Visita a las bodegas Vidular en Cantabria

En donde el Mar Cantábrico se abandona en las playas de arenas naranja y las praderías de hierba siempre verde se comienzan a ondular, allí se dobla la Tierra. Se aprieta la Cordillera y crecen viñedos de origen gallego que han enraizado en tierra húmeda. Las bodegas Vidular son un sueño de una familia que tras creer en lo que nadie creía, y trabajar duro donde únicamente la construcción era un sector de futuro, han conseguido un éxito nuevo y, esperemos, duradero. En la región de Cantabria, en el norte de España, entre el País Vasco y Asturias, al otro lado de las Islas Británicas y a un paso de Francia, una pequeña bodega crea vinos de gran calidad, con cuidado y preocupación, Bodegas Vidular.

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Cantabricus, uno de los vinos de Bodegas Vidular

Nuevos vinos en viejas tierras de viñas.

La familia Durán ha sido una de las primeras en impulsar el enoturismo y recuperar la fabricación de vino en Cantabria, una industria y un arte desaparecido desde hacía casi un siglo. En España son de sobra conocidos los vinos de Rioja y Jerez, de Ribera del Duero, Cataluña y la Mancha, menos los del norte.

En Galicia, región pionera del norte del país, los Albariño (Rías Baixas), Ribeiro y Godello (Ribeira Sacra) han marcado la pauta consiguiendo vinos blancos de gran calidad y prestigio.

En el País Vasco, el Chacolí (Txakoli), producido sobre todo en Vizcaya, pero también en Burgos y Cantabria, ha continuado la estela con vinos blancos, más ácidos pero igualmente apreciados.

La belleza del paisaje de Cantabria en Vidular, mientras nos explican los diferentes tipos de uva. © María Calvo.
La belleza del paisaje de Cantabria en Vidular, mientras nos explican los diferentes tipos de uva. © María Calvo.

En la vecina Cantabria, Bodegas Vidular constituye un ejemplo pionero, pero también un proyecto innovador y de vida. La recuperación de un entorno rural en la comarca oriental, dedicada en casi exclusividad, estos últimos años, a un turismo poco sostenible basado en la construcción inmobiliaria descontrolada, deja paso a la ocupación de pueblos y fincas olvidadas. Volver a habitar estos lugares, de una belleza que sólo se comprende cuando nos perdemos por sus caminos que serpentean crestas, que bordean valles y nos llevan a balcones desde los que descubrir los montes y el mar, no es algo banal. La recuperación del territorio significa la diversificación de las actividades, la creación de empleo y riqueza, y sobre todo, la ruptura con un modo de vida y de trabajo, con una sociedad basada en la concentración de gentes y actividades en las ciudades. Volver al campo es otra posibilidad, otra forma de vivir que complementa y ayuda a rebajar la presión económica y ecológica sobre las ciudades.

En las Bodegas Vidular nos explican todo el proceso por el que pasan las uvas hasta llegar a convertirse en estos deliciosos vinos. © María Calvo.
En las Bodegas Vidular nos explican todo el proceso por el que pasan las uvas hasta llegar a convertirse en estos deliciosos vinos. © María Calvo.

Innovación y recuperación.

Los vinos de Vidular combinan coupages (mezclas de cepages, de uvas, al fin y al cabo) muy innovadores. Aunando las cepas gallegas con la internacional Chardonnay, se consiguen vinos sabrosos como el Ribera del Asón 60% Albariño 40% Chardonnay, mientras que en el Cantabricus tiene un 80% de Treixadura y un 20 de Chardonnay. Ambos vinos son extremadamente aromáticos y repletos de recuerdos para quienes gocen de paladares excepcionales, quien escribe, sólo puede describir la mezcla de aromas y el intenso sabor de dos vinos claros y llenos de frescura. El primer vino mantiene un poco de gas y recuerda a los espumosos sin perder la frescura, con cierta acidez suave y refrescante. El segundo, mantiene la frescura pero gana en aroma con lo que decidirse por uno u otro es complicado. Además de sus dos vinos la casa Vidular produce orujos y cremas, también muy aromáticas y complementarias a la copiosa y sabrosa comida del norte.

Una delicia para el paladar, los vinos de la Bodega Vidular.
Una delicia para el paladar, los vinos de la Bodega Vidular.

Tan cerca del mar, las costas de Isla, Santoña y Laredo están a un paso del pueblo de Bárcena de Cicero, concretamente la pedanía de Vidular, cuyas colinas concentran el núcleo de la producción de Vidular. Con los años la bodega ha adquirido otras fincas más cerca del mar con lo que hoy la extensión supera las 12 hectáreas.

El vino sin embargo no lo es todo, ya que el proyecto Vidular integra también además de la producción de vino y licores, el turismo enológico y el alquiler de una casa rural, un edificio solariego restaurado con casi dos siglos de antigüedad. La Familia Duran está siempre dispuesta a acoger a los viajeros, mostrarles su trabajo y ayudarles en su estancia.

En las bodegas Vidular también pueden pasar una agradable estancia en esta casa rural. © María Calvo.
En las bodegas Vidular también pueden pasar una agradable estancia en esta casa rural. © María Calvo.

Las visitas pueden completarse con comidas en la finca, al pie de las vides. Una de las ventaja del norte de España es que su clima es suave todo el año. Esto puede hacer que en verano no encontremos el sol tradicionalmente omnipresente en España, pero, en cambio las temperaturas nos permitirán dormir tranquilos en verano y no nos impedirán organizar vacaciones en puentes, fines de semana o vacaciones del invierno, la primavera o el otoño.

Para más información sobre la región o las visitas y reservas escribanos a info@elgiroscopo.es

Una comarca llena de posibilidades de viaje.

Las Bodegas Vidular se encuentran en el oriente de la región de Cantabria, entre Castro Urdiales, Laredo y Santoña por el este, por tanto a un paso de Bilbao y Santander la capital regional al oeste.

Por todas ellas pasa el ramal norte del Camino de Santiago, ruta pedestre muy frecuentada y ya bastante alejada del contenido religioso con el que nació. La ría de Treto, donde desemboca el río Asón separa y une Laredo y Santoña, poblaciones con playas y comercios, bares y animación.

Las rutas de senderismo por Cantabria nos regalan paisajes paradisíacos como el que vemos del Faro del Caballo desde la Batería San Felipe. Ruta del Monte Buciero. © María Calvo.
Las rutas de senderismo por Cantabria nos regalan paisajes paradisíacos como el que vemos del Faro del Caballo desde la Batería San Felipe. Ruta del Monte Buciero. © María Calvo.

En Santoña el Monte Buciero es un peñón lleno de historia y de rutas de senderismo. El Parque Natural de las Marismas de Santoña, es una reserva ornitológica donde las mareas modifican cada 8 horas el paisaje.

No dejen de visitar las playas de Oriñón, Sonabia o Liendo, tan magníficas como el monte que las presida: Candina, que pueden recorrer para llegar a los Ojos del Diablo, una ruta de senderismo magnífica.

Isla, Noja y Ajo, son también pueblos muy turísticos, frecuentados por vascos y madrileños, franceses, alemanes, belgas y holandeses, poseen también playas desconocidas y rutas de trekking que bordean acantilados. Mirando hacia el mar en algunos puntos, el microclima mediterráneo hace que nos imaginemos en Santorini, Mykonos o Córcega.

Ampuero, un pueblo con muestras de los palacetes construidos por los indianos, los emigrantes retornados tras hacer las américas, es también otro de los lugares para visitar.

Los restaurantes y la gastronomía, que combina los buenos productos del mar (pescados y mariscos) y de la tierra carnes, quesos, hortalizas y frutas, nos dejaran huella como ocurre por todo el norte.

En esta zona de Cantabria pueden hacer rutas de senderismo con magníficos paisajes, como la ruta Quejo-Ría Castellano, que comienza en la Playa de los Barcos. © María Calvo.
En esta zona de Cantabria pueden hacer rutas de senderismo con magníficos paisajes, como la ruta Quejo-Ría Castellano, que comienza en la Playa de los Barcos. © María Calvo.

Actividades y experiencias.

La zona comienza a desarrollar otras actividades turísticas, relacionadas con el turismo de aventura como los vuelos en parapente, descenso de barrancos y paramente con motor o ultraligero (vean nuestro artículo sobre paratrike en Cantabria), el submarinismo, la pesca deportiva, el kayak, puenting, son otras de las posibilidades.

Al mismo tiempo las fiestas típicas y celebraciones se extienden por todo el verano, destacando el Coso Blanco Castreño (el primer viernes de junio); la Batalla de Flores en Laredo (el último viernes de Agosto). Las pruebas de regatas y otras manifestaciones deportivas, generalmente en verano también son dignas de mención por el ambiente y la animación. Todo ello complemento de una visita más relajada y campestre.

El Oriente Cántabro muestra una vez más sus posibilidades para una escala en un viaje más largo o como campo base para una estancia, corta o pequeña.

Eso sí, no se olvide nunca que tanto en las faldas de las colinas donde ya vuelve a crecer el vino, como en la orilla de las playas donde rompe el océano, se encuentran concentradas muchas páginas de la historia, muchas historias olvidadas de todos los que pasaron por allí. Retazos de tiempo que merecen una reflexión, para que no desaparezcan y para que nosotros pasemos también a formar parte de ellos.

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2 comentarios de “Visita a las bodegas Vidular en Cantabria

  1. Iñaki (memarchoasantorini)

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    Me acabo de quedar totalmente alucinado con la foto del Faro del Caballo desde la Batería San Felipe, vivo en Vizcaya y he pasado por la zona de Cantabria mil y una veces y nunca me había fijado en las aguas tan espectaculares que habeis sacado en la foto, vamos, que en cuanto llegue el buen tiempo me animo a pasar por ahi.
    Una suerte haber encontrado este artículo.

    1. Aitor Pedrueza

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      Gracias Iñaki. A veces lo que está más cerca no lo apreciamos, pero te recomendamos pasarte por allí este verano. Saludos

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