Arcos de la Frontera y sus miradores. La puerta de los pueblos blancos de Cádiz

 

Arcos de la Frontera surge como una aparición, asentado sobre una bellísima peña cortada

Arcos de la Frontera contempla la campiña y a lo lejos la Serranía de Cádiz desde sus miradores. Basta con asomarse a ellos y dar un paseo por el rico patrimonio que muestran sus callejuelas y plazas para enamorarse perdidamente del pueblo que es la puerta a los pueblos blancos de Cádiz. Ese enamoramiento se inicia ya de la lejanía desde la que nos mira desde cuando estamos llegando al Pueblo. Arcos de la Frontera surge como una aparición con su castillo ducal y la iglesia de San Pedro, asentado sobre una bellísima peña cortada de 100 metros de altura, originada por un talud modelado por el río Guadalete, declarada Monumento Natural de Andalucía. Arcos de la Frontera se desparrama con sus casas blancas cuesta abajo hasta alcanzar sus aguas, que atraviesa un puente de hierro. La postal más bella de Arcos de la Frontera, desde abajo. Aunque las postales de hoy son más bien desde las alturas, desde sus balcones, que nos obsequian con auténticas fotografías de su paisaje. Comprendemos en seguida porqué Arcos de la Frontera es esa puerta a los pueblos blancos de Cádiz. Por su belleza, y por su situación geográfica excepcional, ideal para comenzar la ruta.

Terraza panorámica del Parador de Arcos, un magnífico balcón que nos ofrece espectaculares vistas

Sólo podemos disfrutar a su belleza apenas una hora y pico, ya que une geográficamente la provincia de Cadiz y la de Málaga. Aunque para nosotros Arcos de la Frontera es una parada deseada entre dos viajes: el primero a Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera y Cádiz capital.  Y el que vamos a iniciar por la Málaga más insólita, la Málaga de las Sierras (Sierra Bermeja, Sierra Blanca, Sierra de las Nieves, la Axarquía, con su Ruta de la pasa) que se asoma al mar por la costa menos masificada de los acantilados de Maro. Una parada deseada pues soñábamos con conocer los famosos pueblos blancos de Cádiz: será el primero, pues a continuación seguirá Ubrique, y también algunos pueblos blancos de Málaga, como Istán (Sierra de las Nieves), Genalguacín (Sierra Bermeja), Gaucín, Comares o Almáchar. 

El río Guadalete luce azulísimo en contraste con el blanco del Barrio Bajo de Arcos

Arcos de la Frontera se encuentra encaramado en un cerro desde el que mira altanero y orgullos todo lo que lo rodea, sabedor de encontrarse en un emplazamiento privilegiado, a salvo a lo largo de la historia de ataques, y siempre disfrutando de unas panorámicas maravillosas. Subimos al pueblo por callejuelas empedradas hasta llegar a la Plaza del Cabildo, antigua plaza de armas de Armas, donde está la Basílica Menor de Santa María de la Asunción y el magnífico Parador de Turismo.  Es en este último donde de encuentra oculto el mirador más bello de Arcos de la Frontera: es un auténtico regalo sentarse en su terraza y contemplar el espectacular paisaje de la Serranía de Cádiz y parte del pueblo encaramado en lo alto del acantilado.

Postales de Arcos de la Frontera desde los miradores del Parador de Turismo

Vistas privilegiadas desde los salones del Parador de Arcos

El Parador de Arcos de la Frontera nos abre sus puertas a siglos de historia, a un hermoso patio interior andaluz y a varias de las habitaciones donde privilegiados huéspedes pueden disfrutar de vistas únicas de Arcos de la Frontera tanto de día como de noche. Pero la maravilla nos espera en la terraza panorámica, un magnífico balcón que nos ofrece espectaculares vistas de las llanuras cultivadas que rodean el pueblo, surcadas por el río Guadalete que se pierde en el horizonte, así como la silueta de la Sierra de Grazalema al fondo, de la que acabamos de llegar. Y en primer término, encaramado en un altísimo roquedal, la iglesia de Arcos de la Frontera. 

El Parador de Arcos de la Frontera nos abre sus puertas a siglos de historia. Patio andaluz

Contemplamos fascinados estas panorámicas bellísimas, imprescindibles en una visita a Arcos de la Frontera. Nos tomamos nuestro tiempo, sentados a una mesa de esta amplia terraza, mientras desayunamos con estas vistas privilegiadas. Todavía subimos unas escaleras para ir al otro mirador del Parador de Turismo de Arcos de la Frontera desde el que se contempla desde una altura todavía más grande este mismo paisaje y la terraza, y en el lado opuesto la Plaza del Cabildo y la Iglesia. Este segundo mirador nos ofrece vistas todavía más espectaculares del río Guadalete y de el pueblo y aldeas de los alrededores.

Desde el mirador del Parador de Arcos de la Frontera

Arcos desde el Mirador del balcón de la Peña Nueva

El Mirador del Parador de Arcos tiene las mismas vistas que el Mirador del balcón de la Peña Nueva

Las mismas vistas que proporciona el Mirador del Parador de Arcos, las tiene otro de los miradores más bellos: el Mirador del balcón de la Peña Nueva, situado también en la Plaza del Cabildo. Es gracioso cuando nos enteramos que es conocido por el “Mirador del coño”, ni más ni menos porque la gente cuando contempla las vistas le sale la expresión “¡coño!”, tan naturalmente. Y no es de extrañar porque desde la gran plataforma con balaustrada se puede ver el precipicio sobre el que está construido este balcón, las impresionantes vistas del valle y la campiña, del río Guadalete, y sobre todo el espectacular tajo de 200 metros de altura, un barranco profundo, sensacional sobre el que se asienta el pueblo de Arcos de la Frontera.

Siguiendo el río Guadalete con la mirada

Callejeando por Arcos de la Frontera

Callejeando por Arcos de la Frontera

Salimos de nuevo a la Plaza del Cabildo donde está el Castillo de Arcos, un antiguo alcázar militar durante la época musulmana, que fue residencia de los duques de Arcos en la época cristiana. Una pena que no se pueda visitar, por ser residencia privada. Al menos se puede contemplar desde la lejanía, llegando a Arcos. Nos acercamos pues a la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, que se yergue sobre los restos de una mezquita mudéjar del siglo XV, con elementos góticos, renacentistas y barrocos. Su torre, del siglo XVIII, recuerda a la Giralda, en la que se inspiró. 

La torre de la Basílica Menor de Santa María de la Asunción recuerda a La Giralda
La Basílica Menor de Santa María de la Asunción se yergue sobre los restos de una mezquita mudéjar del siglo XV, con elementos góticos, renacentistas y barrocos

Desde aquí partimos a la conquista de estas callejuelas empinadas de piedra, callejones que desembocan en bonitas iglesias, caminamos bajo arcasa, pasamos delante de numerosos palacetes,…La herencia árabe, se refleja por todas partes, aunque también Arcos de la Frontera fue un enclave para fenicios, romanos, visigodos, que dejaron sus huellas. Desde el principio comprendemos porqué el casco antiguo de Arcos de la Frontera fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional.  Pasamos por supuesto también por mil y una casas blancas y muros encalados decorados con flores, por algo Arcos es uno de los pueblos de la Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz. 

Las casas blancas de Arcos de la Frontera

Seguimos el laberinto de sus calles de piedra que antiguamente medían un metro más, por lo que ahora las puertas y ventanas de las casas son mucho más bajas, lo que llama nuestra atención. Al parecer, se rebajaron para que los habitantes de Arcos de la Frontera no tuvieran tanta dificultad con las tremendas cuestas que había. 

Palacio del Conde del Águila, de estilo gótico mudéjar; la capilla de Santa María de la Asunción, de origen mudéjar; el Castillo de Arcos de la Frontera, el Palacio del Mayorazgo, el Ayuntamiento,…Una pena no tener tiempo para ir al Jardín Andalusí y visitar despacio otros monumentos de Arcos de la Frontera, pero bueno, así tenemos otra excusa para regresar.

El casco antiguo de Arcos de la Frontera fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional

El Mirador de Abades contempla el río Guadalete

Tras atravesar callejuelas del casco antiguo de Arcos de la Frontera, terminamos en otro de los miradores que nos regala un amplio panorama del paisaje que rodea a este publo blanco de Andalucía: el Mirador de Abades. Se encuentra en la parte de atrás de la iglesia de San Pedro. Como si fuera un pórtico, un arco blanco muy especial marca la entrada a este mirador, por lo bonito y por el cartel con un mensaje muy sugerente: “Bésame en este arco”.

Un mirador con varios puntos de vista a medida que vamos descendienco por sus escaleras. Contemplamos más de cerca el río Guadalete que recorre como una serpirente azul el paisaje, después de haber nacido al norte de la Sierra de Grazalema. También está la presa de Arcos, un oasis en este día caluroso de verano, y la iglesia de San Agustín, que se ve a lo lejos. El blanco de las casas del Barrio Bajo de Arcos destaca todavía más con la luz brillante y ya potente de primeras horas de la mañana.  

El Mirador de Abades contempla el río Guadalete
El Mirador de Abades tiene varios niveles

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Nos despedimos de Arcos de la Frontera con más prisa de la que quisiéramos, pues somos conscientes de que es mejor visitar los lugares con calma. Pero también contentos por haber descubierto su belleza espectacular desde los numerosos miradores que contemplan el paisaje de la provincia de Cádiz desde las alturas. La puerta de la Ruta de los pueblos blancos de Cádiz y Málaga sigue abierta, para cuando queramos o quieran ustedes franquearla.

Cómo llegar a Arcos de la Frontera

Para llegar a Arcos de la Frontera desde Cádiz, hay que coger la autopista AP-4 y la A-382; el pueblo está a 43 minutos. Está más cerca de Jerez de la Fontera, a sólo media hora, unos 34,9 km.

La Basílica Menor de Santa María de la Asunción, una de las joyas arquitectónicas de Arcos de la Frontera
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