más tranquilo, pero de lo más agradable.

El conjunto del paseo del puerto es bellísimo, con la iglesia de piedra de Naantali presidiéndolo, y el recorrido por una pasarela de madera pegadita al Báltico, en la que se encuentran todos estos edificios de madera que dotan de un gran encanto al conjunto. La mayoría son cafés y restaurantes con grandes terrazas con balcones de madera. En cualquier hora del día es un placer sentarse a tomar algo frente al Báltico, los barcos balanceándose al ritmo suave de sus aguas. Aunque intuyo que uno de los momentos más bellos del día será al atardecer, quizás hoy podamos disfrutarlo.

Seguimos la pasarela hasta el final de la bahía, donde nos llama la atención un bonito quiosco de madera que tiene el mismo estilo constructivo que el mirador y las casas. Sus arcos y pináculos adornan una construcción que atrae las miradas de los visitantes.

Recorriendo la pasarela de madera en la bahía de Naantali

Naantali tiene un casco antiguo cautivador

Desde el quiosco ya puede verse el conjunto de casas de los siglos XVIII y XIX que fascinan a propios y extraños. Grandes construcciones de madera de diferentes colores y formas que no son ni mucho menos un decorado, sino que son viviendas que la gente habita. Es cierto que muchas veces visitamos pueblos preciosos con un casco antiguo único, pero que pierden parte de su encanto porque no son lugares habitados.

En Naantali sí que vive la gente, hay viviendas, cafés, tiendas, museos,,…en estas bonitas casas de madera que tanto llaman nuestra atención porque son de un estilo muy diferente al que estamos acostumbrados.

Es un placer recorrer el casco histórico de Naantali por esas calles adoquinadas, por las que también pasean veraneantes atraídos por la belleza de la arquitectura. Esta noche dormiremos en una de esas casas, un B&B encantador con un patio interior. Parece increíble lo que pueden albergar estas grandes casas de siglos pasados. Un buen desayuno disfrutando del ambiente agradable del alojamiento.

La belleza de las casas de madera del casco antiguo de Naantali

En bici hacia los Jardines del Palacete de Kultaranta

El Palacio de Kultaranta, residencia de verano del presidente finlandés, no puede visitarse, pero sí los jardines. Y como está a las afueras de Naantali, en la isla de Luonnonmaa, decidimos montarnos en unas bicis que alquilan en la oficina de turismo. Uno de nuestros medios de transporte favoritos para desplazarnos por el país. Ya lo habíamos hecho durante nuestro anterior viaje a Finlandia en otoño. Lo cierto es que es muy fácil andar en bici, ya que hay numerosas ciclovías, y es más veloz recorrer los senderos y bosques finlandeses montados en una bicicleta.

El Palacete de Kultaranta se construyó un año antes de la declaración de independencia de Finlandia y era residencia de verano del comerciante Alfred Kordelin, para pasar a serlo más tarde del presidente de Finlandia. Un palacete de granito que recuerda a un castillo y que podemos contemplar desde fuera a lo largo de nuestra visita guiada a los jardines de Kultaranta.

Originales esculturas en los jardines de Kultaranta

Comienza la visita y lo que llama nuestra atención es un conjunto de originales esculturas que están instaladas a la entrada de los jardines de Kultaranta. Pasamos después por una bonita pérgola de madera pintada en blanco y verde, para llegar a la zona más bonita de los jardines de Kultaranta. Fuentes, jardines a la inglesa, bien trazados, cipreses y otros árboles, y una edificación neoclásica corona el conjunto. Recorremos entusiastas los jardines, buscando puntos de vista diferentes para fotografiarlos.

Tras atravesar los jardines rojos y azules, que aluden a los colores de las flores que los dominan, llegamos a un mirador que nos regala unas vistas panorámicas de la ciudad de Naantali. Parece que estamos contemplando un cuadro: unas nubes posadas sobre un conjunto presidido por la iglesia de Naantali, los barcos en el puerto, las casas, se ve pequeño desde aquí.

Poco a poco vamos terminando nuestra visita por los jardines de Kultaranta. Ahora volvemos en nuestras bicis por el mismo camino, es hora de comer y ya empezamos a sentir cierto cosquilleo en la barriga.

Jardines de Kultaranta

Delicias de la gastronomía finlandesa en el puerto de Naantali

El ambiente se ha animado bastante en el puerto de Naantali, es hora de comer y la gente acude a los restaurantes y se sienta en las terrazas que miran al Báltico. Disfrutamos de la belleza de uno de los restaurantes más antiguos de la ciudad, con una arquitectura extraordinaria. Un edificio de madera con un interior muy bonito, de techos altos y una decoración llamativa.

Es una comida buffet donde escogemos algunas de las delicias gastronómicas de Finlandia: salmón ahumado, salmón asado y arenques aderezados con sabrosas salsas, cremas frías deliciosas, múltiples tipos de pan finlandés,…Probamos una cerveza sin alcohol artesana, no está tan deliciosa como las cervezas artesanales que estamos descubriendo en nuestro viaje por Finlandia. Pero a mediodía los finlandeses no prueban el alcohol, solo lo hacen por las noches, es algo que está así aceptado para alejar ideas preconcebidas. Muchas veces somos los únicos que tomamos cerveza o vino a la hora de comer, y es extraño. Es más agradable cuando lo hacemos acompañados.

Salimos a la terraza con Joonas, que nos ilustra sobre todas las posibilidades que ofrece Naantali en verano. Disfrutamos tranquilos de la gastronomía finlandesa mirando al Báltico en un entorno único.

Buen ambiente en los restaurantes del puerto

Bienvenidos al Mundo de los Mumin de Naantali

Conocimos a los Mumin en un viejo libro en francés para niños y su mundo nos pareció extraño y fascinante desde el primer momento, y los personajes bonitos y sorprendentes. Habíamos entrado en el universo Mumin de la escritora e ilustradora finlandesa Tove Jansson, que los creó allá por los años 1940, que se convertirían en los personajes más populares en Finlandia. Todas las generaciones de niños finlandeses leyeron los libros de los Muumin internándose en un universo misterioso.

Una familia de trolls blancos que recuerdan a hipopótamos que atraviesas bosques tenebrosos y viven eventos sobrenaturales como inundaciones, la llegada de cometas,…Con el tiempo, estos personajes fueron adquiriendo una mayor profundidad psicológica, lejos de la ligereza del humor del principio. El universo de los Mumin puede descubrirse a través de los libros de Tove Jansson, y también en museos y parques de atracciones dedicados a los Mumin.

Una larga pasarela nos lleva a la isla de Kailo, donde está el “Valle de los Mumin”

En nuestro precedente viaje a Finlandia visitamos el Museo Mumin en Tampere, un lugar increíble que hace un homenaje merecido a la escritora Tove Jansson y a sus Mumin. Recuerdo la cantidad de japoneses que nos encontramos allí. Al parecer, en Japón, el universo Mumin conquista también a generaciones de japoneses, y no solo niños. Hay todo un culto a los Mumin entre los adultos.

También pudimos verlos en Naantali, dond se encuentra el Muumin World, un parque de atracciones situado en la isla de Kailo. Está al lado del puerto, simplemente hay que atravesar una larga pasarela de metal y se llega al Muumin World.

Atravesamos la pasarela y llegamos al Valle de los Mumin, que es lo que representa el gran parque que hay en la isla de Kailo. En esta ocasión no entramos, pero podíamos ver como los visitantes con o sin niños se acercaban a la casa de la familia Mumin, de color azul, y a otras casas que hay en el Valle de los Mumin. Allí los recibirían los famosos personajes finlandeses.

Nosotros nos limitamos a recorrer el parque, llegar hasta la pequeña playa y disfrutar de las vistas y de las familias de patos que se acercan. Sentimos la calidez del verano sin prisa.

Atardeceres en Naantali

Espectacular atardecer en Naantali

Comienza a caer la noche, aunque en el verano finlandés ésta casi no existe, ya que el sol de medianoche preside los atardeceres en el país. Ese sol omnipresente que se queda suspendido en el cielo y no termina de irse. En el sur de Finlandia, al contrario de Laponia, sí se va, pero solo por unas horas.

Y está presencia del sol de medianoche, unida al caluroso verano que estamos teniendo en Finlandia, da lugar a unos atardeceres bellísimos, que nos dejan sin palabras. Recuerdan algo a la belleza de los atardeceres que contemplamos en otoño, pero duran muchísimo más tiempo.

La primera noche en Naantali sentí que el atardecer iba a ser hermoso, y salí de nuestro alojamiento en el silencio del casco antiguo, junto al quiosco bonito, en zapatillas, mirando cómo atardecía. Fue un espectáculo impresionante que fue coloreando las nubes que se iban amontonando encima del quiosco recortando su silueta, y reflejando los rojos en el agua del Báltico. A cada instante era más bonito,…

La siguiente noche ya fuimos los dos paseando por el puerto de Naantali, casi llegando al hotel balneario, atravesando pequeñas playas donde se reunían algunos jóvenes y alguna gente solitaria haciendo yoga. Apenas estábamos solos, disfrutando de las gominolas finlandesas, cuando comenzó a atardecer: el cielo se fue tiñendo de rojo, y este se reflejaba a un tiempo en el mar. Parecía un cuadro pintado por un impresionista, de hecho lo recordé hace poco en un artículo dedicado a los atardeceres en Finlandia.

El encanto de Naantali permanece ahora en nuestra memoria, con esas fotografías de atardeceres, de casas de colores y mundos fantásticos.

Casas de madera de colores del casco histórico de Naantali

Informaciones sobre Naantali

Cómo llegar a Naantali

Naantali está a 15 minutos de Turku si vienen en coche y a 40 minutos si vienen en bus.

Qué ver en Naantali

En Naantali se encuentra uno de los conjuntos de edificios de madera de los siglos XVIII y XIX más bellos de Finlandia junto con el de Rauma, los jardines del palacete del presidente de Finlandia, el establecimiento balneario más grande de Escandinavia y el parque de atracciones de los Mumin.

Por otra parte, Naantali es un buen punto de partida para conocer el Archipiélago de Turku, uno de los más grandes del mundo.

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