Viaje a la Dordoña-Périgord. Una joya cercana en el sur de Francia (Parte I)

Los paisajes espléndidos de la Dordogne. La cuenca del río es Reserva de la Biosfera

La Dordoña-Perigord nos recibe acogedora en esta primavera cálida. Esta provincia del suroeste de Francia nos abre las puertas para que descubramos sus tesoros más apreciados, sus rincones más bellos. Quisiéramos, a través de nuestros relatos de viaje, nuestras fotografías y emociones, abrir también las puertas a otros viajeros para que descubran otros rincones de Francia, ya que este país es mucho más que las míticas y bellas París, Provenza y Costa Azul. Universos infinitos se abren en sus confines, sólo hay que buscarlos. Recientemente descubrimos uno de ellos: la belleza del Tarn-et-Garonne, una pequeña provincia del sur de Francia con su Canal entre dos mares, su patrimonio natural y monumental y su belleza delicada.

Ahora es el turno de la Dordoña-Perigord, un mundo de una riqueza infinita. De muchos es conocido el valor de su Patrimonio prehistórico, con ese increíble número de sitios y cuevas, con la Cueva de Lascaux a la cabeza: esa obra maestra del arte parietal – a la que, aunque no sea posible entrar, nos adentraremos a través de “Lascaux 4”, copia idéntica de la célebre cueva. La Dordoña-Perigord es pues sinónimo de Patrimonio, un lugar con una impresionante concentración de sitios – no sólo prehistóricos – que han sido declarados Patrimonio Nacional y de la UNESCO,

La Dordoña-Périgord es tierra de castillos, como el soberbio Château de Monbazillac

Emocionados, sabemos que vamos a iniciar un periplo por tierras de Aquitania, en las que también forman parte del patrimonio aquellos fascinantes castillos, escenarios imaginados de nuestra infancia. Por fin vamos a poder subir a sus torres, recorrer sus entrañas y meternos en guerras imaginarias que casi serán tan divertidas como las de nuestra infancia. Y pensar que la Dordoña es el “País de los 1001 castillos”…

Tampoco veo el momento de perderme por las callejuelas empedradas de esos pueblos y ciudades con encanto situados en la belleza del entorno de este departamento del sur de Francia. Surcando los caminos, entre paisajes de viñedos y valles, nos toparemos con algunos de los pueblos más bellos de Francia – diez de los pueblos de la Dordoña-Perigord poseen la etiqueta “Plux beaux Villages de France” y unos veinte la etiqueta “Village fleuri”, además de ciudades de arte y de historia, como Bergerac o Sarlat.

En la Dordoña hay muchos pueblos declarados “los más bellos de Francia”, como la Roque Gageac

En nuestro periplo por la Dordoña-Perigord nos internaremos en paisajes espectaculares, de esos que dejan sin palabras, trazados por ríos como el Dordoña, cuya cuenca fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO; el río Vézère, situado en un valle denominado: “Valle del Hombre”, con huellas de la presencia humana que datan de 400 mil años. La riqueza paisajística de la Dordoña se extiende a las colinas del Périgord Noir, cubiertas de bosques de encinas; a los paisajes verdes del Parque Natural Regional Périgord-Limousin, en el Périgord Verde; a los acantilados calcáreos del valle de l’Isle; o a las extensiones de viñedos del País de Bergerac.

Este magnífico entorno es un escenario ideal para el turismo activo: recorrer los ríos Vézère, Dordoña o Dronne en canoa; hacer rutas de senderismo, bicicleta o caballo por más de 7000 km de caminos balizados. O sentir emociones únicas haciendo escalada, via ferrata o stad-up paddle.

El vino de nueces, típico de la Dordgoña-Périgord

Sin olvidar uno de los grandes tesoros de Francia: su gastronomía. Las tierras de este rincón de la Nueva Aquitania, poseen una riqueza natural tal que ofrecen a sus habitantes productos excepcionales como la trufa del Périgord, el foie gras de pato y oca (además de confits y magrets), la fresa del Périgord, la nuez, y cómo no: los vinos de Bergerac. Todos ellos los buscaremos en los magníficos mercados de productores que animan las plazas de pueblos y ciudades de la Dordoña-Périgord. Pero sobre todo en los platos que prontamente degustaremos en los restaurantes y bistrots de la provincia, y en las mesas de los alojamientos por los que pasaremos, las típicas maison dhôtes” con “tables dhôtes donde, además de compartir buenos momentos y conversaciones, probaremos las delicias gastronómicas locales preparadas por las manos de nuestros anfitriones.

Abrimos pues las puertas de la Dordoña-Périgord a viajeros apasionados que busquen la belleza en lugares cercanos de la Francia del suroeste, que quizás rozaron en viajes a lugares conocidos como Burdeos, y que ahora pueden descubrir. ¡Embárquense con nosotros en este viaje a la riqueza de la Dordoña-Périgord!

Los cuatro colores del Périgord

El Périgord es multicolor por razones históricas, culturales, pero también turísticas y económicas. El Périgord Noir es la denominación más antigua que existía incluso antes que el departamento de la Dordoña. El negro hacer referencia a las encinas que dan ese color oscuro al paisaje. El Périgord Noir se extiende por el sureste del Departamento Dordoña-Périgord y lo atraviesan los ríos Dordoña y Vézère, y será una de las zonas que más visitaremos.

El Périgord Purpre tiene un color que se inventó por consideraciones turísticas: hace referencia a los viñedos muy presentes en la parte del suroeste del departamento, en torno a Bergerac. Es el otro Périgord que conoceremos.

El Périgord de los viñedos, en el País de Bergerac

El Périgord Blanc y el Périgod Vert quedan para el próximo viaje a la Dordoña-Périgord. El Périgord Blanc se refiere a la parte de la Dordoña cubierta de roca calcárea, es donde se encuentra Périgueux, la principal ciudad de la Dordoña. En cuanto al Périgord Vert hace alusión a la naturaleza del departamento, a las praderas y bosques, e históricamente se extendía al norte, y progresivamente al oeste.

En esta primera parte de nuestro viaje a la Dordoña-Périgord nos quedaremos en tierras del Périgord Noir.

Lascaux 4, Centro Internacional del Arte Parietal, algo más que una cueva

Excavado en la colina donde se encuentra la auténtica Cueva de Lascaux, descubierta en 1940 por cuatro adolescentes que estaban jugando, vemos el impresionante edificio de diseño contemporáneo del Centro Internacional del Arte parietal Montignac-Lascaux. Un lugar fascinante que alberga la reproducción integral de la Cueva de Lascaux desde diciembre de 2016. Por tanto somos privilegiados por tener la posibilidad de descubrir este sitio de Prehistoria y ciencia vanguardista.

Las nuevas tecnologías en el taller de arte parietal de Lascaux 4

El Centro Internacional del Arte parietal Montignac-Lascaux ocupa 8500 m2 de espacios de visita, donde además del facsímil de la Cueva de Lascaux, hay 4 salas: un taller del arte parietal, donde vemos las partes diferentes de la cueva para comprender mejor sus secretos; un teatro del arte parietal – donde se muestra el trabajo de los prehistoriadores desde el siglo XIX hasta hoy – ; un cine 3D para ver de cerca los detalles de Lascaux; y una galería numérica para explorar la relación entre el arte parietal y el arte moderno y contemporáneo.

Por el número de personas que se reúnen el hall, parece que el éxito del centro ha sido rotundo. Sin contar, comenzamos por la visita a la cueva de Lascaux, lo cual nos pone los pelos de punta, ya que muy pronto sentiremos una emoción parecida a aquella que vivieron los adolescentes de Lascaux al ver por primera vez las pinturas coloridas de animales en la Cueva de Lascaux. Acostumbramos la vista a la oscuridad y sentimos la temperatura de la caverna, y de pronto, iluminada vemos una de las partes mágicas de la Cueva de Lascaux, donde se concentra un número increíble de animales.

La copia de la Cueva Lascaux, impresionante

Aunque seamos conscientes de que no es la auténtica Cueva de Lascaux, la fidelidad de la copia es tal, que parece que sí estamos en la verdadera. El trabajo único del Atelier des Fac-Similés du Périgord para reproducir la cueva se muestra ahora magnífico ante nuestras miradas atónitas.

Lascaux había marcado un hito en la historia del arte prehistórico, la increíble habilidad de la composición de las escenas de caza, con figuras animales sorprendentes por la precisión de los detalles, basada en la observación, la riqueza de los colores y el trabajo de la perspectiva, había maravillado al mundo en 1940. Estremece pensar que nuestros ancestros Magdalenienses habían decorado esta maravilla del arte parietal hace miles de años.

Recorremos excitados la Sala de los Toros, la nave, la parte de los felinos, el ábside, los pozos,..Lascaux, un sitio prehistórico incomparable único en el mundo. Más tarde, diseccionaremos cada parte, cada elemento en el taller del arte parietal , gracias a herramientas numéricas de última generación.

Salimos de Lascaux 4 emocionados por haber conocido de cerca las maravillas del arte de los primeros hombres, y también sorprendidos gratamente por el vanguardista trabajo del Centro Internacional del Arte parietal Montignac-Lascaux. Gracias a ello hemos vivido una experiencia insólita y un viaje al corazón de la Prehistoria.

Todavía tenemos tiempo para dar una vuelta por el pueblo de Montignac, que nos da una idea de la riqueza patrimonial que nos encontraremos en otros pueblos de la Dordoña Périgord, con sus casas con entramados (à colombages) del siglo XIII o esos tejados tan diferentes que llaman nuestra atención desde el momento en el que ponemos el pie en este rincón del sur de Francia. Nada más salir de Lascaux 4 y de visitar Montignac, nos encaminamos por pequeñas carreteras de los paisajes del Valle de la Vézère que nos conquistan por su verdor.

Villa Lascaux, arquitectura contemporánea y bioclimática. Alojamiento con encanto en el Valle del Vézère

Villa Lascaux, B&B bioclimático, un alojamiento encantador

El atardecer nos acompaña a Villa Lascaux, una “maison dhôtes” de arquitectura contemporánea y bioclimática en medio de la campiña del Périgord Noir, en pleno Valle del río Vézère. Recordemos que en Francia una “maison dhôtes” es un alojamiento en la casa de los dueños, donde se comparten algunos espacios, como la salita y el comedor. De hecho, la maison dhôtes va unida normalmente a la “table d’hôtes”, lo que significa que se puede comer o cenar allí, disfrutando de los productos locales y platos tradicionales. Este interesante concepto implica convivialidad y compartir buenos momentos con los anfitriones y otros huéspedes.

El silencio es casi total en Villa Lascaux, a excepción de los sonidos de la naturaleza y de una suave música de jazz. Nos enamora desde el primer momento porque nos gusta la arquitectura contemporánea y el concepto de viviendas bioclimáticas. La distribución, la belleza de los espacios, la decoración es perfecta. Lo mejor, las grandes vidrieras orientadas al sur que permiten disfrutar de una vista panorámica de los campos y colinas de este rincón del Périgord Noir. La magia opera a lo largo de la deliciosa cena y el desayuno, donde disfrutamos de la calidad gastronómica de la Dordoña, y sobre todo, de la estupenda compañía y conversación de nuestros anfitriones, Gilles y Sylvie.

 Sarlat, una joya medieval del Périgord Noir

El casco antiguo de Sarlat está lleno de vida

Amanece una mañana fría en el Périgord Noir, pero llena de una luz primaveral que nos acompañará a lo largo de todo nuestro viaje a la Dordoña Périgord. Llegamos a Sarlat y somos estupendamente recibidos por Ana, nuestra guía, y Katia Veyret. Comenzamos nuestro recorrido por las callejuelas medievales de esta joya del Périgord Noir. En seguida comprendemos porqué fue declarada ciudad “de Arte y de Historia”, ya que posee un fantástico y rico patrimonio arquitectónico que ha sabido conservar gracias a la Ley Malraux (1964), que salvó muchos conjuntos monumentales en Francia.

Recorremos las fachadas de monumentos declarados históricos, algunos viviendas nobles con torre, atravesamos plazuelas, callejones, pasos con arcada. En cada rincón admiramos la belleza de una vivienda o un monumento. Nos llama la atención el hecho de que en la iglesia esté el mercado municipal, consecuencia clara de la Revolución Francesa. También la enorme puerta de hierro realizada por el arquitecto Jean Nouvel. Un choque de estilos que no deja de ser interesante a pesar del revuelo causado.

Los tejados de Sarlat, hechos con “lauze” (teja de piedra)

En el mercado, productos típicos de la Dordoña: foie gras, licor de nuez,…Aunque Sarlat es una ciudad muy turística, vemos que la gente del lugar acude al mercado a comprar y a pasear por sus calles. Subimos en un ascensor panorámico para ver la ciudad de Sarlat desde las alturas. Este punto de vista nos invita a comprender cómo era la ciudad en otros tiempos, su trazado, los cambios que hubo. Y también a admirar la belleza del conjunto medieval y de los tejados de “Lauze, esas pesadísimas piedras talladas que conforman los techos de las viviendas típicas de la Dordoña-Périgord. Nos vamos de Sarlat, con la imagen de los tejados y las colinas circundantes: patrimonio y paisaje unidos espléndidamente.

El esplendor de los Jardines colgantes de Marqueyssac, mirador de la Dordoña

Continuamos nuestra ruta por el Périgord Noir, y llegamos a los Jardines colgantes de Marqueyssac, una de los lugares más bonitos de nuestro viaje a la Dordoña-Périgord. Antes de la visita nos sorprendemos con la exposición de un esqueleto de dinosaurio que vivía en Europa en el Jurásico. Pasamos por el castillo de Marqueyssac con sus tejados recientemente restaurados, y en seguida llegamos al punto donde se aprecia esa parte de los jardines que los definen: las formas redondeadas del boj, y la vista de los campos de cereal, y el Château de Castelnaud al fondo.

La maravilla de los jardines de Mayquerssac, mirador de la Dordogne y de su scastillos

Recorremos los más de seis kilómetros de paseos rodeados de 150 mil bojes centenarios, yendo primero por el paseo de los acantilados y volviendo después por el paseo de las alturas. Llegamos al mirador, que está al final del recorrido: nos quedamos sin palabras ante la panorámica espectacular del Valle de la Dordoña, el río Dordoña cruzando el paisaje, campos verdes, colinas, acantilados calcáreos donde asoman castillos de Beynac, Castelnaud, Fayrac, y uno de los pueblos más bellos de Francia: La Roque-Gageac.

Desde luego, los Jardines colgantes de Marqueyssac son de los más bellos que conocimos, con este mirador situado a 130 metros por encima del río Dordoña, áreas de juegos y talleres para niños, la delicadeza de los jardines de boj, un salón de té con terraza panorámica y el castillo de Marqueyssac.

Via ferrata en los Jardines de Marqueyssac. Colgados en el Valle de la Dordoña

Encaramados en los acantilados del Valle de la Dordoña

Por si fuera poco, los Jardines de Marqueyssac tienen una via ferrata que puede verse perfectamente desde el Valle de la Dordoña, acantilados calcáreos donde se encaraman las rapaces. Por algo se llama via ferrata de las rapaces. La visita a los Jardines de Marqueyssac es algo que no olvidaremos rápidamente, llena de belleza y emoción.

Era la primera vez que hacíamos una via ferrata y no sabíamos si podríamos hacerla, pero finalmente vencimos nuestra reticencia y conseguimos seguir durante media hora este recorrido acrobático encaramados en un acantilado de 200 metros.

Por suerte, está equipada por una línea de vía continua, por lo que la seguridad es total. Es difícil describir las emociones que sentimos agarrándonos a las pareces del acantilado, suspendidos en el aire mirando hacia abajo, y hacia los lados: la belleza del Valle de la Dordoña desde un punto de vista completamente insólito.

Visita del Château de Castelnaud, en Castelnaud-la-Chapelle, declarado pueblo más bonito de Francia

Tras la visita a los Jardines de Marqueyssac y tras la emoción de la via ferrata, nos dirigimos a uno de los castillos que veíamos desde los jardines: el Château de Castelnaud. Ahí está, imponente en un espolón rocoso, con el pueblo de Castelnaud-la-Chapelle a sus pies, cuyas callejuelas atravesamos para llegar al castillo. El Château de Castelnaud fue declarado monumento histórico Recorremos todas las partes de esta auténtica fortificación medieval del siglo XII, la reconstrucción debió ser espectacular: sala de armas, maquetas, sala de video, cocina, sala alta de la torra,… El Castillo de Castelnaud es además Museo de la Guerra en la Edad Media: han sido reproducidas máquinas de asedio típicas de la Edad Media, se exponen impresionantes colecciones de armas, armaduras, maquetas.

Subimos a la torre y desde allí tenemos unas vistas espectaculares del Valle de la Dordoña, del Château de Beynac y del pueblo de La Roque Gageac.

Desde el Château de Castelnaud, magníficas vistas de la cuenca de la Dordoña

Por otra parte, observamos una preocupación de transmisión a las nuevas generaciones a través de un gran arsenal pedagógico programado para grupos escolares (talleres de patrimonio, juegos y actividades artísticas,…). El Castillo de Castelnaud es una auténtico escenario de la Edad Media.

La extraña belleza de La Roque Gageac, uno de los pueblos más bellos de Francia

Al final del día seguimos envueltos en la magia del Valle de la Dordoña, la luz de atardecer es intensa sobre el extraño pueblo de La Roque Gageac, construido entre un acantilado y el río Dordoña. Las fachadas de las casas se alinean mirando sus aguas, pasan los barcos de turistas tranquilos por el río, conscientes del privilegio de ver el pueblo de La Roque Gageac desde allí. Nos perdemos en las callejuelas que suben el acantilado, ofreciéndonos unas vistas fantásticas del Dordoña. Quisiéramos comenzar una ruta de senderismo balizada, la panorámica seguro que es excepcional, pero lo dejamos para la próxima visita a la Dordoña-Périgord. Nos sorprendemos atravesando un pequeño jardín exótico de palmeras, bananos, cáctus,..

La belleza de La Roque Gageac que mira al río Dordoña

Es hora de descansar después de un día muy completo, apagamos nuestra sed sentados en un bar de La Roque Gageac, con vistas privilegiadas al río Dordoña, mientras contemplamos el atardecer.

Les Hauts de Saint-Vincent, una chambre dhôtes que invita al viaje

En el corazón del Périgord Noir, a un paso de Sarlat, descubrimos este magnífico alojamiento: una antigua casa de señorío, cuyo origen remonta al siglo XVII, con vistas del Valle de la Dordoña y sus castillos. Uno de ellos, el castillo donde vivió durante años la artista Josephine Baker: el Château de Milandes. En Les Hauts de Saint Quetin, nos recibe la perra Canelle, y los dueños nos muestran el interior: habitaciones decoradas con muebles y objetos de anticuario y rastros. Desde nuestra habitación, llamada “Marsella” –cada habitación es una invitación al viaje – vemos entre nieblas matinales el magnífico Château de Milandes, que nos llama para conocer un trocito de la historia de Josephine Baker.

Otro alojamiento magnífico donde compartimos buenos momentos

Pasaremos una estancia de lo más agradable, con aperitivo y cena compartida con los demás huéspedes. Uno de los aspectos más interesantes del concepto “chambre dhôtes”: además de disfrutar de los platos realizados por la anfitriona, Stéphanie, realizados con productos de la región, compartimos momentos agradables con otros viajeros.

De camino al País de Bergerac

La primera parte de nuestra estancia en la provincia de la Dordoña-Périgord llega a su fin. Mañana viajaremos a otro rincón de su geografía: el Périgord Purpre, el color de los viñedos que se extienden por todo el País de Bergerac. Allí nos esperan estupendos caldos de un terreno que es el mismo en el que se cultiva el vino Burdeos. También nos espera la ciudad de Bergerac y las bastides, “ciudades nuevas” de la Edad Media fundadas por los reyes en 1150-1350 en el sur de Francia. Villas de Arte e Historia, pueblos con encanto, rico patrimonio arquitectónico, recorrido gastronómico y enológico. De nuevo la riqueza infinita de la Dordogne-Périgord.

En la bastide de Eymet se recueda a Mastroiani y Eckberg

Agradecimientos

Muchas gracias a Dordogne Périgord por ofrecernos este maravilloso viaje a la riqueza infinita de la Dordogne-Périgord! Animamos a otros viajeros a enamorarse, como nosotros, de sus paisajes espectaculares, sus mil y un castillos, sus pueblos y ciudades, Lascaux, su patrimonio, sus vinos, su gastronomía, su gente acogedora…nos quedaron cosas por ver, ¡decimos hasta pronto! Gracias también a Micheline Morissonneau y a Carine Gutierrez por su acogida.

Gracias a Katia Veyret, de la Turismo Sarlat , villa de arte e historia que posee uno de los más bellos conjuntos medievales de Europa. Esperamos poder colaborar en el futuro.

Gracias también a Marie-Cécile Grasseau, de la Oficina de Turismo de Bergerac, por acompañarnos en el paseo por la ciudad y mostrarnos sus secretos: su historia, sus edificios medievales, tesoros encontrados tras excavaciones, Cyrano (que en realidad no era de allí), el mercado de productores, y claro, ¡los vinos de Bergerac, deliciosos!.

¡Gracias Dordoña-Périgord! ¡Esperamos volver a esta tierra maravillosa! (Interior del alojamieno Villa Lascaux-Maison d’hôtes)

Gracias a Gilles y Sylvie, nuestros anfitriones en la espléndida Villa Lascaux – Maison d’hôtes, arquitectura contemporánea y bioclimática en estado puro en el corazón del Valle Vézère. ¡Un placer haberlos conocido y las largas conversaciones! ¡Esperamos colaborar en el futuro!

En el corazón de la Dordogne, tuvimos el placer de alojarnos y compartir mesa con unas simpáticas familias de Normandía y de Burdeos, y de nuestros anfitriones de Les Hauts de Les Hauts de Saint Vincent – luxury B&B in Périgord. ¡Gracias Stéphanie por la cálida acogida, y las delicias de tu cocina! ¡Gracias también a tu hijo y a la perra Canelle, que nos ha conquistado! ¡Esperamos poder colaborar muy pronto!

Gracias igualmente  a Dolores Morand Monteuil por guiarnos por la magnífica bodega Château Terre Vieille, el viñedo Pécharmant, y por ofrecernos su mejor vino. Calidad en unas viñas donde aparecen herramientas de piedrade testigos de la presencia humana hace cien mil años.

¡Y a muchos más que conocimos en nuestro periplo y esperamos volver a ver!

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2 comentarios de “Viaje a la Dordoña-Périgord. Una joya cercana en el sur de Francia (Parte I)

    1. Stéphanie, nos sentimos muy a gusto en vuestro magnífico alojamiento, y el compartir con los demás viajeros fue un gran placer. Y no olvidamos los deliciosos platos y postres que preparas ;). ¡Un abrazo y esperamos colaborar en breve!

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