Viaje a Suiza. Friburgo, joya medieval

La ciudad baja a orillas del río Sarine

Friburgo, magnífica ciudad medieval, fue un gran descubrimiento en nuestro viaje de prensa a Suiza. Ciudad de arte y sede universitaria, Friburgo es la capital del cantón del mismo nombre y del distrito de Sarine, una auténtica joya medieval de la Suiza occidental.

Segunda parada en nuestro periplo por Suiza, después de la visita a la cautivadora ciudad de Zurich, llegamos a la región de Friburgo que nos conquistará con el espectacular paisaje de Gruyère, la excitante subida al monte Moléson, el encanto del pueblo de Gruyères que nos asombra con el sorprendente museo de H. G. Giger y el magnífico Castillo de Gruyères. En la región de Friburgo también descubriremos el secreto suizo: la crème double, y las delicias suizas: el queso Gruyère y el chocolate suizo.

Pero hoy nos pararemos en la sorprendente ciudad medieval de Friburgo, sorprendente porque tiene una zona alta y una baja que dota de belleza a la fisonomía de la ciudad. Pudimos ver el conjunto desde una terraza panorámica en nuestro encuentro con María Muñíz, la encantadora guía que nos llevaría durante dos días por un pedazo de la región de Friburgo.

Friburgo, uno de los más vastos conjuntos arquitectónicos medievales de Europa

Fundada en 1157 a orillas del río Sarine, Friburgo está considerada como uno de los más vastos conjuntos de la arquitectura medieval de Europa que, al mantenerse al abrigo de los estragos de la historia, se ha convertido en un valioso libro de la civilización occidental. Además es una de las tres ciudades bilingües de Suiza.

Friburgo, uno de los más vastos conjuntos arquitectónicos medievales de Europa

Las vistas panorámicas desde la terraza de uno de los míticos cafés de estudiantes de Friburgo, el Café Belvèdère, son espléndidas: los tejados de la zona alta y la zona baja, el río Sarine y sus puentes. Charlando con nuestra guía María, gran conversadora, mientras degustamos una de las cervezas fabricadas en la región de Friburgo, comenzamos a conocer la ciudad. Después, para tener una idea más precisa del conjunto, nos lleva a dar una vuelta en coche por la ciudad alta y la baja, donde vemos la espectacular obra de ingeniería del Puente de la Poya que aligera la circulación del centro.

El calor es impresionante en este mes de julio, y nos cuesta recorrer la ciudad de Friburgo en estas condiciones. Aún así, nos lanzamos al descubrimiento de sus barrios y monumentos. Podríamos ir en un trenecito con climatización que recorre las zonas alta y baja, pero nosotros preferimos ir a pie, así es como más nos gusta explorar las ciudades, a pesar de este calor que nos obligará a realizar varias paradas estratégicas.

Disfrutando de la gastronomía suiza

Paramos en uno de los restaurantes más atractivos de Friburgo, el hotel restaurante Au Sauvage, donde degustamos en la terraza alguna de las especialidades de la gastronomía suiza, acompañadas de un vino blanco que nos conquista por su sabor. Así haremos a lo largo de nuestro viaje por Suiza: probar los vinos diferentes de las regiones suizas, ya que ese es uno de nuestros intereses cuando visitamos distintos lugares del mundo, sobre todo aquellos vinos diferentes, raros por no ser muy conocidos, pero que esconden una preocupación por el proceso de elaboración y por la calidad del vino. Tal y como hicimos en las provincias francesas del Tarn-et-Garonne, donde probamos un Fronton; o en las bodegas de Tenerife y de La Gomera, esos vinos deliciosos cultivados en tierras volcánicas.

Las delicidas de la gastronomía suiza

Después de visitar el hotel Au Sauvage, que incluiremos en nuestra nueva guía de Estancias con encanto, donde hacemos una cuidada selección de alojamientos con encanto, salimos a la plaza desde la que se ve la parte alta de la ciudad, estupendas panorámicas.

Recorrer Friburgo jugando al golf

María nos propone recorrer la ciudad de Friburgo jugando al golf. Nos da sendos palos, unas pelotas y una hoja de ruta para que comencemos en los hoyos de la parte alta de la ciudad y vayamos bajando hasta la Basse Ville. Una idea original para descubrir la ciudad, el primer golf urbano de Suiza ideado por una estudiante que hizo una tesis cuya idea tuvo un éxito rotundo. La Oficina de Turismo de Friburgo lo puso en práctica y ahora los visitantes pueden hacer un recorrido de 18 hoyos en el marco idílico del casco antiguo para descubrir las riquezas históricas de la ciudad.

Pero lo cierto es que hace un calor terrible este verano en Suiza, por lo que comenzamos con los primeros hoyos, pero en seguida buscamos la sombra.

Friburgo es una ciudad de puentes

El puente de Verne, con cubierta de madera, uno de los más bellos de Friburgo

Una de las imágenes que se me quedarán de Friburgo cuando recuerde este viaje a Suiza serán los puentes, algo que embellece la ciudad enormemente. Desde cualquier punto de vista, podemos contemplar alguno de esos puentes. Uno de mis favoritos es el Pont de Berne, el último puente cubierto de madera de Friburgo, adornado con flores, y situado en uno de los lugares más bellos de la ciudad: situadas a diferentes alturas contemplo las bonitas casas antiguas que miran al río Sarine, y más arriba la muralla con sus torres.

Después están el Pont du Milieu et Pont de St-Jean, que son los puentes de la Basse-Ville, contemporáneos y construido a mediados del siglo XIII, casi cien años después de la fundación de la ciudad en 1157. El Pont de la Poya es el más moderno e impresiona por su altura: 851 metros. Su construcción se debatió mucho, pero finalmente los habitantes quedaron contentos. Mide 851 metros, se hizo para aliviar a la Vieille Ville de tráfico, y conecta las partes francófona y germanófona del cantón, un puente entre dos regiones, culturas en la tradición de Friburgo.

Caminando por el casco antiguo de Friburgo. El barrio bajo (la Basse Ville)

Abajo, la Basse Ville, la parte antigua de Friburgo, y arriba el centro, la parte más nueva

Iniciamos pues una ruta por el casco antiguo de Friburgo en este espléndido pero demasiado caluroso día de verano al fresco de las zonas de sombra. La Basse Ville o barrio bajo es la parte más antigua de la ciudad. Atravesamos uno de los puentes de Friburgo sobre el río Sarine, el Pont du Milieu. Las flores adornan todos los rincones. Ese es uno de los recuerdos que tengo de la Suiza que visité hace muchos años: todos los balcones de las casas embellecidas con flores que llenan de color las ciudades y pueblos. La calzada antigua nos conduce a otro de los puntos de vista interesantes de Friburgo, que tiene muchos, este desde el mismo puente: el río y las casas construidas a sus orillas, la catedral al fondo.

Pasamos por el Museo de la Marioneta y pensamos en parar después, pero antes seguimos recorriendo calles y plazas del barrio bajo. En seguida llegamos a otro puente, magnífico, cubierto por una bóveda de madera: el Pont de Verne. De nuevo vistas a las casas de las orillas del río Sarine. Desde luego, Friburgo está llena de rincones llenos de belleza.

Las flores adornan todos los rincones.

En busca de un poco de fresco nos dirigimos a las Gargantas del Gottéron, a un paso del casco histórico de Friburgo. Esperamos encontrar un lugar donde bañarnos. Iniciamos el recorrido en la Fuente de la Fidelidad (Fontaine de la Fidélité), y al final de la calle se encuentra la encantadora capilla de Saint Béatun buen rato y apenas no hay gente haciendo senderismo, no es de extrañar, con el calor que hace. Pasamos por una piscifactoría y después de andar bastante comienzan las pasarelas de madera. Se puede continuar e ir en dirección de Bourguillon para después volver a Frigurgo.

Pero el calor es demasiado fuerte, y aunque conseguimos mojarnos algo los pies, no es suficiente porque lo que más nos apetece es darnos un buen chapuzón, así que volvemos a la ciudad por donde vinimos en busca de la famosa piscina, los Bains de la Motta, de la que nos habló nuestra guía.

Les Bains de la Motta: un chapuzón con vistas al casco antiguo de Friburgo

Les Bains de la Motta: un chapuzón con vistas al casco antiguo de Friburgo

Les Bains de la Motta son unas de las piscinas más bonitas en las que me he bañado, ya que puedes estar nadando con vistas increíbles al conjunto histórico de Friburgo, algo que nos sorprende desde el primer momento.

Además me encanta el estilo años 20 de estas piscinas que han mantenido el recinto original con cubiertas de tejas rojas y cabinas azules numeradas. Y es que son los primeros baños públicos de Suiza que no se construyeron sobre flots y estaban destinadas a la higiene corporal de obreros y obreras separados por un muro. En 1940, se consigue que sean mixtas gracias al empeño de los habitantes de la ciudad.

Nos damos un buen chapuzón junto con una buena parte de los habitantes de Friburgo quienes, como nosotros, tuvieron la misma idea de acudir a los Baños de la Motta en este caluroso día de verano. Todavía disfrutamos un buen rato de esta agua con vistas al casco histórico de Friburgo, ¡todo un lujo!.

El Funicular que une el barrio bajo con el barrio alto de Fribugo

El Funicular que une el barrio bajo con el barrio alto de Fribugo

Podríamos subir las escaleras que unen la Basse Ville con el centro, pero el calor y la curiosidad nos empujan a tomar el antiguo funicular construido en 1899, que se mueve con el agua de las alcantarillas de la ciudad. En pocos minutos estamos en al barrio alto de Friburgo, un medio muy rápido teniendo en cuenta lo mucho que tendríamos que andar para llegar de una zona a otra. Para que la comunicación sea más fácil entre ambos lados, además del funicular está el tren turístico (con aire acondicionado en verano) o los autobuses públicos.

Visita a la catedral de Friburgo

Llegamos tarde para subir a lo alto de la torre de la catedral, por lo que nos quedamos sin ver unas seguramente espectaculares vistas panorámicas de Friburgo. A pesar de que hubiera sido un esfuerzo subir los 365 escalones para alcanzar la altura de 74 metros que tiene la catedral de San Nicolás, nos hubiera gustado subir. Las ciudades vistas desde las alturas suelen ser magníficas. Pero hoy nuestro ritmo fue lento debido al calor, por lo que no pudimos hacer cosas en la ciudad que nos habría gustado. Quizás en un próximo viaje a Suiza…

Lo cual no impide que visitemos la catedral de San Nicolas, joya del gótico construida entre 1283 y 1490: las magníficas vidrieras realizadas por el pintor polaco Jozef Mehoffer entre 1896 y 1936, uno de los conjuntos más importantes del continente europeo en lo que a vidrieras religiosas Art Nouveau se refiere.

Además está los órganos hechos por el artesano de órganos local Aloys Mooser, el cual recibió encargos nada menos que de músicos célebres como Franz Liszt. No quiero imaginar cómo suenan en un concierto…

Visita al Espacio Jean Tinguely y Niki de Saint Phalle

Finaliza el día en Friburgo y antes de que termine queremos visitar alguno de los muchos museos que posee la ciudad, como el Museo de Historia,…Terminamos en uno de los museos más sorprendentes en los que hemos estado: el Espacio Jean Tinguely y Niki de Saint Phalle, extraordinario por la peculiar personalidad artística de estos conocidos artistas de la segunda mitad del siglo XX.

El trabajo original de Niki de Phalle

Este museo dedicado a las obras de Jean Tinguely y Niki de Saint Phale se encuentra en las antiguas cocheras del tranvía de Frigurgo. Nos quedamos con la boca abierta con esas obras originales y dinámicas de Jean Tinguely que se mueven haciendo ruidos extraños y que nos hacen pensar en el dominio que tenía de la mecánica. Este arte se conocía como arte en movimiento o metamecánica y se asociaba a la tradición Dada. Una clara crítica al consumo de bienes materiales por parte de la sociedad industrial. A nosotros nos asombra con sus esculturas que llaman a todos los sentidos del espectador.

Un increíble contraste con las formas onduladas de las esculturas de su mujer, Niki de Phalle. Esculturas que no son más que caricaturas de la condición de la mujer. Y que nos conquistan por su colorido, originalidad y la profundidad de su mensaje.

El Espacio jean Tinguly y Niki de Saint Phalle es todo un homenaje a la creatividad de esta pareja de artistas del siglo XX.

La belleza de Friburgo

Despedida de Friburgo

Tras recorrer una de las partes de Suiza que más nos entusiasmaron: la región de Gruyères, volvemos a su capital, Friburgo para despedirnos. Nuestra guía María no podía prepararnos mejor despedida: una cena a orillas del río Sarine en un estupendo restaurante con terrazas al aire libre.

Una noche deliciosa de agradable conversación, degustando una vez más los vinos de Suiza que nos gustan cada vez más. Aprovechamos para probar las truchas del río Sarine, una especialidad local. La gastronomía suiza, como habíamos dicho, no nos deja indiferentes.

Nos recogemos entusiasmados a nuestro hotel que mira a las murallas de Friburgo, y contemplamos una vez más las luces de la ciudad de noche, recordando todo lo que vimos estos días, los buenos momentos que pasamos con María, porque los viajes también son las personas. Y en las fotografías que guardamos también están ellas reflejadas.

Agradecimientos

Gracias a la Oficina de Turismo de Suiza en España la colaboración y el apoyo en este viaje a Suiza, en especial a Elena Affeltranger, Media Manager en Suiza Turismo. Gracias a Swiss y Swiss Travel System cuyo pase nos permitió recorrer Suiza en tren (SBB/CFF), tranvía, autobús, barco, y teleférico.

Un abrazo a María Muñiz, de Fribourg Turismo con la que descubrimos y disfrutamos la ciudad de Friburgo, la región, Gruyères, el Moléson, el queso, el chocolate suizo,…Y sobre todo, entablamos una buena amistad.

Gracias también al Hôtel des remparts al Hôtel au Sauvage y al restaurante Pinte des trois Canards de Friburgo, por sus deliciosas comidas.

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2 comentarios de “Viaje a Suiza. Friburgo, joya medieval

  1. ESTUVE EN ESE LUGAR , ES EXTRAORDINARIO POR TODO TUVE OPRTUNIDAD DE ALMORZAR EN UN CASTILLO DE LA ÉPOCA MEDIEVAL MUY MUY LINDO TODO SUIZA ES IGUAL…CHARLY

    1. ¡Efectivamente Charly!. La ciudad de Friburgo es extraordinaria. Suiza es un país espectacular con muchísimo que ver y que enamora al viajero. Un saludo.

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